{"id":1019,"date":"2017-01-15T17:22:28","date_gmt":"2017-01-15T17:22:28","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1019"},"modified":"2017-01-15T17:22:28","modified_gmt":"2017-01-15T17:22:28","slug":"schopenhauer-houellebecq","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2017\/01\/15\/schopenhauer-houellebecq\/","title":{"rendered":"Schopenhauer-Houellebecq"},"content":{"rendered":"<h1 id=\"articulo-titulo\" class=\"articulo-titulo \" style=\"text-align: center\">Di\u00e1logo literario entre pesimistas<\/h1>\n<div class=\"firma \">\n<div class=\"autor\">\n<div class=\"autor-texto\" style=\"text-align: center\"><span class=\"autor-nombre\"> \u00c1lex Vicente<\/span><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"autor-texto\" style=\"text-align: center\"><\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/01\/h.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1028 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/01\/h-234x300.png\" alt=\"h\" width=\"475\" height=\"609\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/01\/h-234x300.png 234w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/01\/h-624x801.png 624w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/01\/h.png 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 475px) 100vw, 475px\" \/><\/a><\/p>\n<h2 class=\"articulo-subtitulo\" style=\"text-align: center\">El escritor publica un ensayo donde se\u00f1ala al fil\u00f3sofo alem\u00e1n como su principal influencia<\/h2>\n<div id=\"cuerpo_noticia\" class=\"articulo-cuerpo\">\n<p style=\"text-align: justify\">Corr\u00edan los primeros ochenta. <a href=\"http:\/\/elpais.com\/tag\/michel_houellebecq\/a\" target=\"_blank\">Michel Houellebecq<\/a> no recuerda la fecha con precisi\u00f3n, pero s\u00ed que sucedi\u00f3 \u201cmuy tarde, trat\u00e1ndose de un descubrimiento tan considerable\u201d. El escritor, a punto de convertirse en inform\u00e1tico del Ministerio de Agricultura, sumaba unos 25 o 26 a\u00f1os. Ya hab\u00eda le\u00eddo a Baudelaire, Verlaine y Dostoievski. Estaba familiarizado con la Biblia, la filosof\u00eda de Pascal y <em>La monta\u00f1a m\u00e1gica<\/em>. Pero nunca hab\u00eda ca\u00eddo en sus manos nada comparable a <em>Aforismos sobre la sabidur\u00eda de la vida<\/em>, de Arthur Schopenhauer, que tom\u00f3 prestado en una biblioteca municipal en Par\u00eds. \u201cEn pocos minutos, todo cambi\u00f3 por completo\u201d, recuerda <a href=\"http:\/\/elpais.com\/tag\/michel_houellebecq\/a\" target=\"_blank\">Houellebecq<\/a> en el ensayo que ha dedicado al fil\u00f3sofo alem\u00e1n, <a href=\"http:\/\/www.editionsdelherne.com\/publication\/en-presence-de-schopenhauer\/\" target=\"_blank\"><em>En pr\u00e9sence de Schopenhauer<\/em>,<\/a> reci\u00e9n llegado a las librer\u00edas francesas.<\/p>\n<section id=\"sumario_1|apoyos\" class=\"sumario_apoyos izquierda\">\n<div class=\"sumario__interior\"><\/div>\n<\/section>\n<p style=\"text-align: justify\">El libro est\u00e1 pensado como un comentario cr\u00edtico de la obra del fil\u00f3sofo, inspeccionada a partir de numerosos pasajes. Pero tambi\u00e9n como un relato de un descubrimiento capital en su vida y en su obra, que incluso se asemeja a un flechazo amoroso. \u201cNing\u00fan novelista, ning\u00fan moralista y ning\u00fan poeta me habr\u00e1 influido tanto como <a href=\"http:\/\/elpais.com\/tag\/arthur_schopenhauer\/a\" target=\"_blank\">Schopenhauer\u201d<\/a>, afirma el escritor en su ensayo. En el maestro prusiano <a href=\"http:\/\/elpais.com\/tag\/michel_houellebecq\/a\" target=\"_blank\">Houellebecq<\/a> reconocer\u00e1 su primer <em>alter ego,<\/em> al que quedar\u00e1 unido por un intenso sentimiento de camarader\u00eda. Su visi\u00f3n de la existencia es tan poco radiante como la del fil\u00f3sofo, para quien la vida no es m\u00e1s que un camino de cruces marcado por un dolor inalterable y \u00fanicamente interrumpido por fugaces recesos de placer. En realidad, el aut\u00e9ntico alivio solo llega con la defunci\u00f3n. Por ese motivo, lo mejor que puede hacer todo mortal inteligente, como suscribe Houellebecq, es \u201cquedarse tranquilo en un rinc\u00f3n, esperando el envejecimiento y la muerte, que terminar\u00e1n solucionando el asunto\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para <a href=\"http:\/\/elpais.com\/tag\/michel_houellebecq\/a\" target=\"_blank\">Houellebecq<\/a>, el brusco despertar que supone descubrir la obra de Schopenhauer no ser\u00e1 traum\u00e1tico. M\u00e1s bien ser\u00e1 reconfortante. \u201cLa desilusi\u00f3n no es nada malo. Si hay desilusi\u00f3n es que ha habido ilusi\u00f3n, y nunca es demasiado temprano para disipar una ilusi\u00f3n\u201d, afirma Houellebecq en una entrevista concedida a <em>Le Point<\/em>.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify\">Experto en sufrimiento<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">En el pr\u00f3logo del ensayo, Agathe Novak-Lechevalier, catedr\u00e1tica de Literatura Francesa y gran especialista en la obra del autor de <em>Las part\u00edculas elementales<\/em> o <em>El mapa y el territorio,<\/em> confirma ese extra\u00f1o sentimiento de desahogo. \u201cSchopenhauer, el experto en el sufrimiento, el pesimista radical y el solitario mis\u00e1ntropo, terminar\u00e1 siendo una lectura reconfortante para Houellebecq. Al ser dos, uno se siente menos solo\u201d, escribe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el fondo, su encuentro resultaba de lo m\u00e1s natural. <a href=\"http:\/\/elpais.com\/tag\/michel_houellebecq\/a\" target=\"_blank\">Si Houellebecq<\/a> es un escritor interesado por las cuestiones filos\u00f3ficas \u2014el positivismo de Comte y el decadentismo de Huysmans impregnan las p\u00e1ginas de su bibliograf\u00eda\u2014, <a href=\"http:\/\/elpais.com\/tag\/arthur_schopenhauer\/a\" target=\"_blank\">Schopenhauer<\/a> se distingui\u00f3 por ser un pensador con alma de novelista. \u201cHablar\u00e1 de lo que uno no puede hablar: de amor, de muerte, de piedad, de tragedia y de dolor\u201d, elogia Houellebecq. \u201cIntr\u00e9pidamente, siendo el \u00fanico a d\u00eda de hoy entre los fil\u00f3sofos, se adentrar\u00e1 en el dominio de los novelistas, los m\u00fasicos y los escultores. No lo har\u00e1 sin temblor, ya que el universo de las pasiones humanas es repugnante, a menudo atroz: por \u00e9l rondan la enfermedad, el suicidio y el asesinato\u201d, a\u00f1ade. En realidad, por encima de todo ser humano, Schopenhauer prefiri\u00f3 a los perros. Igual que Houellebecq cont\u00f3 con su adorado <em>Cl\u00e9ment,<\/em> un corgi gal\u00e9s que falleci\u00f3 en 2011 y que tiene hasta una p\u00e1gina propia en Wikipedia, Schopenhauer tuvo dos spaniels sucesivos. A ambos los llam\u00f3 Atma, o \u201calma del mundo\u201d en s\u00e1nscrito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre maestro y disc\u00edpulo tambi\u00e9n existe alguna diferencia. <a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2015\/04\/23\/babelia\/1429802066_046042.html\" target=\"_blank\">Houellebecq cree en el cambio hist\u00f3rico,<\/a> a diferencia de Schopenhauer, que siempre lo consider\u00f3 una mera ilusi\u00f3n para maquillar nuestra inalterable nada. Eso no impide que el autor franc\u00e9s considere que nada ha cambiado en exceso desde hace un par de siglos. \u201cA menudo me siento tentado por concluir que, en el plano intelectual, no ha sucedido nada desde 1860. Es irritante vivir en una \u00e9poca de mediocres, sobre todo cuando uno se siente incapaz de subir el nivel\u201d, concluye <a href=\"http:\/\/elpais.com\/tag\/michel_houellebecq\/a\" target=\"_blank\">Houellebecq.<\/a> Asegura que, desde que abri\u00f3 <em>El mundo como voluntad y representaci\u00f3n,<\/em> obra esencial en la trayectoria de Schopenhauer, fue incapaz de volver a leer a Nietzsche, otro disc\u00edpulo suyo que le gir\u00f3 la espalda para intentar abrazar una filosof\u00eda reconciliada con la vida. Explica el motivo en un correo electr\u00f3nico dirigido a su editora en Flammarion, Teresa Cremisi: \u201cAl pesimista Schopenhauer le fueron mucho mejor las cosas que al optimista Nietzsche. Lo cual deber\u00eda, en cierta medida, tranquilizarte sobre mi suerte\u201d.<\/p>\n<section id=\"sumario_2|despiece\" class=\"sumario_despiece derecha\">\n<h4 class=\"sumario-titulo\"><span class=\"sin_enlace\">Consagraci\u00f3n de un Balzac contempor\u00e1neo<\/span><\/h4>\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<p><a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2015\/04\/23\/babelia\/1429802066_046042.html\" target=\"_blank\">Tras <em>Sumisi\u00f3n<strong>, <\/strong><\/em><\/a>donde planteaba un futuro pr\u00f3ximo en el que Francia se convertir\u00eda al Islam, Houellebecq vuelve a ocupar el espacio medi\u00e1tico en su pa\u00eds. La publicaci\u00f3n del ensayo dedicado a Schopenhauer coincide con la de un nuevo volumen dedicado a Houellebecq de <em>Cahiers de l\u2019Herne<\/em>, prestigiosa colecci\u00f3n de antolog\u00edas cr\u00edticas sobre autores relevantes actuales. Fundada en 1960, esta supone un canon literario alternativo y tambi\u00e9n una consagraci\u00f3n acad\u00e9mica definitiva en Francia. Houellebecq se suma as\u00ed a una lista de autores donde ya figuraban Freud, Camus, C\u00e9line, Nietzsche, Kafka, Chomsky, Derrida, Duras o Vargas Llosa.<\/p>\n<p>La antolog\u00eda analiza la producci\u00f3n de Houellebecq en campos como la narrativa, la poes\u00eda, el ensayo, el cine, la m\u00fasica y el arte, a partir de textos de autores como Julian Barnes, Salman Rushdie, Bernard-Henri L\u00e9vy o Michel Onfray, que intentan descifrar las claves de su obra. El volumen lo define como un sucesor de Balzac, que tambi\u00e9n aspira a retratar un mundo reconocible por sus contempor\u00e1neos, como ya hizo el autor de <em><strong>La comedia humana<\/strong><\/em> con la Francia posrevolucionaria.<\/p>\n<p>No en vano, el escritor Emmanuel Carr\u00e8re sostiene que su obra contiene \u201cuna verdad total, v\u00e1lida para todos\u201d. Por su parte, la dramaturga Yasmina Reza describe el que, a su entender, constituye el principal logro de Houellebecq: \u201cVio venir la inhumanidad del mundo. Vio y entendi\u00f3 que la atm\u00f3sfera de libertad en la que vivimos no deja de ser una exhortaci\u00f3n m\u00e1s\u201d. Pero puede que sea Iggy Pop, quien compuso el \u00e1lbum <em>Preliminaires <\/em>inspir\u00e1ndose en <em>La posibilidad de una isla<strong>,<\/strong><\/em> el que logre dar con la mejor definici\u00f3n: \u201cEl tema que mejor trata es el que nunca menciona: el amor\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>Fuente:<\/p><\/div>\n<div class=\"articulo-cuerpo\"><\/div>\n<div class=\"articulo-cuerpo\"><\/div>\n<div class=\"articulo-cuerpo\">http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2017\/01\/13\/actualidad\/1484323684_520876.html<\/div>\n<div class=\"articulo-cuerpo\"><\/div>\n<div class=\"articulo-cuerpo\">Foto:<\/div>\n<div class=\"articulo-cuerpo\"><\/div>\n<div class=\"articulo-cuerpo\"><span class=\"foto-firma\"><span class=\"foto-autor\">Philippe Matsas <\/span> <\/span><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Di\u00e1logo literario entre pesimistas \u00c1lex Vicente &nbsp; El escritor publica un ensayo donde se\u00f1ala al fil\u00f3sofo alem\u00e1n como su principal influencia Corr\u00edan los primeros ochenta. 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