Psicopolítica: Artículo de Víctor Bermúdez

Víctor Bermúdez. Profesor de filosofía.

La psicología es una ciencia interesante, pero a la par peligrosa, sobre todo en algunos de sus sucedáneos más populares. Sea como sea, nunca desanimo a los muchachos que quieren dedicarse a ella. Trabajo no les va a faltar. Creo de veras que en un futuro no muy lejano la educación, la sanidad o la gran empresa estarán tomadas por los psicólogos. No en vano, y como afirma el filósofo surcoreano Byung-Chul Han vivimos en la época de la «psicopolítica». La psicopolítica –por si alguien no lo sabe– es una forma de hacer que la gente trabaje, consuma y obedezca, con sumo gusto y hasta el límite de sus fuerzas, por su propia voluntad. ¿Qué cómo se logra esto? Pues, como suele decirse, «con mucha psicología». Uno de los objetivos más logrados del «psicopoder» (la forma de poder correspondiente al capitalismo neoliberal, según Han) es hacer creer al individuo que su vida entera depende de sí mismo, de su motivación, de su ardor competitivo y de una implicación absoluta (intelectual, emotiva, social…) en el trabajo. Es el modelo del individuo «empresario de sí», optimizado y liberado –gracias al «pensamiento positivo»– de toda duda capaz de «bloquear» su frenética actividad productora o consumidora, y «auto-explotado» hasta la extenuación sin otra «lucha de clases» que la más interna por no estar a la altura, por no darse del todo, por no tener la suficiente fe en sí mismo, etc. Este sujeto convencido de que su completo sometimiento físico y mental a la dinámica del mercado es, a la vez, la más alta expresión de su realización como ser libre, es la obra maestra del capitalismo. Pero para que funcione bien hacen falta legiones de psicólogos, de líderes en management personal, de expertos en coaching, y de todo tipo de gurús y asesores en técnicas de autogestión, mindfullness, inteligencia emocional, desarrollo transpersonal y lo que haga falta para ayudar a la gente a creérselo…

Pero lo que más preocupa es que toda esta marabunta de parapsicólogos, psicosofistas y nuevos mentores espirituales está llegando, poco a poco, a la educación formal. A menudo con la complacencia inocente de algunos ingenuos que confunden esta nueva psicotecnología del poder con una suerte de renovación educativa de corte humanista. Esto es falso. No hay en todas esas técnicas ninguna genuina formación en valores, ni verdadera educación emocional, ni libre desarrollo de la creatividad, ni apenas otra cosa que adiestramiento soft en los valores más afines al liberalismo, una alentada confusión entre libertad y emocionalidad (no hay nada más rentable que un individuo abandonado a las emociones), y una alergia rayana en la obsesión a todo lo que sea «negatividad» (esto es: duda y pensamiento crítico). Mucho de todo esto está ya vigente, por cierto, en la nueva ley educativa (LOMCE), de corte, justamente, neoliberal. En las nuevas materias de ética y filosofía en educación secundaria, por ejemplo, los alumnos han de estudiar libros de auto-ayuda como el best seller de Daniel Goleman, Inteligencia Emocional, o aprender filosofía para la empresa, disciplina por la que, según el programa, el estudiante deberá encauzar sus inquietudes filosóficas hacia la tarea de proyectar negocios, o de saber interpretar los inevitables cambios profesionales (léase: despidos ágiles, traslados forzosos, empleos precarios…) como oportunidades para desarrollar su creatividad u obtener valiosas e imprevistas experiencias vitales…

Así que, lo dicho, si les preocupa el futuro de sus hijos invítenlos a estudiar psicología. En unos años, el horario de las escuelas podría ser este: a primera hora «bioneuroemoción y liderazgo», luego «mindfullness o inteligencia emocional», después «técnicas de lenguaje no gestual para emprendedores»… Y durante el recreo dinámicas de grupo para generar empatía. No vaya a ser que el que le pegó el balonazo al chaval sea, el día de mañana, un gran traficante de influencias. Les juro que esta última frase la oí, literalmente, en un programa de la televisión pública dedicado a jóvenes emprendedores. Así están las cosas. A no ser, claro, que el problema sea yo, que estoy instalado en la negatividad y, seguramente, necesite terapia.

Este artículo fue originalmente publicado en El periódico de Extremadura, el 20-9-2016

6 comentarios en “Psicopolítica: Artículo de Víctor Bermúdez

  1. L. Urricelqui

    Hubiese sido un detalle que el profesor Víctor Bermúdez hubiese tenido un aspecto, importante, en cuenta al escribir este artículo que anima con sorna a las nuevas generaciones a estudiar psicología: la psicología está en todo, pero no todo es psicología. (Algo de lo que, por cierto, nosotros los que nos dedicamos a la filosofía a veces también somos víctimas).
    Creo que es de enorme relevancia recordar que aquellos que en primer lugar tienen que lidiar y luchar por hacerle el sitio y lugar que le corresponde a la psicología, intentando desintoxicarla de todas aquellas ramas que pretenciosamente se intro-meten, son los propios psicólogos.
    L.Urricelqui, Heidelberg.

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  2. Arturo

    Parece sencillo pero no lo es. Se requiere de un bombardeo masivo por todos los frentes (medios y «líderes» de opinión de todo el mundo, películas, canciones, etc.), machacando una y otra vez una muy particular forma de «ver» y de «entender» el mundo, aparentemente como la «única forma sensata» de hacerlo (quien no piensa así, está loco, es un delincuente, un ser anti-social o un resentido social). La antigua estrategia de financiar universidades y catedráticos para que desde ahí se establezcan los lineamientos del conocimiento pro capitalista, se ha visto rebasada en cuanto a su efectividad y rapidez, por el control casi absoluto de los «educadores» mediáticos que operan (aún inconscientemente) bajo un esquema ideológico derivado de una reingeniería social sofisticada desarrollada por empresas como el Instituto Tavistok.

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  3. María Jose

    A priori es difícil estar de acuerdo, pero es totalmente cierto lo que dices. Hay que ver más profundo para verlo y reconocerlo.
    Lo que hablas de la espiritualidad…es que hay un concepto de espiritualidad comercial que está avanzando mucho y que tiene como compañero a ese ego que necesita sobresalir por encima de los demás…justo lo que se nos está inculcado continuamente. ..que pobres somos!!!!!!!
    Enhorabuena por esta artículo

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  4. María Clara Ruiz

    Lamentablemente la Pseudo-Psicología ha entrado en el sistema mercantil actual, donde parece que todo vale. Inmediatista y basado en la ley del mínimo esfuerzo y el gusto por la productividad a toda costa. Sin embargo, hay algunos y algunas que seguimos creyendo en los procesos, en los ritmos naturales y en la vuelta al encuentro real con uno mismo. Gracias por el artículo.

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