{"id":1134,"date":"2017-05-13T15:45:53","date_gmt":"2017-05-13T15:45:53","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1134"},"modified":"2017-05-13T15:45:53","modified_gmt":"2017-05-13T15:45:53","slug":"el-intelectual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2017\/05\/13\/el-intelectual\/","title":{"rendered":"El Intelectual"},"content":{"rendered":"<h1 id=\"articulo-titulo\" class=\"articulo-titulo \" style=\"text-align: center\">El Gramsci de todos<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/05\/gramci.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1135 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/05\/gramci-182x300.png\" alt=\"gramci\" width=\"324\" height=\"534\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/05\/gramci-182x300.png 182w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/05\/gramci-768x1267.png 768w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/05\/gramci-621x1024.png 621w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/05\/gramci-624x1030.png 624w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/05\/gramci.png 1241w\" sizes=\"auto, (max-width: 324px) 100vw, 324px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El 27 de abril de 1937 mor\u00eda Antonio Gramsci. Las privaciones sufridas durante los 10 a\u00f1os de c\u00e1rcel acabaron con la fr\u00e1gil salud del preso pol\u00edtico m\u00e1s temido por Mussolini. Se convirti\u00f3 en el s\u00edmbolo de la lucha antifascista en Italia. Era \u201cel Gramsci de todos\u201d. El Partido Comunista Italiano se consideraba el depositario principal del legado de uno de sus fundadores. Otras izquierdas evocaban al Gramsci impulsor del movimiento de los \u201cconsejos de f\u00e1brica\u201d con la intenci\u00f3n de resaltar su flanco m\u00e1s radical o bien el m\u00e1s democr\u00e1tico. Liberales italianos de la talla de Piero Gobetti consideraban a Gramsci un renovador progresista de la tradici\u00f3n inaugurada en el <em>Risorgimento.<\/em> Este gran intelectual admiraba en aquel joven periodista \u201cel fervor moral, escepticismo e insaciable necesidad de ser sincero\u201d. Y Benedetto Croce comentaba tras la muerte de aquel: \u201cComo hombre de pensamiento era uno de los nuestros, de aquellos que en los primeros decenios del siglo en Italia se esforzaron en formarse una mente filos\u00f3fica e hist\u00f3rica adecuada a los problemas del presente\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfPor qu\u00e9 Gramsci lleg\u00f3 a convertirse en el intelectual y pol\u00edtico marxista m\u00e1s admirado de la segunda mitad del siglo XX? El inter\u00e9s lo despierta, en primer lugar, su personalidad, su car\u00e1cter y las circunstancias que lo modelan; tambi\u00e9n, su sensibilidad e inteligencia; la enorme fortaleza mostrada desde peque\u00f1o ante su imperfecci\u00f3n f\u00edsica (\u201cese sardo jorobado\u201d, como lo llamaba Mussolini,) y ante la adversidad en general; en resumen, su humanidad. Todo ello se transparenta en su escritura y estilo intelectual. Buena parte de los escritos anteriores a la prisi\u00f3n son art\u00edculos en prensa; los <em>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/em> son borradores con la intenci\u00f3n de volver una y otra vez sobre los grandes asuntos. En las <em>Cartas<\/em> se sigue el rastro de sus avatares: aislamiento en la prisi\u00f3n, desafecto de los compa\u00f1eros m\u00e1s pr\u00f3ximos de partido, agravamiento de la enfermedad y la crisis emocional que le produce la relaci\u00f3n con las personas m\u00e1s queridas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La trayectoria intelectual y pol\u00edtica de Gramsci refleja aquel momento de entreguerras: el auge de los extremismos; una mayor fusi\u00f3n entre las masas y la pol\u00edtica, intelectuales y vida p\u00fablica. En este marco acomete un an\u00e1lisis propio, agudo, de la sociedad y el Estado en Occidente. Ha comprendido como pocos el calado del fascismo y la derrota de la revoluci\u00f3n en Europa. En los \u00faltimos a\u00f1os da muestras de una conciencia escindida y un fundado temor por el futuro del proyecto pol\u00edtico al que se mantuvo fiel hasta el final. Su reflexi\u00f3n se desarrolla en condiciones muy precarias. No solo avanza su enfermedad; tambi\u00e9n, su escepticismo y pesimismo. En el pensamiento de Gramsci asoman de manera intermitente tensiones entre libertarismo y estrategia leninista, aprecio a sus maestros liberales y lealtad al socialismo marxista; entre inspiraci\u00f3n originaria de la Ilustraci\u00f3n y el sesgo autoritario del movimiento comunista internacional. Su obra representa el \u00faltimo intento de recomposici\u00f3n del marxismo como pensamiento pr\u00e1ctico; un intento original, penetrante, ambiguo y, a la postre, no consumado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tras su muerte se multiplica el conocimiento de su honestidad intelectual, lucidez e integridad moral. Sin embargo, tanta admiraci\u00f3n iba a convertirse en un obst\u00e1culo para descubrir al \u201cGramsci de Gramsci\u201d. Lamentablemente, este ha sido m\u00e1s interpretado que le\u00eddo con respeto. Y entre tantas lecturas, su dimensi\u00f3n real queda contaminada: ha primado el intento de explotar la autoridad moral de su vida, apropiarse de sus ideas y extraer de su obra lo que en ella no hay. No pocas veces se retuerce el sentido de sus afirmaciones; o se instrumentan categor\u00edas centrales del c\u00f3digo gramsciano. El desaf\u00edo es c\u00f3mo rescatar a Gramsci de hagi\u00f3grafos y comentaristas dispuestos a utilizar su figura para un roto o un descosido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Gramsci ha vuelto a la actualidad pol\u00edtica espa\u00f1ola. M\u00e1s pretextos que buenas razones explican ese retorno. A mitad de los a\u00f1os ochenta del siglo pasado, el fil\u00f3sofo argentino Ernesto Laclau, junto a la polit\u00f3loga Chantal Mouffe, compusieron una versi\u00f3n \u201cposmoderna\u201d de las categor\u00edas de Gramsci. Les sirvi\u00f3 m\u00e1s tarde para remozar el populismo peronista y dar una apariencia te\u00f3rica al tosco \u201csocialismo bolivariano\u201d. Esa versi\u00f3n la import\u00f3 Podemos de la mano de \u00cd\u00f1igo Errej\u00f3n, quien no solo consigui\u00f3 hacer inteligible esa chocante versi\u00f3n, sino convertirla en soporte doctrinal de su formaci\u00f3n pol\u00edtica y uno de sus recursos de seducci\u00f3n. Una vez m\u00e1s la ingente personalidad de Gramsci estimula una en\u00e9sima resurrecci\u00f3n del inter\u00e9s por el pol\u00edtico italiano al precio de hacer decir a Gramsci lo que no dice y aparecer como lo que no es.<\/p>\n<section id=\"sumario_2|html\" class=\"sumario_html izquierda\"><\/section>\n<p style=\"text-align: justify\">Se trata de una operaci\u00f3n interpretativa tan alambicada como carente de anclaje historiogr\u00e1fico y que he analizado detenidamente en <em>Revista de libros<\/em> (diciembre de 2016). Este sofisticado ejercicio discursivo sobre los conceptos de Gramsci tiene tales efectos polis\u00e9micos que termina \u201cdeconstruyendo\u201d la figura hist\u00f3rica de aquel. Resuelve de modo extempor\u00e1neo y ajeno a su forma de pensar dilemas tan dram\u00e1ticamente experimentados por \u00e9l como los siguientes: entre autonom\u00eda moral de las personas y autogobierno colectivo, hegemon\u00eda y democracia, teor\u00eda y praxis, razones y emociones. Interpretar a Gramsci desde un prejuicio posmoderno, posfactual y con intenci\u00f3n populista supone desconsiderar los supuestos ilustrados de la propuesta gramsciana de <em>aggiornamento<\/em> del marxismo y distorsiona el alcance de sus categor\u00edas provocando un maltrato de sus ideas hasta hacerlas irreconocibles. Al proceder al vaciado del Gramsci hist\u00f3rico se obvia cualquier constricci\u00f3n proveniente de sus escritos, intenci\u00f3n y contexto. Seg\u00fan el universo conceptual de estos int\u00e9rpretes, Gramsci opera como uno de sus m\u00faltiples \u201csignificantes\u201d, lo que permite instrumentalizarlo discursiva, emocional y simb\u00f3licamente. Se pierde el sentido genuino de su figura y obra, se diluye el valor y el alcance de sus propias contradicciones; tambi\u00e9n, su autenticidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tomarse a Gramsci en serio es no obviar su condici\u00f3n radical de \u201cpasado ausente\u201d. Respetando su historicidad podremos rastrear con cierta correcci\u00f3n epist\u00e9mica e integridad intelectual al Gramsci real. De esta manera, se desvanece tambi\u00e9n la ingenua pretensi\u00f3n de hallar en \u00e9l un men\u00fa de recetas para tratar un presente cuyos rasgos b\u00e1sicos se obvian. A los textos de Gramsci podr\u00eda aplicarse aquello de que \u201ccon fecha se entienden todos; sin fecha, ninguno\u201d. En fin, tratemos a Gramsci como un cl\u00e1sico. Lo es no porque aborde los asuntos de siempre, sino por la forma en que lo hace; no porque consideremos perennes sus aportaciones sino porque fueron cruciales para el progreso del conocimiento. Un cl\u00e1sico es aquel cuyo proyecto ya no cabe aplicar pero de cuyo bagaje no podemos prescindir.<\/p>\n<p class=\"nota_pie\" style=\"text-align: justify\"><strong>Ram\u00f3n Vargas-Machuca Ortega<\/strong> es catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda Pol\u00edtica y autor de <em>El poder moral de la raz\u00f3n. La filosof\u00eda de Gramsci<\/em> (Tecnos, 1982).<\/p>\n<p class=\"nota_pie\" style=\"text-align: justify\">Fuente:<\/p>\n<p>http:\/\/elpais.com\/elpais\/2017\/04\/26\/opinion\/1493216043_062565.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Gramsci de todos El 27 de abril de 1937 mor\u00eda Antonio Gramsci. Las privaciones sufridas durante los 10 a\u00f1os de c\u00e1rcel acabaron con la fr\u00e1gil salud del preso pol\u00edtico m\u00e1s temido por Mussolini. Se convirti\u00f3 en el s\u00edmbolo de la lucha antifascista en Italia. Era \u201cel Gramsci de todos\u201d. 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