{"id":1424,"date":"2018-04-23T15:10:41","date_gmt":"2018-04-23T15:10:41","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1424"},"modified":"2018-04-23T15:10:41","modified_gmt":"2018-04-23T15:10:41","slug":"cronica-de-la-ilusion-comunista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2018\/04\/23\/cronica-de-la-ilusion-comunista\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica de la ilusi\u00f3n comunista"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"articulo-subtitulo\" style=\"text-align: center\">El historiador brit\u00e1nico Gareth Stedman Jones sit\u00faa en una monumental y rigurosa biograf\u00eda las ideas de Karl Marx m\u00e1s all\u00e1 del mito y en el contexto en que surgieron<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/04\/marx.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1427 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/04\/marx-215x300.jpg\" alt=\"\" width=\"431\" height=\"601\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/04\/marx-215x300.jpg 215w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/04\/marx-624x870.jpg 624w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/04\/marx.jpg 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 431px) 100vw, 431px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La alienaci\u00f3n, la lucha de clases, la plusval\u00eda, el capital. El trabajo como valor, el materialismo hist\u00f3rico, el choque entre las fuerzas productivas y las relaciones de producci\u00f3n. La dictadura del proletariado, el comunismo. Esta ensalada de conceptos remite, sobre todo, a un pensador, <a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/karl_marx\/a\/\">Karl Marx<\/a> (el otro, siempre en segundo plano, es su amigo <a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/friedrich_engels\/a\/\">Friedrich Engels)<\/a>. Vino al mundo en Tr\u00e9veris, al sureste de Renania, el 5 de mayo de 1818, y doscientos a\u00f1os despu\u00e9s de su nacimiento su descomunal obra sigue sometida al escrutinio. La biograf\u00eda de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Gareth_Stedman_Jones\">Gareth Stedman Jones<\/a> tiene el enorme valor de quitarle al personaje los lastres que lo han convertido en el gran mito de la revoluci\u00f3n para devolver su pensamiento al mundo en el que surgi\u00f3. <em>Karl Marx. Ilusi\u00f3n y grandeza<\/em>(Taurus; traducci\u00f3n de Jaime Collyer), m\u00e1s de 800 p\u00e1ginas, transita de su vida privada a la p\u00fablica, de sus estudios a barullo de la pol\u00edtica, bucea en sus referentes, da cuenta de sus desaf\u00edos, y muestra las contradicciones y los logros de aquel lejano fil\u00f3sofo y hombre de acci\u00f3n, cuya ideas terminaron por transformar radicalmente el mundo en una direcci\u00f3n que ni siquiera lleg\u00f3 a imaginar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Prusia, hacia 1835. Es la \u00e9poca en la que Marx estudia en Bonn y Berl\u00edn y entra en contacto con las ideas de los j\u00f3venes hegelianos. \u201cLa cr\u00edtica de todos estos pensadores radicales a las limitaciones del cristianismo para transformar el mundo prenden en el joven Marx\u201d, explica Stedman Jones, catedr\u00e1tico de Historia de las Ideas en la Universidad de Londres. \u201cHay tambi\u00e9n otros elementos que influyen en un ambiente cargado por el inter\u00e9s en la cuesti\u00f3n social. Ni la revoluci\u00f3n de 1830 en Francia, que no conduce a una verdadera rep\u00fablica sino a una monarqu\u00eda que solo facilita mayores derechos a una minor\u00eda, ni las reformas en Inglaterra, que no logran ampliar el sufragio a amplias capas de la poblaci\u00f3n, han producido cambios considerables\u201d. As\u00ed que los obreros empiezan a organizarse. El joven Marx empieza a escribir en revistas<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La familia de Marx era jud\u00eda, pero su padre se bautiz\u00f3 en la Iglesia evang\u00e9lica de Prusia en alg\u00fan momento entre 1816 y 1819. Karl se cas\u00f3 en 1843 con Jenny Westphalen, una joven de una familia aristocr\u00e1tica que luego form\u00f3 tambi\u00e9n parte de la Liga de los Comunistas. Tuvieron siete hijos, de los que murieron cuatro siendo ni\u00f1os y solo sobrevivieron tres mujeres, dos de las cuales terminar\u00edan m\u00e1s adelante suicid\u00e1ndose. Desde muy pronto vivi\u00f3 con ellos <em>Lenchen<\/em>, una criada que\u00a0<em>heredaron<\/em> de la familia Westphalen, y que tuvo un hijo con Marx. La pobreza fue la gran pesadilla que los acompa\u00f1\u00f3 durante largos trechos de su vida. Sin la ayuda econ\u00f3mica de Engels, que proced\u00eda de una familia de un rico industrial, Marx no hubiera podido consagrarse a su obra.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u201cEra un <em>pater familias<\/em> que quer\u00eda controlarlo todo\u201d, cuenta Stedman Jones. \u201cUna de sus hijas se enamor\u00f3 de un\u00a0<em>communard<\/em> franc\u00e9s, pero Karl y Jenny prefer\u00edan que se casara con alguien m\u00e1s respetable. As\u00ed que no le permit\u00edan verlo. La muchacha tuvo que encontrar un trabajo en Brighton para mantener la relaci\u00f3n, pero hasta all\u00ed lleg\u00f3 la mano de su madre. Y aquello no prosper\u00f3. Quisieron siempre mantener la imagen de una familia burguesa respetable. Cuando\u00a0<em>Lenchen<\/em> qued\u00f3 embarazada, los Marx decidieron contar que el responsable era Engels. Y este, en su lecho de muerte y como no pod\u00eda hablar porque ten\u00eda un c\u00e1ncer de lengua, escribi\u00f3 con tiza en una pizarra: \u2018Yo no fui el padre, el padre fue Marx\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Transformar el Estado prusiano en un Estado racional no termina de funcionar, los peri\u00f3dicos radicales son cerrados, y Marx se traslada a Par\u00eds. All\u00ed va a soldar su amistad con Friedrich Engels durante unos intensos d\u00edas del verano de 1844. Marx es el editor de una publicaci\u00f3n en el exilio, los <em>Anales franco-alemanes,<\/em> donde llega un texto de Engels que cuestiona la econom\u00eda pol\u00edtica del capitalismo y donde recoge la cr\u00edtica a la propiedad de Proudhon. Sus ideas le interesan. Van a conectar: es hora, no solo de interpretar el mundo, sino de transformarlo. \u201cSon personas muy distintas en lo que toca a su formaci\u00f3n pol\u00edtica y te\u00f3rica. Engels conecta con las inquietudes sociales del socialista ut\u00f3pico Robert Owen y no sabe nada de Hegel, inspiraci\u00f3n central de Marx. Pero a ambos les interesa Feuerbach, que ha mostrado las limitaciones del cristianismo y considera que es tarea del movimiento obrero la de restaurar el verdadero humanismo\u201d. Ha llegado la hora de emancipar a la clase obrera. Marx y Engels empiezan a trabajar en el <em>Manifiesto comunista,<\/em> que el primero completa en enero de 1848.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En febrero estalla la revoluci\u00f3n en Francia, y poco despu\u00e9s se proyecta por otros lugares de Europa. \u201cNo es tanto lo que quiera hacer el proletariado sino lo que le toca hacer como clase, eso es lo que defienden\u201d, observa Stedman Jones. Pero otro pensador, Max Stirner, critica esa lectura: \u201c\u00bfC\u00f3mo que es una prioridad de los trabajadores emancipar a la humanidad? Eso suena a cristianismo. Marx se afana en responderle, pero no llega a ser convincente. Es cosa de la lucha de clases, viene a decir, pero es no es m\u00e1s que un anhelo. No una realidad, como pretende su teor\u00eda\u201d.<\/p>\n<h3 class=\"western\" align=\"JUSTIFY\">Fracaso y comuna<\/h3>\n<p align=\"JUSTIFY\">La revoluci\u00f3n fracasa. \u201cLos trabajadores lucharon entonces por el sufragio universal y por tener empleo, aquello no tuvo nada que ver con un alzamiento del proletariado contra la burgues\u00eda. Lo que pretend\u00edan era ser reconocidos como ciudadanos de la rep\u00fablica\u201d, dice Stedman Jones. Marx se traslada entonces a Bruselas, empieza a trabajar en <em>El capital,<\/em> sigue vinculado a los movimientos obreros. Con el tiempo surge la Primera Internacional, las luchas del proletariado empiezan a canalizarse con los socialdem\u00f3cratas. Marx se convierte en un mito cuando defiende, en 1870, a la Comuna de Par\u00eds. En 1883 muere en Londres, donde se hab\u00eda instalado definitivamente en 1849.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u201cEs Engels el que defiende que el capitalismo va a derrumbarse por sus propias contradicciones\u201d, explica Stedman Jones. \u201cMarx no cree que la revoluci\u00f3n vaya a ser un acontecimiento. No es la toma de la Bastilla, sino m\u00e1s bien un proceso, una transici\u00f3n que se parece m\u00e1s bien a la que hubo del feudalismo al capitalismo\u00bb.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00bfY c\u00f3mo imaginaba el comunismo? \u201cLos que se llamaban comunistas, all\u00e1 por 1840, eran los que cre\u00edan en compartir la propiedad. Engels era uno de ellos. Marx, no. \u00c9l pensaba, m\u00e1s bien, en un regreso a los or\u00edgenes de la sociedad. Cuando entre aquellos lejanos cazadores y recolectores hab\u00eda m\u00e1s recursos que personas, una cierta abundancia, no ten\u00eda sentido hablar de propiedad, que es algo que solo surge cuando hay escasez. Todo esto es de Adam Smith. La fantas\u00eda de Marx era que la sociedad industrial generar\u00eda tantos recursos que ya no har\u00eda falta ni propiedad, ni leyes, ni gobiernos, ni Estado\u201d. De ese proyecto, ya luego vino todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Fuente:<\/p>\n<p>https:\/\/elpais.com\/cultura\/2018\/04\/04\/actualidad\/1522865179_665829.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El historiador brit\u00e1nico Gareth Stedman Jones sit\u00faa en una monumental y rigurosa biograf\u00eda las ideas de Karl Marx m\u00e1s all\u00e1 del mito y en el contexto en que surgieron La alienaci\u00f3n, la lucha de clases, la plusval\u00eda, el capital. El trabajo como valor, el materialismo hist\u00f3rico, el choque entre las fuerzas productivas y las relaciones [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[5,1,4],"tags":[],"class_list":["post-1424","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-articulos","category-members","category-opinion","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-mY","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1424","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1424"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1424\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1428,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1424\/revisions\/1428"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1424"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1424"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1424"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}