{"id":1962,"date":"2019-03-05T19:15:40","date_gmt":"2019-03-05T19:15:40","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=1962"},"modified":"2019-03-05T19:27:39","modified_gmt":"2019-03-05T19:27:39","slug":"amelia-varcarcel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2019\/03\/05\/amelia-varcarcel\/","title":{"rendered":"Amelia Valc\u00e1rcel"},"content":{"rendered":"<h1 id=\"articulo-titulo\" class=\"articulo-titulo \" style=\"text-align: center\">H\u00e1gase la luz sobre la ontolog\u00eda<\/h1>\n<p style=\"text-align: center\">Amelia Valc\u00e1rcel<\/p>\n<h2 class=\"articulo-subtitulo\" style=\"text-align: center\">La filosof\u00eda del siglo XX apunt\u00f3 y no dispar\u00f3 al aire: muchos de los problemas de enjundia ontol\u00f3gica son solo asuntos del lenguaje<\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/04\/alma.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1118 aligncenter\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/04\/alma-182x300.png\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"493\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/04\/alma-182x300.png 182w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/04\/alma-768x1267.png 768w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/04\/alma-621x1024.png 621w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/04\/alma-624x1030.png 624w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2017\/04\/alma.png 1241w\" sizes=\"auto, (max-width: 299px) 100vw, 299px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Vamos a ello, Arist\u00f3teles. Hace unos 2.000 a\u00f1os,\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2012\/04\/25\/actualidad\/1335353351_027394.html\">Andr\u00f3nico de Rodas<\/a>\u00a0hizo la edici\u00f3n de todo lo que el gran fil\u00f3sofo hab\u00eda dejado escrito. A los rollos que eran menos conocidos y que parec\u00edan casi apuntes personales los llam\u00f3 metaf\u00edsica, porque los puso detr\u00e1s de los de f\u00edsica. Por raro que nos suene, todos tratamos abundantemente con ese tipo de saber, casi siempre sin saberlo. Cierto que Arist\u00f3teles se hab\u00eda preocupado de ello muy pronto. Fue el primero\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2013\/03\/14\/actualidad\/1363283723_240070.html\">en hacer una historia de la filosof\u00eda<\/a>, de lo que hab\u00edan dejado dicho quienes le precedieron. Y all\u00ed nos cuenta, sobre todo, una parte esencial, la ontolog\u00eda.<\/p>\n<p>Ontolog\u00eda es la colecci\u00f3n de cosas que creemos que existen. \u201cQu\u00e9 es lo que hay\u201d en definitiva. Una de las m\u00e1s vivas y sorprendentes respuestas de todos los tiempos la dio Pit\u00e1goras: hay pares y n\u00fameros. Esto necesita aclaraci\u00f3n: hay n\u00fameros, que son la esencia de todo lo que existe; pero todo lo que existe consiste en pares que se enfrentan. Si hacemos una bonita serie de ellos se entender\u00e1 perfectamente. Existen lo impar y lo par. Lo macho y lo hembra; lo caliente y lo fr\u00edo; la luz y la oscuridad, lo seco y lo h\u00famedo, lo duro y lo blando\u2026, hasta donde lo queramos llevar. Ahora bien, \u00bfexisten esos pares o simplemente organizamos nuestra experiencia seg\u00fan ellos? El problema de confiar en los pares,\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2018\/01\/25\/ciencia\/1516870817_994759.html\">esto nos lo dej\u00f3 dicho Pascal<\/a>, es que tenemos cierta insana tendencia a ponerlos donde no los hay. \u00c9l lo ejemplific\u00f3 con un par de ventanas y lo llam\u00f3 \u201clas falsas simetr\u00edas\u201d. Hay conceptos o ideas que, simplemente, no tienen contrario. Adem\u00e1s de que muchos supuestos \u201ccontrarios\u201d no lo son en absoluto. De igual manera que algunos, cuando decoran un muro, ponen una ventana falsa para que resulte m\u00e1s agradable a la vista la pared, tendemos a hacer falsas simetr\u00edas cuando no sabemos bien c\u00f3mo pensar algo.<\/p>\n<div id=\"newPosTeads\">\n<div id=\"google_ads_iframe_\/7811748\/elpais_web\/ideas\/mpu6_0__container__\"><\/div>\n<\/div>\n<p>Si repasamos la corta lista de pares pitag\u00f3ricos que se apunt\u00f3 antes, veremos que hay uno notable: macho-hembra. Puesto que todo lo que existe es una cosa u otra, \u00bfes la madera hembra o macho?, \u00bfy el \u00e1rbol? \u00bfLa piedra es hembra y el hierro es macho?, \u00bfel agua es hembra y el fuego es macho? \u00bfY el aire?, \u00bfel alma y el cuerpo?, \u00bfla carne y la sangre? La ontolog\u00eda comienza a realizar sus juegos. Hay una manera de frenarla en seco: eso es meramente lenguaje. Son las simples desinencias de las palabras lo que nos marea y confunde. Pero nadie perspicaz dejar\u00e1 de notar que algunas de esas palabras resuenan con una ancestral atribuci\u00f3n de g\u00e9nero: son el sonido abisal de los siglos que todav\u00eda reverbera. Est\u00e1n cargadas. La filosof\u00eda del XX apunt\u00f3 y no dispar\u00f3 al aire: muchos de los problemas que consideramos de enjundia ontol\u00f3gica s\u00f3lo son asuntos de lenguaje. A esto lo llam\u00f3 \u201cel giro ling\u00fc\u00edstico\u201d. Y aunque no es, como creyeron sus padres, \u201cel m\u00e1s grande descubrimiento de todos los tiempos\u201d, es bastante importante. Entre lo que somos y lo que hay, esto es, la ontolog\u00eda, el lenguaje siempre est\u00e1 haciendo de las suyas. Hay que iluminarlo para que no juegue tanto que nos impida ver lo que realmente existe.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 la filosof\u00eda del lenguaje no se puso a ello con la dedicaci\u00f3n suficiente, porque, demasiado a menudo, es el caso de que seguimos discutiendo de palabras en el perfecto convencimiento de que discutimos sobre cosas. \u201cLas cosas\u201d, eso que la ontolog\u00eda tiene bajo su mando, se nos dan ordenadas en sentencias. Y las tales sentencias parecen estar posadas sobre un inmenso y profundo continente de sentido en el que nuestros pares son los \u00fanicos se\u00f1ores. All\u00ed imperan y siguen marcando las l\u00edneas maestras de lo que vamos a entender. No les gusta la claridad y tienen verdadero apego a las falsas simetr\u00edas. Una de ellas es espectacular y ya ha salido a escena: macho-hembra. No es como arriba-abajo, antes-despu\u00e9s, todo-nada, vida-muerte. No; es completamente distinta. No pretende ordenar el flujo de lo desigual, sino cortar en dos lo que es igual y hacerlo contrario. Pero, probablemente, es una matriz ontol\u00f3gica fundante porque la o\u00edmos resonar en partes muy alejadas del mero dominio de la reproducci\u00f3n sexuada. Nos inunda.<\/p>\n<p>De ella debe decirse que, aun siendo arcaica, no es venerable. Resulta en exceso disfuncional, sobre todo cuando se la siente resoplar en el lenguaje pol\u00edtico.\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/02\/01\/ideas\/1549018257_298709.html\">O, peor a\u00fan, en el religioso<\/a>. Las naciones no se casan ni se divorcian. Tampoco una religi\u00f3n es una mujer ni una esposa, aunque lo diga el santo padre.<\/p>\n<p>Fuente:<\/p>\n<p>https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/02\/28\/ideas\/1551370003_623993.html<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>H\u00e1gase la luz sobre la ontolog\u00eda Amelia Valc\u00e1rcel La filosof\u00eda del siglo XX apunt\u00f3 y no dispar\u00f3 al aire: muchos de los problemas de enjundia ontol\u00f3gica son solo asuntos del lenguaje &nbsp; Vamos a ello, Arist\u00f3teles. Hace unos 2.000 a\u00f1os,\u00a0Andr\u00f3nico de Rodas\u00a0hizo la edici\u00f3n de todo lo que el gran fil\u00f3sofo hab\u00eda dejado escrito. 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