{"id":2066,"date":"2019-04-08T18:45:47","date_gmt":"2019-04-08T18:45:47","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=2066"},"modified":"2019-04-08T18:45:47","modified_gmt":"2019-04-08T18:45:47","slug":"jaime-rubio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2019\/04\/08\/jaime-rubio\/","title":{"rendered":"Jaime Rubio"},"content":{"rendered":"<h1 id=\"articulo-titulo\" class=\"articulo-titulo \" style=\"text-align: center\">\u00bfDiscutir en Internet es una p\u00e9rdida de tiempo?<\/h1>\n<div class=\"articulo-subtitulos\">\n<h2 class=\"articulo-subtitulo\" style=\"text-align: center\">Cambiamos de idea no solo cuando esta idea es buena, sino tambi\u00e9n cuando el ambiente es propicio<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"articulo__apertura\">\n<header id=\"articulo-encabezado\" class=\"articulo-encabezado \">\n<div class=\"articulo-encabezado-texto\">\n<div id=\"articulo-titulares\" class=\"articulo-titulares\">\n<div class=\"articulo-subtitulos\">\n<h2 class=\"articulo-subtitulo\"><\/h2>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<aside id=\"compartir_superior\" class=\"compartir\">\n<div class=\"compartir__interior\"><\/div>\n<\/aside>\n<\/header>\n<div class=\"articulo-apertura \">\n<div class=\"articulo-datos\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"articulo_contenedor\" class=\"articulo__contenedor\">\n<figure class=\"foto centro foto_w980\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/ep01.epimg.net\/elpais\/imagenes\/2019\/04\/05\/ideas\/1554480626_453093_1554480730_noticia_normal.jpg\" alt=\"\u00bfDiscutir en Internet es una p\u00e9rdida de\ntiempo?\" width=\"482\" height=\"294\" \/><figcaption class=\"foto-pie\"><span class=\"foto-firma\"><span class=\"foto-agencia\">GETTY IMAGES<\/span><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<div id=\"cuerpo_noticia\" class=\"articulo-cuerpo\">\n<p>Quiz\u00e1s\u00a0<a href=\"https:\/\/verne.elpais.com\/verne\/2016\/02\/15\/articulo\/1455545463_722276.html\">discutir en redes sociales con desconocidos<\/a>\u00a0no sea el mejor escenario para el intercambio pausado y sensato de ideas. Solemos tomarnos por personas muy racionales que examinan argumentos de forma concienzuda y que despu\u00e9s toman una decisi\u00f3n lo m\u00e1s objetiva posible. Pero no es as\u00ed:\u00a0<a href=\"https:\/\/verne.elpais.com\/verne\/2019\/04\/03\/articulo\/1554302271_340957.html\">nuestras opciones son intuitivas, emocionales y sesgadas<\/a>. No se trata de que las emociones empa\u00f1en nuestro juicio, sino que forman parte de \u00e9l. Sin ellas, no podr\u00edamos tomar decisiones morales, como prueban los estudios de Ant\u00f3nio Dam\u00e1sio con personas lesionadas en la corteza prefrontal, la zona del cerebro que interpreta y analiza las emociones. Es decir, necesitamos las emociones para tomar decisiones morales. No tiene sentido valorar los pros y los contras de matar a nuestra abuela, por ejemplo. Simplemente, rechazamos la idea. Podemos encontrar razones para no hacerlo, claro, pero eso viene despu\u00e9s.<\/p>\n<div id=\"elpais_gpt-MPU1\" class=\"publi_luto_vertical\"><\/div>\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\">\n<div id=\"google_ads_iframe_7811748\/elpais_web\/ideas\/intext_0__container__\"><\/div>\n<\/div>\n<p>O, como dec\u00eda Hume hace doscientos cincuenta a\u00f1os, \u201cla\u00a0<em>raz\u00f3n<\/em>\u00a0nos instruye acerca de las varias tendencias de las acciones, y el\u00a0<em>sentimiento humanitario<\/em>\u00a0hace una distinci\u00f3n a favor de aquellas que son \u00fatiles y beneficiosas\u201d, ya que \u201cla raz\u00f3n, al ser fr\u00eda y desapasionada, no motiva la acci\u00f3n y solo dirige el impulso recibido del apetito o inclinaci\u00f3n, mostr\u00e1ndonos los medios de alcanzar la felicidad o de evitar el sufrimiento\u201d.<\/p>\n<p>Tampoco evaluamos cuesti\u00f3n por cuesti\u00f3n, sino que adoptamos patrones o, como dice Jonathan Haidt, matrices morales con las que interpretamos todas las cuestiones sociales y pol\u00edticas. Por ejemplo, si nos consideramos de izquierdas, es muy probable que estemos a favor de la separaci\u00f3n entre Iglesia y Estado, de una ley del aborto m\u00e1s abierta que la actual, de una educaci\u00f3n y sanidad p\u00fablicas, de que los catalanes puedan votar en un refer\u00e9ndum y que tanto los toros como las declaraciones de Aznar nos revuelvan el est\u00f3mago. En cambio, una persona de derechas muy posiblemente defienda la labor social de la iglesia, considere que el aborto es un crimen, crea que las empresas deber\u00edan tener m\u00e1s flexibilidad para contratar y despedir a sus trabajadores, y opine que Zapatero ha sido el peor presidente de la democracia.<\/p>\n<p>Estas matrices re\u00fanen las ideas acerca del mundo y de la sociedad que hemos aprendido en familia y con nuestros amigos, y las usamos para examinar de modo intuitivo los hechos posteriores. Es como si hubi\u00e9ramos comprado un lote de opiniones al que vamos a\u00f1adiendo complementos que encajan. Por supuesto, hay excepciones y diferencias personales, pero menos de las que cabr\u00eda esperar si fu\u00e9ramos tan racionales como creemos.<\/p>\n<div class=\"teads-inread\">\n<div>\n<div class=\"teads-ui-components-adchoices\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"articulo-cuerpo\">\n<p>Esto significa que en el instante en el que se nos presenta una opini\u00f3n contraria a la nuestra, la rechazamos de plano porque no encaja en nuestra visi\u00f3n del mundo. Es un rechazo instintivo y emotivo, que solo racionalizamos y justificamos\u00a0<em>a posteriori<\/em>, convirti\u00e9ndonos en v\u00edctimas del sesgo de confirmaci\u00f3n: los datos que apoyan nuestras ideas nos parecen relevantes y convincentes, pero somos esc\u00e9pticos con aquellos que las contradicen. Es m\u00e1s, seg\u00fan Haidt la raz\u00f3n no habr\u00eda evolucionado para hacernos m\u00e1s h\u00e1biles a la hora de buscar la verdad, sino para justificarnos. Algunas de sus funciones se entienden en el contexto de nuestra relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, \u201ccomo salvaguardar nuestra reputaci\u00f3n y convencer a los dem\u00e1s de que nos apoyen\u201d.<\/p>\n<div id=\"elpais_gpt-MPU2\" class=\"publi_luto_vertical\">\n<div id=\"google_ads_iframe_7811748\/elpais_web\/ideas\/mpu2_0__container__\"><\/div>\n<\/div>\n<section id=\"sumario_3|html\" class=\"sumario_html izquierda\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<p class=\"texto_grande\">\u00bfCu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que cambiaste de opini\u00f3n sobre algo importante? Y, cuando ha ocurrido, \u00bflo has hecho en p\u00fablico y tras una discusi\u00f3n acalorada o ha sido m\u00e1s bien un proceso gradual y discreto?<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>Basta asomarse a Twitter para ver toda esta maquinaria en funcionamiento. \u00bfQue una encuesta dice que nuestro partido predilecto va a perder las elecciones? Cuidado, probablemente est\u00e9 manipulada. Si esa misma encuesta nos da la raz\u00f3n, damos la vuelta al argumento sin pesta\u00f1ear: \u201cIncluso las encuestas que publica este medio, que suelen estar manipuladas, me dan la raz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>No solo ocurre en Twitter, claro. Pensemos, por ejemplo, en las discusiones entre economistas: \u00bfel empleo crece cuando sube la inversi\u00f3n p\u00fablica o cuando se recortan los impuestos? Bueno, pues depende de a qui\u00e9n preguntes y de los datos que escoja para probar la teor\u00eda en la que ya cre\u00eda antes de ponerse a trabajar.<\/p>\n<p>Esto no significa que nadie cambie de opini\u00f3n nunca, economistas incluidos. Pero si echamos un vistazo a nuestras propias creencias, podemos ver que lo hacemos muy pocas veces a lo largo de la vida. \u00bfCu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que cambiaste de opini\u00f3n sobre algo importante? \u00bfCu\u00e1ntas veces lo has hecho? Y, cuando ha ocurrido, \u00bflo has hecho en p\u00fablico y tras una discusi\u00f3n acalorada o ha sido m\u00e1s bien un proceso gradual y discreto?<\/p>\n<p>De hecho, solemos mirar con suspicacia a quien cambia de opini\u00f3n. Y eso que, por poco que lo pensemos, es absurdo mantener las mismas ideas que cuando ten\u00edamos veinte a\u00f1os. \u00bfC\u00f3mo es posible que acert\u00e1ramos con las creencias correctas cuando a\u00fan no sab\u00edamos casi nada del mundo? \u00bfTan listos \u00e9ramos que optamos por las ideas m\u00e1s racionales y sensatas ya en nuestra juventud?<\/p>\n<p>Y cuando hemos entrado en una discusi\u00f3n, \u00bflo hemos hecho para intercambiar ideas o para defender nuestra postura, rechazando de forma autom\u00e1tica cualquier planteamiento de nuestro adversario y buscando razones que justifiquen este rechazo?<\/p>\n<p>Esta \u00faltima pregunta no es solo una exageraci\u00f3n: seg\u00fan sostienen los neurocient\u00edficos Hugo Mercier y Dan Sperber en\u00a0<em>The Enigma of Reason<\/em>, la raz\u00f3n evolucion\u00f3 en gran parte en un contexto social y para ayudarnos a sostener discusiones, persuadir y manipular. La conversaci\u00f3n y el debate son las formas en las que evaluamos la fortaleza de nuestras opiniones. Por eso en redes sociales, un espacio p\u00fablico, queremos defender estas opiniones ante lo que a veces interpretamos como un asedio. No vemos muchas conversaciones tranquilas y educadas, sino m\u00e1s bien frasecitas supuestamente ingeniosas con el objetivo principal de que nuestros seguidores vean que somos listos y que estamos en el lado de los buenos. No es un intercambio de opiniones, es un espect\u00e1culo. No es extra\u00f1o, pues, que las discusiones pol\u00edticas en redes acaben polarizando a\u00fan m\u00e1s nuestras ideas.<\/p>\n<p>De entrada, tendemos a unirnos a \u201cequipos pol\u00edticos que comparten narrativas morales\u201d, escribe Haidt. Y, como recoge un estudio del instituto de an\u00e1lisis estadounidense Pew Research refiri\u00e9ndose a las discusiones en redes, se acaban formando \u201cdos grupos de debate diferentes que por lo general no interact\u00faan el uno con el otro\u201d y que entre s\u00ed est\u00e1n \u201cmuy interconectados\u201d.<\/p>\n<section id=\"sumario_1|html\" class=\"sumario_html izquierda\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\"><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>En esto influye el hecho de que los debates en redes a menudo se articulan en torno a unos pocos\u00a0<a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/jcc4.12016\/abstract\">\u00absuperparticipantes\u00bb<\/a>, una minor\u00eda muy polarizada, muy activa y muy visible. Estos grupos separados forman lo que Eli Pariser defini\u00f3 en 2011 como \u201cburbuja de filtros\u201d: tendemos a seguir a personas que piensan como nosotros y, adem\u00e1s, los algoritmos acaban configurando lo que vemos seg\u00fan nuestras preferencias (y nuestros \u201cme gusta\u201d), encerr\u00e1ndonos en una burbuja en la que cada vez estamos menos expuestos a ideas ajenas. A menudo solo nos llegan opiniones diferentes cuando alguien las comparte para hacer escarnio: \u201cMirad lo que dice este. Pero qu\u00e9 tonto\u201d.<\/p>\n<p>Esto no significa que crea que las discusiones sean siempre in\u00fatiles. Al contrario, el propio Haidt explica que hablar con otras personas es una de las formas m\u00e1s adecuadas para cambiar de opini\u00f3n. Lo mismo dicen Mercier y Sperber: queremos que nuestras ideas \u201cnos justifiquen en los ojos de los dem\u00e1s\u201d. Y a veces \u201cesto significa revisar las conclusiones que apoyan nuestras razones: cambiar de opini\u00f3n o de curso de acci\u00f3n para que podamos justificarnos mejor\u201d.<\/p>\n<p>Pero la exposici\u00f3n a las buenas ideas que nos hagan cambiar de opini\u00f3n ha de tener otro tono: cambiamos de idea no solo cuando esta idea es buena, sino tambi\u00e9n cuando el ambiente es propicio. Es decir, o bien cuando estamos entre amigos o bien cuando nos lleva la contraria alguien de quien nos fiamos. Vamos, lo contrario de lo que suele ocurrir en una discusi\u00f3n pol\u00edtica habitual, y no solo en redes.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"articulo__apertura\">\n<header id=\"articulo-encabezado\" class=\"articulo-encabezado \">\n<div class=\"articulo-encabezado-texto\">\n<div id=\"articulo-titulares\" class=\"articulo-titulares\">\n<div class=\"articulo-subtitulos\">\n<h2 class=\"articulo-subtitulo\"><\/h2>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<aside id=\"compartir_superior\" class=\"compartir\">\n<div class=\"compartir__interior\"><\/div>\n<\/aside>\n<\/header>\n<div class=\"articulo-apertura \">\n<div class=\"articulo-datos\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"articulo_contenedor\" class=\"articulo__contenedor\">\n<figure class=\"foto centro foto_w980\"><figcaption class=\"foto-pie\"><\/figcaption><\/figure>\n<div id=\"cuerpo_noticia\" class=\"articulo-cuerpo\">\n<p>Quiz\u00e1s\u00a0<a href=\"https:\/\/verne.elpais.com\/verne\/2016\/02\/15\/articulo\/1455545463_722276.html\">discutir en redes sociales con desconocidos<\/a>\u00a0no sea el mejor escenario para el intercambio pausado y sensato de ideas. Solemos tomarnos por personas muy racionales que examinan argumentos de forma concienzuda y que despu\u00e9s toman una decisi\u00f3n lo m\u00e1s objetiva posible. Pero no es as\u00ed:\u00a0<a href=\"https:\/\/verne.elpais.com\/verne\/2019\/04\/03\/articulo\/1554302271_340957.html\">nuestras opciones son intuitivas, emocionales y sesgadas<\/a>. No se trata de que las emociones empa\u00f1en nuestro juicio, sino que forman parte de \u00e9l. Sin ellas, no podr\u00edamos tomar decisiones morales, como prueban los estudios de Ant\u00f3nio Dam\u00e1sio con personas lesionadas en la corteza prefrontal, la zona del cerebro que interpreta y analiza las emociones. Es decir, necesitamos las emociones para tomar decisiones morales. No tiene sentido valorar los pros y los contras de matar a nuestra abuela, por ejemplo. Simplemente, rechazamos la idea. Podemos encontrar razones para no hacerlo, claro, pero eso viene despu\u00e9s.<\/p>\n<section id=\"sumario_2|apoyos\" class=\"sumario_apoyos derecha\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\"><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\">\n<div id=\"google_ads_iframe_7811748\/elpais_web\/ideas\/intext_0__container__\"><\/div>\n<\/div>\n<p>O, como dec\u00eda Hume hace doscientos cincuenta a\u00f1os, \u201cla\u00a0<em>raz\u00f3n<\/em>\u00a0nos instruye acerca de las varias tendencias de las acciones, y el\u00a0<em>sentimiento humanitario<\/em>\u00a0hace una distinci\u00f3n a favor de aquellas que son \u00fatiles y beneficiosas\u201d, ya que \u201cla raz\u00f3n, al ser fr\u00eda y desapasionada, no motiva la acci\u00f3n y solo dirige el impulso recibido del apetito o inclinaci\u00f3n, mostr\u00e1ndonos los medios de alcanzar la felicidad o de evitar el sufrimiento\u201d.<\/p>\n<p>Tampoco evaluamos cuesti\u00f3n por cuesti\u00f3n, sino que adoptamos patrones o, como dice Jonathan Haidt, matrices morales con las que interpretamos todas las cuestiones sociales y pol\u00edticas. Por ejemplo, si nos consideramos de izquierdas, es muy probable que estemos a favor de la separaci\u00f3n entre Iglesia y Estado, de una ley del aborto m\u00e1s abierta que la actual, de una educaci\u00f3n y sanidad p\u00fablicas, de que los catalanes puedan votar en un refer\u00e9ndum y que tanto los toros como las declaraciones de Aznar nos revuelvan el est\u00f3mago. En cambio, una persona de derechas muy posiblemente defienda la labor social de la iglesia, considere que el aborto es un crimen, crea que las empresas deber\u00edan tener m\u00e1s flexibilidad para contratar y despedir a sus trabajadores, y opine que Zapatero ha sido el peor presidente de la democracia.<\/p>\n<p>Estas matrices re\u00fanen las ideas acerca del mundo y de la sociedad que hemos aprendido en familia y con nuestros amigos, y las usamos para examinar de modo intuitivo los hechos posteriores. Es como si hubi\u00e9ramos comprado un lote de opiniones al que vamos a\u00f1adiendo complementos que encajan. Por supuesto, hay excepciones y diferencias personales, pero menos de las que cabr\u00eda esperar si fu\u00e9ramos tan racionales como creemos.<\/p>\n<p>Esto significa que en el instante en el que se nos presenta una opini\u00f3n contraria a la nuestra, la rechazamos de plano porque no encaja en nuestra visi\u00f3n del mundo. Es un rechazo instintivo y emotivo, que solo racionalizamos y justificamos\u00a0<em>a posteriori<\/em>, convirti\u00e9ndonos en v\u00edctimas del sesgo de confirmaci\u00f3n: los datos que apoyan nuestras ideas nos parecen relevantes y convincentes, pero somos esc\u00e9pticos con aquellos que las contradicen. Es m\u00e1s, seg\u00fan Haidt la raz\u00f3n no habr\u00eda evolucionado para hacernos m\u00e1s h\u00e1biles a la hora de buscar la verdad, sino para justificarnos. Algunas de sus funciones se entienden en el contexto de nuestra relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, \u201ccomo salvaguardar nuestra reputaci\u00f3n y convencer a los dem\u00e1s de que nos apoyen\u201d.<\/p>\n<div id=\"elpais_gpt-MPU2\" class=\"publi_luto_vertical\">\n<div id=\"google_ads_iframe_7811748\/elpais_web\/ideas\/mpu2_0__container__\">\n<\/div>\n<\/div>\n<section id=\"sumario_3|html\" class=\"sumario_html izquierda\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<p class=\"texto_grande\">\u00bfCu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que cambiaste de opini\u00f3n sobre algo importante? Y, cuando ha ocurrido, \u00bflo has hecho en p\u00fablico y tras una discusi\u00f3n acalorada o ha sido m\u00e1s bien un proceso gradual y discreto?<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>Basta asomarse a Twitter para ver toda esta maquinaria en funcionamiento. \u00bfQue una encuesta dice que nuestro partido predilecto va a perder las elecciones? Cuidado, probablemente est\u00e9 manipulada. Si esa misma encuesta nos da la raz\u00f3n, damos la vuelta al argumento sin pesta\u00f1ear: \u201cIncluso las encuestas que publica este medio, que suelen estar manipuladas, me dan la raz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>No solo ocurre en Twitter, claro. Pensemos, por ejemplo, en las discusiones entre economistas: \u00bfel empleo crece cuando sube la inversi\u00f3n p\u00fablica o cuando se recortan los impuestos? Bueno, pues depende de a qui\u00e9n preguntes y de los datos que escoja para probar la teor\u00eda en la que ya cre\u00eda antes de ponerse a trabajar.<\/p>\n<p>Esto no significa que nadie cambie de opini\u00f3n nunca, economistas incluidos. Pero si echamos un vistazo a nuestras propias creencias, podemos ver que lo hacemos muy pocas veces a lo largo de la vida. \u00bfCu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que cambiaste de opini\u00f3n sobre algo importante? \u00bfCu\u00e1ntas veces lo has hecho? Y, cuando ha ocurrido, \u00bflo has hecho en p\u00fablico y tras una discusi\u00f3n acalorada o ha sido m\u00e1s bien un proceso gradual y discreto?<\/p>\n<p>De hecho, solemos mirar con suspicacia a quien cambia de opini\u00f3n. Y eso que, por poco que lo pensemos, es absurdo mantener las mismas ideas que cuando ten\u00edamos veinte a\u00f1os. \u00bfC\u00f3mo es posible que acert\u00e1ramos con las creencias correctas cuando a\u00fan no sab\u00edamos casi nada del mundo? \u00bfTan listos \u00e9ramos que optamos por las ideas m\u00e1s racionales y sensatas ya en nuestra juventud?<\/p>\n<p>Y cuando hemos entrado en una discusi\u00f3n, \u00bflo hemos hecho para intercambiar ideas o para defender nuestra postura, rechazando de forma autom\u00e1tica cualquier planteamiento de nuestro adversario y buscando razones que justifiquen este rechazo?<\/p>\n<p>Esta \u00faltima pregunta no es solo una exageraci\u00f3n: seg\u00fan sostienen los neurocient\u00edficos Hugo Mercier y Dan Sperber en\u00a0<em>The Enigma of Reason<\/em>, la raz\u00f3n evolucion\u00f3 en gran parte en un contexto social y para ayudarnos a sostener discusiones, persuadir y manipular. La conversaci\u00f3n y el debate son las formas en las que evaluamos la fortaleza de nuestras opiniones. Por eso en redes sociales, un espacio p\u00fablico, queremos defender estas opiniones ante lo que a veces interpretamos como un asedio. No vemos muchas conversaciones tranquilas y educadas, sino m\u00e1s bien frasecitas supuestamente ingeniosas con el objetivo principal de que nuestros seguidores vean que somos listos y que estamos en el lado de los buenos. No es un intercambio de opiniones, es un espect\u00e1culo. No es extra\u00f1o, pues, que las discusiones pol\u00edticas en redes acaben polarizando a\u00fan m\u00e1s nuestras ideas.<\/p>\n<p>De entrada, tendemos a unirnos a \u201cequipos pol\u00edticos que comparten narrativas morales\u201d, escribe Haidt. Y, como recoge un estudio del instituto de an\u00e1lisis estadounidense Pew Research refiri\u00e9ndose a las discusiones en redes, se acaban formando \u201cdos grupos de debate diferentes que por lo general no interact\u00faan el uno con el otro\u201d y que entre s\u00ed est\u00e1n \u201cmuy interconectados\u201d.<\/p>\n<section id=\"sumario_1|html\" class=\"sumario_html izquierda\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\"><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>En esto influye el hecho de que los debates en redes a menudo se articulan en torno a unos pocos\u00a0<a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/jcc4.12016\/abstract\">\u00absuperparticipantes\u00bb<\/a>, una minor\u00eda muy polarizada, muy activa y muy visible. Estos grupos separados forman lo que Eli Pariser defini\u00f3 en 2011 como \u201cburbuja de filtros\u201d: tendemos a seguir a personas que piensan como nosotros y, adem\u00e1s, los algoritmos acaban configurando lo que vemos seg\u00fan nuestras preferencias (y nuestros \u201cme gusta\u201d), encerr\u00e1ndonos en una burbuja en la que cada vez estamos menos expuestos a ideas ajenas. A menudo solo nos llegan opiniones diferentes cuando alguien las comparte para hacer escarnio: \u201cMirad lo que dice este. Pero qu\u00e9 tonto\u201d.<\/p>\n<p>Esto no significa que crea que las discusiones sean siempre in\u00fatiles. Al contrario, el propio Haidt explica que hablar con otras personas es una de las formas m\u00e1s adecuadas para cambiar de opini\u00f3n. Lo mismo dicen Mercier y Sperber: queremos que nuestras ideas \u201cnos justifiquen en los ojos de los dem\u00e1s\u201d. Y a veces \u201cesto significa revisar las conclusiones que apoyan nuestras razones: cambiar de opini\u00f3n o de curso de acci\u00f3n para que podamos justificarnos mejor\u201d.<\/p>\n<p>Pero la exposici\u00f3n a las buenas ideas que nos hagan cambiar de opini\u00f3n ha de tener otro tono: cambiamos de idea no solo cuando esta idea es buena, sino tambi\u00e9n cuando el ambiente es propicio. Es decir, o bien cuando estamos entre amigos o bien cuando nos lleva la contraria alguien de quien nos fiamos. Vamos, lo contrario de lo que suele ocurrir en una discusi\u00f3n pol\u00edtica habitual, y no solo en redes.<\/p>\n<\/div>\n<p>Fuente:<\/p>\n<p>https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/04\/05\/ideas\/1554480626_453093.html<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfDiscutir en Internet es una p\u00e9rdida de tiempo? Cambiamos de idea no solo cuando esta idea es buena, sino tambi\u00e9n cuando el ambiente es propicio GETTY IMAGES Quiz\u00e1s\u00a0discutir en redes sociales con desconocidos\u00a0no sea el mejor escenario para el intercambio pausado y sensato de ideas. Solemos tomarnos por personas muy racionales que examinan argumentos de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[1,4],"tags":[],"class_list":["post-2066","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-members","category-opinion","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-xk","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2066","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2066"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2066\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2069,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2066\/revisions\/2069"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2066"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2066"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2066"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}