{"id":243792,"date":"2020-12-05T18:39:18","date_gmt":"2020-12-05T18:39:18","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=243792"},"modified":"2020-12-05T18:39:18","modified_gmt":"2020-12-05T18:39:18","slug":"abriendo-la-panza-del-oso-de-trapo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2020\/12\/05\/abriendo-la-panza-del-oso-de-trapo\/","title":{"rendered":"Abriendo la panza del oso de trapo"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-0 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/i2.wp.com\/www.filco.es\/uploads\/2020\/12\/Mentes-colmena.jpg?fit=1068%2C601&amp;ssl=1\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i2.wp.com\/www.filco.es\/uploads\/2020\/12\/Mentes-colmena.jpg?resize=696%2C392&amp;ssl=1\" alt=\"El libro \u00abMentes colmena\u00bb, de Isabel F. Pe\u00f1uelas, re\u00fane dieciocho relatos. \u00abEn todos los cuentos hay siempre un lugar hasta el que se desea llegar, en el que se quiere penetrar a cualquier precio, o un lugar odioso del que se desea huir: un planeta, una ciudad, una c\u00e1rcel, una reserva, una mente\u00bb, escribe Francisco J. Pariego en esta rese\u00f1a. Imagen de Gerd Altmann en Pixabay.\" \/><\/a><figcaption>El libro \u00abMentes colmena\u00bb, de Isabel F. Pe\u00f1uelas, re\u00fane dieciocho relatos. \u00abEn todos los cuentos hay siempre un lugar hasta el que se desea llegar, en el que se quiere penetrar a cualquier precio, o un lugar odioso del que se desea huir: un planeta, una ciudad, una c\u00e1rcel, una reserva, una mente\u00bb, escribe Francisco J. Pariego. Imagen de Gerd Altmann en Pixabay.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>El dise\u00f1o gen\u00e9tico, la neurotecnolog\u00eda, los implantes cerebrales, la regeneraci\u00f3n, la realidad virtual y aumentada conforman el mundo de&nbsp;<em>Mentes colmena,<\/em>&nbsp;de Isabel Fern\u00e1ndez Pe\u00f1uelas, un paisaje desolado y ciertamente dist\u00f3pico en el que no es f\u00e1cil acomodarse, que te envuelve, te sugiere y te frustra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por&nbsp;<a href=\"https:\/\/ideasyficciones.pacojariego.me\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Francisco J. Jariego<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Ciboria huele mal a causa de las ratas que se utilizan para fabricar nuestros cerebros.&nbsp;<\/em><br>De<em>&nbsp;Memorias de un ciborg,<\/em>&nbsp;primer relato de&nbsp;<em>Mentes colmena<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/tienda.filco.es\/es\/libro\/mentes-colmena_DA10012123\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i1.wp.com\/www.filco.es\/uploads\/2020\/11\/COMPRA-EL-LIBRO-14.jpg?resize=200%2C330&amp;ssl=1\" alt=\"Filosof\u00eda &amp; co. - COMPRA EL LIBRO 14\" class=\"wp-image-39002\" \/><\/a><figcaption>Mentes colmena, de Pe\u00f1uelas (Bubok).<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Que un cuento comience hablando de malos olores me produce escalofr\u00edos.<\/strong>&nbsp;Los olores tienen un poder de persuasi\u00f3n m\u00e1s fuerte que el de las palabras, nos dice Patrick S\u00fcskind en<em>El perfume.<\/em>&nbsp;\u00abEl poder persuasivo de un olor entra en nosotros como el aliento en nuestros pulmones, nos llena, nos impregna totalmente\u00bb. Quiz\u00e1s por eso a m\u00ed los olores me dan miedo, en el papel m\u00e1s si cabe, pero a la autora de&nbsp;<em>Memorias de un ciborg<\/em>&nbsp;no. Con ella te sumergir\u00e1s en un oscuro pantano de sensaciones. Los dieciocho cuentos de la antolog\u00eda&nbsp;<em>Mentes colmena<\/em>&nbsp;de&nbsp;<a href=\"https:\/\/isabelpenuelas.com\/\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Isabel Fern\u00e1ndez Pe\u00f1uelas<\/a>&nbsp;son todos as\u00ed: dieciocho chapuzones. Das dos pasos y el agua te cubre hasta el cuello, tienes que echar a nadar sin ver lo que hay en el fondo y sin ver la otra orilla. La \u00fanica opci\u00f3n es darle la mano a la autora y dejarte guiar. Pero \u00a1cuidado!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los cuentos de&nbsp;<em>Mentes colmena<\/em>&nbsp;son una colecci\u00f3n de instant\u00e1neas en movimiento, como esas fotos que tomas con tu&nbsp;<em>smartphone<\/em>&nbsp;y que cobran vida al pulsarlas.<\/strong>&nbsp;Podr\u00e1s ver unos instantes antes y despu\u00e9s de la escena principal. Dos, a lo sumo tres improntas o peque\u00f1os fragmentos, separados a veces por el paso de los a\u00f1os, otras por un simple parpadeo entre dos miradas consecutivas. Muchos de los cuentos no tienen un final n\u00edtido, un destino. La autora hace una sugerencia y te abandona. Que el cuento alcance o no el final es, en gran medida, una decisi\u00f3n del lector.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>A m\u00ed los olores me dan miedo, en el papel m\u00e1s si cabe, pero a la autora de&nbsp;<em>Memorias de un ciborg<\/em>&nbsp;no. Con ella te sumergir\u00e1s en un oscuro pantano de sensaciones<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>En&nbsp;<em>Memorias de un ciborg,<\/em>&nbsp;un androide intenta comprender a su amo humano.<\/strong>&nbsp;En&nbsp;<em>La copia<\/em>y en&nbsp;<em>Felicity,<\/em>&nbsp;es una humana la que intenta proyectarse en un androide. En&nbsp;<em>No soy un animal<\/em>&nbsp;se diluye la frontera entre especies. El dise\u00f1o gen\u00e9tico, la neurotecnolog\u00eda, los implantes cerebrales, la regeneraci\u00f3n, la realidad virtual y aumentada conforman el mundo de&nbsp;<em>Mentes colmena,<\/em>&nbsp;un paisaje desolado y ciertamente dist\u00f3pico en el que no es f\u00e1cil acomodarse, que te envuelve, te sugiere y te frustra. Las im\u00e1genes y la realidad se entrecruzan con una est\u00e9tica vagamente&nbsp;<em>ciberpunk<\/em>&nbsp;y la violencia on\u00edrica del v\u00eddeo de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=n6P0SitRwy8\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Heart-Shaped Box<\/a>, de Nirvana. No sabes si lo que est\u00e1s viendo es real o cambiar\u00e1 en la siguiente instant\u00e1nea como un fondo de pantalla o un decorado digital.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Definir&nbsp;<em>Mentes colmena<\/em>&nbsp;no es sencillo.<\/strong>&nbsp;La autora ha apostado por la ciencia ficci\u00f3n, pero la ciencia y la tecnolog\u00eda son una simple excusa en&nbsp;<em>Mentes colmena,<\/em>&nbsp;un pretexto o incluso una charada. En la ciencia ficci\u00f3n dura, la ciencia quiere ser protagonista, el&nbsp;<em>novum<\/em>&nbsp;es la estrella. En<em>Mentes colmena,&nbsp;<\/em>las profec\u00edas de la madre Shipton se dan la mano con una oscura referencia a<a href=\"https:\/\/ideasyficciones.pacojariego.me\/2020\/06\/04\/la-eterna-promesa-de-los-mercados-de-prediccion\/\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">los mercados de predicci\u00f3n<\/a>. La ciencia es a veces un comod\u00edn que la autora se saca de la manga. A veces la utiliza como un ariete para atacar lo que, para m\u00ed, constituye el tema central de la obra. Identificar al yo, la consciencia, lo que nos define, la esencia del ser, es una aut\u00e9ntica obsesi\u00f3n. La autora nos busca y se busca a s\u00ed misma en&nbsp;<em>Mentes colmena.<\/em>&nbsp;Y lo hace con un m\u00e9todo despiadado. Como ella misma nos anuncia en el pr\u00f3logo, \u00abnadie sabe lo que guarda en su interior hasta que no se abre a s\u00ed mismo como la panza de un oso de trapo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Trece de los dieciocho relatos est\u00e1n escritos en primera persona, un narrador extremadamente subjetivo que casi nunca es el protagonista, apenas visible, sin nombre.&nbsp;<\/strong>En alg\u00fan caso, en alguno de los relatos, encuentras el nombre al final, de manera fortuita, como si alguien hubiera olvidado borrarlo. El narrador es un instrumento necesario de los acontecimientos que se personifica para describir lo que tiene delante. El foco es a veces su compa\u00f1ero, un amante, a veces un obst\u00e1culo, el antagonista. Este personaje en el foco s\u00ed tiene nombre propio, Frida, Lea, que en ocasiones es una descripci\u00f3n que se repite de manera obsesiva hasta llegar a convertirse en nombre propio: la doctora turquesa, la mujer de la capa de plumas. En algunos cuentos, el narrador parasita la historia y acaba sobrepasando al protagonista para ocupar el foco de la narraci\u00f3n en un ejercicio de superaci\u00f3n, en una salida de la cris\u00e1lida al final de cuento.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La autora de&nbsp;<em>Mentes colmena<\/em>&nbsp;ha apostado por la ciencia ficci\u00f3n, pero la ciencia y la tecnolog\u00eda son una simple excusa, un pretexto o incluso una charada<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>M\u00e1s all\u00e1 de los dos, a lo sumo tres personajes identificados, el resto de identidades se diluyen en una masa informe,<\/strong>&nbsp;una suerte de personaje \u00fanico y omnipresente, que se integra en el fondo, casi indistinguible del paisaje. En algunos casos la referencia al car\u00e1cter indistinguible es expl\u00edcita y deliberadamente buscada: asistentes cl\u00f3nicos o mutaciones gen\u00e9ticas que no admiten variaciones en su perfecci\u00f3n o en su insustancial irrelevancia. En otras, sospecho que se produce de manera inconsciente, como reflejo de esa obsesi\u00f3n por la consciencia y la identidad. El reconocimiento, la identificaci\u00f3n de una persona o una personalidad es siempre el objetivo. Alcanzarlo es la \u00fanica posibilidad de encontrar la paz.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Los otros presos y yo nos miramos entre nosotros; no lo hac\u00edamos en el penitenciario, no nos gusta mirarnos, pero ahora s\u00ed lo hacemos. Reconocernos nos reconforta.<\/em><br>Poda neuronal<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en \u00faltima instancia resulta ser un objetivo inalcanzable.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En todos los cuentos hay siempre un lugar hasta el que se desea llegar,&nbsp;<\/strong>en el que se quiere penetrar a cualquier precio, o un lugar odioso del que se desea huir: un planeta, una ciudad, una c\u00e1rcel, una reserva, una mente. Los relatos transcurren en lugares y tiempos muy diferentes, reales o imaginarios, a veces se\u00f1alados por la autora de manera expl\u00edcita \u2014Dubai 2079 o Retina 2120\u2014, otras solo intuidos. La geograf\u00eda, entrevista por medio de sutiles referencias, es un personaje m\u00e1s del cuento que oprime con su silencio y su presencia. Una referencia, un par de objetos, dos o tres breves frases, a modo de brochazos con suficientes para crear el ambiente, para dejar al lector contemplando y recomponiendo un cuadro impresionista.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Desde la terraza de mi apartamento puedo ver los cargueros que circulan por el mar gelatinoso. (\u2026) El transbordador interplanetario avanza por el aeropuerto espacial desplegando las alas azuladas de su exoesqueleto met\u00e1lico con la pesadez de un escarabajo gigante.<\/em><br>Eutanasia espacial<\/p>\n\n\n\n<p><em>Peces sin boca, o con una \u00fanica aleta, con colas diminutas como un grano de arroz, o flacas como el sedal de la ca\u00f1a. Peces azules y sardas, jureles de ojo negro a los que no les quedan escamas. Antes se com\u00edan.<\/em><br>Sobran muchas horas de vida<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El paisaje en&nbsp;<em>Mentes colmena<\/em>&nbsp;me hace recordar, de alguna manera, al mar de Solaris.<\/strong>&nbsp;En sus p\u00e1ginas se respira la misma soledad opresiva que en las estancias de la estaci\u00f3n de investigaci\u00f3n que imaginara Stanislav Lem.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abUn escritor que no corre riesgos no es un escritor. Es un escribano\u00bb. Javier Cercas<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong><em>Mentes colmena<\/em>\u00a0es una apuesta valiente y de una gran originalidad.<\/strong>\u00a0La identidad, la soledad, la b\u00fasqueda y la huida, el paso del tiempo son temas recurrentes. El conjunto de cuentos es m\u00e1s que la suma, lo cual no es habitual en las antolog\u00edas, donde a menudo un cuento toma el protagonismo. Como sucede con las obras singulares, encasillarla en un g\u00e9nero es, en gran medida, un ejercicio est\u00e9ril. Hace unos d\u00edas, en una entrevista para La noche de los libros de la Comunidad de Madrid, Javier Cercas afirmaba que un escritor que no corre riesgos no es un escritor. Es un escribano. Con la antolog\u00eda de\u00a0<em>Mentes colmena,\u00a0<\/em>publicada por la editorial Bubok, Isabel Fern\u00e1ndez Pe\u00f1uelas demuestra que es una escritora. La antolog\u00eda no dejar\u00e1 a nadie indiferente, y creo que el lector curioso en busca de una obra original se encontrar\u00e1 con una grata sorpresa.<br><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.filco.es\/abriendo-la-panza-del-oso-de-trapo\/\">https:\/\/www.filco.es\/abriendo-la-panza-del-oso-de-trapo\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El dise\u00f1o gen\u00e9tico, la neurotecnolog\u00eda, los implantes cerebrales, la regeneraci\u00f3n, la realidad virtual y aumentada conforman el mundo de&nbsp;Mentes colmena,&nbsp;de Isabel Fern\u00e1ndez Pe\u00f1uelas, un paisaje desolado y ciertamente dist\u00f3pico en el que no es f\u00e1cil acomodarse, que te envuelve, te sugiere y te frustra. Por&nbsp;Francisco J. 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