Olbeth Hansberg (1943)

María Cristina González*

Olga Elizabeth Hansberg Torres nació en Ciudad de México y construyó su propio nombre. Filósofa y editora, Olbeth Hansberg se formó en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde obtuvo el título de Doctora en Filosofía y Letras. Allí ha desarrollado la totalidad de su actividad institucional como docente e investigadora a lo largo de su extensa y productiva carrera académica.

Dentro de la UNAM, Hansberg también ha sido Coordinadora de Humanidades entre 2000 y 2004, directora del Instituto de Investigaciones Filosóficas entre 1993 y 2002 y miembro de la Junta de Gobierno de la Universidad entre 2004 y 2015. Como consecuencia, su trabajo ha sido calificado con el máximo nivel en el Programa de Primas al Desempeño del Personal Académico de Tiempo Completo (PRIDE) de dicha institución y en 2015, recibió el Doctorado Honoris Causa.

En la actualidad, Olbeth Hansberg integra el consejo directivo de la Academia Mexicana de Ciencias, forma parte de la Asociación Filosófica de México y de la American Philosophical Association (APA), es miembro fundador de la Sociedad Española de Filosofía Analítica (SEFA) y ha sido la primera presidenta de la Asociación Latinoamericana de Filosofía Analítica. Además, ha sido la responsable de numerosos proyectos de investigación colectivos financiados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y su trabajo ha sido calificado con el nivel III por el Sistema Nacional de Investigaciones de México (SNI).

Dichos proyectos han tenido como campo de estudio los límites de la conciencia, la división entre semántica y pragmática o la conciencia y los estados mentales. Todos ellos encuentran continuidad con los proyectos de investigación individuales que Hansberg ha culminado sobre la estructura de las emociones y, también, con aquellos en los que se encuentra trabajando actualmente sobre los aspectos cognitivos, éticos y educativos de las emociones.

En lo que respecta a su labor editorial, Hansberg forma parte de los consejos editoriales de Diánoia y de la Revista Hispanoamericana de Filosofía. Además, de integrar el Comité Académico de la Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía y el Comité Editorial de Filosofía de la editorial Fondo de Cultura Económica.

Hansberg sitúa su interés por dedicarse a la filosofía en las experiencias más importantes y bonitas de su infancia. Desde pequeña, el contacto con la naturaleza le llevó a desarrollar una gran curiosidad y un interés por la exploración y el descubrimiento de todo lo que le rodeaba. Esa inclinación por el conocimiento le hizo desear desde pequeña ser investigadora y se mantuvo durante toda su juventud.
Cuando tenía 15 años, Hansberg se mudó a un internado en Alemania donde reconoce que vivió algunos de los años más agradables y significativos de su vida. En esa etapa de experiencia personal y formativa, Hansberg vivió dos momentos decisivos de acercamiento a la filosofía: la lectura de los Diálogos de Platón y el descubrimiento del pensamiento holístico. En el momento de ingresar en la Universidad Autónoma de México, Hansberg realizó algunas pruebas vocacionales que le indicaron que tenía aptitudes por lo estético y lo abstracto.

Como resultado de todas esas inquietudes e inclinaciones, decidió entrar en la Facultad de Filosofía y Letras y se matriculó en asignaturas muy dispares. Sin embargo, reconoce que no fue hasta un año después, cuando tuvo el primer contacto con la teoría de las descripciones y la filosofía de Donald Davidson, cuando descubrió la claridad y la argumentación de la filosofía analítica y supo que era aquello a lo que quería dedicarse toda su vida.

A lo largo de su carrera académica, las principales líneas de investigación de Olbeth Hansberg han sido ética y la filosofía de la mente. Gran parte de su trabajo ha estado enfocado al estudio de la relación mente-cuerpo, la diversidad de los estados mentales, la explicación psicológica o la acción. Entre su extensa producción bibliográfica, su trabajo más representativo es La diversidad de las emociones (1996), la primera obra filosófica sobre las emociones publicada en México.

El interés de Hansberg por las emociones se enmarca dentro de la popularidad que han alcanzado los estados cognitivos y las concepciones de lo mental en las discusiones de la filosofía de la mente y la filosofía de la psicología en las últimas décadas. Pero lo que convierte su trabajo en un material sustantivo y original es el horizonte teórico en el que Hansberg desarrolla su estudio sobre lo emocional y lo mental. Olbeth Hansberg construye sus propios criterios metodológicos para el análisis de la naturaleza y la importancia de las emociones.

Para ello, se sirve del trabajo de otros filósofos sobre cinco emociones para acabar formulando sus propias conclusiones. De esta forma, Hansberg desarrolla su propio trabajo en sintonía con el análisis de la indignación de P. F. Strawson, el trabajo de G. Taylor y D. Davidson sobre el orgullo y la teoría sobre el miedo, el resentimiento y el enfado de Robert Gordon. También, serán importantes en su trabajo algunas obras clásicas como Ética a Nicómaco de Aristóteles, Ética de Baruch Spinoza o La genealogía de la moral de Friedrich Nietzsche. El resultado más importante de esta combinación es la formulación de su tesis sobre la naturaleza y la importancia de las emociones. Hansberg afirma que las emociones “son” racionales. Con ello, en el estudio de las emociones Hansberg sintetiza las dos líneas de investigación que marcan todo su trabajo, la ética y la filosofía de la mente.

Para Hansberg, cuando se lleva a cabo el intento por caracterizar las emociones es necesario tener presente dos aspectos fundamentales: primero, que las emociones son fenómenos mentales; y, segundo, que todos los eventos o estados mentales están íntimamente relacionados entre sí. De esta forma, es posible afirmar que las emociones tienen componentes racionales y, recíprocamente, que son determinantes en la toma de decisiones. Por consiguiente, todo análisis de las emociones debe integrar el estudio de los deseos y creencias de las personas. Del mismo modo, Hansberg afirma que no existe ningún denominador común o característica unitaria entre las emociones que permita definirlas como un “tipo” particular de fenómenos mentales. Las únicas características que se pueden atribuir a las emociones son su diversidad y heterogeneidad y su estrecha relación con el resto de los estados y eventos mentales. Por tanto, Hansberg concluye que estas deben ser los criterios metodológicos que orienten todo estudio que se ocupe de las emociones y, en general, de lo que la filósofa denomina las anomalías de lo mental.

Además de La diversidad de las emociones, entre sus publicaciones destacan ‘’Monismo anómalo’’ (1978), ‘’Una crítica al conductismo filosófico’’ (1981), ‘’Sociología y sexismo’’ (1985), ‘’La naturaleza de los fenómenos mentales’’ (1990), ‘’Miedo e incertidumbre’’ (1994), ‘’Emociones y actitudes proposicionales’’ (1996), ’Las emociones y la explicación de la acción’’ (2001) o Responsabilidad y Libertad (2002).

* María Cristina González es alumna del máster interuniversitario en Investigación en Filosofía de la ULL.

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Fuente: Sección de Filosofía de la ULL

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