{"id":1159,"date":"2017-07-01T09:58:07","date_gmt":"2017-07-01T09:58:07","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1159"},"modified":"2017-07-01T09:58:07","modified_gmt":"2017-07-01T09:58:07","slug":"a-p-u-n-t-e-s-d-e-v-i-a-j-e-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2017\/07\/01\/a-p-u-n-t-e-s-d-e-v-i-a-j-e-3\/","title":{"rendered":"A  P  U  N  T  E  S       D  E         V  I  A  J  E      3"},"content":{"rendered":"<p>\t<!--\n\t\t@page { margin: 2cm }\n\t\tP { margin-bottom: 0.21cm }\n\t--><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><strong><span style=\"font-size: x-large\">\u00a0\u00a0 <\/span><\/strong>Antonio Guerrero<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/11\/aguerrrero-tres.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-931 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/11\/aguerrrero-tres-225x300.png\" alt=\"\" width=\"321\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/11\/aguerrrero-tres-225x300.png 225w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/11\/aguerrrero-tres.png 479w\" sizes=\"auto, (max-width: 321px) 100vw, 321px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center\">\n<p style=\"text-align: center\"><strong>Enajenaci\u00f3n moral<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Repasando algunos textos de \u00e9tica nicom\u00e1quea y esbozando comparaciones con el gran Ortega y Gasset, no he podido evitar una reflexi\u00f3n sobre los tiempos presentes y el estado moral. Dijo Lipovetsky que esta era la era de la \u00abnada\u00bb donde la indiferencia moral campaba a sus anchas; y donde la dejadez y la irresponsabilidad a lo ajeno se hab\u00edan convertido en el modus operandi de la deriva social. Con eso declar\u00f3 que este era un mundo de apat\u00eda, de autoexilio, de individualismo dentro de la masa, en el que ya no quedaban posibilidades de recuperaci\u00f3n de los valores. No obstante desde mi \u00f3ptica el problema es otro. El estado moral de nuestro tiempo creo que es el de la enajenaci\u00f3n moral. La definici\u00f3n de enajenaci\u00f3n seg\u00fan la R.A.E. es clara: perdida transitoria de raz\u00f3n a consecuencia de un estado an\u00edmico insuperable. Si lo aplicamos a nuestra sociedad encontramos mucha verosimilitud. Existe una p\u00e9rdida del sentido moral a consecuencia de cambios an\u00edmicos en las personas: hay miedo a la perdida de trabajo, hay odio hacia las agresiones jur\u00eddicas de algunos entes p\u00fablicos (ya que no hay ley de segundas oportunidades), hay una cultura de corrupci\u00f3n estructural igual al tr\u00e1fico de indulgencias de otra \u00e9poca, y una insuficiente formaci\u00f3n moral en la educaci\u00f3n b\u00e1sica. Con esta desorientaci\u00f3n es inevitable el menoscabo transitorio de los valores y la enajenaci\u00f3n. Hay sin duda una desgaste del sentido moral que nos ha conducido a esta sociedad opulenta y ca\u00f3tica donde no rigen ni los principios ni las m\u00e1ximas y donde nada es lo que parece, o acaso se ha hecho parecer lo que no es. El caso es que todos somos unos enajenados porque nadie nos educ\u00f3 para lo contrario y porque la supervivencia social requiere carecer de valores hoy d\u00eda. Sin embargo la enajenaci\u00f3n moral tiene una lectura positiva. Se trata de un mal transitorio. Se puede recuperar los valores de nuestra cultura si somos capaces de crear una base educativa dentro de la formaci\u00f3n elemental y si le damos la importancia que se merece. La pregunta consecuente esta clara: \u00bfEl ente p\u00fablico va a invertir en formaci\u00f3n \u00e9tica? \u00bfLe va a dar m\u00e1s importancia que a las finanzas? Probablemente no, pero su dejadez no hace irresoluto al problema solo declara la dejadez de dicho ente. Nuestro deseo ahora deber\u00eda ser exigir dicha formaci\u00f3n. Yo lo exijo desde aqu\u00ed; que se tomen la formaci\u00f3n \u00e9tica en serio.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\n<p style=\"text-align: center\" align=\"JUSTIFY\"><strong>Yo, Libre<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Normalmente la libertad est\u00e1 muy sobrevalorada; suele tomarse como un fin en si misma, una circunstancia ideal en la que las personas disfrutan de un estado de bienestar satisfactorio, sin tapujos, sin culpas y sin miedos. Desde ese punto de vista podr\u00edamos considerarla como una utop\u00eda, un horizonte que fija un rumbo y un destino para los que ans\u00edan cambiar su vida. A esa idealizaci\u00f3n han contribuido mucho los estereotipos del cine y la literatura. Existen modelos culturales creados que son perseguidos por las personas con frustraciones como \u00fanica ambici\u00f3n en la vida, entendiendo que si no llegan a alcanzarlos su vida carece de sentido. Tomemos como ejemplo \u00abCadena Perpetua\u00bb de Frank Darabont. Los lugares comunes, los clich\u00e9s, suelen crear interpretaciones subjetivas restando objetividad a los valores \u00e9ticos con los que fueron construidos. Una persona se identifica con ellos cuando no tiene una identidad bien formada. En ese tipo de abstracciones suelen confundirse mucho las fronteras de la libertad, la felicidad y el bienestar. No obstante si la libertad no est\u00e1 bien entendida, si tenemos una confusi\u00f3n, es porque las personas tenemos una obsesi\u00f3n: la de preguntamos si somos o no libres. En realidad esa pregunta es innecesaria por completo. Las personas no debemos plantearnos si somos o no libres, puesto que ya lo somos. As\u00ed lo dijo Sartre. Somos libres desde nuestro nacimiento. Tenemos libertad de decisi\u00f3n, libertad ambulatoria y podemos llegar a ser librepensadores. La verdadera pregunta es si estamos dispuestos a asumir con valent\u00eda nuestra libertad. Si somos lo suficientemente osados como para aceptarla y ejercerla seg\u00fan nuestras necesidades y deseos. La respuesta a esa segunda pregunta es m\u00e1s compleja porque entra el juego social y la responsabilidad. Pero asumir nuestro verdadero estado es la \u00fanica manera de tener nuestra identidad, la nuestra, a salvo y no vivir confundido en la aspiraci\u00f3n de un estereotipo encontrado en una pel\u00edcula o en un libro. En cierta forma preguntarnos si somos libres es una perdida de tiempo; saber si somos quienes debemos ser es la verdadera cuesti\u00f3n: si somos seres aut\u00e9nticos, emancipados, librepensadores y si proyectamos nuestra identidad. Aspirar a la autorealizaci\u00f3n, que dir\u00eda Arist\u00f3teles, es la mejor v\u00eda de evoluci\u00f3n personal y la \u00fanica posible para no confundirnos con los espejismos de nuestra cultura.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\n<p align=\"JUSTIFY\">Fuente:\u00a0 http:\/\/www.elalmeria.es\/antonio_guerrero\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0 Antonio Guerrero Enajenaci\u00f3n moral Repasando algunos textos de \u00e9tica nicom\u00e1quea y esbozando comparaciones con el gran Ortega y Gasset, no he podido evitar una reflexi\u00f3n sobre los tiempos presentes y el estado moral. 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