{"id":207,"date":"2015-03-30T08:34:15","date_gmt":"2015-03-30T08:34:15","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=207"},"modified":"2015-03-30T08:34:15","modified_gmt":"2015-03-30T08:34:15","slug":"mas-dociles-y-mas-cobardes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2015\/03\/30\/mas-dociles-y-mas-cobardes\/","title":{"rendered":"M\u00e1s d\u00f3ciles y m\u00e1s cobardes"},"content":{"rendered":"<p>El fil\u00f3sofo italiano Giorgio Agamben, en su inquietante ensayo titulado \u00bfQu\u00e9 es un dispositivo?, llega a la conclusi\u00f3n de que hoy tenemos \u201cel cuerpo social m\u00e1s d\u00f3cil y cobarde que se haya dado jam\u00e1s en la historia de la humanidad\u201d. Esa docilidad y esa cobard\u00eda que Agamben percibe esta relacionada con los tel\u00e9fonos m\u00f3viles y con las tabletas a las que vive conectado un habitante com\u00fan del siglo XXI.<\/p>\n<p>Pero estos aparatos electr\u00f3nicos, que son el punto en el que termina el ensayo, no son m\u00e1s que la evoluci\u00f3n de los dispositivos que han modelado el comportamiento y los destinos de la humanidad desde hace siglos. \u00bfQu\u00e9 es un dispositivo? Agamben echa mano de las ideas de Michel Foucault, de Jean Hyppolite y de Hegel para establecer que el dispositivo es eso que tiene \u201cla capacidad de capturar, orientar, determinar, interceptar, modelar, controlar y asegurar los gestos, las conductas, las opiniones y los discursos de los seres vivientes\u201d, y esto incluye no solo las instituciones como la escuela, las f\u00e1bricas, la religi\u00f3n, la constituci\u00f3n y el manicomio. Tambi\u00e9n son dispositivos \u201cla pluma, la escritura, la literatura, la filosof\u00eda, la agricultura, el cigarrillo, la navegaci\u00f3n, los ordenadores, los tel\u00e9fonos m\u00f3viles y \u2014por qu\u00e9 no\u2014 el lenguaje mismo, que quiz\u00e1s es el m\u00e1s antiguo de los dispositivos\u201d. En suma, Agamben divide al mundo en dos grandes clases: los seres vivientes y los dispositivos, que forman una intricada red que, inevitablemente, nos condiciona, nos hace pensar, reaccionar y conducirnos de una manera determinada, aun cuando nosotros estemos muy convencidos de nuestra originalidad.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-208\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/03\/e542ffad66.jpg\" alt=\"e542ffad66\" width=\"900\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/03\/e542ffad66.jpg 900w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/03\/e542ffad66-300x200.jpg 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/03\/e542ffad66-624x416.jpg 624w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/p>\n<p>Pero el fil\u00f3sofo italiano termina su ensayo precisamente en cuanto aparecen el smartphone y la tableta, que han venido a revolucionar, y a multiplicar de manera masiva, esos dispositivos que nos han acompa\u00f1ado desde el principio de los tiempos, pues ninguno de estos, ni las f\u00e1bricas ni los manicomios ni el cigarrillo ni la agricultura, han sido tan invasivos, ni han gozado de tanta impunidad como las tabletas y los tel\u00e9fonos m\u00f3viles, que son tambi\u00e9n, a su vez, dispositivos, y que invaden absolutamente todas las esferas que conforman la vida cotidiana de un individuo. Adem\u00e1s, invaden, a diferencia de aquellos dispositivos altamente invasivos como la religi\u00f3n, o las dictaduras, o el capitalismo rampante, de manera rigurosamente personal, m\u00e1s bien de forma personalizada, en un permanente y muy \u00edntimo t\u00eate \u00e0 t\u00eate con el usuario de la tableta o el tel\u00e9fono. Y no hay que dejar de lado otra diferencia con los dispositivos invasivos, la de que el usuario tiene en alta estima a su aparato electr\u00f3nico, lo lleva a todos lados, no puede vivir sin \u00e9l, lo ama y le preocupa que su aparato envejezca y caiga en desuso, le preocupa no estar al d\u00eda, le agobia que su dispositivo no sea ventana suficiente para mirar, y empaparse, de todos esos millones de dispositivos que son las p\u00e1ginas web, las redes sociales, las aplicaciones que sistematizan y propagan los millones y millones de dispositivos que est\u00e1n ah\u00ed palpitando, a un solo clic de distancia, listos para que el usuario voraz los consuma, los digiera y, a la postre, se deje conformar por estos. Antes de los tel\u00e9fonos m\u00f3viles, y de los ordenadores, el individuo gobernaba mejor su relaci\u00f3n con los dispositivos, ten\u00eda espacio para reflexionar, la informaci\u00f3n se administraba con una velocidad de escala humana; hoy la escala es la velocidad de la luz y en ese batiburrillo de pronto el planeta entero, como sucedi\u00f3 hace unos d\u00edas, debate si el vestido que llevaba una se\u00f1ora a una boda era blanco y dorado, o azul y negro. \u00bfLa discusi\u00f3n sobre el color del vestido era importante?, seguramente no, pero era la que con m\u00e1s fuerza entraba por los aparatos electr\u00f3nicos y esto nos da una idea de la nueva jerarqu\u00eda que establece el siglo XXI.<\/p>\n<p>Tiene raz\u00f3n Giorgio Agamben cuando dice que nunca en la historia de la humanidad la sociedad ha sido tan d\u00f3cil y tan cobarde, quiz\u00e1 porque nunca hab\u00edamos consumido tantos dispositivos, estamos permanente distra\u00eddos, con la atenci\u00f3n puesta en demasiadas cosas simult\u00e1neamente y eso nos hace vulnerables, hemos abierto demasiadas puertas y la atenci\u00f3n que requiere atenderlas a todas nos va condenando poco a poco a la individualidad, nos va convirtiendo en individuos que se bastan a s\u00ed mismos, que pueden prescindir, cada vez con m\u00e1s confort, de la vida en comunidad.<\/p>\n<p>Los tel\u00e9fonos y las tabletas, adem\u00e1s de sus m\u00faltiples virtudes, tambi\u00e9n han conseguido atomizar a la sociedad y quiz\u00e1 por esto, porque estamos cada vez m\u00e1s solos somos hoy m\u00e1s d\u00f3ciles y m\u00e1s cobardes. Y en esa rotunda soledad a la que nos invita la tableta, estamos expuestos permanentemente al discurso oficial de este milenio, que es el de la preocupaci\u00f3n de los Estados por la salud de sus ciudadanos, y la preocupaci\u00f3n de las familias por la salud de sus individuos; vivimos bombardeados por millones de dispositivos que nos hacen ver, con una insistencia francamente sospechosa, lo perjudicial que puede ser fumar, beber alcohol, consumir grasas saturadas, no hacer ejercicio; una bater\u00eda de dispositivos del miedo al envenenamiento corporal, a la decadencia f\u00edsica, al peligro, que atemorizan al individuo y que, seguramente, tiene que ver con eso de que somos el grupo humano m\u00e1s d\u00f3cil y m\u00e1s cobarde que ha producido la humanidad.<\/p>\n<p>Observemos, desde nuestra individualidad at\u00f3mica, lo que ya ha pasado, en este siglo que apenas comienza, con el acto de sentarse a mirar la televisi\u00f3n, que en el siglo XX sustituy\u00f3 al acto colectivo de sentarse alrededor del fuego; el televisor estaba en el sal\u00f3n y la casa gravitaba entorno a \u00e9l, como tambi\u00e9n pasaba con el tocadiscos: la tele y la m\u00fasica eran dos grandes pretextos para convivir con el otro. Hoy este paisaje dom\u00e9stico ha sido erradicado, se ha atomizado, cada individuo mira lo que quiere en su tableta, en su habitaci\u00f3n y en solitario y, el aparato de televisi\u00f3n, que se parece cada vez m\u00e1s a un monitor de ordenador, o a una pantalla de cine, subsiste gracias a las pel\u00edculas y a los partidos de f\u00fatbol, los dos espect\u00e1culos que son capaces, todav\u00eda, de congregar a un grupo de personas que atiende a una sola propuesta. Desde luego que la tableta tiene enormes ventajas sobre la televisi\u00f3n, no est\u00e1 sujeta a un horario, se puede hacer una pausa o repetir una escena, se pueden ver producciones de todo el mundo y puede evitarse la publicidad; pero estas contundentes ventajas solo lo ser\u00e1n de verdad si somos conscientes de lo que esa misma tableta nos ha arrebatado.<\/p>\n<p>La imagen que ilustra de verdad la atomizaci\u00f3n que producen estos aparatos electr\u00f3nicos, es la del individuo que escucha m\u00fasica enchufado a unos cascos. La calle est\u00e1 llena de gente que lleva cascos, cada vez m\u00e1s ostentosos, y que con frecuencia van cantando la canci\u00f3n que solo ellos oyen; van atendiendo parcialmente los accidentes del camino y transmitiendo a los que se topan con ellos, el mensaje que pretendo atrapar desde que comenzaron estas l\u00edneas: aqu\u00ed voy, en medio de la multitud, completamente solo.<\/p>\n<p>Pensemos en lo que era escuchar m\u00fasica en el siglo XX, era el acto colectivo por excelencia, se pon\u00eda un disco que o\u00edan los dem\u00e1s y la obra musical generaba una conversaci\u00f3n, un intercambio de ideas, una convivencia, cosa que todav\u00eda puede hacerse hoy pero que ya ha ca\u00eddo en desuso, porque lo de hoy es lo at\u00f3mico, el individuo solo con sus cascos. Y como complemento de esta nueva tendencia, tambi\u00e9n la m\u00fasica se ha atomizado, ya nadie escucha un disco completo, la m\u00fasica se vende por canciones, a pedazos. Pensando desde la paranoia, parece que alguien se ha puesto a aplicar aquella m\u00e1xima de divide y vencer\u00e1s, o mejor: atomiza y tendr\u00e1s una multitud de individuos solitarios, d\u00f3ciles y cobardes.<\/p>\n<p class=\"nota_pie\"><strong>Jordi Soler<\/strong> es escritor, y <a href=\"http:\/\/elpais.com\/elpais\/2015\/03\/16\/opinion\/1426529697_159621.html\" target=\"_blank\">ha publicado este art\u00edculo en el diario El Pa\u00eds<\/a>\u00a0el d\u00eda 28-3-2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fil\u00f3sofo italiano Giorgio Agamben, en su inquietante ensayo titulado \u00bfQu\u00e9 es un dispositivo?, llega a la conclusi\u00f3n de que hoy tenemos \u201cel cuerpo social m\u00e1s d\u00f3cil y cobarde que se haya dado jam\u00e1s en la historia de la humanidad\u201d. Esa docilidad y esa cobard\u00eda que Agamben percibe esta relacionada con los tel\u00e9fonos m\u00f3viles y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":209,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-207","post","type-post","status-publish","format-gallery","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/03\/zona-outlet_1200x628.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-3l","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/207","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=207"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/207\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":211,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/207\/revisions\/211"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/209"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=207"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=207"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=207"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}