{"id":1155,"date":"2017-06-20T22:11:55","date_gmt":"2017-06-20T22:11:55","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1155"},"modified":"2017-06-20T22:11:55","modified_gmt":"2017-06-20T22:11:55","slug":"el-retrato-de-un-hombre-sin-rostro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2017\/06\/20\/el-retrato-de-un-hombre-sin-rostro\/","title":{"rendered":"El retrato de un hombre sin rostro"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"articulo-subtitulo\" style=\"text-align: center\">Diario de un c\u00ednico<\/h2>\n<div class=\"firma \">\n<div class=\"autor\">\n<div class=\"autor-texto\" style=\"text-align: center\"><span class=\"autor-nombre\"> Basilio Baltasar <\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/06\/rara.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1156 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/06\/rara-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"401\" height=\"535\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/06\/rara-225x300.jpg 225w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/06\/rara-624x834.jpg 624w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/06\/rara.jpg 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 401px) 100vw, 401px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En un lugar de la frontera h\u00fangara, un hombre con su hijo en brazos huye de los guardas que dispersan a los refugiados. La periodista graba la batida para su canal de televisi\u00f3n y sin dejar de enfocar su c\u00e1mara de v\u00eddeo, le pone la zancadilla. Cuando el hombre se levanta del suelo, mira a la mujer y rompe a llorar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00bfA d\u00f3nde ir\u00e1n a parar las secuencias de la cr\u00f3nica contempor\u00e1nea? El periodismo es actualidad y todo recuerdo es redundancia. La conciencia moral es amn\u00e9sica y solo duele mientras dura el espect\u00e1culo. \u00bfC\u00f3mo conservar viva la expresi\u00f3n de asombro que se dibuj\u00f3 en el rostro de aquel hombre humillado?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El artista urbano Grip Face, acompa\u00f1ado por el comisario y cr\u00edtico de arte Jordi Pallar\u00e9s, presenta en el casal palmesano de Can Marques, las obras de arte que ha diseminado por los muros de la ciudad (tambi\u00e9n en \u00c1msterdam, Bilbao y Valldemosa). La propietaria del palacio, la coleccionista de arte Nieves Barber, que con frecuencia abre su casa a las actuaciones de la comunidad art\u00edstica mallorquina, lo escucha con gran inter\u00e9s.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El artista Grip Face sostiene un reservado anonimato y al mismo tiempo una en\u00e9rgica intervenci\u00f3n en el escenario teatral de la ciudad. Sus interrogaciones sobre la personalidad son corrosivas y hacen tambalear la jactancia de la raz\u00f3n ensimismada: pues quiz\u00e1 el artista sea a fin de cuentas un obst\u00e1culo para la obra de arte. Pero \u00bfc\u00f3mo renunciar al yo soy? \u00bfc\u00f3mo impedir que el yo escondido se declare autor de mis obras? Dado que estos juegos de identidad son peligrosos, el artista los contempla ahora con mansedumbre y perplejidad. Ya veremos qu\u00e9 pasa luego.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Por el momento, su ocultamiento coincide con el de los rostros enmascarados que ha pintado en el reverso del callejero palmesano. En las puertas enladrilladas de los edificios clausurados, en la tapia de un suburbio, entre los escombros de las ruinas abandonadas, en la fachada de las casas condenadas al derribo. Con estos murales el artista alumbra esa periferia desde\u00f1ada por el dise\u00f1o y, al mismo tiempo, hace temblar el busto herm\u00e9tico de unos desconocidos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Como ep\u00edgono del posmodernismo, se insin\u00faa un vigoroso arte inminente: un estilo que mientras devora a sus ancestros, ensaya las formas expresivas del porvenir. Grip Face maneja la iron\u00eda del arte pop, la nerviosa inquietud del arte urbano y el lenguaje bastardo del grafismo publicitario. Pues el arte bebe hoy en ese almac\u00e9n de residuos: las im\u00e1genes olvidadas, las huellas borradas por el paso del tiempo, las emociones vulgarizadas por el consumo, saldr\u00e1n del estercolero a trav\u00e9s de una l\u00facida indagaci\u00f3n est\u00e9tica. El artista contempor\u00e1neo es la encarnaci\u00f3n de los maestros muertos y hartos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En las cabezas de Grip Face, en la serie que ha titulado Black Faces \u2014malas caras seg\u00fan la afortunada versi\u00f3n de Pallar\u00e9s\u2014, ha sido retratado un personaje en el que palpita nuestro propio recelo, desconfianza, indiferencia, repudio y desprecio. Con este repertorio de gestos teatrales, las m\u00e1scaras de la tragedia contempor\u00e1nea, Grip Face da forma a un esp\u00edritu de nuestro tiempo: a las malas caras que no dejan de instigarnos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los iconos urbanos de Grip Face, que acechan al transe\u00fante descuidado, son la alegor\u00eda de los ausentes. La forma art\u00edstica que adoptan entre nosotros para anunciar cu\u00e1ntos esperan al otro lado de la frontera. Como un coro de cabezas impasibles se desplaza una masa de emigrantes sin rostro y acude el mismo vecino que los oye acercarse con su confusa aflicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Fuente:<\/p>\n<p>http:\/\/ccaa.elpais.com\/ccaa\/2017\/06\/10\/catalunya\/1497113441_369090.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diario de un c\u00ednico Basilio Baltasar &nbsp; En un lugar de la frontera h\u00fangara, un hombre con su hijo en brazos huye de los guardas que dispersan a los refugiados. La periodista graba la batida para su canal de televisi\u00f3n y sin dejar de enfocar su c\u00e1mara de v\u00eddeo, le pone la zancadilla. 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