{"id":1768,"date":"2018-12-09T12:22:42","date_gmt":"2018-12-09T12:22:42","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1768"},"modified":"2018-12-09T12:22:42","modified_gmt":"2018-12-09T12:22:42","slug":"teresa-de-avila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2018\/12\/09\/teresa-de-avila\/","title":{"rendered":"Teresa de \u00c1vila"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"entry-title\" style=\"text-align: center\">Teresa de \u00c1vila: vivir, pensar, sufrir, amar<\/h1>\n<p><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/12\/Teresa-de-Avila.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1780 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/12\/Teresa-de-Avila-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"485\" height=\"273\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/12\/Teresa-de-Avila-300x169.jpg 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/12\/Teresa-de-Avila-624x351.jpg 624w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/12\/Teresa-de-Avila.jpg 696w\" sizes=\"auto, (max-width: 485px) 100vw, 485px\" \/><\/a><\/p>\n<p><span class=\"td_btn td_btn_lg td_3D_btn\">Vivi\u00f3 por y para Dios. Ten\u00eda una espiritualidad fuera de lo com\u00fan, no siempre f\u00e1cil de entender. Los libros y las cerca de 500 cartas que han llegado hasta hoy, de las 15.000 que se calcula que escribi\u00f3, reflejan su vida, su fe y sus periodos de dudas, que los tuvo. \u201cQuien a Dios tiene, nada le falta. Solo Dios basta\u201d. Y con esta idea y este amor grabados a fuego en el pensamiento y el coraz\u00f3n, Teresa de \u00c1vila dio todos los pasos que marcaron su vida desde muy joven hasta su muerte, a los 67 a\u00f1os, un d\u00eda como hoy, 4 de octubre, de 1582.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><strong>\u00a0 \u00a0 \u00a0Por Amalia Mosquera<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_10017\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.herdereditorial.com\/teresa-de-avila\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.herdereditorial.com\/filco\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2018\/10\/Teresa-de-A%CC%81vila-177x300.jpg\" alt=\"&quot;Teresa de \u00c1vila. Las tres vidas de una mujer&quot;, de Erika Lorenz, publicado por la editorial Herder.\" width=\"177\" height=\"300\" \/><\/a><\/figure>\n<figure class=\"wp-caption alignnone\"><figcaption class=\"wp-caption-text\">\u201cTeresa de \u00c1vila. Las tres vidas de una mujer\u201d, de Erika Lorenz, publicado por Herder.<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>\u201cSus escritos han pasado a formar parte de la historia de la literatura universal: la expresi\u00f3n escrita de sus vivencias interiores la presenta como un talento literario de estatura milenaria\u201d,<\/strong>\u00a0escribe sobre ella Erika Lorenz en el\u00a0<a href=\"https:\/\/www.herdereditorial.com\/teresa-de-avila\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">libro<\/a>\u00a0<em>Teresa de \u00c1vila. Las tres vidas de una mujer<\/em>, publicado por Herder. Tres vidas que caben en una de mucho m\u00e1s de 67 a\u00f1os, los que ella vivi\u00f3 m\u00e1s los siglos que ha sumado con la influencia de su obra y su estela. La primera, la de sus encuentros iniciales con Dios, los reuni\u00f3 en su autobiograf\u00eda,\u00a0<em>Libro de la vida,<\/em>\u00a0\u201cla primera obra de valor literario en ese g\u00e9nero aparecida en Occidente desde San Agust\u00edn\u201d, dice Lorenz, que \u201cse ha entendido una y otra vez como si en ella apareciera retratada la imagen v\u00e1lida y definitiva de su vida de santa. Sin embargo, los datos de la obra se\u00f1alan que surgi\u00f3 como una justificaci\u00f3n de Teresa frente a sus confesores a causa de las primeras experiencias m\u00edsticas que tuvo entre los a\u00f1os 1555 y 1560\u201d.<\/p>\n<p><strong>La obra estaba incompleta. Teresa no consegu\u00eda encontrar las palabras adecuadas,<\/strong>\u00a0perfectas, para explicar con exactitud sus vivencias. Tard\u00f3 dos a\u00f1os, pero por fin las encontr\u00f3, en 1562, durante unas semanas de tranquilidad en casa de una amiga. All\u00ed, \u201cla expresi\u00f3n literaria cobr\u00f3 impulso\u201d, cuenta Lorenz. As\u00ed que a\u00f1adi\u00f3 el relato de su primera fundaci\u00f3n y las experiencias interiores que vivi\u00f3 en el nuevo convento.<\/p>\n<p><strong>Y a partir de aqu\u00ed, m\u00e1s vidas.<\/strong>\u00a0El final de su autobiograf\u00eda no marcaba el final de todo lo que Teresa de Jes\u00fas ten\u00eda que vivir, pensar, contar. Le quedaba su vida como \u201cincansable fundadora itinerante de nuevos conventos\u201d y \u201cnuevas y revolucionarias indicaciones para la vida de oraci\u00f3n contemplativa personal\u201d, describe Erika Lorenz.<\/p>\n<blockquote><p>\u201cSu autobiograf\u00eda,\u00a0<em>Libro de la vida,<\/em>\u00a0fue la primera obra de valor literario en ese g\u00e9nero aparecida en Occidente desde San Agust\u00edn\u201d, escribe Erika Lorenz<\/p><\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_10023\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.planetadelibros.com\/libro-camino-de-perfeccion\/243134\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-10023 size-medium td-animation-stack-type0-2\" src=\"https:\/\/blogs.herdereditorial.com\/filco\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2018\/10\/portada_camino-de-perfeccion_teresa-de-jesus_201611201633-199x300.jpg\" alt=\"&quot;Camino de perfecci\u00f3n&quot;, de Teresa de Jes\u00fas, en edici\u00f3n de Paid\u00f3s.\" width=\"199\" height=\"300\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-caption-text\">\u201cCamino de perfecci\u00f3n\u201d, de Teresa de Jes\u00fas, en edici\u00f3n de Paid\u00f3s.<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Tres buenas muestras de lo que escribi\u00f3 Teresa sobre su viaje interior, y tres buenas v\u00edas para conocer su pensamiento y sus sentimientos:<\/strong>\u00a0ese<em>\u00a0Libro de la vida,\u00a0<\/em>que recoge su forma de ser y sus experiencias humanas y tambi\u00e9n las sobrenaturales; luego, de manera m\u00e1s extensa,\u00a0<em>Camino<\/em>\u00a0<em>de perfecci\u00f3n<\/em>; y\u00a0<em>Castillo interior<\/em>\u00a0o\u00a0<em>Las moradas<\/em>. La Teresa joven, la Teresa adulta y la Teresa ya mayor, y en todas, aunque transformada, la profunda esencia que marc\u00f3 su vida: esa inusual espiritualidad que le hizo alcanzar el \u00e9xtasis y sufrir; sentir, temer, amar, entregarse y dolerse; pensar, creer, dudar, desesperar, torturarse, preguntar y preguntarse. \u201cLa \u00fanica raz\u00f3n que encuentro para vivir es sufrir y eso es lo \u00fanico que pido para m\u00ed\u201d, escribi\u00f3 una Teresa devota hasta el extremo.<\/p>\n<h4><strong>Una familia noble muy numerosa<\/strong><\/h4>\n<p><strong>El nombre que escogi\u00f3 para entrar en el convento, el de su amado Jes\u00fas, da idea de su devoci\u00f3n y entrega.<\/strong>\u00a0Teresa S\u00e1nchez de Cepeda y Ahumada vivi\u00f3 en el siglo XVI. Naci\u00f3 en Gotarrendura, \u00c1vila, el 28 de marzo de 1515. Mi\u00e9rcoles, cinco de la ma\u00f1ana, anot\u00f3 su padre, Alonso S\u00e1nchez de Cepeda, en los datos de la llegada al mundo de su hija. Alonso se hab\u00eda casado en segundas nupcias con una noble de Castilla, Beatriz de Ahumada. \u00c9l ten\u00eda dos hijos de su matrimonio anterior, y a ellos se uni\u00f3 la familia numerosa que tuvo con Beatriz: 10 hijos m\u00e1s, entre ellos Teresa, la tercera, que, dicen, era la favorita de su padre.<\/p>\n<figure id=\"attachment_10025\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-10025 td-animation-stack-type0-2\" src=\"https:\/\/blogs.herdereditorial.com\/filco\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2018\/10\/Libro-de-la-vida.jpg\" alt=\"&quot;Libro de la vida&quot;, de Teresa de Jes\u00fas, publicado por San Pablo.\" width=\"150\" height=\"227\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">\u201cLibro de la vida\u201d, de Teresa de Jes\u00fas, publicado por San Pablo.<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u201c\u00c9ramos tres hermanas y nueve hermanos. Todos parecieron a sus padres, por la bondad de Dios, en ser virtuosos, si no fui yo, aunque era la m\u00e1s querida de mi padre. Y antes que comenzase a ofender a Dios, parece ten\u00eda alguna raz\u00f3n; porque yo he l\u00e1stima cuando me acuerdo las buenas inclinaciones que el Se\u00f1or me hab\u00eda dado y cu\u00e1n mal me supe aprovechar de ellas\u201d, escribe Teresa en\u00a0<em>Libro de la vida.<\/em><\/p>\n<p><strong>A los 7 a\u00f1os, Teresa intent\u00f3 fugarse de casa junto a su hermano Rodrigo para marcharse \u201ca tierra de moros, en busca del martirio\u201d.<\/strong>\u00a0El intento sali\u00f3 mal, pero demuestra la religiosidad que ya ten\u00eda en su infancia y su car\u00e1cter decidido. A\u00f1os m\u00e1s tarde habr\u00eda una nueva escapada, y esta ya no fracasar\u00eda. Su padre no le daba permiso para ingresar en el convento de las carmelitas de la Encarnaci\u00f3n, que era su deseo, as\u00ed que en 1535, con 20 a\u00f1os, se fuga para tomar los h\u00e1bitos. Lo ten\u00eda decidido, aunque sentimentalmente no fue f\u00e1cil. \u201cAquel d\u00eda, al abandonar mi hogar, sent\u00eda tan terrible angustia que llegu\u00e9 a pensar que la agon\u00eda y la muerte no pod\u00edan ser peores de lo que experimentaba yo en aquel momento. El amor de Dios no era suficientemente grande en m\u00ed para ahogar el amor que profesaba a mi padre y a mis hermanos\u201d, dijo.<\/p>\n<h4><strong>De los libros de santos a los libros de caballer\u00edas<\/strong><\/h4>\n<p><strong>Pero s\u00ed, el amor a Dios ya estaba dentro de ella.<\/strong>\u00a0\u201cPara m\u00ed la oraci\u00f3n es un impulso del coraz\u00f3n, una sencilla mirada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor en las penas como en las alegr\u00edas\u201d. Su padre ya la hab\u00eda llevado en una ocasi\u00f3n a un convento. Beatriz, su madre, hab\u00eda muerto cuando Teresa ten\u00eda 13 a\u00f1os. Con ella comparti\u00f3 su devoci\u00f3n y su gusto por la lectura. Empez\u00f3 leyendo vidas de santos y despu\u00e9s pas\u00f3 a los libros de caballer\u00edas, que despertaron en ella muchas cosas, entre otras el af\u00e1n por presumir y mostrarse especialmente agradable con sus primos. \u201cComenc\u00e9 a pintarme y a ser coqueta\u201d, explic\u00f3 ella. Esta actitud inquiet\u00f3 a su padre, que decidi\u00f3 internarla en el convento de las Agustinas de Gracia de \u00c1vila, donde se educaban chicas de la nobleza, como ella. Pero Teresa sufri\u00f3 una grave enfermedad que la oblig\u00f3 a salir del convento. En su convalecencia, su t\u00edo le dio a leer las Ep\u00edstolas de San Jer\u00f3nimo, y estas encendieron una mecha que ella ya llevaba dentro: se decidi\u00f3 a entrar en las carmelitas, aunque su padre no la dejara.<\/p>\n<p>\u201cLleg\u00f3 un d\u00eda a casa de su t\u00edo Pedro de Cepeda, que, al igual que Alonso, era un hombre muy culto, de mentalidad jud\u00eda, que se esforzaba seriamente por adquirir un esp\u00edritu cristiano (\u2026). Teresa no mencion\u00f3 el hecho puesto que deb\u00eda ocultar su origen tanto en el convento de la Encarnaci\u00f3n como frente a la Inquisici\u00f3n. Durante la visita a su t\u00edo Pedro, este dio a la sobrina, lectora apasionada desde la infancia hasta la muerte, numerosos libros de buena lectura, todos de contenido asc\u00e9tico. Seg\u00fan refiere Teresa, estos trataban acerca \u2018de Dios y de la vanidad del mundo\u2019, y, aunque, como admite, no eran de su gusto, le causaron tan fuerte impresi\u00f3n que no pudo sustraerse a su influjo\u201d, cuenta Erika Lorenz en su libro.<\/p>\n<blockquote><p>\u201cPara m\u00ed la oraci\u00f3n es un impulso del coraz\u00f3n, una sencilla mirada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor en las penas como en las alegr\u00edas\u201d<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Teresa de Jes\u00fas ingres\u00f3 en el convento de la Encarnaci\u00f3n de clausura de monjas carmelitas, en \u00c1vila,<\/strong>\u00a0en el a\u00f1o 1535, de donde lleg\u00f3 a ser madre priora, antes de comenzar las fundaciones de conventos de su nueva orden religiosa: las carmelitas descalzas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_10021\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-10021 td-animation-stack-type0-2\" src=\"https:\/\/blogs.herdereditorial.com\/filco\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2018\/10\/Firma_de_Teresa_de_Jesu%CC%81s.svg_-300x104.png\" alt=\"Firma de Teresa de Jes\u00fas. De dominio p\u00fablico, distribuida por Wikimedia Commons bajo licencia CC0 1.0 Universal (CC0 1.0).\" width=\"300\" height=\"104\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Firma de Teresa de Jes\u00fas. De dominio p\u00fablico, distribuida por Wikimedia Commons bajo licencia CC0 1.0 Universal (CC0 1.0).<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u201cLo sorprendente en la figura de esta doctora de la Iglesia en el campo de la m\u00edstica es el largo per\u00edodo de tiempo que necesit\u00f3 para hacer propia la oraci\u00f3n mental. Escribe Teresa: \u2018No sab\u00eda c\u00f3mo proceder en oraci\u00f3n ni c\u00f3mo recogerme\u2019. Esto no depend\u00eda tanto de las imperfecciones del convento que Teresa hab\u00eda elegido en 1535, el Convento de Santa Mar\u00eda de la Encarnaci\u00f3n, de \u00c1vila, como de las propias exigencias interiores de Teresa. Tampoco sus hermanas religiosas sab\u00edan orar mejor, pero no lo consideraban un problema. Era un convento grande, relativamente lujoso, sin clausura estricta, con buena voluntad y mucho movimiento y falta de quietud. Teresa\u00a0vivi\u00f3 aparentemente contenta en ese convento durante dieciocho a\u00f1os. En realidad, tal como ella misma lo indica, el motivo de su entrada al convento no hab\u00eda sido un gran amor a Dios, sino el miedo ante el infierno, relacionado con el temor de verse obligada a casarse sin amor y a una vida carente de esp\u00edritu, ajena a su naturaleza\u201d, escribe Erika Lorenz en\u00a0<em>Teresa de \u00c1vila. Las tres vidas de una mujer.<\/em><\/p>\n<h4><strong>A un paso de la muerte con 23 a\u00f1os<\/strong><\/h4>\n<p><strong>En 1538, con 23 a\u00f1os, se pone de nuevo enferma; esta vez parece la definitiva: Teresa llega a estar a un paso de morir.<\/strong>\u00a0En el convento de la Encarnaci\u00f3n le preparan su sepultura y hasta celebran un funeral por ella. Pero cuatro d\u00edas despu\u00e9s recupera la vida.\u00a0Erika Lorenz lo explica as\u00ed: \u201cTan profundo es el coma que la santa, a quien se presume ya muerta, no se da cuenta de que le echan cera derretida sobre los p\u00e1rpados, o de que su hermano, que vela junto a la presunta difunta, se queda dormido y la cama se prende fuego. La ausencia de reacci\u00f3n de Teresa es un claro indicio de que no se trataba de un estado hist\u00e9rico. Se le administr\u00f3 la extremaunci\u00f3n y, como ella misma relat\u00f3 en tono algo jocoso tiempo despu\u00e9s, se recit\u00f3 una y otra vez el credo frente a sus o\u00eddos sordos. No obstante, su padre no perdi\u00f3 la esperanza, a pesar de que, en el convento de la Encarnaci\u00f3n, ya hab\u00edan cavado su tumba. \u00c9l cre\u00eda sentir todav\u00eda un d\u00e9bil pulso que otros no percib\u00edan. Y, realmente, Teresa volvi\u00f3 en s\u00ed al cuarto d\u00eda e intent\u00f3, asustada, quitarse la cera de los p\u00e1rpados\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_10019\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-10019 td-animation-stack-type0-2\" src=\"https:\/\/blogs.herdereditorial.com\/filco\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2018\/10\/Teresa-de-Jesu%CC%81s-197x300.jpg\" alt=\"&quot;Teresa de Jes\u00fas. Con los pies descalzos&quot;, de Montserrat Izquierdo, editado por San Pablo.\" width=\"197\" height=\"300\" \/><\/figure>\n<p><strong>A partir de ese momento empieza la \u00e9poca m\u00e1s dura en la vida de Teresa.<\/strong>\u00a0Durante estos a\u00f1os, seg\u00fan ella explic\u00f3, aprendi\u00f3 a confiar ilimitadamente en Dios y empez\u00f3 a practicar el m\u00e9todo de oraci\u00f3n del recogimiento. En 1543 tiene que salir del convento para cuidar a su padre. En la Navidad de ese a\u00f1o, Alonso muere. A su regreso al convento, Teresa pas\u00f3 diez a\u00f1os oscuros entre periodos de desesperanza y otros entregada a la oraci\u00f3n. El momento definitivo en su vida y su fe ocurri\u00f3 en 1554, al contemplar una talla policromada de un\u00a0<em>Ecce homo<\/em>\u00a0de Cristo llagado. Ten\u00eda 40 a\u00f1os. \u201cEse d\u00eda nace Teresa de Jes\u00fas y comienza la segunda etapa de su vida. La de su fecundidad espiritual, m\u00edstica y literaria\u201d, dice Montserrat Izquierdo, autora del libro\u00a0<em>Teresa de Jes\u00fas. Con los pies descalzos.<\/em><\/p>\n<p>\u201cEl incipiente Renacimiento se esforzaba por el individuo y su propia experiencia. El hombre, buscador de la verdad, ya no procede infiriendo deductivamente de lo general a lo particular (\u2026), sino de lo particular a lo general. Este m\u00e9todo exig\u00eda concreci\u00f3n y consideraci\u00f3n de las necesidades vitales del individuo. Tanto es Teresa una representante de ese tiempo que la palabra \u2018fe\u2019 s\u00f3lo aparece en sus escritos raras veces y sin mayor relieve, mientras que la palabra \u2018experiencia\u2019 se presenta en incontables pasajes\u201d, explica Erika Lorenz.<\/p>\n<blockquote><p>Teresa pas\u00f3 diez a\u00f1os oscuros entre periodos de desesperanza y otros entregada a la oraci\u00f3n. El momento definitivo en su vida y su fe ocurri\u00f3 en 1554, al contemplar una talla policromada de un\u00a0<em>Ecce homo<\/em>\u00a0de Cristo llagado. Ten\u00eda 40 a\u00f1os. Nace Teresa de Jes\u00fas y comienza la segunda etapa de su vida<\/p><\/blockquote>\n<h4><strong>Visiones y \u00e9xtasis<\/strong><\/h4>\n<p><strong>De entonces son sus primeras visiones y sus temores de estar siendo enga\u00f1ada por el demonio,<\/strong>\u00a0seg\u00fan ella misma dice. Ten\u00eda 43 a\u00f1os cuando vivi\u00f3 por primera vez un \u00e9xtasis. Entre 1559 y 1561 tuvo numerosas visiones, tantas que sus superiores le prohibieron que se dejara llevar por esa fuerte devoci\u00f3n m\u00edstica. \u201cVivo sin vivir en m\u00ed, y tan alta vida espero, que muero porque no muero\u201d.<\/p>\n<blockquote class=\"recuadrodeapoyo\">\n<h4><strong>Vivo sin vivir en m\u00ed<\/strong><\/h4>\n<p>Vivo sin vivir en m\u00ed<br \/>\ny tan alta vida espero<br \/>\nque muero porque no muero.<\/p>\n<p>Vivo ya fuera de m\u00ed,<br \/>\ndespu\u00e9s que muero de amor,<br \/>\nporque vivo en el Se\u00f1or,<br \/>\nque me quiso para s\u00ed;<br \/>\ncuando el coraz\u00f3n le di puso en m\u00ed este letrero:<br \/>\n\u201cQue muero porque no muero\u201d.<\/p>\n<p>Esta divina uni\u00f3n,<br \/>\ny el amor con que yo vivo,<br \/>\nhace a mi Dios mi cautivo<br \/>\ny libre mi coraz\u00f3n;<br \/>\ny causa en m\u00ed tal pasi\u00f3n<br \/>\nver a mi Dios prisionero,<br \/>\nque muero porque no muero.<\/p>\n<p>\u00a1Ay, qu\u00e9 larga es esta vida!<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 duros estos destierros,<br \/>\nesta c\u00e1rcel y estos hierros<br \/>\nen que est\u00e1 el alma metida!<br \/>\nS\u00f3lo esperar la salida<br \/>\nme causa un dolor tan fiero,<br \/>\nque muero porque no muero.<\/p>\n<p>Acaba ya de dejarme,<br \/>\nvida, no me seas molesta;<br \/>\nporque muriendo, \u00bfqu\u00e9 resta,<br \/>\nsino vivir y gozarme?<br \/>\nNo dejes de consolarme,<br \/>\nmuerte, que ans\u00ed te requiero:<br \/>\nque muero porque no muero.<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 mov\u00eda el querer de Teresa?,<\/strong>\u00a0se pregunta Erika Lorenz. Y la respuesta la resume en tres conceptos clave: oraci\u00f3n interior, dignidad\u00a0humana de las minor\u00edas \u2013entre las que se contaban tambi\u00e9n las\u00a0mujeres, tratadas con menosprecio\u2013 y unidad de la fe cristiana. \u201cQuer\u00eda rescatar el tesoro de la \u2018oraci\u00f3n interior\u2019 cristiana como contemplaci\u00f3n silenciosa y liberarlo as\u00ed de la amenaza de las corrientes inquisitoriales de su tiempo, que se le opon\u00edan sospechando en todas partes donde se oraba de forma \u2018m\u00edstica\u2019 la presencia de las sectas de los \u2018alumbrados\u2019\u201d.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n fue el camino para conocer a Dios y, de paso, conocerse a s\u00ed misma, dispuesta a llegar hasta su \u00faltimo rinc\u00f3n interior y cuestionarse y exigirse hasta el l\u00edmite.<\/p>\n<figure id=\"attachment_10027\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-10027 td-animation-stack-type0-2\" src=\"https:\/\/blogs.herdereditorial.com\/filco\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2018\/10\/Castillo-interior-187x300.jpg\" alt=\"&quot;Las moradas&quot;, de santa Teresa de Jes\u00fas, editado por Biblioteca nueva.\" width=\"187\" height=\"300\" \/><\/figure>\n<p>\u201cNo es peque\u00f1a l\u00e1stima y confusi\u00f3n que, por nuestra culpa, no entendamos a nosotros mismos ni sepamos qui\u00e9n somos. \u00bfNo ser\u00eda gran ignorancia, hijas m\u00edas, que preguntasen a uno qui\u00e9n es, y no se conociese ni supiese qui\u00e9n fue su padre ni su madre ni de qu\u00e9 tierra? Pues si esto ser\u00eda gran bestialidad, sin comparaci\u00f3n es mayor la que hay en nosotras cuando no procuramos saber qu\u00e9 cosa somos, sino que nos detenemos en estos cuerpos, y as\u00ed a bulto, porque lo hemos o\u00eddo y porque nos lo dice la fe, sabemos que tenemos almas. Mas qu\u00e9 bienes puede haber en esta alma o qui\u00e9n est\u00e1 dentro en esta alma o el gran valor de ella, pocas veces lo consideramos; y as\u00ed se tiene en tan poco procurar con todo cuidado conservar su hermosura: todo se nos va en la groser\u00eda del engaste o cerca de este castillo, que son estos cuerpos\u201d, escribe Teresa de Jes\u00fas en\u00a0<em>Castillo interior<\/em>\u00a0o\u00a0<em>Las moradas.<\/em><\/p>\n<p><strong>En septiembre de 1582, Teresa llega al monasterio de Alba de Tormes (Salamanca) muy enferma.<\/strong>\u00a0\u201cEn fin, muero hija de la Iglesia\u201d fueron sus \u00faltimas palabras antes de morir el 4 de octubre. La enterraron en este monasterio. Antes de que pasara un a\u00f1o, exhumaron su cuerpo y lo encontraron incorrupto. Este, todav\u00eda incorrupto, se encuentra en la Iglesia de la Anunciaci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de Alba de Tormes, custodiado por nueve llaves, aunque le faltan muchas partes, que se amputaron para ser adoradas como reliquias, diseminadas por todo el mundo. Un sacerdote le amput\u00f3 una mano que llev\u00f3 al convento de las carmelitas de \u00c1vila, sin el me\u00f1ique, que se qued\u00f3. En Alba de Tormes se conservan dos relicarios con el brazo izquierdo y el coraz\u00f3n de la santa. Un pie y parte de la mand\u00edbula est\u00e1n en Roma. La mano izquierda, en Lisboa. Un dedo, en Par\u00eds. Pero la reliquia que ha tenido una existencia m\u00e1s agitada ha sido la primera mano que se le cort\u00f3, que hoy est\u00e1 en la Iglesia de la Merced de Ronda, M\u00e1laga. En el convento de San Jos\u00e9 del Carmen, en Sevilla, se encuentran la capa con la que muri\u00f3, el manuscrito original de\u00a0<em>Las moradas<\/em>\u00a0y el \u00fanico retrato real de la Teresa de Jes\u00fas.<\/p>\n<blockquote class=\"recuadrodeapoyo\">\n<h4><strong>Otros escritores opinan sobre Teresa de \u00c1vila<\/strong><\/h4>\n<p>En su libro\u00a0<em>Teresa de \u00c1vila. Las tres vidas de un mujer,<\/em>\u00a0Erika Lorenz recoge las opiniones de autores espa\u00f1oles posteriores sobre ella.<\/p>\n<p><strong>Azor\u00edn dijo sobre la obra autobiogr\u00e1fica de Teresa de \u00c1vila:<\/strong>\u00a0\u201cLa\u00a0<em>Vida\u00a0<\/em>de Teresa, escrita por ella misma, es el libro m\u00e1s hondo, m\u00e1s denso, m\u00e1s penetrante que existe en ninguna literatura europea; a su lado, los\u00a0m\u00e1s agudos analistas del yo \u2013un Stendhal, un Benjam\u00edn Constant\u2013 son ni\u00f1os inexpertos. Y eso que ella no ha puesto en ese libro sino un poquito de su esp\u00edritu; es decir, de todos los trances m\u00faltiples, accidentales, viceversas y complicaciones de su esp\u00edritu. Pero todo en esas p\u00e1ginas, sin formas del mundo exterior, sin color, sin exterioridades, todo puro, denso, escueto, es de un dramatismo, de un inter\u00e9s, de una ansiedad tr\u00e1gicos\u201d.<\/p>\n<p><strong>Camilo Jos\u00e9 Cela dijo sobre ella:<\/strong>\u00a0\u201cSanta Teresa es la cumbre de la prosa m\u00edstica espa\u00f1ola, como San Juan de la Cruz lo es de la poes\u00eda. Su amor a Dios lo expresa en la lengua viva de su tiempo, espont\u00e1nea y tierna, emocionada y popular, y de forma tan eficaz que su mano parece guiada por un \u00e1ngel\u201d.<\/p>\n<p><strong>Gerardo Diego afirm\u00f3 sobre Teresa de Jes\u00fas:<\/strong>\u00a0\u201cEl mayor milagro de Santa Teresa es ella misma. Y para nosotros, los que nacimos siglos despu\u00e9s, su obra en la que la estamos viendo. No creo que se haya dado otro caso de autenticidad y testimonio de escritor como el de Santa Teresa, por lo mismo que no es profesional, sino que obedece a m\u00e1s altos designios y por su voz humana habla constantemente el\u00a0Esp\u00edritu realiz\u00e1ndose as\u00ed la m\u00e1s perfecta unidad (\u2026). Santa Teresa es inconmensurable. No hay unidad de medida aplicable a ella y a un Fray Luis de Le\u00f3n, un San Juan de la Cruz, un Cervantes (\u2026). Es ella escribiendo y nada m\u00e1s. Santa Teresa escribe; no tanto como habla, sino como es. Es escribiendo, lo es en su totalidad y unidad\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p>Fuente:<\/p>\n<p>https:\/\/blogs.herdereditorial.com\/filco\/teresa-de-avila-vivir-pensar-sufrir-amar\/<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Teresa de \u00c1vila: vivir, pensar, sufrir, amar Vivi\u00f3 por y para Dios. Ten\u00eda una espiritualidad fuera de lo com\u00fan, no siempre f\u00e1cil de entender. Los libros y las cerca de 500 cartas que han llegado hasta hoy, de las 15.000 que se calcula que escribi\u00f3, reflejan su vida, su fe y sus periodos de dudas, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[1,6],"tags":[],"class_list":["post-1768","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-members","category-recensiones-criticas-y-analisis-de-publicaciones","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-sw","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1768","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1768"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1768\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1782,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1768\/revisions\/1782"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1768"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1768"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1768"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}