El regreso de la Filosofía

Reportaje especial sobre la reincorporación de la Filosofía en el sistema educativo mexijano
El Observatorio Filosófico de México, nacido hace ya varios años, avalado por la Federación Internacional de Sociedades de Filosofía, pide que el estudio de esa materia se incorpore a la iniciativa de reforma educativa del artículo tercero presentada al Congreso por el presidente López Obrador. Tres de sus miembros explican a Proceso la necesidad de recuperar la enseñanza integral de las humanidades ante el embate despiadado del neoliberalismo

No podrá lograrse la llamada Cuarta Transformación en México, como lo plantea el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), si la filosofía no se incluye en todos los niveles de la educación.

Esa es la preocupación del Observatorio Filosófico de México (OFM) –compuesto por asociaciones, institutos, facultades, seminarios, investigadores eméritos, profesores, estudiantes del país e instituciones internacionales–, avalado por la Federación Internacional de Sociedades de Filosofía (FISP) –que agrupa a los más importantes pensadores del mundo y es reconocida por la UNESCO–, Por ello, plantean modificaciones en la reforma educativa de AMLO para el artículo tercero constitucional, fracción V.

La propuesta del Ejecutivo para el artículo­ tercero es:
“La educación que se imparta en el país deberá incluir en sus planes de estudio la promoción de valores, el conocimiento de la historia, la geografía, la cultura y las lenguas originarias de nuestro país, así como la activación física, el deporte, las artes, en esencial la música, las diversas manifestaciones culturales, y el respeto al medio ambiente.”

Las dos instancias filosóficas sugieren así el artículo tercero:

“La educación que se imparta en el país deberá incluir en sus planes de estudio la promoción de valores, la filosofía y en general las disciplinas humanísticas, como el conocimiento de la historia, la geografía, la cultura y las lenguas originarias de nuestro país, así como la activación física, el deporte, las artes, en esencial la música, las diversas manifestaciones culturales, y el respeto al medio ambiente.”

En cuanto a la fracción V, dice la iniciativa del presidente:

“El Estado incentivará la investigación científica y tecnológica que se realice en el país.”

Los académicos establecen que diga la fracción V:

“El Estado incentivará la investigación científica, tecnológica y humanística que se realice en el país, entendiendo por humanidades todo lo que coadyuve a una formación integral de la persona desde la infancia, como la literatura, la música, el arte y la filosofía.”
Gabriel Vargas Lozano, presidente de la comisión de enseñanza de la filosofía de la FISP y miembro del comité coordinador del OFM, y José de Lira, presidente de la Asociación Filosófica de México, informan a Proceso que su sugerencia la presentaron el pasado 13 de este mes en la audiencia pública promovida por la Cámara de Diputados para analizar la iniciativa de López Obrador.
“¿Qué es un mundo sin filosofía? Un mundo robotizado, enajenado y deshumanizado. Un mundo sujeto a la violencia”, destaca Vargas Lozano, quien enseguida recuerda:

“La UNESCO ha declarado que se debería formar filosóficamente a todos los miembros de la sociedad, niños y niñas, adolescentes, adultos y ancianos, en los sistemas escolares y fuera de ellos, a través de múltiples recursos, cafés filosóficos, talleres, asesorías, en los hospitales, en las cárceles y en los lugares de trabajo.”
Eduardo Sarmiento Gutiérrez, miembro del comité directivo del OFM, y los dos investigadores recordaron que hacia 2008 el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa (la secretaria de Educación Pública era Josefina Vázquez Mota) puso en marcha la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS), con la que suprimía las humanidades y con ello la enseñanza de lógica, ética y filosofía en el bachillerato (Proceso, 2014). Por ello se formó el OFM, que logró “por lo menos frenar la eliminación total de la enseñanza de la filosofía en la educación media superior”.
Sin embargo, Sarmiento Gutiérrez señala a este medio que esa lucha no fue un triunfo rotundo:

“Porque con el gobierno siguiente (de Enrique Peña Nieto) se continuó esa misma tendencia cuyo rasgo principal era satisfacer las necesidades empresariales en menoscabo de una educación plena, fincada en las ciencias, las humanidades y la tecnología. Si hay algo que caracterizó las propuestas educativas neoliberales fue que, a espaldas de la sociedad, asumían políticas educativas puestas en marcha en Europa, como el Plan Bolonia; o también programas de orientación tecnocrática y productivista apoyados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
“En México los gobiernos neoliberales han sido muy agresivos hacia la educación filosófica y humanística; no les interesó nada que se saliera de los parámetros economicistas y productivistas. Es, pues, la exaltación de la lógica del mercado que, a su vez, niega carta de identidad al ámbito de las humanidades, lo que caracteriza el modelo educativo del neoliberalismo. Por cierto, esta tendencia la encontramos en toda la región iberoamericana.”
De Lira manifiesta que en este proyecto de reforma del actual presidente de México “vemos la necesidad de sacar la filosofía a la superficie para que su enorme valor social, educativo, humano, se haga visible”.

Al instante, el ideólogo acentúa:

“Nuestro país enfrenta una etapa de grandes transformaciones políticas, sociales, económicas… Además, se cumplirán 500 años de la consumación de la conquista de los pueblos originarios por parte de los españoles. La filosofía es un saber y el filosofar una actividad que tienen por objeto la comprensión del mundo, el ser humano, la sociedad, la historia, para darles un sentido, para que adquieran un sentido propiamente humano.”
A su vez, Sarmiento Gutiérrez resalta que han publicado una buena cantidad de libros y artículos:

“Ahí se da cuenta de cómo la filosofía y las humanidades, bien enseñadas y aprendidas, pueden ser benéficas para afrontar inquietudes que afectan directamente al ser humano como individuo: la vida, la felicidad, la muerte, la responsabilidad, la soledad, la angustia y un largo etcétera, así como otras que conciernen al ámbito público: la libertad, la paz, la guerra, la corrupción, la ley, la justicia, la democracia, el poder y los derechos humanos, en fin, y otras más en ámbitos del saber: la cultura, la educación, el arte, las humanidades y la ciencia.”
Pedro Corzo Corea, también parte del OFM, recalcó el 13 de febrero durante su intervención en la Cámara baja:

“A lo largo de la noche oscura, de los 30 años de neoliberalismo, desde 1985, se impulsó una política pública educativa acorde con los dictados de los intereses mezquinos del denominado ‘mercado’, el sistema no necesitaba filosófos y menos humanistas, lo que necesitaba eran técnicos y mano de obra para que se incorporaran al mercado laboral.
“Pero no todo había sido así. Desde 1920 hasta los setenta, el Estado mexicano promovió el desarrollo de la filosofía y de las humanidades. Incluso surgió una corriente de filosofía latinoamericana en la que destacaron Salazar Bondy, Antonio Caso, José Gaos, Samuel Ramos, Adolfo Sánchez Vázquez y Leopoldo Zea, entre otros.”

Una resistencia

Vargas Lozano recuerda, en charla con esta reportera, que la UNESCO impuso que el tercer jueves de noviembre es el Día Internacional de la Filosofía:
“Se celebra en todo el mundo para darle visivilidad a la filosofía, pero aquí en México existe una enorme resistencia; por un lado hay mucho apoyo de la gente, aunque se advierte cierta negativa en sectores gubernamentales y de medios de comunicación. Es decir, escuchan la palabra filosofía y dicen: ‘No, no, ¡la gente va a apagar la radio!, ¡va a alejarse de la televisión!, ¡no le va a interesar!’, lo cual no es cierto, depende de cómo se planteen las cosas.”
Preocupado, Sarmiento Gutiérrez argumenta que hay muchos funcionarios del ámbito legislativo que desconocen lo mucho que atesora la filosofía:

“Piensan que es un saber de expertos y alejado de la realidad o inútil y, en otros casos, reducen el cultivo de las humanidades a meras actividades decorativas, prescindibles. Es común que confundan civismo con ética, y con ello dan por sentado que la filosofía está presente en los diferentes ámbitos educativos. Desde luego, ética y civismo guardan una relación importante, pero no se puede reducir la ética al civismo, pues su campo de estudio y acción va más allá.”
Vargas Lozano recuerda que la filosofía formó parte de las pasadas tres transformaciones en México:

“La Independencia fue propiciada por la ilustración francesa, al grado de que los pensamientos de Juan Jacobo Rousseau influyeron en José María Morelos cuando escribió la Constitución de Apatzingán. En la Reforma se luchó por instituir un régimen liberal y para conformar una mentalidad científica; Benito Juárez, asesorado por Gabino Barreda, instauró la educación positivista (aquí no hablamos de la degradación ideológica del positivismo en manos de los Científicos). Y, finalmente, la Revolución de 1910 se inspiró en las filosofías sociales y en la crítica al Estado absolutista por los hermanos Flores Magón.”
El profesor recuerda que del 12 al 16 de noviembre de 2018, en Aguascalientes, se llevó a cabo el XIX Congreso Internacional del Filosofía, organizado por la Asociación Filosófica de México, y al final la gente del OFM formuló un documento que firmaron mil 200 personas asistentes de alrededor de 12 asociaciones nacionales e internacionales, bajo el título de Declaración de la filosofía en la educación. Y el 18 de noviembre de 2018 se le envió al entonces presidente electo López Obrador, donde se establecen cuatro puntos:

Uno: la filosofía tiene un papel fundamental en la transformación social y una función irremplazable en la educación en todos los niveles.
Dos: hasta ahora la filosofía no ha sido considerada como factor de la solución de los graves problemas que nos aquejan.
Tres: la filosofía debe incluirse en la educación formal e informal.
Y cuatro: una verdadera transformación de México exige un ciudadano crítico y ético.

Explica sobre el asunto uno:
“Así como Rousseau fue muy importante en la Independencia de México, ahora es muy importante despejar la incógnita de ver cuáles son las características filosóficas de la Cuarta Transformación.”

Y sigue:
“Con el aspecto dos, ante los graves problemas que enfrenta el país, la violencia, la inseguridad, la desigualdad, la corrupción, la impunidad, todo eso, la filosofía es un factor indispensable que coadyuva a la solución de esos conflictos. Eso no lo entiende mucha gente, sobre todo los políticos, no sé por qué. La tercera es que demandamos al gobierno la inclusión de la filosofía tanto en la educación formal como en la informal, porque la educación no puede ser sólo de las escuelas, también es del público, el cual se encuentra sometido a programas de televisión de violencia o embobamiento o enajenación que realmente no llevan a nada, y el gobierno posee medios suficientes para iniciar un proceso de concientización diferente. El Canal Once, el Canal 22, Radio UNAM, en fin, todos ellos han ninguneado a la filosofía.
“En cuanto al último punto, en la educación informal exponemos una novedad, que es la filosofía para niños. Hay un método que empezó el profesor filósofo estadunidense Matthew Lipman, y se desarrolla en Inglaterra, Francia e Italia: Los infantes platican sus experiencias sobre la vida, el amor, la muerte y la existencia. Nosotros pensamos que la filosofía debe ser de todos, los niños, los adolescentes y los adultos. La verdadera transformación de México exige la formación de un nuevo tipo de ciudadano político y ético. Entonces, la filosofía contribuye a dar el nivel de conciencia y la responsabilidad entre los individuos.”
Hay aún mucha incomprensión, a decir de Sarmiento Gutiérrez:

“Existe un desconocimiento en muchas instancias legislativas, no todas desde luego, sobre la infinidad de aristas que tiene la filosofía; sobre la necesidad de cultivar en la población un pensamiento crítico, analítico y abierto; y la importancia para la sociedad de contar con un modelo educativo que dé lugar a procesos de enseñanza-aprendizaje enraizados en aportaciones científicas, humanísticas y filosóficas. Si realmente se habla de la necesidad de tener un sistema integral que atienda las necesidades educativas nacionales, alternativo al modelo neoliberal, es más que necesario incluir el horizonte de la filosofía y las humanidades. En mi opinión, la reforma al artículo tercero debe materializarse en el ámbito legislativo pero, más aún, desde la sociedad misma.”
En tanto, Vargas Lozano resalta que no todas las filosofías han sido positivas:

“Existieron negativas, como las que impulsaron al nazismo o al neoliberalismo. Poca gente sabe que éste fue planteado en los años treinta frente al keynesianismo por Friedrich von Hayek, que fue revivido en los años ochenta por Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Esta filosofía ha impulsado una sociedad individualista, egoísta, mercantilista, ignorante y violenta.”
Al final, lanza varias interrogantes:

“¿Eso queremos para nuestro país?, ¿queremos que los niños sean educados por los juegos electrónicos y los malos contenidos en la televisión y el cine?, ¿queremos que se destruya la naturaleza, que no seamos conscientes de los efectos negativos del uso de las nuevas tecnologías?, ¿y qué no haya una reflexión sobre el mejor camino a seguir para los individuos y las sociedades?”

Su propuesta se la dirigieron a la diputada de Morena, Adela Piña Bernal, presidenta de la Comisión de Educación.

Este reportaje se publicó el 24 de febrero de 2019 en la edición 2208 de la revista Proceso.

Columba Vértiz De La Fuente (Proceso.com.me, 2 marzo, 2019)

 

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