{"id":1905,"date":"2019-02-17T17:39:34","date_gmt":"2019-02-17T17:39:34","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1905"},"modified":"2019-02-17T17:39:34","modified_gmt":"2019-02-17T17:39:34","slug":"manuel-rivas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2019\/02\/17\/manuel-rivas\/","title":{"rendered":"Manuel Rivas"},"content":{"rendered":"<div id=\"articulo-titulares\" class=\"articulo-titulares\">\n<h1 id=\"articulo-titulo\" class=\"articulo-titulo \" style=\"text-align: center\">La vida es un texto con erratas<\/h1>\n<\/div>\n<div class=\"firma firma--vertical\">\n<div class=\"autor\">\n<div class=\"autor-texto\" style=\"text-align: center\"><span class=\"autor-nombre\"><a title=\"Ver todas las noticias de Manuel Rivas\" href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/manuel_rivas\/a\/\">Manuel Rivas<\/a><\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2019\/02\/manelrivas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1935 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2019\/02\/manelrivas.jpg\" alt=\"\" width=\"456\" height=\"290\" \/><\/a><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<p>A GRACILIANO RAMOS, escritor brasile\u00f1o, autor de una novela que deber\u00eda figurar en el Antiguo Testamento,\u00a0<a href=\"https:\/\/librotea.elpais.com\/libro\/vidas-secas-EJlrOZ94XX\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">la titulada\u00a0<em>Vidas secas<\/em><\/a>, lo detuvieron varias veces cuando era un joven periodista. A cada poco, lo prend\u00edan y le daban tremenda paliza. \u00c9l preguntaba por qu\u00e9, y le gritaban: \u201c\u00a1Por comunista, cabr\u00f3n!\u201d. Pero Graciliano Ramos no era comunista ni cabr\u00f3n. Hasta que lleg\u00f3 un d\u00eda, m\u00e1s que maltrecho por la paliza, en que decidi\u00f3 hacerse comunista. Pens\u00f3: \u201cSi me est\u00e1n martirizando por ser comunista, por lo menos tener el carn\u00e9 de comunista\u201d.<\/p>\n<div id=\"elpais_gpt-MPU1\" class=\"publi_luto_vertical\"><\/div>\n<p>No tiene nada que ver, que me perdone Graciliano Ramos, que en paz descanse, pero yo a finales del siglo pasado me hice deconstructivista. No fue por maltrato ni por represi\u00f3n. Era, eso s\u00ed, la \u201cpaliza\u201d intelectual de moda. La primera gran corriente cr\u00edtica en los flujos del pensamiento globalizado. La deconstrucci\u00f3n arrasaba en el mundo universitario, sobre todo en Estados Unidos. Si me hice deconstructivista fue por incoherencia, confusi\u00f3n, desasosiego y pura contradicci\u00f3n. No ten\u00eda ni tengo idea de en qu\u00e9 consiste de verdad el deconstructivismo. Es decir, era un aut\u00e9ntico deconstructivista cuando me pon\u00eda a deconstruir. Casi tanto como Derrida, su creador.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2004\/10\/10\/cultura\/1097359202_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Jacques Derrida, un jud\u00edo franc\u00e9s<\/a>\u00a0nacido en Argelia, es tal vez el fil\u00f3sofo m\u00e1s citado de nuestro tiempo. A su pesar. Era muy autocr\u00edtico, al\u00e9rgico a la fama, y la hubiera deconstruido de buena gana. Cuando falleci\u00f3, a\u00f1o de 2004, vino en su ayuda un deconstructivista obituario publicado en\u00a0<em>The New York Times<\/em>\u00a0y en el que, cosa rara en el g\u00e9nero, quedaba bastante mal parado. Iba en la l\u00ednea desmitificadora en la que antes se hab\u00eda pronunciado George Steiner. Una mezcla de\u00a0<em>bluff<\/em>, charlataner\u00eda y de juego ret\u00f3rico absurdo al estilo de los poemas dada\u00edstas. El deconstructivismo ser\u00eda algo as\u00ed como una gran broma antiacademicista que hab\u00eda seducido a muchos acad\u00e9micos. De hecho, hubo una reacci\u00f3n furibunda contra el obituario de\u00a0<em>The New York Times<\/em>, hasta el punto de que el influyente gran diario tuvo que encargar, de manera excepcional, una segunda nota necrol\u00f3gica en la que Derrida era despedido como un se\u00f1or fil\u00f3sofo.<\/p>\n<p>Sin querer, la an\u00e9cdota de los dos obituarios de Derrida explica de manera sencilla la \u00f3ptica del deconstructivismo. Por una parte, de qu\u00e9 pie cojeaba el pollo. Por otra, era un muchacho excelente. Deber\u00eda ser una pauta en el periodismo, la de publicar dos obituarios contrapuestos. Incluso una misma persona podr\u00eda escribir las dos notas necrol\u00f3gicas. No hay nada fuera del texto, dec\u00eda Derrida. Todo es texto. Un libro, una ciudad, una vida. S\u00ed, la vida es un texto. Pero un texto a interpretar, con varios significados, donde buscar lo otro, lo diferente. Donde rastrear las huellas de lo que se escapa.<\/p>\n<p>Para el buen ojo deconstructivista, lo m\u00e1s interesante de un libro, de un texto, de una vida ser\u00edan las erratas. Como los lapsus en el habla. Algo de raz\u00f3n tiene esa manera de escudri\u00f1ar en la diferencia, de b\u00fasqueda freudiana del tornillo perdido, como la ten\u00eda aquel multado por infracci\u00f3n que le aclar\u00f3 a la autoritaria autoridad: \u201cUsted me pondr\u00e1 la multa, pero no puedo pagar, \u00a1yo soy disolvente!\u201d. Derrida gozar\u00eda con ese desliz. Podr\u00eda dar una lecci\u00f3n de confusi\u00f3n magistral sobre polisemia, contexto, represi\u00f3n, en el d\u00eda de gracia en que el \u201cinsolvente\u201d se declar\u00f3 \u201cdisolvente\u201d.<\/p>\n<div id=\"elpais_gpt-MPU2\" class=\"publi_luto_vertical\">\n<div id=\"google_ads_iframe_\/7811748\/elpais_eps_web\/noticias\/mpu2_0__container__\"><\/div>\n<\/div>\n<p>La vida es un texto con erratas, matices y contradicciones. Cuando se borra o desaparece el rastro de esas huellas, cuando se presenta la \u201cverdad\u201d como una l\u00ednea recta, en un solo sentido, unidimensional, algo muy preocupante est\u00e1 pasando. Con la imaginaci\u00f3n y la iron\u00eda, el deconstructivismo era, en el fondo, constructivista. Enriquec\u00eda la mirada. Hac\u00eda visible lo invisible. Jacques Derrida invent\u00f3 el t\u00e9rmino deconstrucci\u00f3n o deconstructivismo como transgresi\u00f3n del concepto de \u201cdestrucci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Todo est\u00e1 en el texto, dec\u00eda Derrida, y ten\u00eda raz\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo son los textos que hoy dominan el mundo, c\u00f3mo se expresan los poderosos? Veamos lo ocurrido con el\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2019\/02\/02\/actualidad\/1549099806_169277.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">abandono del tratado para el desarme nuclear clave o INF<\/a>(Intermediate-Range Nuclear Forces). El lenguaje que se utiliza tiene todas las huellas del autoritarismo. Se corresponde con un tiempo de destrucci\u00f3n, de una nueva \u201cguerra fr\u00eda\u201d que nos puede dejar achicharrados. Mensajes breves, elementales, viscerales, sin argumentos. Sin erratas. Tuits apod\u00edcticos, es decir, que no esperan respuesta. Es muy dif\u00edcil argumentar contra algo que se impone sin argumentos. Y ese es el estilo que los grandullones ense\u00f1an a los peque\u00f1os y los peque\u00f1os copian de los grandullones.<\/p>\n<p>Y luego se extra\u00f1an de que los \u201cinsolventes\u201d se declaren \u201cdisolventes\u201d.<\/p>\n<p>Fuentes:<\/p>\n<p>https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/02\/11\/eps\/1549885481_150786.html<\/p>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida es un texto con erratas Manuel Rivas A GRACILIANO RAMOS, escritor brasile\u00f1o, autor de una novela que deber\u00eda figurar en el Antiguo Testamento,\u00a0la titulada\u00a0Vidas secas, lo detuvieron varias veces cuando era un joven periodista. 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