“La subida de tasas y bajada de becas están desmovilizando a los jóvenes”

Entrevista de Elisa Silió en El País, 08/12/2013.

Manuel José López, rector de la Universidad de Zaragoza desde hace más de cinco años, llegó al comité permanente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) en mayo y ya se ha convertido en su presidente. Sabe que llega en un momento “muy malo”, en el que los recortes lastran la labor de unos campus enfrentados al ministro José Ignacio Wert por la falta de fondos, la política de becas y el reemplazo de profesorado. Y, para complicarlo aún más, Wert ha anunciado que en 2014 se presentará su reforma de las universidades en la que trabaja una comisión del ministerio y la CRUE. López (Melilla, 1946), catedrático de Bioquímica y exdirector de Educación con los socialistas en Aragón, no deja entrever tanta ilusión y empuje en el proyecto.

Pregunta. Su antecesora Adelaida de la Calle se topó con un embrollo, pero usted entra voluntariamente.

Respuesta. Se intenta que sean compatibles la presidencia y el tiempo que le queda de mandato al rector y así estamos pocos en el comité. En periodos de dificultad uno no debe vacilar ¿El momento es malo? Muy malo, pero ya me presenté de nuevo a rector.

P. La CRUE pidió solucionar los recortes antes de afrontar la reforma. ¿Están ya preparados?

R. Existe un grupo de trabajo que, por cierto, hace meses que no se reúne. Puede ser debido a la agenda del ministerio. Seguimos teniendo problemas de financiación, de convocatoria de nuevas plazas, problemas en investigación… Con el diálogo ganamos y aprendemos todos. El ministerio habla de modificaciones parciales. Si se facilita nuestra gestión y se nos da más flexibilidad en la toma de decisiones, acogeremos el cambio positivamente.

P. Pero, ¿se puede hacer algo cuando queda media legislatura?

R. Eso lo tienen que valorar los políticos. No da tiempo a una modificación que supusiera cambiar la ley que organiza las universidades, pero sí a cambios parciales.

P. Se les acusa de endogamia.

R. Me encantaría contratar a alguien interesante de fuera, pero no podemos competir en salarios con Europa ni ofrecer nuevos laboratorios. Creo profundamente en la movilidad. Yo estudié en la Complutense de Madrid, estuve en Alcalá de Henares y saqué mi cátedra en Zaragoza. Llevo aquí 30 años. Era una época en la que había dinero en proporción a lo que se necesitaba.

P. ¿Habría que buscar más dinero privado?

R. Las compañías hacen una inversión finalista, dedicada a la formación o a la innovación tecnología relacionada con la empresa. Si alguien sabe de dónde puedo sacar para pagar profesores de Derecho o de Magisterio, yo encantado. La implicación privada está muy bien, pero hay otra investigación, que tiene que ser publica, de los fundamentos de lo que se va a hacer en innovación. Y hay menos gasto y proyectos.

P. Sus alumnos dicen que Bolonia se aplica poco.

R. Los objetivos están muy retrasados, sobre todo en metodología. Las universidades han asumido que garantizar la calidad de la docencia es una misión importante, pero la disminución de recursos complica su aplicación. Para, por ejemplo, tener espacios habilitados para una enseñanza más personalizada o la contratación de nuevo profesorado. Hay deficiencias también de recursos bibliográficos e instrumentales.

P. ¿La Universidad debe pensar más en la empleabilidad como pide el ministro?

R. La pública tiene que responder a lo que desea el sistema productivo y a la formación. ¿Vamos a desatender la demanda de maestros en el mundo porque en España no se necesiten? Hay que atender razonablemente a las ambiciones de quienes quieren tener una carrera superior.

P. En los últimos tiempos, los rectores (también de la privada) hacen piña, pero aun así la CRUE es una maquinaria muy lenta.

R. Tenemos el reto de compatibilizar el debate con la toma de decisiones rápidamente, incluso anticiparnos a los problemas. Tendremos que debatir que exista la figura de un director ejecutivo.

P. La CRUE sigue desconocida.

R. Los medios están explicando ahora mejor lo que se está haciendo en investigación y la gente reacciona pensando que merece la pena. Eso es lo que hay que conseguir con la Universidad. Que no solo sea bien valorada en el CIS, sino comprendida en sus problemas.

P. De la Calle habló de apadrinar estudiantes y la iniciativa no gustó.

R. Comparto la opinión de Adelaida. A nadie se le ocurriría apadrinar a un enfermo concreto; el derecho a la sanidad es un derecho de todos. Ahora bien, nadie va a objetar una financiación privada que ayude a mejorarla. Lo mismo debería ser en educación. El Estado debe responder ante una discriminación en razón de la renta familiar del estudiante, pero puede haber iniciativas privadas para, por ejemplo, atraer talento iberoamericano.

P. ¿Saben ya cuántos alumnos han perdido la beca?

R. No. Sé los de Zaragoza. Se han concedido 4.000 becas del ministerio, 1.300 menos que el curso anterior. Tenemos una política de becas propias que vamos aumentando. Y acabo de saber que la Comunidad de Aragón va a ayudar. Este año han bajado algo los alumnos. Creo que la subida de tasas y la bajada de becas tienen un efecto desmovilizador. Como pasa con las Erasmus. Es disuasoria la idea de que puedan no pagar. Me preocupa que el análisis que pueda hacer una persona sea: la universidad es más cara y no me garantiza el empleo.

P. ¿El que haya sido director de Educación con los socialistas puede ser una cortapisa?

R. Es muy positivo tener una doble visión de la Universidad: desde dentro como parte de ella y como gestor político.

P. Sin embargo, no gustó al Gobierno de Aragón que anulase, por temor a disturbios, el inicio de este curso en presencia del ministro Wert y el príncipe Felipe.

R. Esta universidad tiene muchísimo movimiento. Ayer mismo tuvimos un claustro y no fue precisamente fácil. En la pasada huelga tuve que llamar a la policía en un determinado momento. El acto de apertura era organizado conjuntamente, así que el ministerio supo con transparencia la decisión de anularlo. La tensión en Aragón fue de un par de días y ha desaparecido totalmente.

“Hay edificios en malas condiciones”

E. S.

Si uno da una vuelta por la Universidad de Zaragoza no palpa mucha crisis. Las tasas han subido poco y no hay hacinamiento en las aulas. Pero, si se escava un poco salen problemas, aunque no tan acuciantes como en otros campus. “Nos han dado clase seis profesores —todo el departamento— de Dirección Estratégica porque no contrataban a dos profesores. Ya han llegado”, cuentan tres alumnas de tercero de Económicas. Para ellas Manuel López solo es “el que nos dio la bienvenida el primer día en la universidad”. En facultades como Medicina falta personal porque no se puede apenas contratar y muchos candidatos impugnan las plazas que salen. También para ser asociado a tiempo parcial.

En los pasillos del Paraninfo de esta universidad con 35.000 alumnos apenas están encendidas las luces de emergencia, para ahorrar. No en vano el año pasado casi les cortan la luz por falta de pago. “Vivimos en una situación de ajuste muy importante. Hay un edificio de Filosofía y Letras que debería remodelarse y está parado el plan. De vez en cuando se cae un techo. Hay edificios en malas condiciones. Desde hace dos años —y presumiblemente el próximo— tenemos cero euros de inversión. Este año hemos tenido mayor liquidez”, cuenta el rector, Manuel López. Arrastran una deuda de 17 millones.

La conservación de edificios antes o después tendrá consecuencias que conducirán al cierre de instalaciones. Afortunadamente, en España no se pueden tener abiertas si no ofrecen seguridad.

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