{"id":1484,"date":"2018-07-07T12:12:52","date_gmt":"2018-07-07T12:12:52","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1484"},"modified":"2018-07-07T12:12:52","modified_gmt":"2018-07-07T12:12:52","slug":"breve-defensa-de-un-agnostico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2018\/07\/07\/breve-defensa-de-un-agnostico\/","title":{"rendered":"Breve defensa de un agn\u00f3stico"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"articulo-subtitulo\" style=\"text-align: center\">Para Hans Magnus Enzensberger, el ate\u00edsmo es una idea fija. Prefiere moverse con libertad, sin someterse ni siquiera a ese precepto<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/07\/agnostico.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1492 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/07\/agnostico-168x300.png\" alt=\"\" width=\"445\" height=\"794\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/07\/agnostico-168x300.png 168w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/07\/agnostico-574x1024.png 574w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/07\/agnostico-624x1113.png 624w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/07\/agnostico.png 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 445px) 100vw, 445px\" \/><\/a><\/p>\n<p>No me har\u00eda mucha gracia que alguien me instase a responder esa pregunta comprometida que siempre resulta un poco embarazosa. Lo m\u00e1s seguro es que me escabullese declarando que soy un agn\u00f3stico cat\u00f3lico. Si el interpelante es un individuo poco refinado, este argumento suele desconcertarlo, ya que en parte tiene que ver con el origen de la persona. As\u00ed ocurre tambi\u00e9n en mi caso.<\/p>\n<p>Mi familia procede del sur de Alemania; m\u00e1s concretamente, de Algovia. Excepto por un par de romanos, celtas y francos intercalados aqu\u00ed y all\u00e1, mis antepasados eran campesinos sedentarios. Nada de emigrantes diversos, como hugonotes, mineros polacos, buhoneros jud\u00edos u otros refugiados o desplazados. El ambiente era alem\u00e1n y cat\u00f3lico, pero no ortodoxo. Los viernes se com\u00eda pescado, y en Cuaresma, unos sufl\u00e9s maravillosos, si bien a mis padres nunca se les ocurri\u00f3 asistir puntualmente a misa los domingos. Eso s\u00ed, en casa hab\u00eda una Biblia, aunque rara vez se le\u00eda.<\/p>\n<p>Con todo, tanto en el colegio como en la universidad me interes\u00e9 por las cuestiones teol\u00f3gicas. Es algo que tengo que agradecer a la hospitalidad de los benedictinos de Neresheim, a su mesa, a su vino y a su magn\u00edfica biblioteca. Esta peque\u00f1a ciudad del distrito de Ostalb debe su renombre a su abad\u00eda, cuya iglesia es un magn\u00edfico edificio barroco proyectado por Balthasar Neumann. Las siete horas can\u00f3nicas, desde los maitines hasta las completas, se cantaban en lat\u00edn con el acompa\u00f1amiento del \u00f3rgano del coro. El encargado de la biblioteca era un hombre atento y de ingenio agudo que me daba a leer toda clase de herej\u00edas, entre ellas el gran poema did\u00e1ctico de Lucrecio\u00a0<em style=\"font-weight: inherit\">De rerum natura<\/em>\u00a0en la traducci\u00f3n de Hermann Diels; los pensamientos y opiniones de\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2015\/03\/05\/babelia\/1425568111_943501.html\/elpais.com\/cultura\/2015\/03\/05\/babelia\/1425568111_943501.html\">Montaigne<\/a>;\u00a0<em style=\"font-weight: inherit\">El sobrino de Rameau<\/em>, de Diderot, y cosas por el estilo.<\/p>\n<p>Estos autores se encargaron de ilustrarme, mientras que, durante el recreo diario que segu\u00eda a la comida, los monjes me hac\u00edan ver que los te\u00f3logos medievales se hab\u00edan atrevido con las preguntas filos\u00f3ficas m\u00e1s espinosas y las hab\u00edan debatido en una disputa sin fin. La vida de esos hombres perspicaces y cultos era arriesgada. Cabalgaban durante semanas y meses para llegar a Par\u00eds, Basilea, Oxford o R\u00f3terdam por caminos plagados de bandidos y soldadesca. Tambi\u00e9n eran capaces de citar de memoria innumerables textos de la Antig\u00fcedad, y dominaban todos los recursos de la ret\u00f3rica cl\u00e1sica. Desde Frege hasta Russell o\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2017\/06\/14\/babelia\/1497435363_083082.html\">Wittgenstein<\/a>, los matem\u00e1ticos han admirado a los escol\u00e1sticos como Guillermo de \u00adOckham o Duns Scoto y los han considerado los fundadores de la l\u00f3gica moderna. Por aquel entonces, las conversaciones en el claustro de Neresheim me impresionaban profundamente, aunque poco pudiese sacar en claro del opaco lat\u00edn eclesi\u00e1stico de los\u00a0<em style=\"font-weight: inherit\">patres.<\/em>\u00a0Adem\u00e1s, tras la Segunda Guerra Mundial ten\u00eda puesta toda mi atenci\u00f3n en el presente de Alemania. En la d\u00e9cada de 1950, nadie quer\u00eda saber demasiado del Holocausto nazi, sobre el cual reinaba un silencio obstinado. Las antiguas autoridades no estaban dispuestas a abandonar sus puestos de jueces, jefes de polic\u00eda y profesores, de manera que empezar a recoger la basura en el desierto pol\u00edtico, econ\u00f3mico y moral de un pa\u00eds dividido en cuatro resultaba largo, laborioso y agotador.<\/p>\n<p style=\"font-style: inherit\"><strong>El concepto fue acu\u00f1ado en 1869 por T. H. \u00adHuxley, firme defensor de Darwin y bisabuelo del autor de &#8216;Un mundo feliz&#8217;<\/strong><\/p>\n<p>Con el tiempo, la tarea se volvi\u00f3 tediosa. Para una minor\u00eda de j\u00f3venes amenazaba con convertirse en una ocupaci\u00f3n obsesiva. La soberbia acechaba a la vuelta de la esquina. Posiblemente, al final me salv\u00f3 la idea de que ser alem\u00e1n no era un oficio muy halag\u00fce\u00f1o. Prefer\u00eda escribir.<\/p>\n<p>Que se sepa, nadie, ni siquiera un suizo o un sueco, puede librarse del bagaje hist\u00f3rico que lleva consigo. Una parte de ese legado y de esa carga la arrastramos all\u00ed donde vamos a trav\u00e9s de la religi\u00f3n. Un hada bondadosa me ha privado del talento para la fe en el monote\u00edsmo. Los dioses son tantos que duele elegir. Los griegos y los romanos nos acompa\u00f1an en el cielo y en los d\u00edas de la semana, y las tradiciones egipcias y asi\u00e1ticas, desde Tutankam\u00f3n hasta Buda, tampoco se han extinguido por completo. A mi modo de ver, poco da\u00f1o pueden causar una pizca de Epicuro y la dosis conveniente de\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2018\/04\/27\/babelia\/1524838978_764302.html\">estoicismo<\/a>.<\/p>\n<p>Por eso, para m\u00ed el ate\u00edsmo no es una opci\u00f3n, sino una idea fija. No quiero pertenecer a ese club. En general, me cuesta decidirme por una filiaci\u00f3n. Me faltan dotes para ser un colega de fiar. Naturalmente, habr\u00e1 quien lo considere una carencia.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, solo me queda una posibilidad, a saber: ser y seguir siendo agn\u00f3stico. El creador del concepto fue el bi\u00f3logo ingl\u00e9s Thomas Henry Huxley, autodidacta brillante elegido miembro de la Royal Society ya a los 25 a\u00f1os y uno de los m\u00e1s firmes defensores de Darwin y sus teor\u00edas.<\/p>\n<p>Huxley acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino\u00a0<em style=\"font-weight: inherit\">agnostic,<\/em>\u00a0que desde entonces se ha familiarizado en muchos otros idiomas, en el a\u00f1o 1869. Por cierto, el escritor Aldoux Huxley era su bisnieto. Su famosa novela de ciencia-ficci\u00f3n\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2003\/10\/31\/cultura\/1067554809_850215.html\"><em style=\"font-weight: inherit\">Un mundo feliz<\/em><\/a>\u00a0sigue moviendo a la reflexi\u00f3n, ya que predice que, en el futuro, los seres humanos se engendrar\u00e1n en laboratorios y se los preparar\u00e1 para una vida de consumidores sin la intervenci\u00f3n de los padres.<\/p>\n<p>Como es l\u00f3gico, Thomas Henry Huxley no pod\u00eda ni tan siquiera imaginar la gen\u00e9tica moderna, la clonaci\u00f3n, ni la manipulaci\u00f3n de la l\u00ednea germinal. Sin embargo, se daba cuenta de que los detractores de Darwin estaban de acuerdo en un punto. Cre\u00edan sinceramente que hab\u00edan resuelto en mayor o menor medida todos los interrogantes de la existencia humana. \u201cEst\u00e1n convencidos de que participan de una gnosis que anta\u00f1o hab\u00eda sido privilegio de la Iglesia. Yo, por el contrario, no soy uno de esos iniciados\u201d.<\/p>\n<p style=\"font-style: inherit\"><strong>Un hada bondadosa me ha privado del talento para la fe en el monote\u00edsmo. Los dioses son tantos que duele elegir<\/strong><\/p>\n<p>Aunque el concepto sea m\u00e1s reciente, el agnosticismo tiene un pasado venerable. La palabra griega significa \u201cconocimiento\u201d. Los esc\u00e9pticos crearon una escuela propia, iniciada por Prot\u00e1goras, quien afirmaba: \u201cRespecto a los dioses, no tengo medios de saber si existen o no, ni cu\u00e1l es su forma. Me lo impiden muchas cosas: la oscuridad de la cuesti\u00f3n y la brevedad de la vida humana\u201d.<\/p>\n<p>Pirr\u00f3n de Elis, un sofista de la \u00e9poca helen\u00edstica, opt\u00f3 por la\u00a0<em style=\"font-weight: inherit\">escepsis,<\/em>\u00a0es decir, por la reflexi\u00f3n y la duda como categor\u00edas centrales de su filosof\u00eda. El hombre, postulaba, puede permitirse las opiniones, pero la certeza es inalcanzable. Sexto Emp\u00edrico, el \u00faltimo y m\u00e1s radical representante de la escuela, pon\u00eda asimismo en tela de juicio la capacidad humana de conocer qu\u00e9 mantiene unido al mundo en lo m\u00e1s \u00edntimo.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, los agn\u00f3sticos est\u00e1n bien acompa\u00f1ados. A este peque\u00f1o club pertenecieron muchos pensadores del siglo XVIII. Entre ellos cabe destacar a\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2011\/07\/16\/babelia\/1310775172_850215.html\">David Hume<\/a>\u00a0y Denis Diderot. Se cuenta que, en el sal\u00f3n del bar\u00f3n de Holbach, el fil\u00f3sofo escoc\u00e9s relat\u00f3 la siguiente an\u00e9cdota sobre los misioneros franceses que se hab\u00edan internado en los bosques con el prop\u00f3sito de convertir a los nativos de Canad\u00e1; uno de los indios hurones fue llevado a Londres, donde se le administr\u00f3 la comuni\u00f3n. \u201cHijo m\u00edo\u201d, le pregunt\u00f3 el sacerdote, \u201c\u00bfno obra en ti la gracia del sacramento?\u201d. \u201cS\u00ed\u201d, respondi\u00f3 el iroqu\u00e9s, \u201cel vino me ha sentado muy bien, pero creo que si me hubiesen dado aguardiente, todav\u00eda me habr\u00eda sentado mejor\u201d.<\/p>\n<p>A la mesa de Holbach estas bromas eran corrientes. Al parecer, el bar\u00f3n pidi\u00f3 a los 18 presentes que se pronunciasen sobre el ate\u00edsmo. Quince se declararon ateos; el voto de los otros tres, entre ellos el de Diderot, no nos ha llegado. Presumiblemente eran los agn\u00f3sticos. No disponemos de ninguna prueba documental sobre la veracidad de este cotilleo que circulaba entre los ilustrados. Puede que sea una invenci\u00f3n, aunque, en todo caso, acertada.<\/p>\n<p>El agnosticismo tiene numerosos pros y contras. Te permite moverte con mayor libertad y no tienes que someterte a toda clase de preceptos concebidos por cualquier instituci\u00f3n. Desprenderse de la disciplina del partido o la Iglesia en cuesti\u00f3n puede ser un alivio, m\u00e1s si se trata de las trabas de una ideolog\u00eda pol\u00edtica. El inconveniente reside en que el agn\u00f3stico no acaba de pertenecer a nada.<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda concluir esta reflexi\u00f3n con una an\u00e9cdota que cuenta un cat\u00f3lico convencido amigo del papa Juan XXIII. Al parecer, un d\u00eda, en Castel Gandolfo, un cient\u00edfico se confes\u00f3 pagano. El Papa le respondi\u00f3 que hab\u00eda cosas peores, ya que, por lo menos, \u00e9l era semicat\u00f3lico.<\/p>\n<p><em style=\"font-weight: inherit\">Traducci\u00f3n de News Clips.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente:<\/p>\n<p>https:\/\/elpais.com\/cultura\/2018\/06\/29\/babelia\/1530281566_935435.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para Hans Magnus Enzensberger, el ate\u00edsmo es una idea fija. Prefiere moverse con libertad, sin someterse ni siquiera a ese precepto No me har\u00eda mucha gracia que alguien me instase a responder esa pregunta comprometida que siempre resulta un poco embarazosa. Lo m\u00e1s seguro es que me escabullese declarando que soy un agn\u00f3stico cat\u00f3lico. 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