{"id":1622,"date":"2018-09-30T09:29:15","date_gmt":"2018-09-30T09:29:15","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1622"},"modified":"2018-09-30T09:29:15","modified_gmt":"2018-09-30T09:29:15","slug":"frankenstein","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2018\/09\/30\/frankenstein\/","title":{"rendered":"Frankenstein"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"entry-title\" style=\"text-align: center\">Frankenstein: larga vida al miedo<\/h1>\n<p><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/09\/franki.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1633 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/09\/franki-300x196.jpg\" alt=\"\" width=\"620\" height=\"405\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/09\/franki-300x196.jpg 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/09\/franki-624x407.jpg 624w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/09\/franki.jpg 690w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/a><\/p>\n<p><span class=\"td_btn td_btn_lg td_3D_btn\">En el diccionario de palabras que vendr\u00e1n, \u201cFrankenstein\u201d consta como sin\u00f3nimo de h\u00edbrido espantoso, engendro antinatural y peligroso. Se habla de comida\u00a0<em>frankenfood<\/em>\u00a0y de gobiernos Frankenstein, pero esto no siempre fue as\u00ed. Hubo un tiempo en el que el \u201cmonstruo\u201d despertaba ternura y simpat\u00eda. Su significado ha variado a lo largo de sus 200 a\u00f1os de vida tanto como lo hicieron los jirones de otros cuerpos con los que se supone que fue armado. Esta es una revisi\u00f3n de esa trepidante y extra\u00f1a historia.<\/span><\/p>\n<p><strong>Por Pablo Francescutti\/SINC<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sus detractores hablan de Frankenstein como de una\u00a0par\u00e1bola anticient\u00edfica.\u00a0<\/strong>Sostienen que su efecto m\u00e1s notorio ha sido el de nutrir los recelos del vulgo hacia los avances de una ciencia que le asusta y no comprende,<a href=\"https:\/\/www.agenciasinc.es\/Reportajes\/El-monstruo-de-Frankenstein-a-quien-tenemos-miedo\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u00a0meter miedo,\u00a0<\/a>vaya. Desde luego, ciertas versiones y secuelas contienen elementos que abonan esa lectura. Pero \u00bfhay m\u00e1s? \u00bfQu\u00e9 hay en el original aparecido hace dos siglos en Londres con el t\u00edtulo de\u00a0<em>Frankenstein o el moderno Prometeo<\/em>? \u00bfQu\u00e9 sabemos de su autora,\u00a0<a href=\"https:\/\/blogs.herdereditorial.com\/filco\/filosofia-pensamiento-obra-mary-shelley\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Mary Shelley,<\/a>\u00a0y de sus intenciones? \u00bfEra ella una escritora tecn\u00f3foba?<\/p>\n<figure id=\"attachment_9794\" class=\"wp-caption alignnone\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-9794 td-animation-stack-type0-2\" src=\"https:\/\/blogs.herdereditorial.com\/filco\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2018\/07\/frankenstein-edicion-anotada-para-cientificos-creadores-y-curiosos-en-general_mary-shelley_201708031633-2-200x300.jpg\" alt=\"Ariel ha hecho una versi\u00f3n del cla\u00b4sico de Mary Shelley para &quot;cient\u00edficos, creadores y curiosos en general&quot;.\" width=\"200\" height=\"300\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\"><a href=\"https:\/\/www.planetadelibros.com\/libro-frankenstein-edicion-anotada-para-cientificos-creadores-y-curiosos-en-general\/257290\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ariel<\/a>\u00a0ha hecho una versi\u00f3n del cl\u00e1sico de Mary Shelley para \u201ccient\u00edficos, creadores y curiosos en general\u201d.<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Refresquemos el argumento de la novela:<\/strong>\u00a0V\u00edctor Frankenstein, sabio ginebrino, aspira a descubrir el secreto de la vida y obsequiar a la humanidad con\u00a0el don de la inmortalidad. Con\u00a0trozos de cad\u00e1veres y de animales<strong>\u00a0<\/strong>confecciona un ser animado. Horrorizado por su grotesca fealdad, lo rechaza y se niega a brindarle una compa\u00f1era. La Criatura, vi\u00e9ndose expulsada de la fraternidad humana, mata a su novia y a otros de sus seres queridos. V\u00edctor se lanza en su persecuci\u00f3n y ambos acaban muriendo en el \u00c1rtico.<\/p>\n<p><strong>Uno de los paralelismos cl\u00e1sicos es comparar a V\u00edctor con\u00a0Prometeo<\/strong>\u00a0(no tiene mucho m\u00e9rito, Shelley ya lo sugiere en el t\u00edtulo): el h\u00e9roe mitol\u00f3gico que trajo el fuego a los mortales y por ello fue castigado por los dioses. La novela sugiere una interpretaci\u00f3n tr\u00e1gica, pero prescindiendo de toda intervenci\u00f3n divina o sobrenatural; la desgracia sobreviene por causa de un\u00a0experimento chapucero. Y aunque V\u00edctor mezcla la\u00a0alquimia\u00a0con la\u00a0electricidad\u00a0y las matem\u00e1ticas, no se maneja como un alquimista o un mago, sino como el precursor de una\u00a0biolog\u00eda\u00a0en pa\u00f1ales.<\/p>\n<blockquote><p>Frankenstein revisa el mito de Prometeo sin intervenci\u00f3n divina o sobrenatural; la desgracia sobreviene por un\u00a0experimento chapucero<\/p><\/blockquote>\n<h4><strong>La llegada al mundo de Frankenstein<\/strong><\/h4>\n<p><strong>Shelley estaba al corriente de la ciencia de su \u00e9poca, as\u00ed como de la pol\u00edtica radical preconizada por sus padres, el\u00a0anarquista William Godwin y la\u00a0feminista\u00a0<a href=\"https:\/\/blogs.herdereditorial.com\/filco\/mary-wollstonecraft-la-primera-filosofa-feminista\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Mary Wollstonecraft,<\/a><\/strong>\u00a0y su marido, el\u00a0poeta Percy Shelley. Darko Suvin, estudioso de la ciencia ficci\u00f3n, la percibe desencantada con el utopismo de ilustrados y rom\u00e1nticos y sus promesas de progreso social. No es casual que bosquejase su obra poco despu\u00e9s de Waterloo, la batalla que cerr\u00f3 el ciclo abierto con la Revoluci\u00f3n Francesa e inaugur\u00f3 un per\u00edodo reaccionario, para consternaci\u00f3n de la intelectualidad progresista. Su texto, conviene subrayar, ostenta el sello del Romanticismo, al cual la autora pertenec\u00eda de cuerpo y alma. Contra la opini\u00f3n extendida, dicho movimiento profes\u00f3 enorme devoci\u00f3n por la investigaci\u00f3n. A contrapelo del ilimitado optimismo de una ciencia entendida como dominio humano sobre la naturaleza, defend\u00eda su desarrollo en armon\u00eda con el entorno y opon\u00eda un enfoque hol\u00edstico al mecanicismo de la Ilustraci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Fiel a ese esp\u00edritu, Mary Shelley atiza un correctivo a la b\u00fasqueda de conocimiento a cualquier precio;<\/strong>\u00a0y de pasada ajusta cuentas con la soberbia rom\u00e1ntica a trav\u00e9s de la cr\u00edtica a la conducta de V\u00edctor, el h\u00e9roe byroniano cuya ansia egoc\u00e9ntrica de gloria arrastra a los dem\u00e1s.<\/p>\n<blockquote class=\"recuadrodeapoyo\">\n<h4><strong>C\u00f3mo se hizo<\/strong><\/h4>\n<figure id=\"attachment_9797\" class=\"wp-caption alignright\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-9797 size-medium td-animation-stack-type0-2\" src=\"https:\/\/blogs.herdereditorial.com\/filco\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2018\/07\/Frontispiece_to_Frankenstein_1831-2-232x300.jpg\" alt=\"Portada de la edici\u00f3n de 1831 de &quot;Frankenstein&quot;, de Mary Shelley.\" width=\"232\" height=\"300\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Portada de la edici\u00f3n de 1831 de \u201cFrankenstein\u201d, de Mary Shelley. El autor del grabado es Theodore Von Holst. Fuente Tate Britain. En dominio p\u00fablico PD-old-100\/ PD-Art (PD-old-100-1923).<\/figcaption><\/figure>\n<p>Frankenstein vino el mundo en circunstancias extra\u00f1as. En unas vacaciones que un grupo de j\u00f3venes intelectuales y exc\u00e9ntricos se dispon\u00eda a pasar en una villa junto al lago de Suiza. Del exterior se olvidaron a causa del mal tiempo (les toc\u00f3 el llamado\u00a0<a href=\"http:\/\/www.filosofiayletras.com\/ginebra-novela-gotica-frankenstein\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u201ca\u00f1o sin verano\u201d)<\/a>, as\u00ed que se concentraron en el interior. En esos d\u00edas circulaban las historias de fantasmas, el l\u00e1udano y tambi\u00e9n los comentarios a los experimentos del naturalista Erasmus Darwin, que supuestamente hab\u00eda sido capaz de reanimar materia muerta. A lord Byron, que deb\u00eda llevar la batuta de las sesiones, se le ocurri\u00f3 proponer un reto: inventar la m\u00e1s terrible historia de fantasmas que pudiera imaginar cerebro humano. Salieron dos cl\u00e1sicos del terror: William\u00a0Polidori alumbr\u00f3\u00a0<em>El Vampiro<\/em>\u00a0y Mary Shelley su\u00a0<em>Frankenstein,<\/em>\u00a0al parecer despu\u00e9s de una pesadilla que le explic\u00f3 as\u00ed: \u201cVi con los ojos cerrados, pero con una n\u00edtida imagen mental, al p\u00e1lido estudiante de malas artes, de rodillas junto a la criatura que hab\u00eda armado. Vi al horrible fantasma de un hombre extendido y que luego, tras la obra de alg\u00fan motor poderoso, cobraba vida, y se pon\u00eda de pie con un movimiento tenso y poco natural\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p><strong><em>Frankenstein<\/em>, sostiene Suvin, echa los cimientos de la\u00a0ciencia ficci\u00f3n, un g\u00e9nero de la sociedad industrial se\u00f1alado por su ambivalencia frente al avance cient\u00edfico-t\u00e9cnico.<\/strong>\u00a0Y lo hace distanci\u00e1ndose del horror g\u00f3tico, cuyos muertos al acecho de los vivos personifican el peso fat\u00eddico del pasado sobre el presente. La diferencia es visible en la Criatura: en vez de presentarla a la manera g\u00f3tica como la encarnaci\u00f3n del Mal sacr\u00edlego, su soliloquio mete al lector en el pellejo de una creaci\u00f3n cient\u00edfica capaz de aprender a hablar por su cuenta y educarse en soledad leyendo a Plutarco, Milton y Goethe.\u00a0La impronta g\u00f3tica se circunscribe al\u00a0<em>atrezzo<\/em>: las inmensidades aisladas por las que deambulan los personajes, los ambientes tenebrosos, las noches tormentosas y los cad\u00e1veres que suministran la materia prima de la Criatura. Su nudo dram\u00e1tico, en contraste, se ci\u00f1e a un experimento y sus derivaciones. No hay maldici\u00f3n ni predestinaci\u00f3n. El pasado no controla la situaci\u00f3n; la acci\u00f3n discurre en el\u00a0presente<strong>\u00a0<\/strong>y se abre al futuro.<\/p>\n<h4><strong>Ponga un Frankenstein en su causa<\/strong><\/h4>\n<figure id=\"attachment_9803\" class=\"wp-caption alignleft\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-9803 td-animation-stack-type0-2\" src=\"https:\/\/blogs.herdereditorial.com\/filco\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2018\/07\/people-2941957_960_720-2-300x200.jpg\" alt=\"La multiplicidad de significados e interpretaciones de Frankenstein ha dado lugar a una especie de mito &quot;a la carta&quot; de distintas corrientes y objetivos\" width=\"300\" height=\"200\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">La multiplicidad de significados e interpretaciones de Frankenstein ha dado lugar a una especie de mito \u201ca la carta\u201d de distintas corrientes y objetivos.<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Su mensaje fue abusivamente simplificado y en ocasiones retorcido hasta hacerlo valer para la causa en cuesti\u00f3n.<\/strong>\u00a0La\u00a0ret\u00f3rica conservadora, por ejemplo,<strong>\u00a0<\/strong>se sirvi\u00f3 de la tragedia de V\u00edctor para plasmar el miedo al cambio impulsado por individuos bien intencionados: si alguien propon\u00eda liberar a los esclavos de las colonias o conceder el derecho al sufragio a la clase trabajadora, se le acusaba de desencadenar monstruos destructivos. M\u00e1s tarde,\u00a0la izquierda repetir\u00eda la operaci\u00f3n, pintando a Saddam Hussein como un Frankenstein engendrado por Estados Unidos y alzado contra su amo. Unos y otros adulteraron el sentido primigenio de la novela.<\/p>\n<p><strong>La otra tergiversaci\u00f3n la perpetraron las\u00a0adaptaciones teatrales\u00a0sucedidas a lo largo del siglo XIX al exagerar el trasfondo g\u00f3tico de la intriga.<\/strong>\u00a0Aparte de cambiar escenarios y confundir nombres (el monstruo pas\u00f3 a ser conocido por el apellido de su inventor), introducen al sirviente jorobado, describen al laboratorio como la cueva de un nigromante y enfatizan la maldad de la Criatura, buscando atraer al gran p\u00fablico, m\u00e1s \u00e1vido de estremecimientos fuertes que de angustiosas reflexiones sobre las fronteras del saber y la naturaleza humana. La empat\u00eda con el monstruo desaparece; el ser curioso y sensible se transforma en una Cosa irremediablemente maligna. Estas versiones de probado tir\u00f3n en la audiencia, fueron la fuente de inspiraci\u00f3n de\u00a0Hollywood\u00a0en lugar del texto original.<\/p>\n<blockquote><p>Buscando atraer al gran p\u00fablico, las diversas adaptaciones a los escenarios y la gran pantalla acent\u00faan la maldad de la Criatura; se pierde as\u00ed toda empat\u00eda con ella<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>En el a\u00f1o 2007, el historiador del cine Thomas Leitch contabiliz\u00f3 102 interpretaciones del monstruo en otras tantas adaptaciones f\u00edlmicas.<\/strong>\u00a0Fue el s\u00e9ptimo arte, m\u00e1s que los montajes teatrales de la cartelera anglosajona, el responsable de su estatus m\u00edtico. Las primeras pel\u00edculas muestran a un gigante idiota surcado de costuras y con un tornillo en el cuello condenado por el cerebro del criminal ahorcado que le trasplantaron. V\u00edctor, por su parte, es degradado a arquetipo del cient\u00edfico loco y pecador: \u201cYa s\u00e9 lo que se siente al ser Dios\u201d, exclama en el filme de James Whale.<\/p>\n<p><strong>As\u00ed y todo, con el correr del celuloide se observa cierta tendencia a humanizarlo.<\/strong>\u00a0Un film de serie B sorprende con un monstruo adolescente:\u00a0<em>I was a teenage Frankenstein<\/em><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong>(1957), y otro dirigida al p\u00fablico negro lo pinta con piel oscura y peinado afro:\u00a0<em>The black Frankenstein<\/em><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><em>(<\/em>1973). En los a\u00f1os 70, a tono con la liberaci\u00f3n de las costumbres, irrumpen el lascivo\u00a0<em>Andy Warhol\u2019s Frankenstein<\/em><strong>\u00a0<\/strong>(1974) y el engendro transexual de\u00a0<em>The Rocky Horror Show<\/em>\u00a0(1975). Por fin,\u00a0<em>Mary Shelley\u2019s Frankenstein<\/em>\u00a0(1994) restituye la inteligencia a la Criatura que Boris Karloff hab\u00eda igualado a un zombi.<\/p>\n<h4><strong>Pensar en las consecuencias: un alegato a favor de la responsabilidad<\/strong><\/h4>\n<p><strong>Desde mediados del siglo XX, se ha tendido a leer\u00a0<em>Frankenstein<\/em>\u00a0como una advertencia sobre el\u00a0impacto nocivo de las nuevas tecnolog\u00edas.<\/strong>\u00a0En 1945, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Henry Stimson, dijo de la bomba at\u00f3mica: \u201cPuede ser Frankenstein o un medio para la paz\u201d. M\u00e1s tarde, los ecologistas acu\u00f1aron la etiqueta \u201cfrankenfood\u201d en su lucha contra los transg\u00e9nicos. En un reciente telefilme brit\u00e1nico, el monstruo es alumbrado por un ensayo con c\u00e9lulas madre.\u00a0<em>Frankie<\/em>\u00a0ha demostrado ser un contenedor multiuso de las ansiedades suscitadas por la t\u00e9cnica de moda.<\/p>\n<figure id=\"attachment_9805\" class=\"wp-caption alignleft\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-9805 td-animation-stack-type0-2\" src=\"https:\/\/blogs.herdereditorial.com\/filco\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2018\/07\/Captura-de-pantalla-2018-07-30-a-las-12.51.53-227x300.png\" alt=\"Edici\u00f3n &quot;anotada&quot; del &quot;Frankestein&quot; de Shelley. Esta versi\u00f3n es de Akal.\" width=\"227\" height=\"300\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Edici\u00f3n \u201canotada\u201d del \u201cFrankestein\u201d de Shelley. Esta versi\u00f3n es de\u00a0<a href=\"https:\/\/www.akal.com\/libro\/frankenstein-anotado_35647\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Akal.<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>En un ensayo incluido en la edici\u00f3n de Akal, Josephine Johnston defiende que el meollo de la novela no consiste en un supuesto alegato contra la ciencia;<\/strong>\u00a0su eje pasa por la cuesti\u00f3n de la\u00a0responsabilidad. \u201cEl error de V\u00edctor radica en no pensar m\u00e1s a fondo en las repercusiones potenciales de su obra\u201d. Para la ensayista, el devastador desenlace no ofrece dudas: \u201cEl entusiasmo cient\u00edfico sin control puede provocar un da\u00f1o imprevisto\u201d.\u00a0Del devastador desenlace se desprende el necesario\u00a0compromiso del cient\u00edfico\u00a0con su creaci\u00f3n: velar por ella y cuidar de que no da\u00f1e a los dem\u00e1s. Las palabras de V\u00edctor \u201cHe sido derrotado en estas esperanzas; sin embargo, acaso otro triunfe\u201d nos indican que Shelley no se abandona a la tecnofobia ni pierde la esperanza en una ciencia con conciencia.<\/p>\n<blockquote><p>Del resultado del experimento que es Frankenstein se desprende el necesario\u00a0compromiso del cient\u00edfico\u00a0con su creaci\u00f3n: velar por ella y cuidar de que no da\u00f1e a los dem\u00e1s<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>No todo el argumento conserva actualidad. El\u00a0drama del cient\u00edfico a solas con su conciencia, veros\u00edmil en una \u00e9poca de inventores aficionados, ha quedado obsoleto.<\/strong>\u00a0La investigaci\u00f3n depende menos de individuos geniales que de intereses pol\u00edticos y econ\u00f3micos consagrados a explotar sus frutos sin miramientos por la humanidad o el medio ambiente.\u00a0<em>Frankenstein<\/em>\u00a0no ayuda a captar la complejidad de la actividad cient\u00edfica en tiempos de la tecnociencia.\u00a0Si la Criatura que la escritora brit\u00e1nica present\u00f3 en sociedad era una mezcolanza de restos animales y humanos, el monstruo de la cultura de masas es el producto de un bricolaje con versiones influenciadas por cada contexto.<\/p>\n<p><strong>No es casual que hoy retornemos al texto original.<\/strong>\u00a0La admonici\u00f3n de Mary Shelley sintoniza con nuestra disposici\u00f3n a no extender m\u00e1s cheques en blanco a los laboratorios. Y su mirada compasiva toca una fibra en nuestra sensibilidad posmoderna, capaz de conmoverse por la agon\u00eda de un replicante asesino o el flechazo de un solitario con un\u00a0<em>software<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Frankenstein: larga vida al miedo En el diccionario de palabras que vendr\u00e1n, \u201cFrankenstein\u201d consta como sin\u00f3nimo de h\u00edbrido espantoso, engendro antinatural y peligroso. Se habla de comida\u00a0frankenfood\u00a0y de gobiernos Frankenstein, pero esto no siempre fue as\u00ed. Hubo un tiempo en el que el \u201cmonstruo\u201d despertaba ternura y simpat\u00eda. 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