{"id":1182,"date":"2017-08-04T16:41:08","date_gmt":"2017-08-04T16:41:08","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1182"},"modified":"2017-08-04T16:41:08","modified_gmt":"2017-08-04T16:41:08","slug":"cuando-paris-hilton-se-enamoro-de-jacques-derrida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2017\/08\/04\/cuando-paris-hilton-se-enamoro-de-jacques-derrida\/","title":{"rendered":"Cuando Paris Hilton se enamor\u00f3 de Jacques Derrida"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><strong><span class=\"sin_enlace\">AMOR POP DE VERANO<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/08\/paris.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-1185\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/08\/paris-292x300.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"452\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/08\/paris-292x300.jpg 292w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/08\/paris-624x640.jpg 624w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/08\/paris.jpg 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/a><\/p>\n<div id=\"cuerpo_noticia\" class=\"articulo-cuerpo\">\n<p align=\"JUSTIFY\">Te voy a contar una cosita. No se lo digas a nadie. No se sabe muy bien c\u00f3mo pas\u00f3, pero ellos se amaron. Se amaron de manera absurda, inexplicable, categ\u00f3rica. Como suele ser el amor de verano. Con ese tedio que se mete, cual veneno en la piel, cual resaca de sangr\u00eda, entre los t\u00edmpanos y el est\u00f3mago. Con ese amor aut\u00e9ntico de mentira.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hay quien considera que medimos el amor como una entelequia, como el tiempo. Hay quien usa otras varas de medir. Pero para lo que nos ocupa este verano, solo hay una fecha realmente vital: 1997. Antes de Paris y despu\u00e9s de Paris.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00bfQue qu\u00e9 Paris? <a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/paris_hilton\/a\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Por favor. La \u00fanica Paris,<\/a> la que nos ha situado d\u00f3nde estamos hoy. Aunque parezca mentira, hubo un tiempo en que las <em>it girls,<\/em> las chicas que visten bien, van a saraos y que no hacen realmente nada, no eran relevantes. Eso fue la era pre Paris. Despu\u00e9s lleg\u00f3 Paris (Hilton), descendiente de magnates hoteleros, rubia internacional y el mundo se acostumbr\u00f3 a la relevancia de las <em>celebrities<\/em> que eran famosas por el hecho de serlo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ahora te puedes encaramar a un yate, ponerle tu nombre a un bolso, subirlo a Instagram y ya tienes una profesi\u00f3n. Y ah\u00ed est\u00e1n las Kardashian para demostrarlo, ep\u00edtomes de este reinado en el orbe terrestre. Pero no siempre fue as\u00ed.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hubo un trasvase social, eso es evidente, Lo que poca gente conoce es que ese trasvase, ese cambio de fuerzas, fue a trav\u00e9s de la intelectualidad mundial. Lo que poca gente conoce es la imposible aunque maravillosa relaci\u00f3n oculta entre <a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2004\/10\/10\/cultura\/1097359202_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Jacques Derrida<\/a> y Paris Hilton.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La cultura pop y la academia han sufrido, hist\u00f3ricamente, un espacio de desencuentro. Ah\u00ed no hab\u00eda cari\u00f1o. No hab\u00eda qu\u00edmica, era imposible establecer conexiones. Salvo una excepci\u00f3n: la te\u00f3rica Camille Paglia, ferviente lectora de simbolog\u00eda pop, especialmente si se trata de rubias famosas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Camille Paglia, sin saberlo, fue su Celestina.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ah\u00ed est\u00e1 su trabajo sobre Madonna, su disquisici\u00f3n sobre la importancia de Marilyn Monroe y, para lo que hoy nos ocupa, la primera interpretaci\u00f3n acad\u00e9mica de Paris Hilton: \u201cElla no tiene una vocaci\u00f3n. Es una celebridad que cambi\u00f3 el concepto de fama copiando poses de moda que aprendi\u00f3 de <em>drag queens<\/em>. Es el <em>zeitgeist<\/em>, un significante vac\u00edo sobre el que podemos proyectar lo que queramos\u201d. Camille abri\u00f3 la caja de Pandora de lo simb\u00f3lico: se atrevi\u00f3 con la rubia del momento.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La suerte estaba echada. Poco despu\u00e9s llegar\u00eda la hora de la verdad. La hora del amor.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Paglia, como la precursora que es, abri\u00f3 la veda, y Jacques Derrida lo elev\u00f3 a arte. El fil\u00f3sofo que acu\u00f1\u00f3 la deconstrucci\u00f3n, quiso ir m\u00e1s all\u00e1: se acerc\u00f3 a Paris, lleno de curiosidad, y Paris le devolvi\u00f3 un reflejo dorado. Paris y el abismo. El amor de verano les consumi\u00f3: mantuvieron una relaci\u00f3n plat\u00f3nica en 1997 a la que le sigui\u00f3 un intercambio epistolar que ahora recuperan acad\u00e9micos, dispuestos a encontrar la evidente importancia que esto tuvo en el trabajo de ambos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Esto, por supuesto, no es cierto, ya nos gustar\u00eda. Pero al menos la ficci\u00f3n que se han inventado unos avispados usuarios en Facebook compromete la relaci\u00f3n entre realidad, raz\u00f3n y palabra, como el trabajo del postestructuralista.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En este verano del amor, del tedio, de la nostalgia, nada como recordar las (veros\u00edmiles pero inventadas) cartas d<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2004\/10\/10\/cultura\/1097359202_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">e Derrida<\/a> a Paris: Qu\u00e9 ir\u00f3nico (ir\u00f3nico e ic\u00f3nico al mismo tiempo, la iron\u00eda latente en la iconicidad) que te escriba precisamente en la ciudad que lleva tu nombre, para que tu ausencia de Par\u00eds aparezca escrita en todas las paredes de la ciudad (Quiero decir, no exactamente escrita, pero no-escrita por el mismo gesto de tu no presencia).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Y, lo m\u00e1s relevante, nos demuestra que toda esa movida que se habl\u00f3 hace un tiempo entre Lady Gaga y <a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/slavoj_zizek\/a\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Slavoj Zizek llega tarde<\/a>. Puede que su relaci\u00f3n fuera real, pero la de Paris y Derrida al menos es aut\u00e9ntica. Autenticidad en la era del simulacro. Qu\u00e9 fuerte, t\u00eda.<\/p>\n<p>Fuente:<\/p><\/div>\n<div class=\"articulo-cuerpo\"><\/div>\n<div class=\"articulo-cuerpo\">https:\/\/elpais.com\/cultura\/2017\/08\/03\/actualidad\/1501785004_310947.html<\/div>\n<div class=\"articulo-cuerpo\"><\/div>\n<div class=\"articulo-cuerpo\"><\/div>\n<div class=\"articulo-cuerpo\">Foto:<\/div>\n<div class=\"articulo-cuerpo\"><\/div>\n<div class=\"articulo-cuerpo\"><\/div>\n<div class=\"articulo-cuerpo\"><span class=\"foto-firma\"><span class=\"foto-autor\">JOAQU\u00cdN REYES<\/span><\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AMOR POP DE VERANO Te voy a contar una cosita. No se lo digas a nadie. No se sabe muy bien c\u00f3mo pas\u00f3, pero ellos se amaron. Se amaron de manera absurda, inexplicable, categ\u00f3rica. Como suele ser el amor de verano. 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