{"id":335,"date":"2015-04-28T09:18:52","date_gmt":"2015-04-28T09:18:52","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=335"},"modified":"2015-04-28T09:18:52","modified_gmt":"2015-04-28T09:18:52","slug":"mis-queridos-filosofos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2015\/04\/28\/mis-queridos-filosofos\/","title":{"rendered":"Mis queridos fil\u00f3sofos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Ocurre a veces que uno necesita reconciliarse formalmente con la raz\u00f3n, d\u00edas en que el mundo se vuelve opaco y el alma se siente hu\u00e9rfana de conceptos y anhelosa de armon\u00eda y claridad. Es el momento entonces de regresar a la filosof\u00eda. Y es que a veces el conocimiento intuitivo y emocional del arte y de la literatura empacha y cansa, quiz\u00e1 porque su empe\u00f1o no es tanto esclarecer las cosas como enriquecerlas y, valga la paradoja, iluminarlas con nuevos enigmas, de modo que en la filosof\u00eda descansamos de ese oscuro entender y, por decirlo as\u00ed, canjeamos por ideas claras y distintas nuestras perplejidades y vislumbres, como quien convierte su incierta mercader\u00eda en letras de cambio bien acreditadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Siempre he sido aficionado a la filosof\u00eda, y nunca me ha faltado un fil\u00f3sofo de cabecera. Cada momento ha tenido el suyo. Ha habido \u00e9pocas de Nietzsche, de Ortega, de Spinoza, de Berkeley, de Heidegger, de Benjamin y Adorno, de Sartre y de Camus, y de tantos otros, y siempre de Schopenhauer, de quien nunca me canso, y por supuesto de Montaigne. De Montaigne me admira la suave y amena indagaci\u00f3n que hace de s\u00ed mismo y de las cosas sencillas de su alrededor. Pocas veces nos dice nada que el lector no creyera haber pensado antes. La obviedad se convierte sin saber c\u00f3mo en un hallazgo y en un don. Los pensamientos de siempre cobran en \u00e9l el resplandor del primer d\u00eda, y hasta sus muchas citas cl\u00e1sicas se nos revelan con toda la fuerza repentina de la novedad. De pronto descubrimos que todo en el mundo est\u00e1 por descubrir.<\/p>\n<div id=\"sumario_3|despiece\" class=\"derecha\" style=\"text-align: justify\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed que uno es una especie de trotaconceptos, un vagabundo que en cualquier parte (un tratado de lo m\u00e1s sesudo, un art\u00edculo de peri\u00f3dico, una sentencia, hasta un refr\u00e1n) encuentra hospedaje: es decir, encuentra el consuelo, y hasta la caricia maternal, de una idea que de pronto, como un rel\u00e1mpago en la noche, pone luz en el mundo. En cuesti\u00f3n de ideas, soy n\u00f3mada. Apenas he conocido el placer de la creencia, y a\u00fan menos el de la militancia. Soy un viajero que hoy hace fonda aqu\u00ed, y pide siempre el men\u00fa degustaci\u00f3n, y que ma\u00f1ana contin\u00faa alegremente su camino. Como mero aficionado a la filosof\u00eda, me gusta adem\u00e1s mi irresponsabilidad de lector, cosa que en la literatura me ocurri\u00f3 solo en mis primeros a\u00f1os de juventud, cuando le\u00eda de todo, sin ley ni canon, y ten\u00eda tan buen apetito que no hab\u00eda libro o c\u00f3mic al que le hiciera ascos. Por otra parte, yo suelo leer los textos filos\u00f3ficos con cierto \u00e1nimo novelero, como si me contasen una historia cuyos personajes, h\u00e9roes y malvados, son las ideas, y donde hay un argumento, un conflicto, una trama, una intriga, y hasta un desenlace desdichado o feliz. De filosof\u00eda, entiendo poco, y no aspiro a m\u00e1s, y en mis lecturas hace tiempo que renunci\u00e9 a obtener cualquier bot\u00edn te\u00f3rico, lo cual me ofrece una levedad de lo m\u00e1s placentera. Vivo desde siempre en una alocada solter\u00eda filos\u00f3fica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luego, otro d\u00eda, resulta que te cansas y hasta reniegas de ese lenguaje y de esa luz, de esas pretensiones de alzar una torre de conocimiento tan alta como la de Babel, y regresas a la penumbra del arte y la literatura, y as\u00ed vas, de los fil\u00f3sofos a los poetas, del razonamiento a la revelaci\u00f3n, del no entender entendiendo al alivio, y acaso tambi\u00e9n al espejismo, de entender algo de una vez para siempre, y de reposar al fin en esa \u00cdtaca tan inalcanzable que es la ilusi\u00f3n de la verdad. De las palabras que te gu\u00edan a las palabras que te pierden.<\/p>\n<div id=\"sumario_1|html\" class=\"centro\" style=\"text-align: justify\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Uno no ser\u00eda ni la persona, ni el ciudadano, ni el lector y el escritor que es, sin la filosof\u00eda, sin esa fina lluvia de ideas, de p\u00e1lpitos, de querellas intelectuales, de ecos dial\u00e9cticos, que nos vienen del pasado y que se filtran en nuestra inteligencia y en nuestro coraz\u00f3n y que nos dotan de la clarividencia y el car\u00e1cter necesarios para enfrentar cr\u00edticamente el mundo y construir nuestra visi\u00f3n propia de la realidad, y que solo ah\u00ed, en ese gran r\u00edo de conocimiento que es el legado de nuestros mayores, podemos encontrar. Esa es nuestra herencia, y no tenemos otra. En la filosof\u00eda (y, si se quiere, tambi\u00e9n en la literatura, que no es otra cosa que el patio de vecindad de las humanidades) est\u00e1 la llave de nuestra salvaci\u00f3n como personas libres, l\u00facidas y mayores de edad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Porque ocurre que del mismo modo que las facciones de nuestro rostro o las huellas de nuestros dedos son distintas, as\u00ed tambi\u00e9n nuestro mundo interior y nuestra visi\u00f3n de la realidad son por fuerza exclusivos. Somos irrepetibles. Estamos condenados a ser originales. O mejor: en nosotros est\u00e1 la semilla de la originalidad, y de nosotros depende que caiga en buena tierra o que se agoste sin remedio. Pero para saber lo que valemos, y para lograr ser nosotros mismos, nos lo tenemos que ganar, y para eso es necesario un poco de soledad, de recogimiento, de esfuerzo, de lentitud\u2026 y de la ayuda de nuestros fil\u00f3sofos, de los de antes y de los de ahora, de los densos y de los ligeros, de los ce\u00f1udos y de los festivos, porque sin ellos estaremos condenados a la ignorancia y a la palabrer\u00eda: carne de ca\u00f1\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y he aqu\u00ed que ahora, nuestros actuales gobernantes, no contentos con haber menoscabado la literatura en las escuelas, los libros en las bibliotecas y el teatro y el cine en las taquillas, han decidido tambi\u00e9n arrinconar a la filosof\u00eda, haci\u00e9ndola meramente optativa, lo cual equivale a su extinci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 muchacho, o qu\u00e9 padres de muchacho, van a elegir o a animar a elegir como asignatura la filosof\u00eda, que al fin y al cabo no sirve para nada, cuando se puede optar por otra materia m\u00e1s t\u00e9cnica y pr\u00e1ctica, que acaso pueda servir para aspirar a un puesto de trabajo, por m\u00edsero que sea?<\/p>\n<div id=\"sumario_2|html\" class=\"centro\" style=\"text-align: justify\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Triste pa\u00eds el nuestro. Trabajando cada cual para obtener sus peque\u00f1as ventajas, nos estamos labrando entre todos la desdicha colectiva. Hoy sabemos ya que, en asuntos de educaci\u00f3n, de ciencia y de cultura, el sue\u00f1o de la Transici\u00f3n produjo, si no monstruos, s\u00ed figuras grotescas. Al cabo del tiempo, al cabo de tantos proyectos y sue\u00f1os de regeneraci\u00f3n, uno contempla el panorama social y comprueba que, tras la apariencia y el barniz de la modernidad, seguimos siendo el mismo pa\u00eds ignorante y atrasado de siempre. Queda una gran minor\u00eda ilustrada, c\u00f3mo no, pero se antoja poco logro para las oportunidades hist\u00f3ricas que tuvimos y que una vez m\u00e1s desperdiciamos. Dir\u00edase que hay una conjura para que estas cosas sean as\u00ed. No de otro modo se puede interpretar el desprecio y la sa\u00f1a con que nuestros gobernantes persiguen a las humanidades en las escuelas y a la ciencia y a la cultura all\u00e1 donde se encuentren. Como si hubieran recibido de ellas una afrenta que hay que vengar y reparar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Seguimos, pues, como siempre en nuestra desdichada historia, a la espera de un Gobierno ilustrado, que crea de verdad en esa gran evidencia de que el progreso y la grandeza de un pa\u00eds se construyen por fuerza desde la educaci\u00f3n. Algo que todo el mundo dice pero que nadie hace, quiz\u00e1 porque tampoco ellos, los mandatarios y dem\u00e1s malandrines, son amigos de la lectura y el estudio. Basta leer un par de horas a Montaigne, o cultivar el h\u00e1bito de alternar, aunque sea solo de pasada, con nuestros queridos fil\u00f3sofos, para defendernos de la banalidad y desenmascarar y ponernos a salvo de los discursos baratos, tramposos, fatuos y hasta rid\u00edculos de la mayor\u00eda de nuestros pol\u00edticos. M\u00e1s que nunca, ante la ristra de elecciones que se nos avecinan, quiz\u00e1 esta sea la hora de regresar a la filosof\u00eda.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Este art\u00edculo ha sido publicado por el escritor Luis Landero en: www.elpais.com<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ocurre a veces que uno necesita reconciliarse formalmente con la raz\u00f3n, d\u00edas en que el mundo se vuelve opaco y el alma se siente hu\u00e9rfana de conceptos y anhelosa de armon\u00eda y claridad. Es el momento entonces de regresar a la filosof\u00eda. 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