{"id":218,"date":"2015-04-01T09:30:16","date_gmt":"2015-04-01T09:30:16","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=218"},"modified":"2015-04-01T09:30:16","modified_gmt":"2015-04-01T09:30:16","slug":"la-necesidad-que-la-vida-tiene-de-la-filosofia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2015\/04\/01\/la-necesidad-que-la-vida-tiene-de-la-filosofia\/","title":{"rendered":"La necesidad que la vida tiene de la filosof\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Pobre Filosof\u00eda\u2026 La Ley Org\u00e1nica para la Mejora de la Calidad Educativa, la conocida como Ley Wert, le ha propinado su \u00faltimo empell\u00f3n, y despu\u00e9s de suprimir su obligatoriedad en el Bachillerato y dejar a la \u00c9tica tambi\u00e9n como optativa en la ESO, parece condenada a vagar por el sistema educativo como simple mar\u00eda. En Espa\u00f1a, cualquiera puede alcanzar su titulaci\u00f3n universitaria sin haber tenido el m\u00e1s m\u00ednimo contacto con esta disciplina, que, a los ojos de quienes gestionan nuestra sociedad, parece ubicarse en la categor\u00eda de aprendizajes superfluos o lujosos, in\u00fatiles a la hora de enfrentarse a las exigencias del mercado laboral y de la vida en general. Y sin embargo, todos los sabios que, hasta esta \u00faltima hora, ha aportado al mundo la filosof\u00eda, estuvieron empe\u00f1ados en considerar que esta disciplina era la matriz de la que sal\u00edan los dem\u00e1s saberes, los cuales se deb\u00edan de remitir a ella en primer lugar para descubrir su raz\u00f3n de ser, y antes de poder echar a volar con cierta autonom\u00eda. \u00a1Qu\u00e9 ingenuos esos fil\u00f3sofos, vistos desde estas alturas de la posmodernidad!<\/p>\n<p>Pero en ese camino que nos ha tra\u00eddo hasta aqu\u00ed hemos ido perdiendo algo m\u00e1s que un saber meramente dirigido a diletantes y desocupados; y lo podemos comprobar si, tal y como suelen hacer los fil\u00f3sofos (y tambi\u00e9n los historiadores), indagamos en el sentido de ese recorrido, intentamos responder a la pregunta de por qu\u00e9 la filosof\u00eda ha pasado a ser tan prescindible. Para llevar a cabo esta pesquisa, no hace falta, pues, salirse de los caminos previstos por la propia filosof\u00eda, acostumbrada a preguntarse por qu\u00e9 las cosas son como son (o dicho seg\u00fan la f\u00f3rmula habitual, preguntarse por el ser de las cosas), que no es sino el paso previo para, con ayuda de ese auxiliar de la filosof\u00eda que es la \u00e9tica, descubrir despu\u00e9s lo que las cosas deber\u00edan ser. No tendremos, pues, que recurrir a otros m\u00e9todos que los de la propia filosof\u00eda para intentar averiguar las razones de su decadencia.<\/p>\n<p>Nos referiremos solamente a la \u00faltima etapa de la historia de Occidente (la civilizaci\u00f3n que, por lo dem\u00e1s, vio nacer a la filosof\u00eda), en la cual se han alcanzado los logros m\u00e1s espectaculares y los avances m\u00e1s decisivos de la historia de la humanidad. Esta parte de nuestra historia tuvo su origen en el Renacimiento, aunque de modo m\u00e1s o menos soterrado la revoluci\u00f3n que entonces hizo eclosi\u00f3n hab\u00eda echado sus ra\u00edces en el siglo XIV, a la altura del tiempo en que Guillermo de Ockham puso patas arriba la escol\u00e1stica al afirmar que en el mundo no exist\u00edan las realidades globales, los conceptos o ideas, solo exist\u00edan los individuos; no exist\u00eda, pues, el bosque, que era un mero invento de la mente, un \u201cflatus vocis\u201d, un soplo de voz, solo exist\u00edan los \u00e1rboles individuales. La fe deb\u00eda de ir por otros derroteros, pero la raz\u00f3n deb\u00eda de atenerse a aquella verdad y aplicar los correspondientes recortes, los de su c\u00e9lebre navaja, a cualquier intento de explicaci\u00f3n de las cosas que no se atuviese a ese punto de partida, el que exig\u00eda desprenderse de todos los aditamentos, inferencias, prejuicios o abstracciones que impidiesen reconocer la desnuda realidad de los hechos concretos e individuales.<\/p>\n<p>Aquello fue la bomba; una bomba de efectos retardados que, efectivamente, hizo explosi\u00f3n un par de siglos m\u00e1s tarde, en el Renacimiento, la edad en la que precisamente, dej\u00e1ndose impulsar por las emanaciones de tales pensamientos, irrumpieron los individuos rompiendo los moldes sociales que durante toda la Edad Media les hab\u00edan tenido encasillados e incluso anulados. Surgi\u00f3 tambi\u00e9n la atracci\u00f3n por el estudio de los hechos concretos, por el experimentalismo y su derivaci\u00f3n todav\u00eda filos\u00f3fica: el empirismo. Galileo, mientras tanto, formalizaba por vez primera el m\u00e9todo cient\u00edfico. Los descubrimientos que llegaron de la mano de aquel emergente deseo de descubrir el mundo y sus cosas fueron innumerables y abarcaron todos los \u00e1mbitos del conocimiento. La revoluci\u00f3n cient\u00edfica y los consiguientes avances tecnol\u00f3gicos se pusieron a andar\u2026 mejor ser\u00e1 decir que echaron a correr.<\/p>\n<p>La historia de Occidente, especialmente desde el Renacimiento, est\u00e1 marcada, pues, por el objetivo de acceder al conocimiento del mundo, de la realidad objetiva. Y resulta evidente que ha triunfado en ese objetivo. Pero a estas alturas es cuando toca preguntarse: \u00bfpara qu\u00e9 sirve conocer? \u00bfTiene alg\u00fan sentido esa realidad a estas alturas tan bien desentra\u00f1ada por la ciencia? De dar respuesta a esas preguntas es de lo que, precisamente, est\u00e1 encargada la filosof\u00eda. \u00bfY cu\u00e1l es la \u00faltima respuesta sobre ello a la que ha accedido Occidente? La \u00faltima respuesta es\u2026 ninguna. La realidad ha quedado maravillosamente explicada por la ciencia. Pero en paralelo, la filosof\u00eda ha desembocado en el nihilismo, es decir, en la conclusi\u00f3n de que ella, la filosof\u00eda misma ya no es necesaria; lo que se necesita, seg\u00fan esta perspectiva, es conocer las cosas y conformarse con ese conocimiento, porque el sentido que puedan tener es, de nuevo, un \u201cflatus vocis\u201d, un a\u00f1adido que nosotros hacemos a las cosas, pero que estas no tienen ni precisan para ser lo que son, y a las que procede aplicar, por tanto, los remedios de la navaja de Ockham. No hay nada m\u00e1s. O dicho a la inversa: lo que hay, adem\u00e1s de ese ser material y concreto de las cosas que ha logrado en gran parte desvelar la ciencia, es\u2026 nada. La filosof\u00eda, por tanto, no es necesaria. Suprimir la asignatura de filosof\u00eda de los planes de ense\u00f1anza es la l\u00f3gica consecuencia de haber accedido a una sociedad ba\u00f1ada en el nihilismo. Solo interesa el conocimiento de lo real, no si esa realidad tiene alg\u00fan sentido (se da por hecho que no). El Gran Hermano que rige los destinos de esta sociedad posmoderna ha comprendido que la funci\u00f3n del sistema de ense\u00f1anza es formar cient\u00edficos, sistem\u00e1ticos observadores de objetos, de los datos de la realidad, y, consiguientemente, nihilistas.<\/p>\n<p>Ahora bien, dec\u00eda Ortega que <i><b>\u201cel ser fundamental por su esencia misma no es un dato, no es nunca un presente para el conocimiento, es justo lo que le falta a todo lo presente (\u2026). Su modo de estar presente es faltar, por tanto, estar ausente\u201d<\/b><\/i>. Por eso, el simple conocimiento de lo dado no evita la sensaci\u00f3n de que algo nos falta, as\u00ed como la de extrav\u00edo con que, para empezar, nos situamos en el mundo. <i><b>\u201cLa vida es por lo pronto un caos donde uno est\u00e1 perdido\u201d<\/b><\/i>, dec\u00eda precisamente Ortega. El mero conocimiento objetivo de las cosas, aquel que, sin embargo, nos ha procurado los enormes avances cient\u00edficos a los que ha accedido nuestra civilizaci\u00f3n, no es suficiente para contrarrestar esa sensaci\u00f3n de extrav\u00edo que nos es inherente a la vez que insoportable. Necesitamos encontrar un sentido a la realidad para as\u00ed hacerla soportable. En suma, nos ayuda a concluir Ortega, <i><b>\u201cel hecho humano es precisamente el fen\u00f3meno c\u00f3smico del tener sentido\u201d<\/b><\/i>. Y para encontrar ese sentido necesitamos, seguimos necesitando a la filosof\u00eda. <i><b>\u201cLa filosof\u00eda <\/b><\/i>\u2013es la forma de decirlo que tiene Hegel\u2013 <i><b>(\u2026) es algo que purifica lo real, algo que remedia la injusticia aparente y lo reconcilia con lo racional\u201d<\/b><\/i>. Sin filosof\u00eda, nos quedamos inermes y vulnerables ante el absurdo, que es la manera primordial que tiene el mundo de presentarse ante nosotros, eso que nos hace sentirnos perdidos. A falta de filosof\u00eda, hemos aceptado como premisa cultural la visi\u00f3n instrumental de la vida que no aspira a que esta tenga un sentido, sino solo a que nos diluyamos entre las cosas, entre la multiplicidad de los entes, a dejar desasistidos los hechos objetivos del sentido que nuestra raz\u00f3n est\u00e1 obligada a descubrir en ellos. Todo eso no nos hace, precisamente, m\u00e1s felices. Aunque nuestra cultura pretende hacernos coexistir pac\u00edficamente con el absurdo, nuestras tripas no nos dejan aceptarlo. As\u00ed que o damos respuesta a nuestra necesidad de sentido o la industria de los psicof\u00e1rmacos seguir\u00e1 haciendo el agosto (total, para nada: no son las alteraciones neurol\u00f3gicas la causa \u00faltima de nuestra infelicidad, ni la bioqu\u00edmica lo que la resolver\u00e1). O rehabilitamos a la filosof\u00eda y la restituimos en sus funciones de exploraci\u00f3n de la posibilidad de que la vida tenga sentido y de lucha contra el absurdo, o ser\u00e1 \u00e9ste el que rija nuestros destinos.<\/p>\n<p>El cogollo de la filosof\u00eda lo constituye la metaf\u00edsica, que, a costa incluso del revolucionario Guillermo de Ockham, o m\u00e1s bien complementando sus vertiginosos presupuestos y todo lo que de fruct\u00edfero aportaron a la historia del Occidente, es la rama de la filosof\u00eda encargada de buscar acomodo al ente individual, particular, cambiante, fragmentario y finito en el marco del ser sustancial, estable, imperecedero. Necesitamos de algo que nos permita trascender nuestra voluble individualidad, que, sin embargo, era para Ockham (y es para la cultura occidental que sigui\u00f3 sus pasos) lo \u00fanico constatable; necesitamos encontrar para nuestra vida particular, ef\u00edmera, insustancial y extraviada un sentido que nos redima de tales insuficiencias, algo que nos permita ponernos en la estela de un destino que, cuando nuestro insignificante ser individual haya desaparecido, siga sirviendo de soporte esencial y dando sentido a lo que fuimos. Porque aunque sus formas de decirlo hayan quedado superadas, aquellos escol\u00e1sticos anteriores a Ockham tambi\u00e9n (solo \u201ctambi\u00e9n\u201d) ten\u00edan raz\u00f3n cuando dec\u00edan que lo que tiene existencia aut\u00e9ntica no son los individuos, sino lo que ellos llamaban \u201cuniversales\u201d, es decir, lo que sirve de referencia ideal y mod\u00e9lica a nuestro ser individual.<\/p>\n<p>\u00bfY c\u00f3mo llegaremos a encontrar eso que ha de dar sentido a nuestra vida si nos quitan la filosof\u00eda?<\/p>\n<blockquote><p>Art\u00edculo de Javier Mart\u00ednez Gracia, publicado en su blog \u00abNo es tarde todav\u00eda\u00bb.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pobre Filosof\u00eda\u2026 La Ley Org\u00e1nica para la Mejora de la Calidad Educativa, la conocida como Ley Wert, le ha propinado su \u00faltimo empell\u00f3n, y despu\u00e9s de suprimir su obligatoriedad en el Bachillerato y dejar a la \u00c9tica tambi\u00e9n como optativa en la ESO, parece condenada a vagar por el sistema educativo como simple mar\u00eda. 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