{"id":251,"date":"2015-04-09T09:18:34","date_gmt":"2015-04-09T09:18:34","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=251"},"modified":"2015-04-09T09:18:34","modified_gmt":"2015-04-09T09:18:34","slug":"charles-baudelaire-el-encuentro-con-el-mal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2015\/04\/09\/charles-baudelaire-el-encuentro-con-el-mal\/","title":{"rendered":"Charles Baudelaire: el encuentro con el mal"},"content":{"rendered":"<p>Al contrario de lo que sucede con otros autores \u2013m\u00e1s preocupados por el juicio de la Historia\u2013,<a href=\"https:\/\/apuntesdelechuza.wordpress.com\/2012\/01\/22\/tempus-fugit-la-permanente-huida-del-tiempo-una-reflexion-a-partir-de-leopardi-y-baudelaire\/\">Baudelaire<\/a> (1821-1867) se deja conocer en sus escritos (en los que siempre se expres\u00f3 sin tapujos) de igual o mejor forma que en sus actos. No fue un escritor prol\u00edfico, tampoco una figura literaria de primera l\u00ednea en aquel segundo tercio del siglo XIX (eclipsado, entre otros, por Victor Hugo y Alejandro Dumas). A pesar de ello, su descaro a la hora de enfrentarse a los gustos establecidos y a las normas literarias predominantes, junto a la caracter\u00edstica sinceridad que rastreamos en sus obras, le dieron pronto una merecida fama gracias a la que sus contempor\u00e1neos pudieron comprender mejor, aunque inc\u00f3modamente, su tiempo y a s\u00ed mismos.<\/p>\n<blockquote><p>La vida no posee m\u00e1s que un encanto verdadero: el encanto del juego. Pero, \u00bfy si nos resulta indiferente ganar o perder?<\/p><\/blockquote>\n<p>Las consecuencias del vertiginoso desarrollo urban\u00edstico que en aquel tiempo comenzaba a convertir Par\u00eds en una gran metr\u00f3poli (paulatina industrializaci\u00f3n, dise\u00f1o de enormes avenidas, etc.), desarrollo al que Baudelaire asisti\u00f3 durante toda su vida, le inclinaron a observar con actitud recelosa el concepto de progreso y todo cuanto este pudiera traer consigo: \u201cLa virtud es artificial, sobrenatural \u2013aseguraba\u2013. El mal se hace sin esfuerzo, naturalmente, por fatalidad; el bien es siempre producto de un arte\u201d. Pero pronto nos asalta uno de los mayores atractivos de la obra del franc\u00e9s: los fuertes contrastes y las contradicciones cordiales de su pensamiento. En 1863 nuestro protagonista publicaba un interesante art\u00edculo, bajo el t\u00edtulo de \u201cElogio del maquillaje\u201d, en el que abogaba por la hu\u00edda de lo natural en favor de aquellas conductas humanas que tienden a \u201csobrepasar la naturaleza\u201d, a hacer un \u201cpermanente y sucesivo esfuerzo de reforma de la naturaleza\u201d. En contra del concepto de buen salvaje de Rousseau, Baudelaire elogiaba todo cuanto estuviera relacionado con lo artificial: debemos alejarnos de todo lo natural, aut\u00e9ntica sede y origen del mal. Mientras, aquella ciudad de Par\u00eds de la que por momentos reneg\u00f3, no cesaba de cambiar: de devenir, precisamente, \u201cartificial\u201d.<\/p>\n<blockquote><p>Existen en todo hombre, y a todas horas, dos postulaciones simult\u00e1neas: una hacia Dios y otra hacia Sat\u00e1n. La invocaci\u00f3n a Dios, o espiritualidad, es un deseo de ascender de grado; la de Sat\u00e1n, o animalidad, es un gozo de rebajarse.<\/p><\/blockquote>\n<p><a href=\"https:\/\/apuntesdelechuza.files.wordpress.com\/2013\/11\/charles-baudelaire.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-5295  \" src=\"https:\/\/apuntesdelechuza.files.wordpress.com\/2013\/11\/charles-baudelaire.jpg?w=269&amp;h=368\" alt=\"Charles Baudelaire\" width=\"269\" height=\"368\" \/><\/a><\/p>\n<p>Baudelaire escribi\u00f3 aquellas l\u00edneas ya pr\u00f3ximo a su muerte, cuando los achaques de distintas enfermedades (provocadas por sus excesos de juventud \u2013droga, alcohol y prostituci\u00f3n\u2013) hac\u00edan mella en su cuerpo y en su \u00e1nimo. En ellas intenta justificar una trayectoria vital que siempre interpretar\u00e1 bajo la sombra del arrepentimiento. Un arrepentimiento que no tiene su base en acciones reprobables, sino en la permanente huida del tiempo. Esta concepci\u00f3n de la existencia como un viaje ef\u00edmero del que hay que dar cuenta qued\u00f3 claramente expresada en dos de los poemas m\u00e1s c\u00e9lebres de <em>Las flores del mal<\/em>: \u201cEl reloj\u201d y \u201cLo irreparable\u201d, en los que rastreamos versos como estos: \u201cAcu\u00e9rdate que el Tiempo es un \u00e1vido jugador\/ que gana sin hacer trampas, \u00a1en todo lance!, es la ley\u201d, o \u201c\u00a1Lo Irreparable roe con sus dientes malditos!\u201d.<\/p>\n<blockquote><p>\u00a1Qu\u00e9 diferente y qu\u00e9 poco es lo que queda de un hombre, a excepci\u00f3n del recuerdo! Pero el recuerdo no es m\u00e1s que un nuevo sufrimiento.<\/p><\/blockquote>\n<p>En ninguno de ellos encontramos la confesi\u00f3n de un hombre arrepentido por un acto concreto o por la comisi\u00f3n de alguna fechor\u00eda cualquiera. M\u00e1s all\u00e1, a Baudelaire le interesa subrayar el car\u00e1cter cr\u00f3nico de uno de los males end\u00e9micos de nuestra existencia: el tedio de vivir, \u201cel fruto de la melanc\u00f3lica falta de curiosidad\u201d, una indiferencia dolorosa que qued\u00f3 recogida bajo el nombre de <em>spleen<\/em>. En una carta que Baudelaire dirigi\u00f3 a su madre en 1957 define certeramente este concepto: \u201cLo que siento es un inmenso des\u00e1nimo, una sensaci\u00f3n de aislamiento insoportable, una ausencia total de deseos, una imposibilidad de encontrar cualquier diversi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<blockquote><p>Crueldad y voluptuosidad, sensaciones id\u00e9nticas, como el calor extremo y el extremado fr\u00edo.<\/p><\/blockquote>\n<p>Mucho tiene que ver con el <em>spleen<\/em> nuestra conciencia fragmentada, siempre en tensi\u00f3n entre dos extremos: el bien y el mal. Baudelaire se deja arrastrar en este punto por <a href=\"https:\/\/apuntesdelechuza.wordpress.com\/2013\/09\/27\/edgar-allan-poe-pensamiento-abisal\/\">Poe<\/a>, a quien ley\u00f3, estudi\u00f3 y tradujo, y al que crey\u00f3 sin duda cuando el autor norteamoricano explicaba que la perversidad, como fuerza primitiva e irresistible, hace que el hombre sea \u201csin cesar y a la vez homicida y suicida, asesino y verdugo\u201d. Los seres humanos somos \u00e1ngeles ca\u00eddos, divididos esencialmente en dos mitades que se excluyen y repudian de manera constante: \u201c\u00bfQu\u00e9 es la ca\u00edda? \u2013escrib\u00eda Baudelaire en <em>Mi coraz\u00f3n al desnudo<\/em>\u2013. Si es la unidad que se convierte en dualidad, es Dios quien cae. En otros t\u00e9rminos, \u00bfno ser\u00e1 la creaci\u00f3n la ca\u00edda de Dios?\u201d.<\/p>\n<blockquote><p>Hay que estar siempre ebrio. Nada m\u00e1s: ese es todo el asunto. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que os fatiga la espalda y os inclina hacia la tierra, ten\u00e9is que embriagaros sin tregua. Pero, \u00bfde qu\u00e9? De vino, de poes\u00eda o de virtud, como quer\u00e1is. Pero embriagaos.<\/p><\/blockquote>\n<p><a href=\"https:\/\/apuntesdelechuza.files.wordpress.com\/2013\/11\/retrato-baudelaire.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-5297  \" src=\"https:\/\/apuntesdelechuza.files.wordpress.com\/2013\/11\/retrato-baudelaire.jpg?w=322&amp;h=404\" alt=\"Retrato Baudelaire\" width=\"322\" height=\"404\" \/><\/a><\/p>\n<div class=\"wp-caption alignleft\">\n<p class=\"wp-caption-text\">\u201cQuien se liga al placer, es decir, al presente, me hace el efecto del hombre rodando por una pendiente\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<p>Es m\u00e1s, nos vemos atra\u00eddos misteriosa y permanentemente hacia el mal: aquella perversidad constituye una fuente inagotable de placeres para quien da rienda suelta a sus inclinaciones sat\u00e1nicas. Ya curtido por la experiencia que dan los a\u00f1os, Baudelaire no dudaba en afirmar que \u201cla voluptuosidad \u00fanica y suprema del amor radica en la certidumbre de hacer el mal. Y tanto el hombre como la mujer saben de nacimiento que en el mal se encuentra toda voluptuosidad\u201d. Baudelaire es tajante en este sentido: Dios necesita a Sat\u00e1n para mostrar su poder tanto como Sat\u00e1n necesita de Dios para afirmarse frente a \u00e9l. Es por eso que ambas fuerzas, inextinguibles, despiertan en el alma humana sentimientos encontrados<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>de temor y veneraci\u00f3n. Nuestra necesidad de acudir a la divinidad depender\u00e1, en \u00faltima instancia, de la imagen que guardemos de nosotros mismos. El fuerte y seguro de s\u00ed (t\u00e9rminos que recuerdan mucho a Nietzsche) no necesitar\u00e1 echar mano del consuelo de la creencia, mientras que los que caen presa de la desgracia \u2013y la hacen suya como si fueran culpables\u2013 buscar\u00e1n a Dios. As\u00ed, Baudelaire mencionaba este mandamiento en <em>Mi coraz\u00f3n al desnudo<\/em>: \u201cSer un gran hombre y un santo para s\u00ed mismo, he aqu\u00ed la \u00fanica cosa importante\u201d.<\/p>\n<blockquote><p>Este es uno de los caracteres m\u00e1s interesantes de la Belleza, el misterio.<\/p><\/blockquote>\n<p>Como dec\u00eda m\u00e1s arriba, tambi\u00e9n el progreso, la industrializaci\u00f3n y el comercio fomentan la innata perversi\u00f3n humana. El poeta \u2013y el artista en general\u2013 es, por el contrario, un repudiado, un paria, alguien a quien se excluye de la sociedad por todo cuanto se atreve a denunciar p\u00fablicamente: \u201cel mundo est\u00e1 compuesto de gentes que no pueden pensar m\u00e1s que en com\u00fan, en bandas\u201d \u2013aseguraba Baudelaire\u2013. S\u00f3lo puede existir un \u00fanico progreso moral: el del individuo en su unicidad. La sociedad adocena, adoctrina y empuja a pensar de forma uniforme, erradicando toda eminencia que pretenda resaltar: \u201cReligiosa embriaguez de las grandes ciudades. Pante\u00edsmo. Yo soy Todos. Todos, soy yo\u201d. Tal es el placer de sumergirse en la masa, que tambi\u00e9n esconde un aspecto an\u00edmico, existencial: cuando nos mezclamos en una multitud nos sentimos solos, precisamente, porque experimentamos de primera mano la indiferencia \u2013y en ocasiones el desprecio\u2013 de quienes nos rodean.<\/p>\n<blockquote><p>Sin el don divino de la esperanza, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos atravesar este terrible desierto del tedio?<\/p><\/blockquote>\n<p>Baudelaire muere persuadido de que el hombre hace el mal porque sufre, por su condici\u00f3n de desterrado en un escenario que, salvo excepciones, siempre le es hostil. El mal no existir\u00eda y ser\u00eda superfluo si no se diera el sufrimiento, que adem\u00e1s es siempre creciente. Aunque \u2013y quiz\u00e1s fuera su \u00fanico alivio\u2013 por encima de este mundo que arremete con la fuerza de un vendaval, siempre planear\u00e1 el poeta, que no dudar\u00e1 en intentar descubrir entre tanto contraste una unidad que parece perdida\u2026 para siempre.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/apuntesdelechuza.files.wordpress.com\/2013\/11\/baudelaire-rochegrosse.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-5299\" src=\"https:\/\/apuntesdelechuza.files.wordpress.com\/2013\/11\/baudelaire-rochegrosse.jpg?w=327&amp;h=480\" alt=\"Baudelaire Rochegrosse\" width=\"327\" height=\"480\" \/><\/a><\/p>\n<p>Convencido de que la temporalidad afecta decisivamente al n\u00facleo de la moral, Baudelaire redact\u00f3 <em>Las flores del mal <\/em>\u2013su obra m\u00e1s conocida, publicada por vez primera en 1857\u2013 a sabiendas de que la dualidad entre placer y dolor, unida a la conciencia de la fugacidad del tiempo, constituye lo m\u00e1s caracter\u00edstico del ser humano. El libro se vio envuelto desde el principio en la pol\u00e9mica. El ministerio del Interior parisino puso enseguida en marcha una campa\u00f1a de escarnio mediante la que se declar\u00f3 que <em>Las flores del mal<\/em> entra\u00f1aba \u201cun desaf\u00edo lanzado a las leyes que protegen la religi\u00f3n y la moral\u201d. Tanto el autor como sus editores fueron llevados a juicio, acusados de ultrajar la moral p\u00fablica y las buenas costumbres.\u00a0 En esta obra, Baudelaire se propuso extraer la belleza del mal y ponerla a disposici\u00f3n de un p\u00fablico \u201caristocr\u00e1tico\u201d: no se dirige a las masas, sino a la \u00e9lite espiritual que pueda comprender su mensaje. Su intento de escandalizar y poner en vilo los convencionalismos sociales m\u00e1s arraigados de la \u00e9poca tuvo \u00e9xito\u2026 al precio de que las autoridades civiles cercenaran el texto original y consintieran su futura publicaci\u00f3n sin incluir aquellos poemas que con m\u00e1s fuerza atentaban contra el fomento de la virtud. En <em>Las flores del mal<\/em> quedan planteados los temas que m\u00e1s preocuparon a Baudelaire durante toda su vida: el amor, el avance inexorable del tiempo, su relaci\u00f3n con las mujeres, la brevedad de la existencia, el aburrimiento, la muerte y el papel del artista en la sociedad. Aunque nada es capaz de calmar el gusto del autor por la nada, que llega a convertirse en verdugo de s\u00ed mismo: \u201c\u00a1Ay, todo es abismo; \u2013acci\u00f3n, deseo, sue\u00f1o, palabra!\u201d, suspira Baudelaire.<\/p>\n<p>Los <em>Peque\u00f1os poemas en prosa<\/em>, que su autor nunca lleg\u00f3 a ver publicados en vida, \u201cson \u2013en palabras de Baudelaire\u2013 como las <em>Flores<\/em> pero con mucha m\u00e1s libertad, y m\u00e1s detalles, y m\u00e1s humor\u201d. En ellos no se abandona el terreno moral y se contin\u00faa la investigaci\u00f3n sobre el mal, aunque en este caso la perspectiva es m\u00e1s social que individual. En las <em>Reflexiones sobre algunos de mis contempor\u00e1neos<\/em>, Baudelaire se preguntaba qu\u00e9 es un poeta: dado que la existencia es un gigantesco jerogl\u00edfico, su labor es la de actuar como una suerte de traductor o descifrador. Por eso, \u201cs\u00e9 siempre poeta, incluso en prosa\u201d, invitaba. Por su parte, en <em>Los para\u00edsos artificiales<\/em> y <em>El vino y el hach\u00eds<\/em>, Baudelaire pone sobre la mesa los efectos de las drogas y el alcohol \u2013que no tuvo reparos en experimentar a lo largo de toda su vida\u2013.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, es digna de menci\u00f3n una de sus obras menos conocidas, quiz\u00e1s porque se trata de su \u00fanica novela, donde Baudelaire se autorretrata de manera magistral: <em>La Fanfarlo<\/em>, redactada alrededor de 1843, en la que narra las cuitas de su \u00e1lter ego, Samuel Crane, personaje que se ver\u00e1 envuelto en una enrevesada trama amorosa que le llevar\u00e1 a confesar sentimientos de los que se cre\u00eda a salvo.<\/p>\n<blockquote><p>Este art\u00edculo pertenece al blog Sociofilosof\u00eda o El Vuelo de la Lechuza: apuntesdelechuza.wordpress.com<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al contrario de lo que sucede con otros autores \u2013m\u00e1s preocupados por el juicio de la Historia\u2013,Baudelaire (1821-1867) se deja conocer en sus escritos (en los que siempre se expres\u00f3 sin tapujos) de igual o mejor forma que en sus actos. 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