{"id":1426,"date":"2018-04-29T10:37:18","date_gmt":"2018-04-29T10:37:18","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1426"},"modified":"2018-04-29T10:37:18","modified_gmt":"2018-04-29T10:37:18","slug":"mas-seneca-y-menos-ansioliticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2018\/04\/29\/mas-seneca-y-menos-ansioliticos\/","title":{"rendered":"M\u00e1s S\u00e9neca y menos ansiol\u00edticos"},"content":{"rendered":"<div class=\"articulo-subtitulos\">\n<h2 class=\"articulo-subtitulo\" style=\"text-align: center\">Vanidad sin control, obsesi\u00f3n por la seguridad, aceleraci\u00f3n tecnol\u00f3gica, &#8230; \u00bfQu\u00e9 tiene que decir el renovado inter\u00e9s editorial por el estoicismo sobre el mundo en el que vivimos?<\/h2>\n<p style=\"text-align: center\">Juan Arnau<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/04\/senecas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1431 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/04\/senecas-300x252.jpg\" alt=\"\" width=\"458\" height=\"385\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/04\/senecas-300x252.jpg 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/04\/senecas-768x645.jpg 768w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/04\/senecas-1024x860.jpg 1024w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/04\/senecas-624x524.jpg 624w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/04\/senecas.jpg 1960w\" sizes=\"auto, (max-width: 458px) 100vw, 458px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cultiva el esp\u00edritu porque obst\u00e1culos no faltar\u00e1n. El consejo de Confucio podr\u00eda haberlo firmado cualquiera de los fil\u00f3sofos estoicos. Una versi\u00f3n moderna de esta m\u00e1xima se la debemos a Woody Allen: \u201cSi quieres hacer re\u00edr a Dios, cu\u00e9ntale tus planes\u201d. Un poeta barcelon\u00e9s la remat\u00f3 con un verso lapidario sobre el inexorable juicio del tiempo: \u201cQue la vida iba en serio uno lo empieza a comprender m\u00e1s tarde\u201d. Esos son, a grandes rasgos, los tres v\u00e9rtices del estoicismo antiguo, que parece resurgir en nuestros d\u00edas. \u00bfSe trata de un espejismo? Las sociedades modernas se encuentran dominadas por la rentabilidad tecnocr\u00e1tica del <em>selfie<\/em>, la autoindulgencia (todo nos lo merecemos, sobre todo si hay desembolso) y el capricho. Se trata de fabricar un ego fr\u00e1gil e injustificadamente vanidoso. Una situaci\u00f3n que supuestamente podr\u00eda remediar una buena dosis de estoicismo. Dado que no podemos controlar lo que nos pasa y vivimos totalmente hacia afuera, atemorizados y estresados, dado que somos m\u00e1s circunstancia que nunca, quiz\u00e1 pueda ayudarnos esta antigua filosof\u00eda que inspir\u00f3 a <a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/marco_aurelio\/a\">Marco Aurelio<\/a>, un hombre que, dada su posici\u00f3n, conoci\u00f3 el estr\u00e9s mejor que nadie.<\/p>\n<div id=\"cuerpo_noticia\" dir=\"LTR\">\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" dir=\"LTR\">\n<div id=\"google_ads_iframe_\/7811748\/elpais_web\/cultura\/intext_0__container__\" dir=\"LTR\">\n<p align=\"JUSTIFY\"><img width=\"2\" height=\"2\" align=\"BOTTOM\" \/>Pero en ese desplazamiento, en esa b\u00fasqueda de inspiraci\u00f3n en el pasado grecolatino, se corre el riego de confundir, y de hecho se hace, estoicismo con voluntarismo, tan vigente y puritano. La cultura del esfuerzo y la b\u00fasqueda del \u00e9xito dominan las sesiones de <em>coaching<\/em>, que es, seg\u00fan sus proponentes, el arte de ayudar a otras personas a cumplir sus objetivos o a \u201cllenar el vac\u00edo entre lo que se es y lo que se desea ser\u201d. No cabe mayor traici\u00f3n al legado estoico. El voluntarismo reseca el alma y uno de los fines del estoicismo es recrearla. Lo que llamamos \u201cretos\u201d o \u201cmetas\u201d no son sino anteojeras que no permiten ver m\u00e1s que un \u00fanico aspecto de la realidad y uno acaba estrellando el avi\u00f3n contra la monta\u00f1a, <a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/vuelo_gwi9525\/a\">como en el caso de Germanwings<\/a>. Esas metas nos trabajan por dentro y parecen dise\u00f1adas para excluir la contemplaci\u00f3n y la observaci\u00f3n atenta y desinteresada. Frente a la tiran\u00eda de la meta, los estoicos pretend\u00edan desembarazarse de pasiones demasiado apremiantes y acaparadoras. De hecho, uno de sus signos distintivos fue considerar la poes\u00eda como medio leg\u00edtimo de conocimiento. La l\u00edrica nos mantiene en una actitud abierta y nada sabe de metas y objetivos. La poes\u00eda era para los estoicos, sobre todo la de Homero, genuina <em>paideia<\/em>. Entender esto requiere ganar una libertad interior, no estar eternamente abducidos por el circo o las pantallas, una independencia moral, no la opini\u00f3n general o el vocer\u00edo de Twitter, y trascender la dependencia de la persona respecto a su parte animal (en el supuesto de que el hombre es ese ser singular que, como dec\u00eda Novalis, vive al mismo tiempo dentro y fuera de la naturaleza). Con ese \u201ccuidado de s\u00ed\u201d, que Marco Aurelio llamaba meditaciones, era posible lograr una autarqu\u00eda \u00e9tica que tendr\u00eda una importancia decisiva en el pensamiento pol\u00edtico griego.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p align=\"JUSTIFY\">No quedan muy lejos algunos ejemplos de estoicismo moderno. Wittgenstein cuenta que de joven experiment\u00f3 esa sensaci\u00f3n de que \u201cnada pod\u00eda ocurrirle\u201d. Era un modo de decir que, ocurriera lo que le ocurriera (una bala perdida, un c\u00e1ncer), sabr\u00eda aprovechar la experiencia. Una actitud que le permiti\u00f3 asumir el puesto de vig\u00eda en medio del fuego cruzado durante la primera gran guerra. Algo parecido encontramos en <a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2018\/04\/27\/babelia\/Simone%20Weil\">Simone Weil<\/a>, siempre arriesg\u00e1ndose, ya fuera en la f\u00e1brica de la Renault o en los hospitales de Londres, con la humildad como valor supremo, que hace que el ego no apague la llama de lo divino. Curiosamente, la actitud de estos dos grandes fil\u00f3sofos, en los que reviven los viejos ideales grecolatinos, contrasta con algunas obsesiones actuales. Desde el miedo al propio cuerpo, que requiere un examen continuado, hasta la obsesi\u00f3n por la seguridad <em>(to feel safe, to feel at home).<\/em> Como si un esc\u00e1ner o un refugio pudieran otorgar esa tranquilidad, como si hubiera que encerrarse para sentirse seguro. Mientras un mandatario reciente se preguntaba cu\u00e1nto dinero necesitaba para sentirse seguro y, al no hallar la cifra, se consagr\u00f3 a amontonar capitales, Wittgenstein se expon\u00eda en la trinchera y Weil en la columna de Durruti.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Imaginen a Zuckerberg abrazando esta filosof\u00eda; pues bien, eso es lo que hizo el emperador Marco Aurelio<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El estoicismo supone, como apunt\u00f3 Zambrano, la recapitulaci\u00f3n fundamental de la filosof\u00eda griega. En este sentido fue y es tanto un modo de vida como un modo de estar en el mundo. Zen\u00f3n de Citio, natural de la colonia griega de Chipre, figura como fundador de la escuela. Ten\u00edan algo en com\u00fan con los c\u00ednicos, sobre todo la vida frugal y el desprecio de los bienes mundanos, y reflexionaron sobre el destino y la relaci\u00f3n entre naturaleza y esp\u00edritu. Hubo un estoicismo medio (plat\u00f3nico, pitag\u00f3rico y esc\u00e9ptico), pero los que dieron fama a la escuela fueron sus representantes romanos: un emperador, un senador y un esclavo. Todos ellos surgieron, como ahora, al abrigo del Imperio. Aquel imperio era militar, el de hoy es tecnol\u00f3gico. Imaginen ustedes a Zuckerberg abrazando el estoicismo; pues bien, eso es lo que hizo el emperador Marco Aurelio. S\u00e9neca naci\u00f3 en la periferia del Imperio, en la colonia b\u00e9tica de Hispania, pero fue una figura fundamental de la pol\u00edtica en Roma, senador con Cal\u00edgula y tutor de Ner\u00f3n. Epicteto hab\u00eda llegado a la ciudad siendo un esclavo. Cuando fue liberado fund\u00f3 una escuela, y aunque, siguiendo el ejemplo de S\u00f3crates, no escribi\u00f3 nada, sus disc\u00edpulos se encargar\u00edan de transmitir su legado.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Moralistas y contemplativos, todos ellos defendieron la vida virtuosa, la imperturbabilidad y el desapasionamiento, sentimientos todos ellos muy poco rentables para una sociedad del entretenimiento. El estoicismo conquist\u00f3 gran parte del mundo pol\u00edtico-intelectual romano, pero, a diferencia del <a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/movimiento_15m\/a\">15-M<\/a>, no cristaliz\u00f3 en \u201cpartido\u201d, sino que se decant\u00f3 en norma de acci\u00f3n y su influencia alcanzar\u00eda a grandes fil\u00f3sofos como Plotino o Boecio. No entraremos a describir su refinada l\u00f3gica, pero merece la pena recordar que la subordinaban a la \u00e9tica. Al contrario de hoy, al menos en el mundo financiero, donde el algoritmo domina la moral. Destaca en ella su doctrina de los indemostrables, probablemente de origen indio. Conceb\u00edan el alma como un encerado donde se graban las impresiones. De ellas surgen las certezas (si el alma acepta la impresi\u00f3n) y los interrogantes (si es incapaz de ubicarla). Para los estoicos, el mundo era, como para nosotros, sustancialmente corporal, pero su f\u00edsica no niega lo inmaterial. Concibe la naturaleza como un continuo din\u00e1mico, cohesionado por el <em>pneuma<\/em>, un aliento fr\u00edo y c\u00e1lido, compuesto de aire y fuego. Heredaron de Her\u00e1clito el fuego como principio activo y primordial, del que han surgido el resto de los elementos y al que regresar\u00e1n. Como el humor o el llanto, el <em>pneuma<\/em> no se desplaza, sino que se \u201cpropaga\u201d, contagiando alegr\u00eda o enfermedad.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hoy no estar\u00eda de m\u00e1s poner en pr\u00e1ctica algunos de sus principios. El imperativo \u00e9tico de vivir conforme a la naturaleza, que nuestro planeta agradecer\u00eda. El ejercicio constante de la virtud, o <em>eudemon\u00eda<\/em>, que permite el desprendimiento. Y, finalmente, lo que Nietzsche llam\u00f3 el <em>amor fati<\/em>, la aceptaci\u00f3n y querencia del propio destino, remedio eficaz para todo aquello que produce desasosiego. No puede decirse que estos principios proliferen en nuestros d\u00edas. Si un viejo estoico pudiera asomarse a nuestro tiempo, ver\u00eda, en las grandes desigualdades propiciadas por la econom\u00eda financiera, un descuido de s\u00ed, un olvido de esa autonom\u00eda moral que evita que se desaten emociones como el miedo y la vanidad, que crean la codicia. Emociones contrarias a la raz\u00f3n del mundo que, en nuestro caso, es la raz\u00f3n del planeta.<\/p>\n<\/div>\n<p align=\"JUSTIFY\">Fuente:<\/p>\n<p>https:\/\/elpais.com\/cultura\/2018\/04\/27\/babelia\/1524838978_764302.html<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vanidad sin control, obsesi\u00f3n por la seguridad, aceleraci\u00f3n tecnol\u00f3gica, &#8230; \u00bfQu\u00e9 tiene que decir el renovado inter\u00e9s editorial por el estoicismo sobre el mundo en el que vivimos? Juan Arnau Cultiva el esp\u00edritu porque obst\u00e1culos no faltar\u00e1n. El consejo de Confucio podr\u00eda haberlo firmado cualquiera de los fil\u00f3sofos estoicos. Una versi\u00f3n moderna de esta m\u00e1xima [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[1,4],"tags":[],"class_list":["post-1426","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-members","category-opinion","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-n0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1426","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1426"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1426\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1432,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1426\/revisions\/1432"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1426"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1426"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1426"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}