{"id":1409,"date":"2018-04-08T07:49:59","date_gmt":"2018-04-08T07:49:59","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1409"},"modified":"2018-04-08T07:49:59","modified_gmt":"2018-04-08T07:49:59","slug":"hannah-arendt-en-la-noche-que-se-les-habia-concedido-se-suicido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2018\/04\/08\/hannah-arendt-en-la-noche-que-se-les-habia-concedido-se-suicido\/","title":{"rendered":"Hannah Arendt: \u201cEn la noche que se les hab\u00eda concedido, se suicid\u00f3\u201d"},"content":{"rendered":"<div id=\"articulo-titulares\" class=\"articulo-titulares\">\n<div class=\"articulo-subtitulos\">\n<h2 class=\"articulo-subtitulo\" style=\"text-align: center\">Carta en la que la pensadora relata las circunstancias de la muerte de su amigo Walter Benjamin<\/h2>\n<\/div>\n<\/div>\n<aside id=\"compartir_superior\" class=\"compartir\">\n<div class=\"compartir__interior\">\n<div id=\"compartir-otros\" class=\"compartir-otros\"><\/div>\n<\/div>\n<\/aside>\n<div id=\"compartir_social\" class=\"compartir-social\"><a id=\"boton_comentarios\" class=\"boton_comentarios\" href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2018\/02\/19\/babelia\/1519044402_136285.html?rel=str_articulo#comentarios\"> <\/a><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/04\/hanna.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1415 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/04\/hanna-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"641\" height=\"361\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/04\/hanna-300x169.jpg 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/04\/hanna.jpg 619w\" sizes=\"auto, (max-width: 641px) 100vw, 641px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En septiembre de 1940 el fil\u00f3sofo Walter Benjamin se quit\u00f3 la vida en Portbou (Girona) por miedo a ser entregado a los nazis. En esta carta, que forma parte de la correspondencia entre Hannah Arendt y Gershom Scholem que publica Trotta esta semana, la pensadora relata las circunstancias de la muerte de su amigo.<\/p>\n<div id=\"cuerpo_noticia\" dir=\"LTR\">\n<p align=\"JUSTIFY\">Querido <a href=\"http:\/\/www.trotta.es\/libros\/tradicion-y-politica\/9788498797138\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Scholem<\/a>:<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Miriam Lichtheim me dio su direcci\u00f3n y me transmiti\u00f3 sus saludos. Aunque creo que sin este empuj\u00f3n tambi\u00e9n me hubiera animado a escribirle, debo reconocer que ha sido un empuj\u00f3n muy efectivo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Wiesengrund me dijo que le hizo llegar un informe detallado sobre <a href=\"https:\/\/elviajero.elpais.com\/elviajero\/2012\/07\/13\/actualidad\/1342175697_330630.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">la muerte de Benjamin<\/a><sup>1<\/sup>. Yo misma me he enterado al llegar aqu\u00ed de algunos detalles nada irrelevantes. Quiz\u00e1 tampoco est\u00e9 demasiado cualificada para exponer los hechos, pues apenas hab\u00eda contado nunca con un desenlace como este, de manera que durante varias semanas despu\u00e9s de su muerte cre\u00ed todav\u00eda que era todo un chismorreo de emigrantes. Y esto a pesar de que precisamente en los \u00faltimos a\u00f1os y meses \u00e9ramos muy amigos y nos ve\u00edamos con regularidad.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><a name=\"sumario_2\"><\/a> Al comienzo de la guerra estuvimos todos juntos de veraneo en un peque\u00f1o nido franc\u00e9s cerca de Par\u00eds. Benji estaba en excelente forma, hab\u00eda acabado partes de su Baudelaire<sup>2<\/sup> y pensaba \u2014con raz\u00f3n, seg\u00fan mi opini\u00f3n\u2014 que estaba a punto de hacer cosas \u00f3ptimas. El estallido de la guerra le asust\u00f3 en seguida sobremanera. El primer d\u00eda de la movilizaci\u00f3n huy\u00f3 de Par\u00eds a Meaux por miedo a los ataques a\u00e9reos. Meaux era un famoso centro de la movilizaci\u00f3n, con un aeropuerto de gran importancia militar y una estaci\u00f3n de tren que constitu\u00eda un punto estrat\u00e9gico para toda la concentraci\u00f3n de tropas. La consecuencia fue por supuesto que desde el primer d\u00eda las alarmas a\u00e9reas no cesaron, y Benji volvi\u00f3 r\u00e1pidamente bastante espantado. Lleg\u00f3 justo a tiempo para que lo encerraran en un campo de internamiento. En el campo provisional de Colombes, donde mi marido [Heinrich Bl\u00fccher] mantuvo largas conversaciones con \u00e9l, se encontraba muy desesperado. Y ello naturalmente por buenos motivos. En seguida puso en pr\u00e1ctica una forma peculiar de ascetismo, dej\u00f3 de fumar, regal\u00f3 todo su chocolate, se neg\u00f3 a lavarse, a afeitarse o incluso a moverse. Tras su llegada al campo definitivo no se sinti\u00f3 tan mal en realidad: ten\u00eda a su alrededor un grupo de chavales j\u00f3venes que le ten\u00edan aprecio, que quer\u00edan aprender de \u00e9l y que le libraron de todo tipo de cargas<sup>3<\/sup>. Cuando volvi\u00f3 a mediados o finales de noviembre estaba m\u00e1s bien contento de haber hecho esa experiencia. Tambi\u00e9n hab\u00eda desaparecido por completo su p\u00e1nico inicial. En los meses siguientes escribi\u00f3 las Tesis filos\u00f3fico-hist\u00f3ricas, de las que tambi\u00e9n le envi\u00f3 a usted, como me dijo, una copia<sup>4<\/sup>, y de las que podr\u00e1 deducir usted que andaba sobre la pista de cosas nuevas. No obstante, en seguida se sinti\u00f3 bastante temeroso de la opini\u00f3n del Instituto. Usted sabr\u00e1 seguramente que el Instituto le hab\u00eda comunicado antes del comienzo de la guerra que su honorario mensual ya no estaba asegurado y que deber\u00eda intentar buscar otra cosa. Eso le entristeci\u00f3 mucho, aunque la verdad es que tampoco estaba muy convencido de la seriedad de esta pretensi\u00f3n. Pero en lugar de mejorar su situaci\u00f3n, esto la hizo a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil. Este miedo desapareci\u00f3 con el estallido de la guerra, pero sigui\u00f3 temiendo la reacci\u00f3n a sus teor\u00edas m\u00e1s recientes y por cierto bastante poco ortodoxas. En enero, uno de sus j\u00f3venes amigos del campo, que casualmente era tambi\u00e9n un amigo o disc\u00edpulo de mi marido, se suicid\u00f3. Fundamentalmente por razones personales. Esto le afect\u00f3 de manera extraordinaria, y en todas las conversaciones tomaba partido por este chico y su decisi\u00f3n con una vehemencia realmente apasionada.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En la primavera de 1940 todos emprendimos el camino del consulado americano con el coraz\u00f3n pesaroso, y, a pesar de que ah\u00ed se nos explic\u00f3 de forma un\u00e1nime que tendr\u00edamos que esperar entre dos y diez a\u00f1os hasta que nos llegara el turno en la lista de espera, los tres empezamos a tomar clases particulares de ingl\u00e9s. Ninguno de nosotros se lo tom\u00f3 muy en serio, pero Benji aspiraba a aprender lo suficiente como para poder decir que no le gustaba en absoluto ese idioma. Y lo logr\u00f3. Su horror a Am\u00e9rica era indescriptible, y ya entonces dicen que hab\u00eda comunicado a amigos que preferir\u00eda una vida m\u00e1s corta en Francia a una m\u00e1s larga en Estados Unidos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Todo esto acab\u00f3 r\u00e1pido cuando, a partir de mediados de abril, a todos los internados liberados hasta la edad de 48 a\u00f1os se les realiz\u00f3 un reconocimiento m\u00e9dico con el fin de determinar si eran aptos para el servicio de trabajo militar. Este servicio de trabajo en realidad solo era otra palabra para el internamiento de trabajos forzados y, en comparaci\u00f3n con el primer internamiento, signific\u00f3 en la mayor\u00eda de los casos un empeoramiento. Que iban a declarar a Benji no apto estaba claro de antemano para todos, excepto para \u00e9l. En este tiempo anduvo muy irritado y me explic\u00f3 repetidas veces que no pod\u00eda pasar otra vez por el mismo drama. Luego, naturalmente, fue declarado no apto. Independientemente de esta medida, a mediados de mayo vino el segundo y m\u00e1s minucioso internamiento, del cual usted ya habr\u00e1 tenido noticia. Tres personas se libraron de milagro, entre ellas Benji. No obstante, en medio del caos de la administraci\u00f3n nunca pudo saber si y por cu\u00e1nto tiempo iba la polic\u00eda a acatar una orden del Ministerio de Exteriores, y si no lo iba a detener sin m\u00e1s. Yo misma ya no lo vi m\u00e1s por entonces, porque tambi\u00e9n me hab\u00edan internado<sup>5<\/sup>, pero unos amigos me contaron que ya no se atrev\u00eda a salir a la calle y que se hallaba en un estado de p\u00e1nico constante. Logr\u00f3 salir de Par\u00eds con el \u00faltimo tren. Solo llevaba consigo un peque\u00f1o malet\u00edn con dos camisas y un cepillo de dientes. Se dirigi\u00f3, como sabe usted, a Lourdes. Cuando yo sal\u00ed de Gurs a mediados de junio, tambi\u00e9n fui a Lourdes por casualidad y me qued\u00e9 ah\u00ed varias semanas por iniciativa de \u00e9l. Era el momento de la derrota; pocos d\u00edas despu\u00e9s ya no circulaban los trenes; nadie sab\u00eda d\u00f3nde hab\u00edan quedado familias, hombres, ni\u00f1os o amigos. Benji y yo jug\u00e1bamos al ajedrez de la ma\u00f1ana a la noche y en las pausas le\u00edamos el peri\u00f3dico, si lo hab\u00eda. Todo esto estuvo bastante bien hasta el instante en que se proclam\u00f3 el armisticio con la famosa cl\u00e1usula de extradici\u00f3n<sup>6<\/sup>. Evidentemente a continuaci\u00f3n nos sentimos bastante peor, aunque no puedo decir que Benji realmente entrara en p\u00e1nico. Al poco tiempo supimos de los primeros suicidios de internados mientras hu\u00edan de los alemanes, y Benjamin por primera vez empez\u00f3 a hablar conmigo y de manera repetida del suicidio. De que justamente quedaba esta salida. Ante mi protesta sumamente en\u00e9rgica de que a uno siempre le quedaba tiempo para eso, repiti\u00f3 de manera muy estereotipada que esto nunca se pod\u00eda saber y que en ning\u00fan caso deber\u00eda uno retrasarse demasiado. Por otra parte habl\u00e1bamos de Norteam\u00e9rica. Parec\u00eda haberse reconciliado m\u00e1s con esta idea que antes. Tom\u00f3 en serio una carta del Instituto en la que se le explicaba que se estaban haciendo todos los esfuerzos para llevarlo all\u00ed. Menos en serio se tom\u00f3 otra declaraci\u00f3n que dec\u00eda que iba a formar parte del consejo editorial de la revista con un salario asegurado<sup>7<\/sup>. Lo tom\u00f3 por un contrato simulado para facilitarle un visado. Ten\u00eda mucho miedo, parece que sin raz\u00f3n, de que una vez aqu\u00ed le pudieran dejar en la estacada. A principios de julio sal\u00ed de Lourdes para ponerme <em>\u00e0 la recherche de mon mari perdu<\/em> [en busca de mi marido perdido]. Benji no estaba muy entusiasmado, y yo dud\u00e9 durante mucho tiempo si no deber\u00eda llevarlo conmigo. Pero esto hubiera sido sencillamente irrealizable. Ah\u00ed estaba tan a salvo de las autoridades locales (con un escrito de recomendaci\u00f3n del Ministerio de Exteriores) como no lo podr\u00eda haber estado m\u00e1s en ninguna otra parte. Hasta septiembre solamente tuve noticias suyas por carta<sup>8<\/sup>. Mientras tanto, la Gestapo hab\u00eda estado en su piso y hab\u00eda confiscado todo. Me escribi\u00f3 muy deprimido. Aunque entretanto se han recuperado sus manuscritos, ten\u00eda entonces razones para dar todo por perdido. \u2014<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En septiembre fuimos a Marsella, porque nuestros visados ya hab\u00edan llegado all\u00ed. Benji ya estaba all\u00ed desde agosto, dado que su visado hab\u00eda llegado a mediados de ese mes. Tambi\u00e9n estaba en su poder el famoso <em>Transit<\/em> [visado de tr\u00e1nsito] espa\u00f1ol y, por supuesto, el portugu\u00e9s. Cuando lo vi de nuevo, a su visado espa\u00f1ol tan solo le quedaban ocho o diez d\u00edas de validez. No hab\u00eda entonces ninguna esperanza de obtener una <em>visa de sortie<\/em> [visado de salida]. Me pregunt\u00f3 desesperado qu\u00e9 deb\u00eda hacer y si no podr\u00edamos encontrar r\u00e1pidamente visados espa\u00f1oles para poder cruzar la frontera todos juntos. Le dije y le mostr\u00e9 que era in\u00fatil y que por otro lado \u00e9l deb\u00eda salir ya, pues los visados espa\u00f1oles en aquel tiempo ya no se renovaban. Adem\u00e1s le dije que me parec\u00eda muy incierto cu\u00e1nto tiempo m\u00e1s iban a existir estos visados en general y que no deber\u00eda uno arriesgarse a dejarlo caducar. Que evidentemente lo mejor ser\u00eda que los tres fu\u00e9ramos juntos, que luego deb\u00eda venir a Montauban, donde estar\u00edamos nosotros, pero que nadie pod\u00eda asumir la responsabilidad de todo ello. A lo cual s\u00ed que decidi\u00f3 partir precipitadamente. Los dominicos le hab\u00edan dado una carta de recomendaci\u00f3n para alg\u00fan abad espa\u00f1ol. Esta nos impresion\u00f3 mucho entonces, aunque era totalmente absurda. \u2014 En aquellos d\u00edas en Marsella mencion\u00f3 nuevamente intenciones de suicidio. \u2014 Lo dem\u00e1s lo sabr\u00e1 usted seguramente: que tuvo que partir con personas que le eran\u00a0 completamente desconocidas; que eligieron el camino m\u00e1s largo, que implic\u00f3 una caminata a pie por la monta\u00f1a de aproximadamente siete horas; que por razones inconcebibles destruyeron sus\u00a0 documentos de residencia franceses y as\u00ed se impidieron ellos mismos la vuelta a Francia; que luego llegaron a la frontera espa\u00f1ola justamente veinticuatro horas despu\u00e9s de su cierre a personas sin pasaporte nacional \u2014a todos tan solo nos quedaban los papeles del consulado americano\u2014; que Benji se hab\u00eda derrumbado varias veces ya en la ida; que a la ma\u00f1ana siguiente deber\u00edan ser entregados en la frontera espa\u00f1ola, y que \u00e9l, en la noche que se les hab\u00eda concedido, se suicid\u00f3. Cuando meses m\u00e1s tarde llegamos a Portbou, buscamos su tumba en vano: no se pod\u00eda encontrar, en ninguna parte pon\u00eda su nombre. El cementerio da a una peque\u00f1a bah\u00eda, directamente al Mediterr\u00e1neo, est\u00e1 esculpido en terrazas de piedra; en aquellos pedrizos tambi\u00e9n se mete los ata\u00fades. Es con diferencia uno de los lugares m\u00e1s fant\u00e1sticos y hermosos que he visto jam\u00e1s en mi vida.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El Instituto tiene el legado, pero de momento no se atreve a publicar nada en lengua alemana<sup>9<\/sup>. Me pregunto si independientemente de esto no se podr\u00edan publicar las Tesis filos\u00f3fico-hist\u00f3ricas en Schocken. Me regal\u00f3 el manuscrito y el Instituto tan solo lo obtuvo gracias a m\u00ed. Querido Scholem, esto es todo lo que le puedo decir, y lo he hecho lo m\u00e1s escrupulosamente que he podido y con los menos comentarios posibles.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A usted y a su mujer saludos afectuosos de Monsieur y m\u00edos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Suya,<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hannah Arendt [a mano]<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\n1. Tras una primera carta del 8 de octubre de 1940, que comenzaba con la frase: \u00abWalter Benjamin se ha quitado la vida\u00bb, el 19 de noviembre Adorno escrib\u00eda otra carta a Scholem en la cual le daba detallada cuenta de lo que sab\u00eda de la muerte de Benjamin.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">2. En julio de 1939 Benjamin termin\u00f3 el ensayo \u00abSobre algunos motivos de Baudelaire\u00bb, publicado en enero de 1940 en el \u00faltimo n\u00famero doble de la <em>Zeitschrift f\u00fcr Sozialforschung<\/em> (8 [1939, e. d., 1940]\/1-2, pp. 50-89) que vio la luz en Europa [<em>Obras<\/em>, libro I, vol. 2, Abada, Madrid, 2008, pp. 204-260].<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">3. Benjamin fue internado en \u00abClos St. Joseph\u00bb, en Nevers.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">4. Por lo que se sabe, la copia manuscrita de las \u00abTesis sobre la filosof\u00eda de la historia\u00bb que Benjamin mand\u00f3 a Scholem se extravi\u00f3 durante el env\u00edo. Hab\u00eda otra copia que Arendt entreg\u00f3 a Adorno, en su calidad de albacea del legado literario de Walter Benjamin, tras su llegada a Nueva York.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">5. Arendt estuvo internada en un campo de mujeres en Gurs en el sur de Francia durante cinco semanas, entre mayo y junio de 1940. Pudo escapar aprovechando el vac\u00edo de poder durante el armisticio.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">6. El tratado de armisticio de Compi\u00e8gne, del 22 de junio de 1940, obligaba al gobierno franc\u00e9s a la derogaci\u00f3n del derecho de asilo y a la puesta en libertad de todos los prisioneros de guerra y civiles alemanes. Adem\u00e1s, el gobierno se compromet\u00eda a extraditar, \u00aba requerimiento\u00bb, a todos los antiguos ciudadanos alemanes, presentes en Francia o en los territorios franceses.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">7. Adorno envi\u00f3 una carta de apoyo a Benjamin el 15 de julio de 1940, igual que una declaraci\u00f3n formal del Instituto de Investigaci\u00f3n Social el 17 de julio de 1940, en la que este se manifestaba dispuesto a mantener a Benjamin en Estados Unidos como editor de la revista.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">8. Estas cartas se publicaron en D. Sch\u00f6ttker y E. Wizisla (eds.), <em>Arendt und Benjamin<\/em>, Fr\u00e1ncfort M., 2006.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">9. La revista del Instituto apareci\u00f3 a partir de 1940 con el t\u00edtulo ingl\u00e9s <em>Studies in Philosophy and Social Science<\/em> (<em>SPSS<\/em>).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">10. Jenny Blumenfeld, la esposa de Kurt Blumenfeld, se qued\u00f3 en Palestina durante el viaje a Estados Unidos de su marido.<\/p>\n<\/div>\n<p>Fuente:<\/p><\/div>\n<div><\/div>\n<div>https:\/\/elpais.com\/cultura\/2018\/02\/19\/babelia\/1519044402_136285.html?rel=str_articulo#1523173152964<\/div>\n<div class=\"compartir__interior\" style=\"text-align: center\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta en la que la pensadora relata las circunstancias de la muerte de su amigo Walter Benjamin En septiembre de 1940 el fil\u00f3sofo Walter Benjamin se quit\u00f3 la vida en Portbou (Girona) por miedo a ser entregado a los nazis. En esta carta, que forma parte de la correspondencia entre Hannah Arendt y Gershom Scholem [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[5,1],"tags":[],"class_list":["post-1409","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-articulos","category-members","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-mJ","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1409","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1409"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1409\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1416,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1409\/revisions\/1416"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1409"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1409"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1409"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}