{"id":1655,"date":"2018-10-14T10:26:02","date_gmt":"2018-10-14T10:26:02","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1655"},"modified":"2018-10-14T10:26:02","modified_gmt":"2018-10-14T10:26:02","slug":"michael-j-sandel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2018\/10\/14\/michael-j-sandel\/","title":{"rendered":"Michael J. Sandel"},"content":{"rendered":"<h1 id=\"articulo-titulo\" class=\"articulo-titulo \" style=\"text-align: center\">\u201cLos ciudadanos tenemos derecho a opinar sobre c\u00f3mo se gobierna Facebook\u201d<\/h1>\n<p><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/10\/sandel.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1677 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/10\/sandel-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"462\" height=\"260\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/10\/sandel-300x169.jpg 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/10\/sandel-768x433.jpg 768w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/10\/sandel-624x351.jpg 624w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/10\/sandel.jpg 980w\" sizes=\"auto, (max-width: 462px) 100vw, 462px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Decenas de chicas y chicos de varias nacionalidades esperan en el interior de un edificio de ladrillo rojo, obra maestra del rom\u00e1nico richardsoniano, en la Universidad de Harvard. Leen a Jane Austen o repasan lecciones de econom\u00eda desde media hora antes de que empiece la clase; las sillas son limitadas en el anfiteatro y temen quedarse fuera del seminario\u00a0<em>Dinero, mercado y moral,<\/em>\u00a0de Michael J. Sandel (Minneapolis, 1953). Los 200 participantes fueron elegidos por sorteo la semana anterior entre m\u00e1s de 700 aspirantes a un curso en el que el c\u00e9lebre fil\u00f3sofo pol\u00edtico repasa desde la \u00f3ptica de la econom\u00eda y el derecho asuntos como la \u00e9tica de la especulaci\u00f3n financiera o el \u201ccapitalismo de casino\u201d.<\/p>\n<p>Su ritual dista mucho del de aquel viejo maestro que, aburrido de s\u00ed mismo, dicta cada a\u00f1o el mismo mon\u00f3tono saber. \u00c9l prefiere preguntar. \u00bfEst\u00e1 mal que los vendedores de agua o un vecino que tenga un generador de sobra saquen partido de un desastre natural subiendo los precios? \u00bfEs justo que Uber cobre m\u00e1s cuando llueve? \u00bfY la reventa de entradas para un concierto de Beyonc\u00e9? Los alumnos se pelean por participar con argumentos que casi siempre parten de la fe tan estadounidense en los mercados mientras el profesor les muestra sus contradicciones, orienta la conversaci\u00f3n sin dar respuestas rotundas, propone nuevos dilemas y apunta en la pizarra racimos de palabras como \u201cutilidad, libertad, virtud\u201d o \u201cdinero, tiempo, necesidad\u201d. Cuando suena la campana, las preguntas quedan en el aire.<\/p>\n<p>M\u00e9todos como estos han hecho de Sandel toda una celebridad socr\u00e1tica en Estados Unidos y m\u00e1s all\u00e1: venerado en Asia como una\u00a0<em>rockstar<\/em>\u00a0de las ideas, el d\u00eda 19 de octubre\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2018\/05\/30\/actualidad\/1527678926_815058.html\">recibir\u00e1 en Oviedo el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales<\/a>\u00a0por \u201chaber trasladado su enfoque dial\u00f3gico y deliberativo a un debate de \u00e1mbito global\u201d, seg\u00fan el jurado. La fama se la debe sobre todo a su curso\u00a0<em>Justicia,<\/em>\u00a0que dej\u00f3 de impartir hace seis a\u00f1os, cuando ya se hab\u00eda convertido en una rutina inmanejable. Las clases las daba en un teatro para una media anual de m\u00e1s de mil alumnos. \u201cNecesitaba una armada de ayudantes para manejar aquello\u201d, recuerda. \u201cY eso no era lo peor. Me preocupaba repetirme con los ejemplos, las explicaciones y hasta los chistes\u201d.<\/p>\n<section id=\"sumario_4|despiece\" class=\"sumario_despiece izquierda\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<header class=\"sumario-encabezado\">\n<h4 class=\"sumario-titulo\"><span class=\"sin_enlace\">PENSADOR DE MASAS<\/span><\/h4>\n<\/header>\n<div class=\"sumario-texto\">\n<p>En la biblioteca. Michael J. Sandel convierte sus cursos en Harvard en libros de \u00e9xito. Lo hizo con\u00a0<em>Justicia. \u00bfHacemos lo que debemos?\u00a0<\/em>(Debate, 2011. Traducci\u00f3n de Juan Pedro Campos G\u00f3mez). Y lo repiti\u00f3 con el seminario que imparte actualmente:\u00a0<em>Lo que el dinero no puede comprar. Los l\u00edmites morales del mercado\u00a0<\/em>(Debate, 2012. Traducci\u00f3n de Joaqu\u00edn Chamorro Mielke). Sus investigaciones en bio\u00e9tica las plasm\u00f3 en\u00a0<em>Contra la perfecci\u00f3n: La \u00e9tica en la era de la ingenier\u00eda gen\u00e9tica<\/em>\u00a0(Marbot, 2016. Traducci\u00f3n de Ramon Vil\u00e0 Vernis). La editorial Gedisa mantiene en cat\u00e1logo, por su parte,\u00a0<a href=\"http:\/\/www.gedisa.com\/autor.aspx?codaut=0405\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>El liberalismo y los l\u00edmites de la justicia<\/em><\/a>(traducido por Mar\u00eda Luz Mel\u00f3n).<\/p>\n<p>En el aula virtual. La televisi\u00f3n p\u00fablica estadounidense film\u00f3 en 2009 el curso\u00a0<em>Justicia,<\/em>\u00a0cuyos 24 cap\u00edtulos de algo menos de una hora pueden consultarse en el canal de YouTube de la universidad y en justiceharvard.org.<\/p>\n<p>En la televisi\u00f3n. Esta semana la plataforma audiovisual\u00a0<em>online<\/em>\u00a0Filmin ha estrenado con subt\u00edtulos en espa\u00f1ol\u00a0<em>El gran debate,\u00a0<\/em>una serie de cinco cap\u00edtulos en los que Sandel aborda asuntos como la inmigraci\u00f3n, la robotizaci\u00f3n o la privacidad.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>Comenz\u00f3 con ese proyecto poco despu\u00e9s de llegar en 1980 a Harvard tras graduarse en Oxford (Reino Unido). El fen\u00f3meno creci\u00f3 r\u00e1pido y ya era uno de sus cursos m\u00e1s populares de la exclusiva universidad estadounidense cuando esta lo escogi\u00f3 en 2009 como el primero que colgar\u00edan en aquella tierra de promisi\u00f3n educativa llamada Internet. M\u00e1s de 30 millones de personas han visto ya a Sandel en la Red y en televisi\u00f3n hacer digeribles para las masas conceptos como el utilitarismo de Jeremy Bentham, el imperativo categ\u00f3rico de Kant o la fe en la igualdad de oportunidades de John Rawls para acabar decant\u00e1ndose por una teor\u00eda cercana al comunitarismo. \u201cPara llegar a una sociedad justa hemos de razonar juntos sobre el significado de la vida buena y crear una cultura p\u00fablica que acoja las discrepancias que inevitablemente surgir\u00e1n\u201d, escribe al final del\u00a0<em>best seller<\/em>\u00a0internacional que sali\u00f3 de aquellas clases:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.megustaleer.com\/libros\/justicia\/MES-025368\"><em>Justicia. \u00bfHacemos lo que debemos?<\/em><\/a>\u00a0(Debate, 2011).<\/p>\n<p>Pese a tan plusmarquista curr\u00edculo, el diploma que reposa sobre la chimenea del sal\u00f3n de su casa estilo Nueva Inglaterra en el acomodado barrio jud\u00edo de Brookline (Massachusetts) no certifica que una vez imparti\u00f3 una clase para 14.000 alumnos en un estadio de Corea del Sur, sino el r\u00e9cord Guinness de flexiones por minuto (52) obtenido por el mayor de sus dos hijos, Adam, un mocet\u00f3n interesado en el cruce entre\u00a0<em>fitness<\/em>\u00a0y filosof\u00eda (el otro, Aaron, es primat\u00f3logo).<\/p>\n<p>Sandel recibi\u00f3 a\u00a0<em>Babelia<\/em>\u00a0una silenciosa tarde de mediados de septiembre, tres d\u00edas antes de que el mundo conmemorase la primera d\u00e9cada desde la\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/economia\/2016\/09\/15\/actualidad\/1473927113_403186.html\">ca\u00edda de Lehman Brothers<\/a>\u00a0y la profunda crisis econ\u00f3mica que sigui\u00f3 a esta. \u201cEste aniversario ha servido para certificar una oportunidad perdida\u201d, se lament\u00f3 el profesor. \u201cCuando aquello pas\u00f3, muchos pensamos que hab\u00eda llegado el momento de repensar el papel de los mercados. Nos prometieron reinventar el capitalismo, pero no lo hicieron\u201d. \u00bfEs posible humanizarlo al menos? \u201cCreo que deber\u00edamos debatir c\u00f3mo reconciliar el sistema con los valores c\u00edvicos de una sociedad justa, partiendo de la certeza de que el neoliberalismo de las \u00faltimas tres o cuatro d\u00e9cadas fue el causante de aquel desastre. Un capitalismo sin regular genera desigualdad, destruye las comunidades y despoja de su poder a los ciudadanos. Fomenta una ira de la que acaba siendo v\u00edctima la democracia, como hemos visto con la elecci\u00f3n de\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/donald_trump\/a\">[Donald] Trump<\/a>, con el Brexit o con el auge de los nacionalismos xen\u00f3fobos en Europa\u201d.<\/p>\n<p>Pese a que su formaci\u00f3n es sobre todo en filosof\u00eda pol\u00edtica, Sandel se ha metido de lleno en la econom\u00eda en los \u00faltimos a\u00f1os, mal que le pese a la vieja guardia de la disciplina, algunos de cuyos m\u00e1s conspicuos miembros comparten claustro en Harvard. \u201cNo estoy en contra del mercado, sino de sus excesos. Me molesta cuando estos invaden \u00e1reas propias de la vida en sociedad: la familia, la educaci\u00f3n, los medios, la salud o el civismo. Del mismo modo en que se ense\u00f1a econom\u00eda en los colegios, se deber\u00eda impartir \u00e9tica en las escuelas de negocios. Si pones la disciplina en su perspectiva hist\u00f3rica te das cuenta de que sus pensadores cl\u00e1sicos, de Adam Smith a John Stuart Mill o Karl Marx, incluso en sus profundos desacuerdos, conven\u00edan en considerarla una rama de la filosof\u00eda pol\u00edtica y moral. Todo eso lo perdimos en el siglo XX, cuando se convirti\u00f3 en una valiosa ciencia sobre el comportamiento humano y social\u201d. Esas inquietudes dieron origen al libro\u00a0<a href=\"https:\/\/www.megustaleer.com\/libros\/lo-que-el-dinero-no-puede-comprar\/MES-039423\"><em>Lo que el dinero no puede comprar. Los l\u00edmites morales del mercado<\/em><\/a>\u00a0(Debate, 2013), que comienza con una certeza que suena a derrota (\u201cHay algunas cosas que el dinero no puede comprar, pero en nuestros tiempos no son muchas\u201d) y conduce al lector con estilo claro y a trav\u00e9s de ejemplos pr\u00e1cticos para preguntarse al final: \u201c\u00bfQueremos una sociedad en la que todo est\u00e9 en venta?\u201d.<\/p>\n<p>El \u00faltimo intento de Sandel de sacar el pensamiento de las aulas toma la forma de una serie de cinco cap\u00edtulos de producci\u00f3n holandesa titulada\u00a0<em>El gran debate,<\/em>que acaba de estrenar en espa\u00f1ol la plataforma audiovisual\u00a0<em>online<\/em>\u00a0Filmin. En ella, el profesor toca cinco temas de nuestro tiempo \u2014inmigraci\u00f3n, robotizaci\u00f3n, discriminaci\u00f3n, desigualdad y privacidad\u2014 junto a un grupo de 20 j\u00f3venes de la m\u00e1s diversa procedencia: entre otros, hay artistas de cabar\u00e9, raperos, exfutbolistas e ingenieras en rob\u00f3tica. La mec\u00e1nica se parece bastante a una de sus clases. \u00c9l lanza preguntas sobre la desigualdad, la crisis migratoria, el sueldo de Cristiano Ronaldo o esos coches que se conducen solos, y los dem\u00e1s confrontan ideas. El escenario es el santuario de Anthiarus, a una hora y media de Atenas, \u201cno muy lejos de donde naci\u00f3 la democracia y la filosof\u00eda occidental\u201d, explica Sandel al principio de cada cap\u00edtulo. \u201cSon tiempos dif\u00edciles. Tenemos que encontrar la manera de razonar juntos sobre cuestiones morales dif\u00edciles\u201d, a\u00f1ade a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<section id=\"sumario_3|foto\" class=\"sumario_foto centro\"><a name=\"sumario_3\"><\/a><\/p>\n<div class=\"sumario__interior\">\n<figure class=\"foto foto_w980\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ep01.epimg.net\/cultura\/imagenes\/2018\/10\/12\/babelia\/1539361140_534421_1539361930_sumario_normal.jpg\" alt=\"Michael J. Sandel, durante una de sus clases en Harvard.\" width=\"980\" height=\"654\" \/><figcaption class=\"foto-pie\"><span class=\"foto-texto\">Michael J. Sandel, durante una de sus clases en Harvard.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<div class=\"sumario-texto\"><\/div>\n<div><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>A la pregunta de si hemos perdido esa capacidad de escuchar al contrario en un mundo en el que los debates parecen m\u00e1s enconados que nunca, el fil\u00f3sofo lamenta que en espacios como la universidad y los medios de comunicaci\u00f3n no se fomente, \u201cen muchos casos en nombre de la correcci\u00f3n pol\u00edtica\u201d, la confrontaci\u00f3n de opiniones diversas. Y pone dos ejemplos basados en su experiencia. El primero se remonta a 1971, cuando siendo estudiante en un instituto p\u00fablico liberal de Los \u00c1ngeles invit\u00f3 a un debate a Ronald Reagan, entonces gobernador de California. \u201cHubo desacuerdo en casi todo, y no dir\u00eda que nos convenci\u00f3 de sus argumentos, pero en cierto modo nos sedujo. Diez a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00eda presidente\u201d. El otro ejemplo remite a cuando acept\u00f3 participar en un comit\u00e9 de bio\u00e9tica de la Administraci\u00f3n Bush. \u201cMe invitaron pese a que sab\u00edan que no era ni mucho menos simpatizante, y result\u00f3 muy nutritivo\u201d. Caso distinto es el de Trump; con su proyecto no colaborar\u00eda. \u201cCada d\u00eda conocemos un nuevo esc\u00e1ndalo, otro tuit inadmisible. Es un maestro en crear una tormenta de caos y controversia que deja a sus cr\u00edticos en un oc\u00e9ano de distracciones. Ha logrado hacer reh\u00e9n de sus locuras al Partido Dem\u00f3crata, que, como un boxeador noqueado, parece incapaz de ofrecer una alternativa\u201d.<\/p>\n<p>Sandel ya ha grabado una segunda temporada de la serie holandesa en la estaci\u00f3n de trenes de Haarlem. \u201cDe fondo, se ve a la gente ir y venir absorta en sus asuntos cotidianos. Es nuestra manera simb\u00f3lica de decir que la filosof\u00eda guarda una fuerte relaci\u00f3n con la vida actual, que no es un asunto abstracto o acad\u00e9mico\u201d. \u00bfNo teme con esas puestas en escena ser criticado por banalizar el pensamiento? \u201cNo, si en ese trayecto no se sobresimplifican o se distorsionan los mensajes\u2026 En el fondo, se trata de un m\u00e9todo de larga tradici\u00f3n. S\u00f3crates no daba sus conferencias desde un p\u00falpito, ni siquiera escribi\u00f3 libros o art\u00edculos. Y sin embargo, consegu\u00eda interesar a los atenienses en los debates de ideas\u201d.<\/p>\n<p>Su \u00e9xito podr\u00eda encuadrarse en cierta corriente actual de pensadores virales de distinto signo y parecido verbo directo que acumulan clics cuando los medios de comunicaci\u00f3n les dan voz y son reclamados lo mismo por las \u00e9lites del Foro Econ\u00f3mico de Davos que por un peque\u00f1o festival de las ideas. Se dir\u00eda que el p\u00fablico acude a ellos en busca de herramientas pr\u00e1cticas con las que manejarse en un mundo en permanente cambio. \u201cEs importante, con todo\u201d, aclara Sandel, \u201cque no se tome la filosof\u00eda como quien compra un libro de autoayuda. Eso s\u00ed ser\u00eda banal. Significar\u00eda asumir que el \u00fanico asunto del que se ocupa la filosof\u00eda es el yo, cuando es obvio que va mucho m\u00e1s all\u00e1. Veo que hay un tremendo inter\u00e9s por entender, que no para de crecer entre la gente corriente y tambi\u00e9n y sobre todo entre los j\u00f3venes. Yo lo achaco a que el discurso p\u00fablico est\u00e1 totalmente desprovisto de ideas y a que el sistema educativo tampoco fomenta los debates\u201d.<\/p>\n<p>Ese inter\u00e9s justificar\u00eda su enorme seguimiento en Internet, que puede contemplarse tambi\u00e9n como una historia de \u00e9xito de la educaci\u00f3n en l\u00ednea, de la que es pionero. \u201cAunque nada iguala\u201d, advierte, \u201cel aprendizaje cara a cara. Cada nueva tecnolog\u00eda promete aumentar el di\u00e1logo y el entendimiento. Fue as\u00ed con la televisi\u00f3n, la radio o el tel\u00e9grafo. Y a la euforia siempre sucedi\u00f3 el mismo sentimiento de decepci\u00f3n al comprobar que las tecnolog\u00edas acaban sometidas a la l\u00f3gica de la compraventa y la publicidad\u201d.<\/p>\n<p>Siguiendo ese razonamiento, la casta de Silicon Valley representa el reverso tenebroso de su confianza en la comunidad y en los valores c\u00edvicos. Los propietarios de las cinco grandes compa\u00f1\u00edas tecnol\u00f3gicas sostienen ideas cercanas al libertarismo que preocupan a Sandel, una forma de ver el mundo en la que no tienen cabida el control estatal o la intervenci\u00f3n para evitar los desajustes del sistema. \u201cTienen una responsabilidad moral con la sociedad, aunque no quieran admitirla. Piensan que basta con hacer un poco de caridad, pero no es suficiente. Cada vez ocupan un lugar m\u00e1s importante en nuestras vidas y en nuestras sociedades. Como son parcelas que nos incumben a todos, los ciudadanos tenemos derecho a opinar sobre c\u00f3mo se gobierna una compa\u00f1\u00eda como Facebook\u201d.<\/p>\n<p>Y eso afecta tambi\u00e9n a nuestra privacidad, asunto al que Sandel, que no tiene Twitter ni Facebook, dedica uno de los cap\u00edtulos de\u00a0<em>El gran debate<\/em>. \u201cHa habido mucha discusi\u00f3n sobre el tema\u201d, explic\u00f3 en la entrevista, celebrada en una semana en la que la amenaza que para la democracia representa Facebook copaba las portadas de las revistas pol\u00edticas. \u201cAunque no hemos reconocido la extensi\u00f3n real del problema. Lo que m\u00e1s me intriga es que a la gente no parezca importarle. Yo encuentro tres explicaciones: o bien no se dan cuenta de la mucha informaci\u00f3n que comparten al firmar sin leer esos contratos de uso de las redes sociales, cuya letra peque\u00f1a es demasiada letra y demasiado peque\u00f1a; o tal vez no saben lo que realmente hacen las compa\u00f1\u00edas con esa informaci\u00f3n; o quiz\u00e1 lo saben pero no les importa. En cualquiera de los tres casos es un asunto de suma gravedad\u201d.<\/p>\n<p>Este y otros temas saldr\u00e1n seguramente a relucir el pr\u00f3ximo s\u00e1bado en un encuentro con estudiantes en la Universidad de Oviedo. Ser\u00e1 al d\u00eda siguiente de recibir el Princesa de Asturias, en cuya n\u00f3mina de galardonados figuran intelectuales como Mary Beard, Martha C. Nussbaum o Tzvetan Todorov. Cuando supo de la concesi\u00f3n del premio, el profesor se congratul\u00f3 por que la distinci\u00f3n llegara precisamente de Espa\u00f1a. Su esposa, la tambi\u00e9n profesora de Harvard Kiku Adatto, es de origen sefard\u00ed (de ah\u00ed el apellido, el nombre se lo pusieron por haber nacido en la ciudad japonesa de Yokohama) y se prepara para acogerse a la ley de 2015 que permite acceder a la nacionalidad espa\u00f1ola a los descendientes de jud\u00edos expulsados. \u201cSu familia tiene ra\u00edces en Sevilla\u201d, aclara el fil\u00f3sofo, \u201cde all\u00ed salieron en 1492. Se instalaron en Estambul. Luego dieron el salto a EE UU. Han preservado las tradiciones, tambi\u00e9n el ladino\u201d. Vistos los antecedentes, Sandel no descarta mudarse a vivir a Espa\u00f1a cuando se retire.<\/p>\n<p>Fuente:<\/p>\n<p>https:\/\/elpais.com\/cultura\/2018\/10\/12\/babelia\/1539361140_534421.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLos ciudadanos tenemos derecho a opinar sobre c\u00f3mo se gobierna Facebook\u201d &nbsp; Decenas de chicas y chicos de varias nacionalidades esperan en el interior de un edificio de ladrillo rojo, obra maestra del rom\u00e1nico richardsoniano, en la Universidad de Harvard. 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