{"id":1394,"date":"2018-03-18T10:00:19","date_gmt":"2018-03-18T10:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1394"},"modified":"2018-03-18T10:00:44","modified_gmt":"2018-03-18T10:00:44","slug":"instrucciones-para-sobrevivir-a-la-perplejidad-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2018\/03\/18\/instrucciones-para-sobrevivir-a-la-perplejidad-politica\/","title":{"rendered":"Instrucciones para sobrevivir a la perplejidad pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 class=\"articulo-subtitulo\" style=\"text-align: center\">Vivimos en una era de incertidumbre y decepciones en la que pensar en el largo plazo cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/03\/trump.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1398 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/03\/trump-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"495\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/03\/trump-200x300.jpg 200w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/03\/trump-682x1024.jpg 682w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/03\/trump-624x937.jpg 624w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/03\/trump.jpg 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><strong>El siglo XXI se estren\u00f3 con la convulsi\u00f3n de la crisis econ\u00f3mica, que produjo oleadas de indignaci\u00f3n pero no ocasion\u00f3 una especial perplejidad; contribuy\u00f3 incluso a reafirmar nuestras principales orientaciones: qui\u00e9nes eran los malvados y qui\u00e9nes \u00e9ramos los buenos, por ejemplo. El mundo se volvi\u00f3 a categorizar con nitidez entre perdedores y ganadores, entre la gente y la casta, entre qui\u00e9n manda y qui\u00e9n padece a los que mandan, al tiempo que las responsabilidades eran asignadas con relativa seguridad. Pero el actual paisaje pol\u00edtico se ha llenado de una decepci\u00f3n generalizada que ya no se refiere a algo concreto sino a una situaci\u00f3n en general. Y ya sabemos que cuando el malestar se vuelve difuso provoca perplejidad. Nos irrita un estado de cosas que no puede contar con nuestra aprobaci\u00f3n, pero todav\u00eda m\u00e1s no saber c\u00f3mo identificar ese malestar, a qui\u00e9n hacerle culpable de ello y a qui\u00e9n confiar el cambio de dicha situaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<h4 class=\"western\" align=\"JUSTIFY\">1. El final de las certezas<\/h4>\n<p align=\"JUSTIFY\">Que nos han abandonado algunas certezas es algo que puede comprobarse comparando nuestras previsiones y lo que realmente ha sucedido; si consideramos la seguridad de la que han disfrutado muchas generaciones y civilizaciones menos informadas que la nuestra, con una tradici\u00f3n m\u00e1s r\u00edgida que compensaba la escasez de libertad con una orientaci\u00f3n aplastante. Tambi\u00e9n hay desconcierto en relaci\u00f3n con qu\u00e9 hacer con ese poco de lo que estamos seguros; hay incertidumbre te\u00f3rica y tambi\u00e9n incertidumbre de la voluntad: apenas conocemos la realidad y tampoco sabemos muy bien si es algo a lo que hay que adaptarse o que debe combatirse. Hechos, teor\u00edas, relatos y expectativas tienden a mezclarse y generar confusi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 tienen en com\u00fan <a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/posverdad\/a\">la llamada posverdad<\/a>, el desprecio hacia los hechos y la facilidad con que nos rendimos a las teor\u00edas conspirativas, cuyo principal defecto es que explican demasiado?<\/p>\n<h4 class=\"western\" align=\"JUSTIFY\">2. La desregulaci\u00f3n emocional<\/h4>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hemos pasado mucho tiempo examinando c\u00f3mo deber\u00eda racionalizarse el di\u00e1logo y la convivencia, mientras lo ignor\u00e1bamos casi todo acerca de c\u00f3mo se estaban configurando los nuevos espacios emocionales de las sociedades democr\u00e1ticas. Esos estados de \u00e1nimo, menos encuadrados que nunca en entramados institucionales estables o tradiciones poderosas, son ahora, al mismo tiempo, fuentes de conflicto y vectores de construcci\u00f3n social. En el gobierno de las emociones colectivas se contiene una fuerza que es clave para la transformaci\u00f3n de las sociedades democr\u00e1ticas; nos jugamos ah\u00ed muchas m\u00e1s cosas que en la vida pol\u00edtica formalizada. El combate contra la perplejidad pol\u00edtica ha de empezar con un examen de nuestro paisaje afectivo. El desconcierto pol\u00edtico tiene m\u00e1s que ver con la incapacidad de reconocer y gestionar nuestras pasiones que con el orden de los conocimientos.<\/p>\n<h4 class=\"western\" align=\"JUSTIFY\">3. La pol\u00edtica, en una zona de se\u00f1alizaci\u00f3n escasa<\/h4>\n<p align=\"JUSTIFY\">El mundo est\u00e1 lleno de informaciones acerca de c\u00f3mo conducirse en \u00e9l: mapas, indicaciones, referencias, br\u00fajulas y otros sistemas cada vez m\u00e1s sofisticados nos indican d\u00f3nde estamos, hacia d\u00f3nde nos dirigimos y cu\u00e1l es la naturaleza de los elementos con los que nos iremos encontrando en nuestro desplazamiento. Las cosas se complican cuando no se trata de espacios f\u00edsicos sino pol\u00edticos, en los que hay una dimensi\u00f3n de sentido e interpretaci\u00f3n que es menos evidente e implica juicios de valoraci\u00f3n: entonces lo que nos interesa son asuntos como saber en qu\u00e9 consiste la legitimidad, si algo es democr\u00e1tico, qui\u00e9n tiene la autoridad de decidir qu\u00e9 o a qui\u00e9n imputar determinadas responsabilidades. Hemos entrado en un tiempo hist\u00f3rico en el que todos estos asuntos se han vuelto especialmente controvertidos. La pol\u00edtica ha entrado desde hace alg\u00fan tiempo en una zona de se\u00f1alizaci\u00f3n insuficiente como cuando un conductor se adentra en una ruta desconocida, en transformaci\u00f3n o en lugares no transitados antes por nadie. A partir de ese momento las se\u00f1ales binarias confunden m\u00e1s de lo que orientan, donde antes hab\u00eda una evidencia ahora tenemos una paradoja, aumentan las zonas sin cartografiar, proliferan las cosas que no son lo que parecen y todo se llena de efectos secundarios.<\/p>\n<h4 class=\"western\" align=\"JUSTIFY\">4. La democracia en la era de Trump<\/h4>\n<p align=\"JUSTIFY\">En el inventario de cuanto nos ha producido especial perplejidad pol\u00edtica ocupa un lugar destacado <a href=\"https:\/\/elpais.com\/agr\/aniversario_gobierno_donald_trump\/a\">la elecci\u00f3n en noviembre de 2016 de Donald Trump<\/a> como presidente de Estados Unidos. Pero que algo nos haya sorprendido no quiere decir que no pueda explicarse, que no responda a cambios sociales y pol\u00edticos insuficientemente advertidos por quien se sorprende ante uno de sus efectos. \u00bfCu\u00e1les son esas cosas en las que se han producido transformaciones sociales profundas, que indignan a buena parte de la sociedad y que no acaban de ser adecuadamente interpretadas? Yo las sintetizar\u00eda en tres procesos que son particu\u00adlarmente visibles en la sociedad estadounidense, pero que tienen manifestaciones muy similares en otras sociedades: una pol\u00edtica degradada, que no es concebida como el ejercicio de las virtudes p\u00fablicas, y que da la impresi\u00f3n de ser el oficio de un c\u00edrculo cerrado de privilegiados que se dedican al ejercicio de la intriga; un modelo de capitalismo virtual acelerado que ofrece muchas oportunidades a algunos, pero que destruye \u00e1mbitos completos de empleo y que resulta literalmente insufrible para muchos trabajadores; y en tercer lugar, un dualismo tambi\u00e9n en referencia al fen\u00f3meno multicultural, celebrado id\u00edlicamente por quienes no experimentan m\u00e1s que sus beneficios, y temido en exceso por quienes lo viven en sus dimensiones m\u00e1s conflictivas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/03\/filo-libro.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1399 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/03\/filo-libro-164x300.jpg\" alt=\"\" width=\"352\" height=\"644\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/03\/filo-libro-164x300.jpg 164w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/03\/filo-libro-559x1024.jpg 559w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/03\/filo-libro-624x1144.jpg 624w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/03\/filo-libro.jpg 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 352px) 100vw, 352px\" \/><\/a><\/p>\n<h4 class=\"western\" align=\"JUSTIFY\">5. Configurar sistemas inteligentes<\/h4>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a name=\"sumario_2\"><\/a> Portada del libro.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La principal tarea del gobierno de la sociedad del conocimiento consiste en crear las condiciones de posibilidad de la inteligencia colectiva. Sistematizar la inteligencia, gobernar a trav\u00e9s de sistemas inteligentes deber\u00eda ser la prioridad de todos los niveles de Gobierno, instituciones y organizaciones. Gobernar entornos complejos, hacer frente a los riesgos, anticipar el futuro, gestionar la incertidumbre, garantizar la sostenibilidad o estructurar la responsabilidad nos obliga a pensar hol\u00edsticamente y a configurar sistemas inteligentes (tecnolog\u00edas, procedimientos, reglas, protocolos\u2026). S\u00f3lo mediante tales dispositivos de inteligencia colectiva es posible acometer un futuro que ya no es la pac\u00edfica continuaci\u00f3n del presente, sino una realidad <em>intransparente<\/em>, llena de oportunidades por la misma raz\u00f3n por la que contiene tambi\u00e9n riesgos potenciales de dif\u00edcil identificaci\u00f3n. Ese mismo principio de gobierno inteligente deber\u00eda presidir la manera de relacionarnos con nuestros dispositivos tecnol\u00f3gicos para hacer frente a las nuevas ignorancias que, en una sociedad compleja, nos vemos obligados a gestionar.<\/p>\n<h4 class=\"western\" align=\"JUSTIFY\">6. Lo que nos espera<\/h4>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cuando uno es un fil\u00f3sofo y no un vidente, las recomendaciones acerca de c\u00f3mo divisar el futuro no ser\u00e1n apuestas prof\u00e9ticas ni aseveraciones demasiado rotundas; me conformo con dar alguna indicaci\u00f3n que mejore nuestras disposiciones a enfrentarnos con un tiempo que, por su propia naturaleza y pese a los tah\u00fares del porvenir, nos es fundamentalmente desconocido. Reflexionemos sobre el modo como se producen los cambios, pensemos en la curiosa paradoja de que escudri\u00f1ar el futuro es una tarea ineludible y de resultados escasos, consideremos qu\u00e9 estado de \u00e1nimo es m\u00e1s razonable a la hora de enfrentarse al porvenir. El futuro es algo que por principio no podemos conocer, pero podemos comportarnos razonablemente con \u00e9l.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><strong>Daniel Innerarity<\/strong> es catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda Pol\u00edtica e investigador Ikerbasque en la Universidad del Pa\u00eds Vasco. Extracto de su libro <em>Pol\u00edtica para perplejos<\/em> (Galaxia Gutenberg), que saldr\u00e1 el 28 de febrero.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00a0Fuente:<\/p>\n<p>https:\/\/elpais.com\/elpais\/2018\/02\/26\/opinion\/1519663307_617233.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Vivimos en una era de incertidumbre y decepciones en la que pensar en el largo plazo cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil El siglo XXI se estren\u00f3 con la convulsi\u00f3n de la crisis econ\u00f3mica, que produjo oleadas de indignaci\u00f3n pero no ocasion\u00f3 una especial perplejidad; contribuy\u00f3 incluso a reafirmar nuestras principales orientaciones: qui\u00e9nes eran los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[1,3,6],"tags":[],"class_list":["post-1394","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-members","category-noticias","category-recensiones-criticas-y-analisis-de-publicaciones","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-mu","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1394","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1394"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1394\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1401,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1394\/revisions\/1401"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1394"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1394"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1394"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}