{"id":1760,"date":"2018-12-03T09:50:45","date_gmt":"2018-12-03T09:50:45","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1760"},"modified":"2018-12-03T09:52:28","modified_gmt":"2018-12-03T09:52:28","slug":"marina-gaces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2018\/12\/03\/marina-gaces\/","title":{"rendered":"Marina Garc\u00e9s"},"content":{"rendered":"<h1 id=\"articulo-titulo\" class=\"articulo-titulo \" style=\"text-align: center\">Romper las reglas, una lucha pol\u00edtica<\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/m-garces.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-961 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/m-garces-300x261.png\" alt=\"\" width=\"464\" height=\"404\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/m-garces-300x261.png 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/m-garces-768x669.png 768w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/m-garces-1024x892.png 1024w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/m-garces-624x544.png 624w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/12\/m-garces.png 1706w\" sizes=\"auto, (max-width: 464px) 100vw, 464px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Quer\u00eda titular este art\u00edculo &#8216;El lenguaje y sus ausentes&#8217;. Quer\u00eda apuntar hacia todos aquellos que no caben en nuestras palabras ni en sus usos gramaticales. Quer\u00eda se\u00f1alar a los ausentes, a las ausentes. Pero en el gesto mismo de se\u00f1alar empiezan ya los problemas: \u00bf\u201csus\u201d ausentes son ellos?, \u00bfson ellas?, \u00bfson las caracter\u00edsticas, condiciones y relaciones que ni siquiera son de ellos o de ellas? En cada pronombre estamos tomando una decisi\u00f3n. En cada terminaci\u00f3n, una posici\u00f3n. En cada ausencia se esconde una violencia. Y toda violencia puede ser rastreada y contestada.<\/p>\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\">\n<div id=\"google_ads_iframe_\/7811748\/elpais_web\/cultura\/intext_0__container__\"><\/div>\n<\/div>\n<p>El sexismo ling\u00fc\u00edstico es una de las violencias que recorren nuestro lenguaje. Una entre muchas otras: raciales, morales, de clase\u2026 Desde un punto de vista filos\u00f3fico, incluso podemos hablar de violencias ontol\u00f3gicas, pues hay modos de ser que est\u00e1n excluidos de nuestros modos de decir. Que haya violencias ling\u00fc\u00edsticas no significa que haya soluciones meramente ling\u00fc\u00edsticas para ellas. La justicia ling\u00fc\u00edstica no existe sin justicia social y la correcci\u00f3n pol\u00edtica es \u201cpol\u00edtica de escaparate\u201d, seg\u00fan la expresi\u00f3n de\u00a0<a href=\"https:\/\/cat.elpais.com\/cat\/2015\/03\/04\/cultura\/1425505337_175642.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">la fil\u00f3loga Neus Nogu\u00e9,<\/a>\u00a0si no implica un verdadero ajuste de las relaciones de poder. Porque de eso va el juego entre el lenguaje y la violencia: de relaciones de poder.<\/p>\n<p>Actualmente, vivimos bajo la angustia permanente de la falsedad. En ingl\u00e9s:\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/noticias_falsas\/a\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">el\u00a0<em>fake<\/em><\/a>. El\u00a0<em>fake<\/em>\u00a0es la sombra que pone en entredicho todos los discursos, opiniones, informaciones. Incluso el cuerpo de una mujer maltratada o de unos manifestantes golpeados pueden ser neutralizados en su condici\u00f3n de posible fake, contra toda evidencia. Tambi\u00e9n podemos consumir apariencias de igualdad, simulacros de democracia, incluso espect\u00e1culos de activismo\u00a0<em>fake<\/em>. Pero ante la dificultad para establecer d\u00f3nde empieza la verdad y d\u00f3nde la falsedad, la pregunta cr\u00edtica a la que no debemos renunciar es: \u00bfqui\u00e9n tiene el poder de imponer sus mentiras y qui\u00e9n puede constituir contrapoderes que las desmientan?<\/p>\n<p>Para entender esta relaci\u00f3n intr\u00ednseca entre el lenguaje y el poder, no se me ocurre mejor reflexi\u00f3n que la Lecci\u00f3n inaugural de Roland Barthes, el cr\u00edtico que demostr\u00f3 que la cr\u00edtica no es un arte menor ni un oficio de personaje secundario, sino una condici\u00f3n indispensable para que el aparato de la cultura, con los medios de comunicaci\u00f3n incluidos, no colapse en la irreflexi\u00f3n. Dec\u00eda Barthes en 1977, tres a\u00f1os antes de ser atropellado por una furgoneta en las calles de Par\u00eds, que no hay usos ling\u00fc\u00edsticos inocentes porque el lenguaje es una legislaci\u00f3n y cada lengua un c\u00f3digo. Recogiendo las tesis del\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/1982\/07\/22\/cultura\/396136809_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">ling\u00fcista ruso Roman Jakobson<\/a>, nos recordaba una idea muy importante: que una lengua no se define tanto por lo que permite expresar sino por lo que nos obliga a decir. Por ejemplo, nos obliga a escoger entre el masculino y el femenino en determinados casos, o a no poder hacerlo en otros. Nos obliga a clasificar seg\u00fan un determinado reparto de categor\u00edas, a jerarquizar seg\u00fan un determinado orden sint\u00e1ctico, a excluir lo borroso y a ratificar lo representable hasta convertirlo en clich\u00e9.<\/p>\n<p>El lenguaje como legislaci\u00f3n y cada lengua como c\u00f3digo nos traslada, pues, a las conquistas de los vencedores y, con ellas, nos obliga a repetir sus olvidos: los sentidos borrados, las formas de vida excluidas, las existencias no reconocidas. Un ejemplo que est\u00e1 en el centro de los debates contempor\u00e1neos: cuando hablamos de humanismo, de humanidades, del hombre y de la humanidad, actualmente denunciamos reiteradamente que en estos t\u00e9rminos se perpet\u00faan las violencias del patriarcado, que ha encumbrado al hombre masculino (blanco y occidental) a modelo de lo universal. Y es as\u00ed. Y hay que denunciarlo. Pero en esta historia violenta del humanismo se esconde un olvido que podemos rastrear: hombre viene de\u00a0<em>homo<\/em>, que viene a su vez de\u00a0<em>humus<\/em>, es decir, lo que surge del suelo o de la tierra. El lat\u00edn\u00a0<em>homo<\/em>\u00a0no es a\u00fan el\u00a0<em>vir<\/em>\u00a0de var\u00f3n. Es el ser terrestre, por contraposici\u00f3n al car\u00e1cter celestial de los dioses. \u00bfCu\u00e1ndo y c\u00f3mo sucedi\u00f3 esta masculinizaci\u00f3n de los seres terrestres? \u00bfPodemos deshacer sus efectos sin renunciar a nuestra com\u00fan humanidad, compartida incluso con los dem\u00e1s seres de la tierra?<\/p>\n<p>M\u00e1s que duplicar los t\u00e9rminos, pienso que la apuesta verdaderamente pol\u00edtica es multiplicar las voces y las lenguas, incluso dentro de una misma lengua. Frente a la apariencia de igualdad, pues, la batalla por la diversidad de las formas de vida en sus irresueltas relaciones de poder y de contrapoder. \u00bfQui\u00e9n ha dicho que s\u00f3lo los varones pueden encarnar las medidas del ser terrestre mod\u00e9lico y trasladarlas como par\u00e1metros supuestamente neutrales de la lengua universal y su gram\u00e1tica? \u00bfPor qu\u00e9 no las ni\u00f1as, o los p\u00e1jaros o los gusanos? \u00bfCu\u00e1les ser\u00e1n entonces las flexiones de g\u00e9nero y los plurales inclusivos de estos seres? Multiplicar las voces es multiplicar los mundos. Para ello es necesario hacerle muchas trampas al lenguaje instituido, aceptado, normalizado. Roland Barthes habla de tricher, hacer trampas que abran grietas libres de poder en la legislaci\u00f3n del lenguaje. Es el juego que violenta las reglas para combatir la violencia legal del poder.<\/p>\n<p>Fuente:<\/p>\n<p>https:\/\/elpais.com\/cultura\/2018\/11\/30\/actualidad\/1543578831_135812.html<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Romper las reglas, una lucha pol\u00edtica &nbsp; Quer\u00eda titular este art\u00edculo &#8216;El lenguaje y sus ausentes&#8217;. Quer\u00eda apuntar hacia todos aquellos que no caben en nuestras palabras ni en sus usos gramaticales. Quer\u00eda se\u00f1alar a los ausentes, a las ausentes. 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