{"id":357765,"date":"2022-07-02T09:04:07","date_gmt":"2022-07-02T09:04:07","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=357765"},"modified":"2022-07-02T09:04:07","modified_gmt":"2022-07-02T09:04:07","slug":"el-valor-de-atreverse-a-pensar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2022\/07\/02\/el-valor-de-atreverse-a-pensar\/","title":{"rendered":"El valor de (atreverse a) pensar"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/07\/imagen.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/07\/imagen.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-357766\" width=\"657\" height=\"371\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/07\/imagen.png 460w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/07\/imagen-300x170.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 657px) 100vw, 657px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/author\/providencia\/\">Carlos Javier Gonz\u00e1lez Serrano<\/a> <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abEl camino de la belleza conduce a la libertad.\u00bb<br>Schiller, <em>Cartas sobre la educaci\u00f3n est\u00e9tica de la humanidad<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Con el dominio de la <strong>tecnocracia<\/strong> y la omnipresencia de las <strong>pantallas<\/strong>, cada vez estamos m\u00e1s sujetos emocionalmente a <strong>un sinf\u00edn de est\u00edmulos superfluos<\/strong> que luchan por acaparar nuestra atenci\u00f3n y, por tanto, nuestro tiempo. Los grandes imperios econ\u00f3micos procuran mantenernos permanentemente ocupados a trav\u00e9s de numerosos incentivos y alicientes que parecen interpelarnos personalmente. Hay una clase de ruido (causante de un existir acelerado, anestesiado y sin sentido de la autonom\u00eda) que s\u00f3lo puede interrumpirse lejos de una pantalla. <strong>Hoy la aut\u00e9ntica lucha es por nuestra atenci\u00f3n<\/strong>: sobre a qui\u00e9n permitimos que se adue\u00f1e de ella. Hay que educar la atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta preocupante y nociva circunstancia conecta de modo directo con la manera en que buena parte de la sociedad est\u00e1 <em>siendo empujada<\/em> a vivir. Me refiero a la<strong> hiperproducci\u00f3n del sujeto contempor\u00e1neo<\/strong>, tan bien caracterizada por el pensador surcoreano Byung-Chul Han en todas sus obras. En uno de sus libros m\u00e1s contundentes y recomendables (<em>Psicopol\u00edtica<\/em>), Han asegura que \u00abhoy creemos que no somos un sujeto sometido, sino un <em>proyecto<\/em> libre que constantemente se replantea y se reinventa\u00bb, postura ilusoria que el autor destapa de esta forma: \u00abPues bien, el propio proyecto se muestra como una figura de coacci\u00f3n, incluso como una <em>forma<\/em> [\u2026] <em>de sometimiento<\/em>\u00ab.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00f3lo <a href=\"https:\/\/ethic.es\/2022\/06\/contra-el-paternalismo\/\">la juventud<\/a> (como suele denunciarse bajo prejuicios edadistas), sino la sociedad tomada como un todo ha ca\u00eddo en <strong>una coacci\u00f3n mediante la cual los dispositivos m\u00f3viles se han convertido en instrumentos de sometimiento y regulaci\u00f3n de nuestro tiempo<\/strong>. En este sentido, se nos ha hecho <strong>esclavos <em>voluntarios<\/em><\/strong> de una autoinducida hiperproductividad en la que el amo y el esclavo son el mismo usuario: es el sujeto del rendimiento el que se obliga a trabajar en s\u00ed mismo, a lo que Han llama \u00abel sujeto neoliberal\u00bb. La aparente libertad nos convierte en esclavos, pues \u2013en expresi\u00f3n de Han\u2013 \u00abel neoliberalismo es un sistema muy eficiente, incluso inteligente, para explotar la libertad. <strong>Se explota todo aquello que pertenece a pr\u00e1cticas y formas de libertad<\/strong>, como la emoci\u00f3n, el juego y la comunicaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La <strong>filosof\u00eda<\/strong>, como ejercicio en el que se pone en juego la palabra activa y donde se lleva a cabo un libre intercambio de pareceres argumentados, fundados en un conocimiento o aparataje intelectual (el propio de la historia de la filosof\u00eda), ha de propiciar \u2013y de hecho propicia, si no se presenta de una manera dogm\u00e1tica\u2013 la <strong>toma de conciencia<\/strong> de esta peligrosa deriva antropol\u00f3gica contempor\u00e1nea mediante la cual el sujeto queda transformado en una suerte de <strong>\u00f3rgano sexual de reproducci\u00f3n del capital<\/strong>. La filosof\u00eda como revoluci\u00f3n intelectual. Como rebeli\u00f3n de la inteligencia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.files.wordpress.com\/2022\/07\/filosofia1_slider_bg.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-25476\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Mediante un suced\u00e1neo de libertad, se nos insta a participar de continuo en un plural y entretenido <em>juego<\/em> de mercadeo en el que <strong>se ponen en venta nuestros intereses, gustos, relaciones y apetencias<\/strong>. Nuestra intimidad. Resulta casi imposible hacer una pausa entre tanto ruido, y cuando esa pausa se lleva finalmente a cabo es se\u00f1alada y causante \u2013en no pocas ocasiones\u2013 de una particular culpa: la de <strong>sentirse aislados o apartados del sistema<\/strong>. Byung-Chul Han tambi\u00e9n apunta en este sentido:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento se hace a s\u00ed mismo responsable y se averg\u00fcenza, en lugar de poner en duda a la sociedad o al sistema. En esto consiste la especial inteligencia del r\u00e9gimen neoliberal. No deja que surja resistencia alguna contra el sistema.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de las herramientas que proporciona la filosof\u00eda en su vertiente de <em>aprender a filosofar<\/em> (es decir, a pensar consciente, libre y responsablemente), quien se inicia en el proceder filos\u00f3fico es capaz \u2013o al menos se pone en condiciones\u2013 de percatarse de que mediante tales din\u00e1micas tecnocr\u00e1ticas ha acabado por ser un <strong>explotador voluntario de s\u00ed mismo<\/strong>. A ello podemos a\u00f1adir estas palabras de <strong>Emilio Lled\u00f3<\/strong> (<em>Sobre la educaci\u00f3n<\/em>):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Ense\u00f1ar a pensar quiere decir, fundamentalmente, dejar que la inteligencia, con el cultivo de las preguntas <em>elementales<\/em>, de las <em>informaciones elementales<\/em> alejadas de los intereses con que la autoridad entremezcla sus instituciones educativas, alcance su libertad y, con ella, su autarqu\u00eda.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Es a esto y no a otra cosa a lo que se refiri\u00f3 <strong>Kant<\/strong> en sus escritos sobre la Ilustraci\u00f3n cuando aludi\u00f3 a la minor\u00eda o mayor\u00eda de edad de la poblaci\u00f3n. <strong>Quien se atreve a pensar por s\u00ed mismo<\/strong> es quien, con ello y a la vez, <em>se atreve<\/em> a caer en la cuenta de que uno se encuentra <em>en<\/em> un mundo, y lo habita, pens\u00e1ndolo desde una configuraci\u00f3n previa que le viene dada. En nuestro caso, <strong>el imperio de la tecnolog\u00eda<\/strong>. La filosof\u00eda, pero sobre todo el ejercicio del <em>filosofar<\/em>, invita a cuestionar esa configuraci\u00f3n previa, preestablecida o masticada para reflexionar activamente sobre el escenario que habitamos. No por el hecho vacuo o diletante de pensar por pensar, sino por el compromiso de <strong>pensar <em>para<\/em> actuar<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro punto importante, sugiere Kant, es que <strong>cuando este movimiento de ilustraci\u00f3n personal se ha iniciado, no puede detenerse, es imparable<\/strong>, porque la raz\u00f3n se percata de la importancia de encontrar evidencias objetivas y aut\u00f3nomas de cuanto se piensa y se hace. Tal es la exigencia que la propia raz\u00f3n se impone a s\u00ed misma, como Kant sugiere en el primero de los pr\u00f3logos de la <em><strong>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura<\/strong><\/em>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La raz\u00f3n humana tiene el destino singular, en uno de sus campos de conocimiento, de hallarse acosada por cuestiones que no puede rechazar por ser planteadas por la misma naturaleza de la raz\u00f3n\u2026<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Pero si queremos elegir un fragmento que culmine estas ideas, acaso el m\u00e1s certero sea este:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Lo primero de todo es hacer madurar el entendimiento y acelerar su desarrollo, ejercit\u00e1ndolo en juicios de experiencia y llamando la atenci\u00f3n [del estudiante] sobre todo aquello que le puedan aportar las contrastadas impresiones de sus sentidos. [\u2026] En una palabra: [el profesor]<em>No debe ense\u00f1ar pensamientos, sino ense\u00f1ar a pensar<\/em>. Al alumno no hay que transportarle sino dirigirle, si es que tenemos la intenci\u00f3n de que en el futuro sea capaz de caminar por s\u00ed mismo (Kant, \u201cNachricht von der Einrichtung seiner Vorlesugnen in dem Winterhalbenjahre, 1765-1766\u201d).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>O quiz\u00e1, como hacemos habitualmente en <em>El vuelo de la lechuza<\/em>, debamos volver a <strong>Mar\u00eda Zambrano<\/strong> (<em>Hacia un saber sobre el alma<\/em>, \u00abLa vida en crisis\u00bb):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Lo grave es resbalar sobre la propia vida sin adentrarse en ella, y puede ocurrir con suma facilidad.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La continua <strong>sobreestimulaci\u00f3n<\/strong> a la que la vida contempor\u00e1nea se encuentra expuesta nos impide, en muchas ocasiones, hacer un alto en el camino para pensar en la nociva din\u00e1mica que la <strong>hiperaceleraci\u00f3n<\/strong> de numerosos procesos ha impuesto \u2013y hemos permitido que nos impongan\u2013 en nuestras vidas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Detenerse es hoy sin\u00f3nimo de pasividad<\/strong>; frenar supone quedar relegados, atrasados: a veces, incluso, ninguneados. <strong>Des-aparecer es sin\u00f3nimo de no-ser<\/strong>. Esto ha conducido a un cambio, morboso y muy perjudicial, de nuestra percepci\u00f3n del tiempo, que se nos antoja insuficiente para, precisamente, poder estar presentes en todos lados y en cualquier momento. La permanente disponibilidad es otro de los valores contempor\u00e1neos en alza, y junto con ella, la hiperproducci\u00f3n del sujeto, en quien se ha delegado el ejercicio de una mediatizada libertad que ha hecho de \u00e9l un producto que se consume a s\u00ed mismo. De mano de estas circunstancias, se ha incrementado la sensaci\u00f3n de cansancio y hast\u00edo: <strong>bajo una enga\u00f1osa apariencia de cambio, llevamos a cabo las mismas tareas una y otra vez<\/strong> al amparo del imperativo del <em>scrolling<\/em>, en busca de lo nuevo que, sin embargo, no es m\u00e1s que una continua repetici\u00f3n de lo mismo. Como reza el <em>dictum<\/em> latino: <em>eadem, sed aliter<\/em>. Es decir: lo mismo, pero de distinta manera.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.files.wordpress.com\/2022\/07\/la-noche-de-la-filosofia-1920x1080-1.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-25478\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Arthur Schopenhauer<\/strong> hizo uso de este lema para referirse a la eterna din\u00e1mica de la naturaleza, que, a su juicio, transcurre de manera circular: las escenas siempre son las mismas; s\u00f3lo cambian los personajes y los decorados. Dejando ahora a un lado <a href=\"https:\/\/ethic.es\/2022\/06\/schopenhauer-un-maestro-pesimista-para-poder-vivir-mejor\/\">el pesimismo del autor alem\u00e1n<\/a>, y sin ahondar en la pesadilla nietzscheana del eterno retorno (en su versi\u00f3n m\u00e1s terror\u00edfica o lovecraftiana), su diagn\u00f3stico sobre <strong>la tiran\u00eda de lo aparentemente novedoso<\/strong> resulta m\u00e1s actual y espantosa que nunca. Es cierto que Schopenhauer se refer\u00eda a la din\u00e1mica de la historia, que, a su juicio, no hace m\u00e1s que repetirse sin descanso en un proceso sin fin del que todo lo existente es v\u00edctima propiciatoria. Pero fue tambi\u00e9n el fil\u00f3sofo de Danzig quien, por primera vez en la Modernidad, puso sobre la mesa <strong>la naturaleza incandescente de nuestro deseo<\/strong>, la esencia insaciable de nuestra voluntad, siempre expuesta al ilusorio ejercicio de continuas satisfacciones que nunca llegan a colmarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando dejamos de desear, llega entonces \u2013sosten\u00eda Schopenhauer\u2013 el <strong>aburrimiento<\/strong>, y por eso \u00abuno ser\u00e1 suficientemente afortunado si queda todav\u00eda algo por desear y anhelar, para que se mantenga el juego del perpetuo tr\u00e1nsito del deseo a la satisfacci\u00f3n, y de \u00e9sta a un nuevo deseo\u00bb, escrib\u00eda el fil\u00f3sofo: todo, a fin de cuentas, para no topar con \u00abesa par\u00e1lisis que petrifica la vida y se muestra como temible aburrimiento\u00bb. Un an\u00e1lisis que, sin duda, podr\u00eda haber sido escrito hoy mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a estas instigadoras apetencias y frente a estos insidiosos empe\u00f1os que se ven acompa\u00f1ados, por otro lado, por la continua fuga de las cosas, por el <strong>car\u00e1cter pasajero de nuestra vida<\/strong> y de los avatares mundanos, hace aparici\u00f3n una disciplina, tan denostada en ocasiones en nuestros sistemas p\u00fablicos de educaci\u00f3n, que ensalza nuestra condici\u00f3n intelectual sin desmerecer, por ello, nuestra condici\u00f3n sensitiva. M\u00e1s a\u00fan: premisa para saborear en toda su amplitud las mieles corporales (como fueron llamadas por el poeta latino <strong>Lucrecio<\/strong>) es la de desarrollar, y fomentar el desarrollo, de nuestras potencias intelectuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya escribi\u00f3 una de nuestras poetas m\u00e1s universales, la gallega <strong><a href=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/2016\/05\/26\/rosalia-de-castro-libertad\/\">Rosal\u00eda de Castro<\/a><\/strong>, que, como la sed del beodo, que nunca se sacia, as\u00ed tambi\u00e9n es la sed del alma, que jam\u00e1s encuentra definitivo consuelo o rotunda consumaci\u00f3n. O la apasionada pensadora <strong><a href=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/2017\/07\/07\/filosofia-para-tiempos-revueltos-la-fuerza-de-simone-weil\/\">Simone Weil<\/a><\/strong>, para quien, tan comprometida con asuntos sociales y pol\u00edticos, siempre queda un resto que no puede ser saldado por las fuerzas f\u00edsicas, y que debe ser escrutado por lo que el mism\u00edsimo <strong>Goethe<\/strong> llam\u00f3 <em>geistige Kr\u00e4fte<\/em>: potencias o fuerzas espirituales. O la mencionada malague\u00f1a <strong>Mar\u00eda Zambrano<\/strong>, cuando reivindic\u00f3 el conocimiento po\u00e9tico-musical de la realidad como entrada privilegiada a un universo, el universo intelectual humano, que no puede prescindir del poder de lo m\u00edtico, de lo mel\u00f3dico (frente a lo arm\u00f3nico, lo ordenado): en definitiva, de cuanto resuena m\u00e1s en el coraz\u00f3n que en la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa disciplina a la que me refiero, ya se habr\u00e1 adivinado, es la <strong>filosof\u00eda<\/strong>. Una filosof\u00eda que no tiene que ver en exclusiva con las aulas universitarias ni con sesudos tratados te\u00f3ricos; tampoco con pomposos despachos o c\u00e1tedras intocables, ni mucho menos con un reducto acad\u00e9mico circunscrito al ejercicio de mentes conspicuas. La Academia, como atalaya en la que se salvaguarda el conocimiento, es del todo necesaria; pero eso no significa que aquello que sucede entre sus paredes haya de permanecer oculto o aislado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La filosof\u00eda, y m\u00e1s que nunca en tiempos de crisis antropol\u00f3gica, <em>debe<\/em> pertenecer al acervo cultural com\u00fan<\/strong>. Sobre todo, en su vertiente m\u00e1s social. La filosof\u00eda se convierte en <strong>rebeli\u00f3n intelectual<\/strong> frente a los yugos de nuestro tiempo: redes sociales, exceso de informaci\u00f3n, polarizaci\u00f3n pol\u00edtica, <em>ghosting<\/em>, adicci\u00f3n a un entretenimiento superfluo, difuminaci\u00f3n de la frontera entre trabajo y ocio\u2026 En su vertiente pr\u00e1ctica, la filosof\u00eda encierra y promueve la valent\u00eda para detenerse y detener el tiempo y poder convertir su dimensi\u00f3n cronol\u00f3gica en dimensi\u00f3n kairol\u00f3gica: es decir, en sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Inmersos en un curso del mundo que no deja espacio para la desposesi\u00f3n de ese mismo mundo, en el que nos vemos abocados a una opresiva e insistente demanda de participaci\u00f3n (que no es activa, sino crudamente pasiva y paciente), la filosof\u00eda invita, primero, a reflexionar sobre ese costoso dinamismo \u2013en t\u00e9rminos personales y sociales\u2013 y, despu\u00e9s, a actuar sobre \u00e9l para entorpecerlo y crear un ineludible par\u00e9ntesis. La filosof\u00eda es esa <em>terra incognita<\/em>, siempre por explorar, que media entre nuestro deseo y su satisfacci\u00f3n; entre el presente y un futuro que nos presentan como lo distinto en medio de una atroz homogeneidad. <strong>La filosof\u00eda, en definitiva, es la disciplina que nos ayuda a esgrimir argumentos para llevar a cabo una defensa de todo aquello que ha quedado soterrado, cuando no olvidado, en virtud de los requerimientos de una contemporaneidad que nos aleja cada vez m\u00e1s de nosotros mismos<\/strong>. Claro s\u00edntoma de esta desposesi\u00f3n de nuestra mismidad es el terrible miedo que se cierne, en nuestros d\u00edas, sobre todo lo tocante a la soledad: somos aguijoneados, de continuo, por la imposici\u00f3n de compartir, de estar en persistente contacto con los otros. Un otro desdibujado que, en realidad, es un cualquiera. Las relaciones se han convertido en conexiones. Y esto s\u00ed es el infierno sartreano del Otro.<\/p>\n\n\n\n<p>La filosof\u00eda, al fin, como herramienta intelectual milenaria que sobrevive a los embates de quienes desean que s\u00f3lo miremos hacia delante sin reparar, nunca, en lo que ocurre: aqu\u00ed y ahora. Para hablar sobre ello. Para pensarlo. Y, llegado el momento, para <strong>transformarlo<\/strong>.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/2022\/07\/01\/el-valor-de-atreverse-a-pensar-la-urgencia-de-la-filosofia-y-del-pensamiento-comprometido\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Javier Gonz\u00e1lez Serrano \u00abEl camino de la belleza conduce a la libertad.\u00bbSchiller, Cartas sobre la educaci\u00f3n est\u00e9tica de la humanidad Con el dominio de la tecnocracia y la omnipresencia de las pantallas, cada vez estamos m\u00e1s sujetos emocionalmente a un sinf\u00edn de est\u00edmulos superfluos que luchan por acaparar nuestra atenci\u00f3n y, por tanto, nuestro [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-357765","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-members","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-1v4p","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/357765","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=357765"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/357765\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":357768,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/357765\/revisions\/357768"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=357765"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=357765"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=357765"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}