{"id":1162,"date":"2017-07-08T12:32:29","date_gmt":"2017-07-08T12:32:29","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1162"},"modified":"2017-07-08T12:32:29","modified_gmt":"2017-07-08T12:32:29","slug":"la-felicidad-no-es-cosa-de-los-gobiernos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2017\/07\/08\/la-felicidad-no-es-cosa-de-los-gobiernos\/","title":{"rendered":"La felicidad no es cosa de los gobiernos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\">Todo los vericuetos intelectuales<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">Luis de Val<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1052 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/01\/bazar-300x172.png\" alt=\"\" width=\"773\" height=\"443\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/01\/bazar-300x172.png 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/01\/bazar-768x440.png 768w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/01\/bazar-1024x587.png 1024w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/01\/bazar-624x358.png 624w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/01\/bazar.png 1960w\" sizes=\"auto, (max-width: 773px) 100vw, 773px\" \/><\/p>\n<p>Gran parte de los pol\u00edticos, llegados de repente y por primera vez a un cargo, sienten la irresistible seducci\u00f3n de pensar que <strong>est\u00e1n all\u00ed para hacer felices a los ciudadanos<\/strong>, lo cual en s\u00ed ya no es bueno, pero lo peor comienza en el momento en que empiezan a tomar iniciativas. Si los fil\u00f3sofos todav\u00eda no han logrado definir algo tan inaprensible y subjetivo como es la felicidad, imaginemos lo que puede hacer un pol\u00edtico, <strong>con ese entusiasmo que puede empedrar el camino hacia el infierno<\/strong>. El pol\u00edtico, adem\u00e1s, est\u00e1 preso de sus prejuicios ideol\u00f3gicos. La sociedad avanza, el respeto hacia la libertad del individuo gana prestigio, pero los prejuicios ideol\u00f3gicos y\/o religiosos son dif\u00edciles de ahuyentar, porque los dogmas suelen interpretarse de maneras que pueden llegar a la extravagancia. <strong>Lo m\u00e1s parecido a un predicador obsesionado con el ate\u00edsmo, es un predicador comunista ofuscado por los males del capitalismo.<\/strong> En un concurso de pelmazos ser\u00eda muy dif\u00edcil distinguir al m\u00e1s cargante, pero tengo ya comprobado que un leninista en plan evang\u00e9lico es capaz de agotar los cerebros m\u00e1s l\u00facidos y reducirlos por cansancio.<\/p>\n<p>A algunos conservadores es dif\u00edcil quitarles el prejuicio de que no todos los ciudadanos de rentas bajas son revolucionarios potenciales que todav\u00eda no han entrado en acci\u00f3n, y <strong>a los izquierdistas es muy dif\u00edciles extraerles la convicci\u00f3n de que lo que llaman clases medias, no s\u00f3lo pueden ser votantes suyos<\/strong>, sino que de su seno han salido siempre los grandes provocadores, y de las clases medias proceden la inmensa mayor\u00eda de personajes que han alborotado e innovado la ciencia, la filosof\u00eda, la pol\u00edtica y la econom\u00eda, la cultura en suma. <strong>De no ser por la burgues\u00eda puede que todav\u00eda estuvi\u00e9ramos en la monarqu\u00eda absolutista<\/strong>, a pesar de que el t\u00e9rmino burgu\u00e9s va acompa\u00f1ado de un sentido peyorativo tan injusto como inapropiado.<\/p>\n<p>De pronto, a los ayuntamientos han llegado unos pol\u00edticos dispuestos a hacer todo lo posible para que llevemos una <strong>vida sana y agradable <\/strong>y, en muchas ciudades espa\u00f1olas, est\u00e1n empe\u00f1ados en que nos traslademos en bicicleta. Como el p\u00fablico, en general, es reacio a ser feliz siguiendo las indicaciones del pol\u00edtico de turno, y las docenas de millones de euros gastados en <strong>la construcci\u00f3n de carriles para bicicletas tampoco han generado un entusiasmo prodigioso<\/strong>, se ha pasado a la segunda fase: la coerci\u00f3n, una coerci\u00f3n con rostro civilizado, que son las peores, y se quitan carriles en las calles, se peatonalizan otras, se suprimen plazas de aparcamiento, es decir, se chantajea al contribuyente para que se traslade en bicicleta o en autob\u00fas. Desde luego, <strong>la contaminaci\u00f3n es un problema grave que debe abordarse<\/strong>, pero pensar que yendo en bicicleta unos cuantos miles de esforzados ciudadanos va a arreglarse es como creer que prohibiendo las calderas de la calefacci\u00f3n del 5% de los edificios tendremos una atm\u00f3sfera m\u00e1s limpia. (Y no se olvide que, en invierno, la calefacci\u00f3n contamina mucho m\u00e1s que la combusti\u00f3n de los autom\u00f3viles).<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed se est\u00e1 logrando, de momento, es que muchos ciclistas suban las rampas de algunas empinadas calles espa\u00f1olas, haciendo un <strong>gran esfuerzo f\u00edsico<\/strong>, que les reclama mayor cantidad de ox\u00edgeno para los pulmones, un ox\u00edgeno contaminado por los autobuses, camiones y coches que circulan por esas mismas calles. Yo no s\u00e9 si las bicicletas son para el verano, pero para pedalear entre motores que est\u00e1n quemando hidrocarburos no son lo m\u00e1s apropiado. Ser\u00eda preferible lo de las matr\u00edculas pares e impares que <strong>acortar la vida de esos ciclistas ingenuos<\/strong>, que pueden tener raz\u00f3n de ser en v\u00edas de escasa circulaci\u00f3n, pero que en avenidas atestadas de motores son algo as\u00ed como introducir a una prima ballerina, ataviada con tut\u00fa, en una concentraci\u00f3n de moteros.<\/p>\n<p>Desde la izquierda siempre se ha albergado la sospecha de que <strong>quien posee un autom\u00f3vil es un peligroso capitalista<\/strong> que disfruta contaminando la atm\u00f3sfera y es enemigo ac\u00e9rrimo de la ecolog\u00eda. Todo el mundo sabe que el fontanero, el obrero de la construcci\u00f3n, la funcionaria y el profesor de matem\u00e1ticas usan el autom\u00f3vil para sus desplazamientos, y pueden ser indiferentes o amantes de la ecolog\u00eda, pero estas reducciones simples nos llevan a las soluciones simplistas, como la de hacernos felices a trav\u00e9s del pedaleo.<\/p>\n<p>Desde <a href=\"http:\/\/www.abc.es\/historia\/abci-aristoteles-filosofo-creo-alejandro-magno-para-vengarse-griegos-201606030238_noticia.html\">Arist\u00f3teles<\/a>, que en su \u00ab\u00c9tica a Dem\u00f3nico\u00bb advert\u00eda que la felicidad estaba en la virtud, hasta <strong>Ortega y Gasset<\/strong> que pensaba que la felicidad ven\u00eda a ser una especie de coincidencia entre la vida proyectada y la vida real, su definici\u00f3n nunca puede ser precisa y universal, porque eso que los griegos llamaban la eudaimonia depende de la sensibilidad, saberes y certezas de cada individuo. El m\u00e1s pesimista de todos, <a href=\"http:\/\/www.abc.es\/cultura\/cultural\/abci-shakespeare-y-filosofos-201604271210_noticia.html\">Schopenhauer<\/a>, que escribi\u00f3 un agudo ensayo sobre la felicidad y la desdicha, no s\u00f3lo <strong>desconfiaba de que el hombre pudiera alcanzar la felicidad<\/strong>, sino que estaba convencido de que, al lograrlo, no se enterar\u00eda de ello, y por eso nos dijo que la felicidad es algo que se recuerda.<\/p>\n<p>Veinticuatro siglos antes de que llegara la sociedad de consumo, Plat\u00f3n, como Ar\u00edstoteles, ya advert\u00eda que <strong>la adquisici\u00f3n de bienes y cosas materiales no proporciona la felicidad<\/strong>, y debe estar pr\u00f3xima a la m\u00edstica y a la armon\u00eda interior. Ignoro los vericuetos intelectuales por los que han ido desarrollando la idea de que la felicidad consiste en ir en bicicleta, o en llevar a los ni\u00f1os a la escuela p\u00fablica, o en votar todas las tardes en asamblea para ver lo que vamos hacer al d\u00eda siguiente. Entiendo la <strong>buena voluntad que anima a estas gentes<\/strong>, pero no recuerdo ning\u00fan momento de esos en los que fui feliz, que lo asocie a qui\u00e9n era el alcalde de la ciudad o qui\u00e9n estaba al frente del Ministerio de Agricultura. Ese encargo profesional que persegu\u00edas, y que un d\u00eda te lo dan, no tiene nada que ver con qui\u00e9n ocupe la concejal\u00eda de Urbanismo o qui\u00e9n sea el presidente auton\u00f3mico. Esa aceptaci\u00f3n de la persona con la que vas a compartir el resto de tu vida, y que te llen\u00f3 de felicidad, fue ajeno por completo a quien ostentara la direcci\u00f3n general de tr\u00e1fico en ese instante. La f<strong>elicidad es una satisfacci\u00f3n \u00edntima<\/strong> de acuerdo con valores personales y circunstancias imposibles de proyectar a los dem\u00e1s. Ya sabemos que cada vez tendremos que pagar m\u00e1s impuestos, porque los misioneros dispuestos a hacernos felices parecen estar convencidos de que no deben ahorrar en el presupuesto y lo mejor es endeudarse. No les pido que dejen de derrochar. Pero, por favor, <strong>d\u00e9jennos esa parcela privada a la que tenemos derecho, y no intenten imponernos sus prejuicios<\/strong>. La felicidad no es cosa de los gobiernos. Y dudo mucho que dependa del aumento de personas que se trasladan peligrosamente por las ciudades, montadas en una bicicleta.<\/p>\n<p>Luis del Val es escritor.<\/p>\n<p>Fuente:<\/p>\n<p>http:\/\/www.abc.es\/opinion\/abci-felicidad-no-cosa-gobiernos-201707010351_noticia.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo los vericuetos intelectuales Luis de Val Gran parte de los pol\u00edticos, llegados de repente y por primera vez a un cargo, sienten la irresistible seducci\u00f3n de pensar que est\u00e1n all\u00ed para hacer felices a los ciudadanos, lo cual en s\u00ed ya no es bueno, pero lo peor comienza en el momento en que empiezan [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[5,4],"tags":[],"class_list":["post-1162","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-articulos","category-opinion","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-iK","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1162","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1162"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1162\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1164,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1162\/revisions\/1164"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1162"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1162"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1162"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}