{"id":262,"date":"2015-04-10T10:02:58","date_gmt":"2015-04-10T10:02:58","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=262"},"modified":"2015-04-10T10:02:58","modified_gmt":"2015-04-10T10:02:58","slug":"la-vida-es-mas-que-una-lista-de-tareas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2015\/04\/10\/la-vida-es-mas-que-una-lista-de-tareas\/","title":{"rendered":"La vida es m\u00e1s que una lista de tareas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Empecemos con un cuento.<\/strong> El de <em>La Cenicienta.<\/em> Pero no nos fijaremos ni en el zapato de cristal, ni en la calabaza que se convierte en carruaje, ni en el pr\u00edncipe azul. Vamos a poner nuestra atenci\u00f3n en la cantidad de tareas que debe hacer Cenicienta antes de ir al baile. Fregar, limpiar, planchar, ordenar, cocinar y volver a fregar, limpiar, ordenar\u2026 L\u00f3gicamente, cuando llega la hora de ir al baile, que es lo que realmente le hace ilusi\u00f3n y lo que de verdad cambiar\u00e1 su vida, est\u00e1 tan cansada que necesita la m\u00e1gica ayuda del Hada Madrina para conseguirlo. Sin ella, Cenicienta se hubiera quedado en casa, cansada y pensando con ansiedad en todo lo que a\u00fan le queda por hacer y en todo aquello para lo que no tendr\u00e1 tiempo.<\/p>\n<p>Pues bien, nosotros no somos muy diferentes a ella. Antes de poder asistir a nuestros bailes, es decir, a aquello que realmente nos hace ilusi\u00f3n, nos motiva y qui\u00e9n sabe si tambi\u00e9n puede cambiar nuestras vidas, nos vemos inmersos en un sinf\u00edn de quehaceres: la casa perfectamente ordenada, la lavadora tendida, el ni\u00f1o apuntado a cuatro actividades extraescolares; hay que ser, por supuesto, tremendamente productivos en nuestros trabajos, excelentes e imaginativos amantes con una vida social rica, activa y variada\u2026 y tener actualizado Facebook. \u00a1Ah!, y ser\u00eda bueno comer cinco piezas de fruta al d\u00eda y correr diez kil\u00f3metros y no tener ojeras y\u2026 Hacer, hacer y hacer. Al final de nuestro cuento, lo que sucede es que el baile siempre queda relegado a ma\u00f1ana, a \u201ccuando acabe esto\u2026\u201d. Y as\u00ed pasan los d\u00edas.<\/p>\n<div id=\"sumario_1|html\" class=\"derecha\"><\/div>\n<p>Como m\u00ednimo, Cenicienta tiene una excusa, o dos. Las malvadas hermanastras la obligan y la maltratan. Una fuerza externa la presiona, somete y explota. Pero hoy las hermanastras somos nosotros mismos. Byung-Chul Han, en su c\u00e9lebre libro <em>La sociedad del cansancio<\/em>, nos advierte de que vivimos en una sociedad de gimnasios, torres de oficinas, bancos, aviones y laboratorios gen\u00e9ticos. Es decir, en la sociedad del rendimiento, del <em>multitasking<\/em>(multitarea). Y una de las caracter\u00edsticas de esta sociedad es que el individuo se autoexplota con la coartada de la obligaci\u00f3n. Tenemos a las hermanastras dentro, dici\u00e9ndonos todo aquello que debemos hacer en una continua y exc\u00e9ntrica carrera en espiral. Porque hoy el \u00fanico pecado es no hacer nada. Hasta los momentos de ocio o los periodos de vacaciones se han convertido en una conjunci\u00f3n inagotable de tareas que nos dejan m\u00e1s cansados que cuando empezamos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, como se\u00f1ala el fil\u00f3sofo surcoreano, al no haber un explotador externo al que podamos enfrentarnos y oponernos con un rotundo \u00a1no!, la lucha resulta m\u00e1s complicada. Sin embargo, tambi\u00e9n es verdad que basta con querer para vencer a las dos hermanastras que nos tiranizan y desatar la magia del Hada Madrina que llevamos dentro.<\/p>\n<div id=\"sumario_3|despiece\" class=\"izquierda\"><a name=\"sumario_3\"><\/a><\/p>\n<div class=\"aside estirar\">\n<h2>Para conectarnos<\/h2>\n<div class=\"centro\">\n<div class=\"media\">\n<div class=\"foto figure\"><a class=\"posicionador\" title=\"ampliar foto\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" title=\"\" src=\"http:\/\/ep01.epimg.net\/elpais\/imagenes\/2015\/03\/27\/eps\/1427474949_926013_1427475354_sumario_normal.jpg\" alt=\"\" width=\"355\" height=\"270\" \/><span id=\"capaAmpliarFotoReposo_p4\" class=\"ampliar_foto reposo\"><\/span><\/a><\/p>\n<p class=\"figcaption estirar\"><span class=\"firma sola\">ANNA PARINI<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><strong>Admitamos pues que nos rodea<\/strong>el af\u00e1n de productividad, que quien m\u00e1s quien menos se deja seducir por esas insoportables <em>apps<\/em> que nos alertan de todo aquello que nos queda por hacer. O por las libretas preparadas para que podamos hacer listas que cumplir. O por libros que nos explican c\u00f3mo hacerlo todo, c\u00f3mo llegar a todas partes y que el tiempo nos cunda m\u00e1s. Pero llega el momento de abandonar esa locura, porque en el fondo, y parad\u00f3jicamente, no hay nada menos productivo que el af\u00e1n de productividad. Byung-Chul Han asegura que el <em>multitasking<\/em> nos conduce a un estado de atenci\u00f3n superficial y debemos tener en cuenta que los logros de la humanidad se deben a una atenci\u00f3n profunda y contemplativa. As\u00ed, tambi\u00e9n nuestros logros dependen de saber poner el foco y la atenci\u00f3n en aquellas cosas importantes, en los bailes que merecen la pena. Y para ello vamos a atacar al enemigo con sus mismas armas y confeccionar una lista, pero inteligente, que nos sirva a nosotros y no que acabemos nosotros sirvi\u00e9ndola a ella. \u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>El baile, en primer lugar. Hay que darle la vuelta a la lista. No dejar el baile para \u201ccuando acabe todo esto\u201d. Ocuparnos primero de lo fundamental, de nosotros mismos. Empezar el d\u00eda dedic\u00e1ndonos a aquello que sabemos que nos har\u00e1 bien. Imaginemos un tipo que tiene que escribir un art\u00edculo y antes de empezar, sin embargo, lee los correos pendientes, atiende las alertas de las redes sociales y contesta un par de <em>whatsapps<\/em>. \u00bfResultado? Cansancio antes de empezar. Cenicienta bien puede ir al baile y dejar esas otras cosas que requieren menos brillantez para despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Bien, \u00bfy qu\u00e9 hacemos con todo lo dem\u00e1s? Porque est\u00e1 claro que hay cosas que no podemos simplemente dejarlas de lado. \u00bfC\u00f3mo hacer entonces? Ayudar\u00e1 dividir el registro de tareas en tres grandes grupos.<\/p>\n<p><strong>Cosas que afrontar.<\/strong> Lo que tengamos que hacer, hag\u00e1moslo. Una vez hayamos ido al baile, no dejemos que esas otras cosas que volver\u00e1n a aparecer tarde o temprano revoloteen por nuestra cabeza. Por ejemplo, una llamada inc\u00f3moda que vamos postergando. \u00a1Son tres minutos! Pero si seguimos retras\u00e1ndola, en lugar de 180 segundos llegar\u00e1 a durar seis meses en nuestra cabeza.<\/p>\n<p><strong>Cosas que organizar.<\/strong> No hace falta que carguemos con todo. Podemos delegar, pedir ayuda, repartir tareas, conseguir que ciertas cosas se realicen sin que recaigan en nosotros.<\/p>\n<p><strong>Cosas que no hacer.<\/strong> Seguro que en esta lista hay muchos elementos que realmente no son necesarios. Que se pueden eliminar directamente y, de esta manera, liberar espacio. Cada uno debe decidir cu\u00e1les. Pero es importante que nos demos cuenta de que en este punto radica la primera gran victoria personal para olvidarnos de la vor\u00e1gine de la hiperactividad sin sentido. Renunciar a todo aquello que ni nos aporta ni es estrictamente necesario. Saber qu\u00e9 es lo que no hay que realizar es tan importante como ponerse manos a la obra con aquello que s\u00ed lo es.<\/p>\n<div id=\"sumario_2|html\" class=\"centro\"><\/div>\n<p><strong>Una vez hemos<\/strong> conseguido dejar de correr en esa espiral del d\u00eda a d\u00eda fruto de esta sociedad de la multitarea, es el momento de empezar a bailar. Y lo m\u00e1s importante es descubrir cu\u00e1l es nuestra m\u00fasica. Qu\u00e9 nos hace felices. Qu\u00e9 es lo que realmente nos importa. Sir Ken Robinson lo llama el elemento, y nos asegura que \u201cdescubrir el elemento es recuperar capacidades sorprendentes en nuestro interior, y desarrollarlo dar\u00e1 un giro radical no solo al entorno laboral, sino tambi\u00e9n a las relaciones y, en definitiva, a la vida\u201d. La buena noticia es que todos estamos invitados a un baile en el que seremos protagonistas. Algunos lo conocen ya y solamente deber\u00e1n mantener a raya a las dos hermanastras. Otros, por el contrario, a\u00fan no lo han descubierto y deber\u00e1n mirar en su interior, porque all\u00ed est\u00e1, esperando a que lo saquen a bailar. Si la respuesta a estas tres preguntas es afirmativa, es que ya lo hemos encontrado:<\/p>\n<p>\u00bfTenemos ganas de bailar? Si no nos da pereza, si siempre que pensamos en ello nos crece un hormigueo, si cuando estamos desarrollando esa actividad, aunque no sea todas las veces que quisi\u00e9ramos, lo afrontamos con ganas y dedicaci\u00f3n. Si la contestaci\u00f3n es s\u00ed, atentos, porque puede ser que este sea nuestro elemento. El baile que nos est\u00e1 esperando.<\/p>\n<p>\u00bfSe detiene el tiempo? A pesar de las advertencias del Hada Madrina, Cenicienta est\u00e1 tan encantada en el baile que pierde la percepci\u00f3n del tiempo. Le dan las doce de la noche sin que se d\u00e9 ni cuenta. Solo las campanadas del reloj la pueden sacar del estado de flow en el que ha ca\u00eddo, el verdadero hechizo cotidiano, y que se caracteriza porque enfocamos nuestra energ\u00eda y sentimos una implicaci\u00f3n total en la tarea, tal como lo defini\u00f3 Mih\u00e1ly Cs\u00edkszentmih\u00e1lyi en 1975. Si aqu\u00ed la respuesta es que s\u00ed, seguro que ese es el baile que andamos buscando.<\/p>\n<p>\u00bfSe activar\u00e1 la magia? La magia no es otra cosa que la pasi\u00f3n. Y la pasi\u00f3n es el motor de la grandeza, la autorrealizaci\u00f3n y la maestr\u00eda. Si descubrimos aquello que nos apasiona, seremos capaces de focalizar nuestra energ\u00eda en ello y descubrir que Plat\u00f3n estaba en lo cierto cuando afirmaba que \u201ctodas las cosas ser\u00e1n producidas en superior cantidad y calidad, y con mayor facilidad, cuando cada hombre trabaje en una sola ocupaci\u00f3n, de acuerdo con sus dones naturales, y en el momento adecuado, sin inmiscuirse en nada m\u00e1s\u201d.<\/p>\n<blockquote><p>Este art\u00edculo fue publicado por Gabriel Garc\u00eda de Oro, en www.elpais.com<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Empecemos con un cuento. El de La Cenicienta. Pero no nos fijaremos ni en el zapato de cristal, ni en la calabaza que se convierte en carruaje, ni en el pr\u00edncipe azul. Vamos a poner nuestra atenci\u00f3n en la cantidad de tareas que debe hacer Cenicienta antes de ir al baile. 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