{"id":357678,"date":"2021-12-18T19:23:23","date_gmt":"2021-12-18T19:23:23","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=357678"},"modified":"2021-12-18T19:23:23","modified_gmt":"2021-12-18T19:23:23","slug":"sentire-aude-razon-y-sensibilidad-como-potencia-politica-en-la-modernidad-el-camino-es-la-belleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2021\/12\/18\/sentire-aude-razon-y-sensibilidad-como-potencia-politica-en-la-modernidad-el-camino-es-la-belleza\/","title":{"rendered":"\u00abSentire aude!\u00bb Raz\u00f3n y sensibilidad como potencia pol\u00edtica en la Modernidad: el camino es la belleza"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery columns-0 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><ul class=\"blocks-gallery-grid\"><\/ul><\/figure>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.files.wordpress.com\/2021\/12\/schiller.jpg?w=220&amp;h=126&amp;crop=1\" alt=\"\" width=\"563\" height=\"322\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/author\/paulabarreirocores\/\">Paula Barreiro Cores<\/a> <\/p>\n\n\n\n<p>El objeto del presente texto ser\u00e1 ofrecer el marco en el que se encuadra el tratamiento de l<strong>a dimensi\u00f3n est\u00e9tica de lo humano y su afectaci\u00f3n y consecuencias en lo pol\u00edtico<\/strong>, que en el siglo XIX cobra fuerza al tratarse de enmendar los errores de una <strong>Ilustraci\u00f3n<\/strong> incapaz de apelar y hacerse cargo de <strong>la dimensi\u00f3n pasional del ser humano<\/strong>, a trav\u00e9s de los planteamientos de <strong>Friedrich Schiller<\/strong> en sus <em>Cartas para la educaci\u00f3n est\u00e9tica de la humanidad<\/em> y la propuesta de <strong>Hegel, Schelling <\/strong>y<strong> H\u00f6lderlin<\/strong> en <em>El<\/em>&nbsp;<em>m\u00e1s antiguo programa<\/em>&nbsp;<em>sistem\u00e1tico<\/em> <em>del<\/em>&nbsp;<em>idealismo alem\u00e1n<\/em>, terminando con una aproximaci\u00f3n al concepto de hegemon\u00eda gramsciano.<\/p>\n\n\n\n<p>Schiller, \nautor fundamental en el desarrollo de esta cuesti\u00f3n, basa su exposici\u00f3n \nde la problem\u00e1tica en la dura cr\u00edtica que realiza a la visi\u00f3n kantiana \ndel ser humano caracterizada por su reduccionismo y rigidez fruto del \nplanteamiento de <strong>la artificial oposici\u00f3n entre el deber y las inclinaciones<\/strong>, la ley y la sensibilidad, que reprime afectos y pasiones inherentes a la naturaleza humana.<\/p>\n\n\n\n<p>En la producci\u00f3n filos\u00f3fica de <strong>Kant <\/strong>se\n consagra el poder del mandato de la raz\u00f3n aut\u00f3noma como autoridad m\u00e1s \nalta de lo humano para dar la soluci\u00f3n correcta a todos los casos del \nmundo terrenal donde pudieran originarse conflictos o necesidades. \u00c9sta \nfunciona como un manual de instrucciones con respuesta a todo al que \nacudir para obrar bien, esto es, <strong>por deber<\/strong>; raz\u00f3n no contrastable con ninguna de otro orden distinto al moral.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.files.wordpress.com\/2021\/12\/kant.jpg?w=952\" alt=\"\" class=\"wp-image-25077\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La raz\u00f3n \nalcanza a conformar una serie de exigencias a imponer a los sujetos que \npodr\u00edan ser resumidas en el deber de la \u00abforma de ley\u00bb (Luis Alegre \nZahonero<em>, El lugar de los poetas<\/em>. <em>Un ensayo sobre est\u00e9tica y pol\u00edtica<\/em>. Akal, Madrid, 2017, p. 183.), es decir, no tratar igualmente situaciones desiguales, ni desigualmente situaciones iguales; <strong>que el principio de una acci\u00f3n valga obligatoriamente para todos los casos del mismo tipo<\/strong>. Sin embargo, siendo estas exigencias de car\u00e1cter formal evidente, cabe preguntarse si bastan para poder resolverse en un <strong>mundo material<\/strong>\n en el cual, para actuar, el ser humano en ocasiones se encuentra con \nrazones morales cuyo seguimiento puede dar lugar a acciones distintas e \nincluso contradictorias y tiene que dar soluci\u00f3n a una serie de \npreguntas cuyas respuestas no puede aportar la raz\u00f3n: cu\u00e1les son los \ntipos, a qu\u00e9 caracter\u00edsticas reducir los casos para que encuadren en \nellos, cu\u00e1les ignorar, qu\u00e9 hace a esas caracter\u00edsticas dignas de guiar \nla acci\u00f3n por encima de otras, c\u00f3mo traducir el deber a derecho, c\u00f3mo \narticular una comunidad donde las exigencias racionales reinen por s\u00ed \nmismas, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta patente, llegados a este punto, que la <strong>raz\u00f3n te\u00f3rica<\/strong>,\n aun siendo necesaria tambi\u00e9n en el nivel pr\u00e1ctico, no es suficiente; no\n se basta a s\u00ed misma para resolver todas estas cuestiones. Marca los \nl\u00edmites inobservables, pero no llega a lo que se encuentra dentro de \nellos, ya que, tras llevar a cabo su tarea de eliminaci\u00f3n de lo \nhipot\u00e9tico, de lo no universal, permanece todav\u00eda <strong>un espacio en el que se han de tomar decisiones<\/strong>, y \u00e9stas pertenecen a un <strong>orden pr\u00e1ctico<\/strong> que la raz\u00f3n por s\u00ed sola no alcanza a solventar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.files.wordpress.com\/2021\/12\/schiller-cartas.jpg?w=600\" alt=\"\" class=\"wp-image-25080\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Para Schiller, esta tendencia racional a la universalizaci\u00f3n que somete a la naturaleza mediante el impulso formal provoca <strong>un abandono de la especificidad de los sucesos particulares<\/strong> que se dan en el mundo humano y de sus circunstancias negando <strong>la dimensi\u00f3n pasional<\/strong>\n que se juega en ellas. Por otra parte, de igual manera negativa, esta \ndimensi\u00f3n pasional, dirigida por el impulso sensible, es capaz de \nconducir en determinados seres humanos, los \u00absalvajes\u00bb, a la total \ninobservancia de los principios racionales. Es el uso articulado y \narm\u00f3nico de ambos impulsos, de ambas facultades, lo propio del hombre \ncultivado:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El hombre puede oponerse a s\u00ed \nmismo de dos maneras: o bien como salvaje, si sus sentimientos se \nimponen a sus principios; o bien como b\u00e1rbaro, si sus principios \ndestruyen sus sentimientos. El salvaje desprecia el arte y honra a la \nnaturaleza como su due\u00f1a absoluta; el b\u00e1rbaro se burla de la naturaleza y\n la desacredita, pero, m\u00e1s despreciable que el salvaje, a menudo sigue \nsiendo esclavo de sus sentidos. El hombre cultivado hace de la \nnaturaleza su amiga: honra su libertad y se limita a reprimir su \narbitrariedad (F. Schiller, <em>Cartas sobre la educaci\u00f3n est\u00e9tica del hombre<\/em>, Carta IV, Acantilado, Barcelona, 2021, p. 20).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La\n raz\u00f3n, al formular principios universales, no debe ignorar la \nmaterialidad de los sujetos en los que pretende su aplicaci\u00f3n; y la \nsensibilidad no debe pasar por alto los principios de la raz\u00f3n, \nconvirtiendo al ser humano en esclavo de sus pasiones. <strong>Ambas facultades han de funcionar de manera arm\u00f3nica<\/strong>,\n lo cual parece irrealizable teniendo en cuenta sus tendencias \ncontradictorias. Pues mientras el impulso formal se instala en la \ninmutabilidad y fijeza de las reglas universales, el impulso sensible \nnecesita de cambios que hagan posible la afectaci\u00f3n sensorial \nespec\u00edfica; pero no si se repara en que tienen por objeto \u00e1mbitos \ndistintos:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Las tendencias de ambos impulsos \nse contradicen, pero conviene subrayar que no lo hacen en el mismo \nobjeto, y donde no hay contacto, no puede haber choque. Cierto es que el\n impulso sensible exige cambio, pero no exige que el cambio se extienda a\n la persona y su \u00e1mbito, ni que los principios var\u00eden. El impulso formal\n insiste en la unidad y en la permanencia, pero no exige que, con la \npersona, tambi\u00e9n se inmovilice su estado, ni que la sensaci\u00f3n permanezca\n id\u00e9ntica. De modo que la naturaleza no los ha opuesto, y si aun as\u00ed \nparecen estarlo, ello se debe a que estos impulsos han transgredido \nlibremente la naturaleza al malinterpretar sus cualidades y confundir \nsus esferas (<em>ibid<\/em>., Carta XIII, p. 63).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>De esta forma, para un funcionamiento arm\u00f3nico de facultades es necesario que ninguna se entrometa en el dominio de la otra, <strong>que la raz\u00f3n no decida en el dominio del sentimiento, y que el sentimiento no decida en el dominio de la raz\u00f3n<\/strong>.\n Schiller ve roto este equilibrio en la escena pol\u00edtica ilustrada, donde\n se termina practicando un total abandono de lo sensible que limita el \ntratamiento de lo humano a los principios de una raz\u00f3n totalizante que \nignora el campo de su aplicabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Es desde este punto que Schiller se vuelve cr\u00edtico con la <strong>Revoluci\u00f3n francesa<\/strong>, en la que se produce un intento de emancipaci\u00f3n y construcci\u00f3n de un nuevo r\u00e9gimen apelando a la <strong>racionalidad y universalidad<\/strong> de los principios con un concepto de <strong>libertad <\/strong>excesivamente\n abstracto que no ten\u00eda en cuenta c\u00f3mo estaba conformada la sensibilidad\n de los sujetos a los que se pretend\u00eda emancipar. Este experimento, que \ntermina en el fracaso representado por el terror y la guillotina, \ns\u00edmbolos del desajuste entre ley y naturaleza, da cuenta de lo \u00abb\u00e1rbaro\u00bb\n que resulta ignorar el material humano que aspira a la transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.files.wordpress.com\/2021\/12\/revolucion-francesa.jpeg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-25082\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>\n\n\n\nAnuncios\n                \n                    \n            \n        \n                \n            Informa sobre este anuncioPrivacidad<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, <strong>es necesario hacer coincidentes los impulsos sensibles, los deseos y apetitos, con las exigencias de la raz\u00f3n<\/strong>\n de forma tal que se incorporen a la naturaleza humana, evitando as\u00ed lo \nque denomina \u00absalvajismo\u00bb, y esto se consigue mediante la educaci\u00f3n \nest\u00e9tica capaz de articular esta dualidad:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La raz\u00f3n realiza su cometido al \nestablecer y proclamar la ley; el cumplimiento de la ley debe \ncorresponder a la voluntad resuelta y al sentimiento vivo. Si la verdad \nha de triunfar en el conflicto con las fuerzas, primero tiene que \nconvertirse ella misma en una fuerza, y nombrar como representante suyo \nen el reino de las apariencias a un impulso; porque los impulsos son las\n \u00fanicas fuerzas motrices en el mundo sensible. Si hasta ahora la raz\u00f3n \nha mostrado tan poco su fuerza victoriosa, no es culpa del \nentendimiento, que no ha sabido ponerla de manifiesto, sino del coraz\u00f3n,\n que no ha querido o\u00edrla y del impulso que no ha actuado en su favor (<em>ibid.<\/em>, Carta VIII, p. 39).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed se \nencuentra un punto de divergencia con la teor\u00eda kantiana, que, oponiendo\n el deber a la naturaleza, no valora como virtud ni tiene en \nconsideraci\u00f3n moral aquellas buenas acciones que son realizadas de forma\n espont\u00e1nea y natural por los individuos cuya sensibilidad est\u00e1 educada \nconforme al cumplimiento del deber, sino que s\u00f3lo otorga valor moral a \naquellas acciones debidas que para ser llevadas a cabo requieren de un \nesfuerzo, que se oponen a unas inclinaciones y apetitos naturales que \ndeben ser vencidos por quien las ejecuta. <strong>Para Schiller, la virtud no se encuentra solamente en ese respeto a una ley moral<\/strong>,\n que, en tanto supone un esfuerzo de represi\u00f3n de la inclinaci\u00f3n y \nnaturaleza humanas, es externa; sino que el hombre cultivado y virtuoso \nes aquel capaz de hacerla suya, adecuando a la misma su naturaleza \ninterna hasta encontrarse predispuesto sensiblemente a su cumplimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Este ideal arm\u00f3nico es apreciado por Schiller en la <strong>cultura griega<\/strong>, que, con base en una <strong>educaci\u00f3n est\u00e9tica<\/strong>, supo \u00abconciliar en una humanidad espl\u00e9ndida la juventud de la fantas\u00eda con la madurez de la raz\u00f3n\u00bb (<em>ibid.<\/em>, Carta VI, p. 25). En contra de la visi\u00f3n de <strong>Plat\u00f3n<\/strong>,\n que, advirtiendo de la peligrosidad que supone la estetizaci\u00f3n de la \npol\u00edtica \u2014por ocultar con adornos y bellas formas po\u00e9ticas que apelan a \nlos afectos y pasiones contenidos poco convenientes para la convivencia \nen comunidad\u2014, llega a sugerir la expulsi\u00f3n de los poetas de la \u03c0\u03cc\u03bb\u03b9\u03c2, \nsellando una desavenencia que viene de antiguo (<em>Rep\u00fablica<\/em>, \n607b). Schiller demuestra una visi\u00f3n excesivamente idealizada de esta \nsociedad en la que, a su parecer, no se encontraban escindidos el deber y\n la naturaleza al modo kantiano, sino que se encuentran en \nfuncionamiento arm\u00f3nico: <strong>la ley comunitaria, sin esfuerzos ni \ntensiones, era incorporada en la naturaleza sensible de los individuos y\n su cumplimiento no se realizaba a costa de la represi\u00f3n de las \ninclinaciones<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La <strong>escisi\u00f3n entre naturaleza y ley<\/strong> fruto de los planteamientos kantianos de las dos primeras cr\u00edticas queda superada por la <em><strong>Cr\u00edtica del juicio<\/strong>,<\/em> que media entre la <em><strong>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura<\/strong><\/em> y la <em><strong>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica<\/strong><\/em>,\n tratando la cuesti\u00f3n del gusto, de lo bello, a la que remite Schiller. \nEl juicio de lo bello se distingue del resto de juicios por unas \ncaracter\u00edsticas muy concretas, la legitimidad de la reclamaci\u00f3n de un \nasentimiento universal y el desinter\u00e9s:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Cuando se trata de si algo es \nbello, no quiere saberse si la existencia de la cosa importa o solamente\n puede importar algo a nosotros o a alg\u00fan otro, sino de c\u00f3mo la juzgamos\n en la mera contemplaci\u00f3n (intuici\u00f3n o reflexi\u00f3n). (\u2026) No hay que estar \npreocupado en lo m\u00e1s m\u00ednimo de la existencia de la cosa, sino permanecer\n totalmente indiferente, tocante a ella, para hacer el papel de juez en \ncosas del gusto (Immanuel Kant, <em>Cr\u00edtica del juicio<\/em>, par\u00e1grafo 2, Austral, Barcelona, 2013, p. 129).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En el momento de <strong>la percepci\u00f3n de la belleza<\/strong>\n el sujeto del juicio se encuentra en una actitud contemplativa y \ndesinteresada, no mantiene una pretensi\u00f3n de relacionarse o apoderarse \ndel objeto que se juzga como bello, sino que es indiferente a su \nexistencia, se centra en la pura forma. Por ello, al no tener cabida \nning\u00fan tipo de inter\u00e9s del sujeto privado, ni estar en juego o \ndeterminar el juicio ninguna de sus particularidades individuales o su \nvida concreta, es posible reclamar un asentimiento por parte del resto \nde sujetos que contemplan aquello que juzga bello, pues el fundamento de\n dicho juicio se encuentra en el <strong>sujeto trascendental<\/strong> \nen el que se produce la perfecta concordancia e idoneidad entre las \nfacultades de la imaginaci\u00f3n y el entendimiento, comunes a todos los \nseres humanos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.files.wordpress.com\/2021\/12\/critica-del-juicio.jpg?w=679\" alt=\"\" class=\"wp-image-25084\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>El gran m\u00e9rito de la belleza es la reconciliaci\u00f3n arm\u00f3nica y articulada de elementos con tendencias opuestas<\/strong>\n como son el impulso formal y sensible, lo racional y lo material, la \nley y la naturaleza, la raz\u00f3n y las pasiones, en lo que Schiller llama \n\u00abimpulso de juego\u00bb, capaz de dar sentido unitario a un concepto de \nhumanidad que aparentaba naturaleza dual y contradictoria:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Por razones trascendentales, la \nraz\u00f3n exige que se d\u00e9 una uni\u00f3n entre impulso formal e impulso material;\n es decir, debe existir un impulso de juego, porque s\u00f3lo la unidad de \nrealidad y forma, de casualidad y necesidad, de pasividad y libertad, \npueden completar el concepto de humanidad. esta exigencia es obligatoria\n para la raz\u00f3n, porque en virtud de su esencia misma exige la perfecci\u00f3n\n y la abolici\u00f3n de todos los l\u00edmites, y porque la acci\u00f3n exclusiva de \nuno u otro de ambos impulsos impide alcanzar la perfecci\u00f3n de la \nnaturaleza humana y le impone un l\u00edmite. Por lo tanto, en cuanto la \nraz\u00f3n proclama \u00abDebe existir la humanidad\u00bb, establece con ello la ley: \ndebe existir la belleza (Schiller, <em>Cartas sobre la educaci\u00f3n est\u00e9tica del hombre<\/em>, Carta XV, ed. cit., p. 74.).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p> Es la belleza la encargada de realizar el trabajo de mediaci\u00f3n, el \u00abobjeto com\u00fan de ambos impulsos\u00bb (<em>ibid.<\/em>, p. 75) exigido por la propia raz\u00f3n, que requiere de su acci\u00f3n conjugada para perfeccionar la naturaleza humana. <strong>La existencia de la humanidad implica la existencia de la belleza universal<\/strong>  como punto de encuentro entre las dos dimensiones de lo humano que  parec\u00edan escindidas, y el modo en el que \u00e9stas se enlazan no es otro que  la <strong>cultura<\/strong>, que determina esa manera en la que ambos  impulsos se encuentran y tiene por tarea retener a cada uno de ellos en  su dominio de forma que ninguno se entrometa en el \u00e1mbito del otro,  evitando de esta forma el salvajismo y la barbarie que resultar\u00eda de la  no conciliaci\u00f3n de la dualidad (<em>vid<\/em>. Luis Alegre Zahonero<em>, El lugar de los poetas<\/em>. <em>Un ensayo sobre est\u00e9tica y pol\u00edtica<\/em>, <em>op. cit.<\/em>, p. 182):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La misi\u00f3n de la cultura es velar \npor los dos impulsos y asegurar que ninguno de ellos transgreda sus \nl\u00edmites, pues debe ser equitativa con ambos, y no s\u00f3lo afirmar el \nimpulso racional frente al sensible, sino tambi\u00e9n \u00e9ste frente a aqu\u00e9l. \nSu quehacer es por lo tanto doble; primero, proteger la vida sensible de\n las intrusiones de la libertad; y, segundo, asegurar la personalidad \nante el poder de las sensaciones. Lo primero se consigue educando la \nfacultad de sentir, lo segundo, desarrollando la facultad de razonar \n(Schiller, <em>Cartas sobre la educaci\u00f3n est\u00e9tica del hombre<\/em>, Carta XIII, ed. cit., p. 64.).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La cultura a\n la que, como se ha visto, el autor considera superior es la est\u00e9tica, \npues s\u00f3lo \u00e9sta tiene la capacidad de educar la sensibilidad para que \nresponda naturalmente a las exigencias de la raz\u00f3n en <strong>una articulaci\u00f3n arm\u00f3nica a trav\u00e9s de cual es alcanzable la libertad<\/strong>.\n Para Schiller, tal aspiraci\u00f3n se hab\u00eda ejemplificado en la \u03c0\u03cc\u03bb\u03b9\u03c2 \ngriega, modelo de comunidad pol\u00edtica donde \u00abtanto por la forma como por \nel contenido de sus obras, tanto por la dimensi\u00f3n filos\u00f3fica como \ncreativa de su cultura [\u2026] supieron conciliar en una humanidad \nespl\u00e9ndida la juventud de la fantas\u00eda con la madurez de la raz\u00f3n\u00bb (<em>ibid.<\/em>, Carta VI, p. 25) e incluso \u00ab<strong>filosof\u00eda y poes\u00eda pod\u00edan intercambiar sus funciones<\/strong>, porque cada una hac\u00eda honor a la verdad a su manera\u00bb (<em>ibid<\/em>., p. 26).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta conciliaci\u00f3n unitaria de las esferas de lo humano que se entend\u00edan escindidas tiene su clara proyecci\u00f3n en <strong>lo pol\u00edtico<\/strong>. Una <strong>comunidad pol\u00edtica<\/strong>\n deseable en la que se da esta condici\u00f3n se constituye de forma tal que,\n a pesar de formar una totalidad, no se anulen las individualidades y \nsensibilidades de quienes habitan en ella, es decir, a trav\u00e9s de la \nlibertad a la que se llega mediante la belleza.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Los Estados griegos (que \nrecordaban a un organismo como el p\u00f3lipo, pues en ellos cada individuo \ngozaba de una vida independiente, pero, cuando era preciso, pod\u00eda \nidentificarse con la comunidad en su conjunto) dieron paso a un \nartificioso mecanismo de relojer\u00eda donde se re\u00fanen incontables piezas \ninertes para formar una nueva totalidad mec\u00e1nica (<em>ibid<\/em>., p. 28).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El gran error de la Modernidad y del proyecto pol\u00edtico de la Ilustraci\u00f3n, como se ha constatado, es precisamente <strong>ignorar esta dimensi\u00f3n sensible del ser humano<\/strong>,\n \u00abquedando abolida poco a poco la vida concreta de los individuos para \nasegurar que la totalidad abstracta persiste en su indigente existencia\u00bb\n (<em>ibid<\/em>., p. 29), integr\u00e1ndolos en un mecanismo que reprime su \nindependencia. As\u00ed, el Estado moderno \u00abpermanece siempre ajeno a sus \nciudadanos, cuyos sentimientos no le dicen nada\u00bb (<em>idem<\/em>).\n\n\n\nAnuncios\n                \n                    \n            \n        \n                \n            Informa sobre este anuncioPrivacidad<\/p>\n\n\n\n<p>Tratando\n de dar soluci\u00f3n a este problema de abandono y represi\u00f3n de lo sensible \nque plantea Schiller y a la radical separaci\u00f3n entre los fil\u00f3sofos y las\n clases populares redactan <strong>Hegel, Schelling y H\u00f6lderlin<\/strong> <strong><em>El<\/em>&nbsp;<em>m\u00e1s antiguo programa<\/em>&nbsp;<em>sistem\u00e1tico<\/em> <em>del<\/em>&nbsp;<em>idealismo alem\u00e1n<\/em><\/strong>,\n donde, a la luz del fracaso de la Revoluci\u00f3n francesa, proponen \u00abun \nprograma pol\u00edtico formulado en oposici\u00f3n del aspecto mecanicista \ninherente a la concepci\u00f3n anal\u00edtica y racionalista de la interacci\u00f3n \nsocial\u00bb (Manfred Frank, <em>El<\/em> <em>Dios venidero. Lecciones sobre nueva mitolog\u00eda<\/em>, Ediciones del Serbal, Barcelona, 1994, p. 158)<em>. <\/em>En \u00e9l se expone la forma de <strong>educaci\u00f3n est\u00e9tica<\/strong>\n que creen m\u00e1s deseable y efectiva para alcanzar su pretensi\u00f3n de \ninteresar al pueblo y crear \u00abun mundo para el ser moral\u00bb (Hegel., <em>Escritos de Juventud<\/em>, <em>El<\/em>&nbsp;<em>m\u00e1s antiguo programa<\/em>&nbsp;<em>sistem\u00e1tico<\/em> <em>del<\/em>&nbsp;<em>idealismo alem\u00e1n<\/em>, FCE, Madrid, 2003, p. 219): <strong>una nueva mitolog\u00eda<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.files.wordpress.com\/2021\/12\/hegel-juventud.jpg?w=714\" alt=\"\" class=\"wp-image-25086\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En la misma\n l\u00ednea a la que apuntaba Schiller en su posici\u00f3n cr\u00edtica con la \nModernidad, como demuestra el uso de un lenguaje relativo al mecanicismo\n con el que describe al Estado como un \u00abartificioso mecanismo de \nrelojer\u00eda\u00bb en el que sus habitantes son \u00abpiezas inertes\u00bb, los autores \nmencionados tambi\u00e9n contemplan un tratamiento del ser humano que lo \nreduce a \u00abengranajes mec\u00e1nicos\u00bb (<em>idem<\/em>) del cual no puede \nexistir una idea. \u00c9stas s\u00f3lo pueden ser tal de lo que es objeto de \nlibertad, y nada considerado de forma mecanicista lo es. Por tanto, \nsiendo el Estado un impedimento para la libertad de los individuos, debe\n desaparecer. Para estos autores las ideas \u2014como la verdad, la libertad o\n el bien\u2014 remiten o est\u00e1n subordinadas a otra idea superior, la <strong>belleza<\/strong>, que unifica a todas las dem\u00e1s como \u00abacto supremo de la raz\u00f3n\u00bb (<em>ibid.<\/em>,\n p. 220) y, en consecuencia, el fil\u00f3sofo debe prestar tanta atenci\u00f3n a \nla est\u00e9tica como el poeta, aun siendo \u00e9sta el principal \u00e1mbito de \ndesarrollo del mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esta base se constata que, para crear una conexi\u00f3n entre la filosof\u00eda y lo popular, \u00abes necesario <strong>construir un v\u00ednculo sensible con el pueblo<\/strong>\u00bb (<em>vid<\/em>. Luciana Cadahia, <em>El c\u00edrculo m\u00e1gico del estado. Populismo, feminismo y antagonismo<\/em>. Lengua de Trapo, Madrid, 2019, p. 114), esto es, <strong>un v\u00ednculo est\u00e9tico<\/strong>.\n Para ello, el fil\u00f3sofo que se hace cargo de esta dimensi\u00f3n debe \ncontraponerse a aquellos sin ning\u00fan tipo de sentido est\u00e9tico, incapaces \nde ser ingeniosos y a los que \u00abno comprenden [nada de las] ideas y que \nson lo suficientemente sinceros para confesar que todo les es oscuro, \nuna vez que se deja la espera de los gr\u00e1ficos y de los registros\u00bb \n(Hegel, <em>Escritos de Juventud<\/em>, ed. cit.,p. 220). De \nesta forma, tratan de recuperar la posici\u00f3n que para ellos ocupaba la \npoes\u00eda en la Edad Antigua, la de \u00abmaestra de la humanidad\u00bb (<em>idem<\/em>) con una dignidad superior al resto de ciencias y artes.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta nueva \nreligi\u00f3n no est\u00e1 dirigida \u00fanicamente a las clases populares para, de \nforma pedag\u00f3gica, elevarlas y hacer que las ideas les sean interesantes,\n ni ha de ser exclusiva de la \u00e9lite intelectual, \u00abnada de una religi\u00f3n \nelitaria para los pocos por encima de la superstici\u00f3n universal\u00bb (Jos\u00e9 \nMar\u00eda Ripalda<em>, La naci\u00f3n dividida. Ra\u00edces de un pensador burgu\u00e9s: G.W.F. Hegel<\/em>, FCE, Madrid, 1977, p. 216), sino que ha de <strong>superar \u00abla distancia entre raz\u00f3n y sensibilidad, clases superiores e inferiores\u00bb<\/strong> (<em>idem<\/em>)\n conciliando las esferas de lo humano que se hab\u00edan visto escindidas y \nsuperando tambi\u00e9n, por otra parte, la distinci\u00f3n de clases que separaba a\n la filosof\u00eda del pueblo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Al mismo tiempo, escuchamos \nfrecuentemente que la masa [de los hombres] tiene que tener una religi\u00f3n\n sensible. No s\u00f3lo la masa, tambi\u00e9n el fil\u00f3sofo la necesita. Monote\u00edsmo \nde la raz\u00f3n y del coraz\u00f3n, polite\u00edsmo de la imaginaci\u00f3n y del arte: \n\u00a1esto es lo que necesitamos! [\u2026] Tenemos que tener una nueva mitolog\u00eda, \npero esta mitolog\u00eda tiene que estar al servicio de las ideas, tiene que \ntransformarse en una mitolog\u00eda de la raz\u00f3n (Hegel, <em>Escritos de Juventud<\/em>, ed. cit.,p. 220).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Existen en este punto dos condiciones: la nueva mitolog\u00eda ha de ser racional, pero <strong>la racionalidad no es suficiente para resultar atractiva ni capaz de convencer con argumentos que se limiten a ella<\/strong>, as\u00ed que, a su vez, ha de ser <strong>est\u00e9tica <\/strong>y conformarse siendo una \u00abraz\u00f3n sensible que conecte con lo popular\u00bb (Luciana Cadahia, <em>El c\u00edrculo m\u00e1gico del estado. Populismo, feminismo y antagonismo<\/em>, <em>op. cit.<\/em>, p. 114). De esta manera, se produce un \u00abdoble movimiento\u00bb (<em>ibid.<\/em>, p. 115) en el cual <strong>la filosof\u00eda debe volverse mitol\u00f3gica y la mitolog\u00eda, filos\u00f3fica, racional<\/strong>; los fil\u00f3sofos deber\u00e1n sensibilizarse y el pueblo racionalizarse hasta alcanzar unidad entre s\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Mientras no transformemos las \nideas en ideas est\u00e9ticas, es decir, en ideas mitol\u00f3gicas, carecer\u00e1n de \ninter\u00e9s para el pueblo, y, a la vez, mientras la mitolog\u00eda no sea \nracional, la filosof\u00eda tiene que avergonzarse de ella (Hegel, <em>Escritos de Juventud<\/em>, ed. cit., p. 220).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.files.wordpress.com\/2021\/12\/cadahia_cover_a.jpg?w=677\" alt=\"\" class=\"wp-image-25088\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p> Se  trata, en todo caso, de alcanzar una forma de expresi\u00f3n de la teor\u00eda  que, al mismo tiempo que no ignore la dimensi\u00f3n sensible de lo humano  qued\u00e1ndose en un esquematismo o dogmatismo de la raz\u00f3n, tampoco se  limite solamente a ella. <strong>El objetivo es elevar al pueblo a la  altura de los fil\u00f3sofos, de los ilustrados, y, a su vez, que \u00e9stos  desciendan a las necesidades del pueblo<\/strong> de forma tal que entre ellos no existan contradicciones, sino que formen parte de una misma humanidad:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>As\u00ed, por fin, los [hombres] \nilustrados y los no ilustrados tienen que darse la mano, la mitolog\u00eda \ntiene que convertirse en filos\u00f3fica y el pueblo tiene que volverse \nracional, y la filosof\u00eda tiene que ser filosof\u00eda mitol\u00f3gica para \ntransformar a los fil\u00f3sofos en fil\u00f3sofos sensibles. Entonces reinar\u00e1 la \nunidad perpetua entre nosotros (<em>idem<\/em>).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Los \nfil\u00f3sofos, sabios y sacerdotes pasar\u00e1n a diluirse en la misma unidad que\n las clases populares quedando fundidos en una articulaci\u00f3n que, aun \nsiendo unitaria, no permita que terminen siendo anulados los individuos y\n sus afectos y particularidades y que, por otro lado, despliegue su \nfuerza como conjunto: \u00abnos espera la formaci\u00f3n igual de todas las \nfuerzas, tanto de las fuerzas del individuo [mismo] como de las de todos\n los individuos\u00bb (<em>idem<\/em>), <strong>reinando \u201cla igualdad universal de todos los esp\u00edritus\u00bb<\/strong> (<em>idem<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Estos \nautores, en esencia y como se ha visto, llaman al cumplimiento de una \nnecesidad primordial para fundar un orden pol\u00edtico que obedezca a la \nnota de universalidad <strong>sin ahogar ni ignorar las sensibilidades<\/strong>\n de aquellos a quienes se dirige. Esto es, la construcci\u00f3n de un \nlenguaje que apele a la totalidad del ser humano sin distinguir clases \nsociales o intelectuales, un lenguaje del pueblo en su conjunto que ser\u00e1\n \u00abla \u00faltima, la m\u00e1s grande obra de la humanidad\u00bb (<em>idem<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien la \nfalta de atenci\u00f3n a la potencia pol\u00edtica de la sensibilidad queda \npatente en el fracaso de la Revoluci\u00f3n francesa, no es una cuesti\u00f3n que \npueda ser reducida \u00fanicamente a este periodo hist\u00f3rico; encontramos una \nl\u00f3gica pol\u00edtica similar en la <strong>cosmovisi\u00f3n marxista cl\u00e1sica <\/strong>seg\u00fan\n la cual los elementos culturales son un mero reflejo superestructural \nde aquello que ocurre en una base econ\u00f3mica. Sin embargo, existe en su \ndesarrollo posterior una concepci\u00f3n de lo pol\u00edtico que excede el \nplanteamiento totalizador del marxismo cl\u00e1sico: <strong>la concepci\u00f3n gramsciana de la hegemon\u00eda<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Frente al racionalismo del \nmarxismo cl\u00e1sico, que presentaba a la historia y a la sociedad como \ntotalidades inteligibles, constituidas en torno a \u00ableyes\u00bb \nconceptualmente explicitables, la l\u00f3gica de la hegemon\u00eda se present\u00f3 \ndesde el comienzo como una operaci\u00f3n <em>suplementaria y contingente<\/em> (E. Laclau y C. Mouffe, <em>Hegemon\u00eda y Estrategia Socialista. Hacia una radicalizaci\u00f3n de la democracia<\/em>. Siglo XXI, Madrid, 1987, p. 11).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La <strong>hegemon\u00eda<\/strong>,\n concebida como proceso de universalizaci\u00f3n de afectos e intereses con \nvocaci\u00f3n de conquista del poder pol\u00edtico para un resultado emancipador, \nha de tener como primer terreno a <strong>disputar el \u00e1mbito de la cultura<\/strong>.\n En \u00e9l se portan concepciones del mundo concretas que determinan la \nforma en que se vive y siente la realidad, elemento fundamental a tener \nen cuenta para la movilizaci\u00f3n que revierta el orden establecido y que \ndelimita los t\u00e9rminos en que se da la posibilidad:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Hay que hablar de lucha por una \nnueva cultura, o sea, por una nueva vida moral, que por fuerza estar\u00e1 \n\u00edntimamente vinculada con una nueva intuici\u00f3n de la vida, hasta que \u00e9sta\n llegue a ser un nuevo modo de sentir y de ver la realidad, y, por \ntanto, mundo \u00edntimamente connatural con los \u00abartistas posibles\u00bb y con \nlas \u00abobras de arte posibles\u00bb (A. Gramsci, \u00abArte y lucha por una nueva \ncivilizaci\u00f3n\u00bb, en&nbsp;<em>Antolog\u00eda<\/em>, Akal, Madrid, 2013, p. 432).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.files.wordpress.com\/2021\/12\/gramsci-antologia.jpg?w=738\" alt=\"\" class=\"wp-image-25090\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Esta\n conquista de la direcci\u00f3n cultural de la sociedad, es decir, la \nuniversalizaci\u00f3n del sentido com\u00fan del grupo social que aspira al poder,\n ha de ser previa a la conquista del poder pol\u00edtico. <strong>La opresi\u00f3n que ejerce la clase dominante <\/strong>sobre\n los subalternos no es solamente econ\u00f3mica, es decir, limitada al poder \nmaterial consistente en la propiedad de los medios de producci\u00f3n, con el\n consecuente sometimiento de quienes los trabajan, sino tambi\u00e9n de esta \n\u00edndole, en palabras de <strong>Marx <\/strong>y <strong>Engels<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Las ideas de la clase dominante \nson las ideas dominantes en cada \u00e9poca; o dicho en otros t\u00e9rminos, la \nclase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo\n tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su \ndisposici\u00f3n los medios para la producci\u00f3n material dispone con ello, al \nmismo tiempo, de los medios para la producci\u00f3n espiritual, lo que hace \nque se le sometan, al propio tiempo, por t\u00e9rmino medio, las ideas de \nquienes carecen de los medios necesarios para producir espiritual\u00admente \n(Karl Marx y Friedrich Engels<em>, La Ideolog\u00eda Alemana<\/em>. Grijalbo, Barcelona, 1974, pp. 50-51).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.files.wordpress.com\/2021\/12\/20161028_antonio_gramsci.jpg?w=600\" alt=\"\" class=\"wp-image-25079\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El \u00e1mbito \ncultural y, de igual manera, el pol\u00edtico, dejan de ocupar una posici\u00f3n \nabsolutamente determinada y supeditada a lo econ\u00f3mico, de forma que \u00abse \nconvierten en <strong>el impulso por el que una clase es capaz de proyectar sobre el futuro su visi\u00f3n del mundo<\/strong>\u00ab,\n en potencia y medio movilizador que adquirir\u00e1 fuerza en tanto sea capaz\n de articular los afectos y pasiones del sujeto a emancipar y se haga \ncargo de la dimensi\u00f3n sensible del mismo (<em>vid<\/em>. Manuel Romero Fern\u00e1ndez, 2020, <a href=\"https:\/\/www.ieccs.es\/post\/el-lugar-de-lo-politico-en-la-teoria-pos-marxista\">\u00abEl lugar de lo pol\u00edtico en la teor\u00eda (pos)marxista\u00bb<\/a>. <em>Instituto de Estudios Culturales y Cambio Social<\/em>):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El elemento popular \u00absiente\u00bb pero \nno siempre comprende o sabe. El elemento intelectual \u00absabe\u00bb pero no \ncomprende o, particularmente, \u00absiente\u00bb [\u2026] El error del intelectual \nconsiste en creer que se pueda saber sin comprender y especialmente sin \nsentir ni ser apasionado (no s\u00f3lo del saber en s\u00ed, sino del objeto del \nsaber), esto es, que el intelectual pueda ser tal (y no un puro pedante)\n si se halla separado del pueblo-naci\u00f3n, o sea, sin sentir las pasiones \nelementales del pueblo, comprendi\u00e9ndolas y, por lo tanto, explic\u00e1ndolas y\n justific\u00e1ndolas por la situaci\u00f3n hist\u00f3rica determinada; vincul\u00e1ndolas \ndial\u00e9cticamente a las leyes de la historia, a una superior concepci\u00f3n \ndel mundo, cient\u00edfica y coherentemente elaborada: el \u00absaber\u00bb. No se hace\n pol\u00edtica-hist\u00f3rica sin esta pasi\u00f3n, sin esta vinculaci\u00f3n sentimental \nentre intelectuales y pueblo-naci\u00f3n. En ausencia de tal nexo, las \nrelaciones entre el intelectual y el pueblo-naci\u00f3n son o se reducen a \nrelaciones de orden puramente burocr\u00e1tico, formal; los intelectuales se \nconvierten en una casta o un sacerdocio (Antonio Gramsci, <em>Cuadernos de la c\u00e1rcel, Tomo 2<\/em>, Era: M\u00e9xico, 1999, pp. 47-47).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Quedan constatados en esta cita los puntos comunes entre el an\u00e1lisis gramsciano y la propuesta de <em>El<\/em>&nbsp;<em>m\u00e1s antiguo programa<\/em>&nbsp;<em>sistem\u00e1tico<\/em> <em>del<\/em>&nbsp;<em>idealismo alem\u00e1n: <\/em><strong>es\n necesario construir un v\u00ednculo sensible entre intelectuales y pueblo \nsin caer en el error tradicional consistente en la fe en una verdad, en \nun saber, que para ser alcanzado debe ignorar o reprimir la dimensi\u00f3n \npasional natural al ser humano<\/strong>. No es posible saber \u00absin comprender y especialmente sin sentir ni ser apasionado\u00bb (<em>idem<\/em>),\n ni el intelectual puede encontrarse separado del pueblo, pues ha de \ncomprender sus afectos para enlazarlos al saber al que aspira, no puede \n\u00e9ste \u00abdesvincularse emocionalmente de aquello sobre lo que indaga\u00bb \n(Luciana Cadahia, <em>El c\u00edrculo m\u00e1gico del estado. Populismo, feminismo y antagonismo<\/em>, <em>op. cit.<\/em>,\n p. 113). Sin el v\u00ednculo est\u00e9tico preciso, la relaci\u00f3n entre los \nintelectuales y las clases populares es, como ya se advert\u00eda en el <em>Programa<\/em>,\n exclusivamente formal o burocr\u00e1tica, permaneciendo lo suficientemente \nalejados para que los primeros se conviertan en una \u00abcasta o un \nsacerdocio\u00bb separado radicalmente de su pueblo. Para <strong>Gramsci<\/strong>,\n este problema queda solventado en la figura del intelectual org\u00e1nico, \naquel que por su posici\u00f3n en el esquema social tiene la capacidad de \ninfluir y transformar las ideas y el sentido com\u00fan de una sociedad, \npensando por y para su clase.<\/p>\n\n\n\n<p>La \nproblem\u00e1tica del abandono de la sensibilidad que ya se\u00f1alaba Schiller \nresulta ser una constante a lo largo de la historia de la relaci\u00f3n entre\n la filosof\u00eda y el pueblo que no lograban nunca vincularse, de forma tal\n que cualquier proyecto pol\u00edtico liderado o ideado por la primera \nfracasase por la ausencia de conexi\u00f3n con el segundo. Por esto, tanto \nSchiller como los autores del <em>Programa <\/em>y, m\u00e1s tarde, Gramsci, resaltan <strong>la importancia de una cierta educaci\u00f3n est\u00e9tica capaz de crear un lenguaje com\u00fan en el que pueblo e intelectuales se entiendan<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLos\u00a0fil\u00f3sofos  no han hecho m\u00e1s que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo  que se trata es de transformarlo\u00bb (Karl Marx,\u00a0<em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>, Biblioteca de autores socialistas): <strong>el camino es la belleza<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/2021\/12\/13\/sentire-aude-razon-y-sensibilidad-como-potencia-politica-en-la-modernidad-el-camino-es-la-belleza\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paula Barreiro Cores El objeto del presente texto ser\u00e1 ofrecer el marco en el que se encuadra el tratamiento de la dimensi\u00f3n est\u00e9tica de lo humano y su afectaci\u00f3n y consecuencias en lo pol\u00edtico, que en el siglo XIX cobra fuerza al tratarse de enmendar los errores de una Ilustraci\u00f3n incapaz de apelar y hacerse [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-357678","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-members","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-1v30","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/357678","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=357678"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/357678\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":357680,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/357678\/revisions\/357680"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=357678"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=357678"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=357678"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}