{"id":357793,"date":"2022-08-27T12:10:17","date_gmt":"2022-08-27T12:10:17","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=357793"},"modified":"2022-08-27T12:10:17","modified_gmt":"2022-08-27T12:10:17","slug":"sesenta-anos-de-primavera-silenciosa-de-rachel-carson","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2022\/08\/27\/sesenta-anos-de-primavera-silenciosa-de-rachel-carson\/","title":{"rendered":"Sesenta a\u00f1os de \u201cPrimavera silenciosa\u201d de Rachel Carson"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/08\/imagen-4.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"510\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/08\/imagen-4.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-357794\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/08\/imagen-4.png 640w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/08\/imagen-4-300x239.png 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/08\/imagen-4-624x497.png 624w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>\u00d3scar S\u00e1nchez Vadillo<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la d\u00e9cada de los cincuenta, Carson hab\u00eda reunido de forma gradual pruebas cient\u00edficas acerca del da\u00f1o que estaban haciendo los pesticidas al medio ambiente. Tambi\u00e9n fue un per\u00edodo en el que la guerra fr\u00eda creci\u00f3 en intensidad, situaci\u00f3n que culmin\u00f3 al mismo tiempo con la publicaci\u00f3n de esta obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Imag\u00ednese el lector que la ma\u00f1ana del 23 de agosto de 1856 la humanidad hubiese recibido la noticia de que deb\u00eda reducir dr\u00e1sticamente sus emisiones de di\u00f3xido de carbono y otros gases a la atm\u00f3sfera o en caso contrario el planeta se iba a convertir en inhabitable principalmente en la parte m\u00e1s desfavorecida del globo en cosa de no menos de veinte a\u00f1os. Afortunadamente, eso no ocurri\u00f3; desgraciadamente, nos ocurre ahora. Pero s\u00ed sucedi\u00f3, aquel d\u00eda, que por primera vez se dio la alarma al respecto, y lo hizo Eunice Newton Foote, con un informe titulado <a href=\"https:\/\/books.google.co.uk\/books?id=6xhFAQAAMAAJ&amp;pg=PA382#v=onepage&amp;q&amp;f=false\"><em>Circumstances Affecting the Heat of Sun\u2019s Rays<\/em><\/a> que se ley\u00f3 aquel d\u00eda en un congreso de cient\u00edficos que se hab\u00edan reunido en Albany, Nueva York.<\/p>\n\n\n\n<p>Naturalmente, como la Casandra de turno vest\u00eda enaguas y para colmo era sufragista, nadie la tom\u00f3 en serio pese a su llamativo apellido, y el m\u00e9rito se lo llev\u00f3 despu\u00e9s un hombre de chistera y mon\u00f3culo de cuyo nombre no queremos ahora acordarnos. Pero, insisto, sigamos imaginando. Imaginemos que, por ejemplo, en 1876 el cambio clim\u00e1tico vaticinado por la se\u00f1ora Newton comenzar\u00e1 a hacerse por fin inc\u00f3modamente <em>emp\u00edrico<\/em>, como hemos padecido en la zona rica del mundo este verano de 2022, y que no nos hubiera quedado otro remedio que reducir nuestra actividad fabril y consumista, tecnol\u00f3gica y explotadora, a gran escala (siempre, por supuesto, en beneficio de una \u00e9lite a la que casi hasta regocijar\u00eda distanciarse a\u00fan m\u00e1s de las calamidades del vulgo llano y depauperado).<\/p>\n\n\n\n<p>En tal caso, todos nos habr\u00edamos perdido los fines de semana, las vacaciones, la pizza, los autom\u00f3viles, los preservativos, la aviaci\u00f3n comercial, las guitarras el\u00e9ctricas, el malhadado tel\u00e9fono m\u00f3vil, la impresi\u00f3n 3D, la medicina no-invasiva y hasta Internet -bueno, a cambio nos habr\u00edamos ahorrado horrores como las armas de la Primera y Segunda Guerra Mundiales, el <em>autotune<\/em> o las descargas el\u00e9ctricas administradas al cuello de las vacas en lo que llaman hoy con completa desverg\u00fcenza \u201cpastoreo digital\u201d\u2026 Pues esa es, creo, nuestra situaci\u00f3n en estos momentos. Esta misma ma\u00f1ana, en efecto, nos hemos enterado \u2013<a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20220801\/Politica\/40554\/adam-tooze-eeuu-cambio-climatico-administracion-biden-impuestos-trump-build-back-better.htm-\">por descontado, no por las portadas ni por los informativos<\/a>\u2013 de que se ha vuelvo a perder la pen\u00faltima oportunidad de disfrutar de un cierto futuro llevadero para el g\u00e9nero humano, ya que el obstruccionismo de determinados individuos de la ultraderecha norteamericana ha impedido que se ponga en marcha el paquete de medidas <em>Build Back Better<\/em>, gracias al cual Estados Unidos hubiese podido intentar quiz\u00e1 t\u00edmidamente ponerse al frente no sin reparos y poquito a poquito de la lucha contra el calentamiento global. La tesitura es ya tan tremenda que John Podesta, ex consejero principal del presidente Barack Obama y fundador del <em>Center for American Progress<\/em>, nada sospechoso de <em>wokismo<\/em> o de ademanes antisistema, ha declarado que con esta maniobra se ha \u201ccondenado a la humanidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora fig\u00farese el lector todo lo que nos vamos a perder de un porvenir ya cancelado, yermo: el nuestro y el de nuestro hijos, habida cuenta de que no somos especialmente acaudalados. No experimentaremos nada semejante a la prolongaci\u00f3n de la vida m\u00e1s all\u00e1 de los cien a\u00f1os, no volaremos en una sombrilla como Mary Poppins, no seremos cyborgs sin g\u00e9nero como anhela Donna Haraway, no poblaremos los fondos abisales como Jason Momoa, jam\u00e1s tendr\u00e1 lugar la Fraternidad Universal o la Gran Chingada invocada por los mejicanos\u2026 \u00bfQu\u00e9 clase de mundo le vamos a dejar a los buitres, a Keith Richards y a Jordi Hurtado? Y todo porque los mismos cargos p\u00fablicos con nombres y apellidos que ocupan una magistratura en EEUU para servir cuanto menos a su pueblo han recibido donaciones de la industria del petr\u00f3leo y del gas y tienen intereses abultados en el negocio del carb\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho con otras palabras: la humanidad ha sido condenada y nuestros descendientes jam\u00e1s conocer\u00e1n el implante cerebral que les har\u00eda adquirir las habilidades de Charile Parker o de Michel Jordan con el \u00fanico fin de que unos cuantos viejos privilegiados del pa\u00eds m\u00e1s poderoso de la historia del hombre puedan presumir ante sus iguales (personas tan rodeadas de lujos como completamente in\u00fatiles, a decir de Carlitos Marx) de su cifra de beneficios en la fiesta anual que se celebra -es un suponer, yo qu\u00e9 s\u00e9\u2026- en la piscina de la suntuaria residencia de Donald Trump en Mar-a-Lago, Florida.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed de claro, as\u00ed de atroz<a href=\"https:\/\/dialektika.org\/2022\/08\/27\/sesenta-anos-de-primavera-silenciosa-de-rachel-carson\/#_ftn1\">[1]<\/a>. <em>Interstellar<\/em>, pel\u00edcula de Christopher Nolan de 2014, tiene un comienzo curioso que viene muy al caso. Corre el a\u00f1o 2067, y el desastre ya ha tenido lugar, sea un colapso clim\u00e1tico o sea un holocausto nuclear, o ambas cosas, que al fin y al cabo vienen a ser lo mismo, porque el medioambiente queda destruido para siempre. Los terr\u00edcolas ya no son m\u00e1s que granjeros tratando de sacar adelante cultivos muy elementales pese a las tormentas de polvo que lo arruinan todo incluyendo los pulmones de los pobres destripaterrones y sus familias.<\/p>\n\n\n\n<p>El guion, en cierto momento, da a entender que hubo un instante en el pasado en que se pens\u00f3 muy seriamente diezmar selectivamente la poblaci\u00f3n mundial, pero se vio que no iba a servir de mucho. Entonces Michael Caine le dice al protagonista muy clarito que la generaci\u00f3n de su hija ser\u00e1 la \u00faltima que sobreviva en nuestro moribundo planeta, y que hay que largarse como sea, la tesis que hoy en d\u00eda sostienen Elon Musk o Jeff Bezos (Esperanza Aguirre no, a Esperanza la subida de tan solo grado y pico de la temperatura terr\u00e1quea desde la Revoluci\u00f3n Industrial la hace re\u00edr, aunque produzca grav\u00edsimas sequ\u00edas, acidificaci\u00f3n de los mares y un largo etc\u00e9tera). En el mundo de <em>Interstellar<\/em> ya no existen ej\u00e9rcitos, ni artistas, ni cient\u00edficos ni nada de nada, el esfuerzo de los hombres se dirige tan s\u00f3lo a sobrevivir. De ah\u00ed que el protagonista, Matthew Mcnos\u00e9qu\u00e9, todo un cowboy sideral -conste que el film a m\u00ed me gust\u00f3 mucho-, a\u00f1ore el capitalismo, cuando se pod\u00eda derrochar en todo tranquilamente y los hombres de verdad eran conquistadores y pioneros. Normal: ese trozo de terreno del que vive \u00e9l tiene toda la pinta de un puto kolj\u00f3s sovi\u00e9tico, y hasta ah\u00ed pod\u00edamos llegar. Pero bueno, en mitad de la pel\u00edcula se toma una decisi\u00f3n realmente laudable, contra Musk o Bezos, y es que pudiera ser \u00e9ticamente deleznable salvar a unos pocos de la extinci\u00f3n total a costa del sacrificio de la mayor\u00eda. Los blockbusters norteamericanos a menudo aprietan, pero no ahogan, dejando como quien no quiere la cosa mensajitos que luego es cierto que la aventura, realmente admirable y bien pensada, termina por borrar, pero que ah\u00ed quedan<a href=\"https:\/\/dialektika.org\/2022\/08\/27\/sesenta-anos-de-primavera-silenciosa-de-rachel-carson\/#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de Eunice Newton Foote, fue otra cient\u00edfica norteamericana la que tuvo a bien advertirnos del inminente peligro, pero a esta s\u00ed que se la atendi\u00f3, aunque s\u00f3lo fuera para apedrearla, desprestigiarla y tratar de hundirla. Fue la bi\u00f3loga Rachel Carson, cuyo libro, <em>Silent Spring<\/em>, cumple ahora sesenta a\u00f1os. Como es muy conocida en su pa\u00eds, pero no tanto en el nuestro, recurro a Peter Watson para que resuma su historia mejor que yo gracias a su gruesa <em>Historia Intelectual del s. XX<\/em>, editorial Cr\u00edtica:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cRachel Carson no era ninguna desconocida para el p\u00fablico estadounidense en 1962, fecha en que apareci\u00f3 el citado libro. Se hab\u00eda formado como bi\u00f3loga y hab\u00eda trabajado durante muchos a\u00f1os para el <em>Fish and Wildlife Service<\/em> de los Estados Unidos, creado en 1940. Ya en 1951 public\u00f3 su primer libro, <em><a href=\"https:\/\/amzn.to\/3CCz5ED\">El mar que nos rodea<\/a><\/em>, que hab\u00eda aparecido por entregas en el <em>The New Yorker<\/em>, constituy\u00f3 una elecci\u00f3n alternativa del Club del Libro del Mes y ocup\u00f3 el n\u00famero uno de la lista de ventas del <em>New York Times<\/em> durante meses. Con todo, la obra era un estudio m\u00e1s sincero que controvertido de los oc\u00e9anos, que mostraba hasta qu\u00e9 punto depend\u00edan unas formas de vida de las otras para producir un equilibrio natural vital tanto para su existencia como para su belleza. <em><a href=\"https:\/\/amzn.to\/3QHmYdl\">La primavera silenciosa<\/a> <\/em>era muy diferente. Seg\u00fan nos recuerda su bi\u00f3grafa Linda Lear, se trataba de un libro airado, si bien la autora supo dominar su ira. Durante la d\u00e9cada de los cincuenta, Carson hab\u00eda reunido de forma gradual pruebas cient\u00edficas \u2014de diarios y colegas diversos\u2014 acerca del da\u00f1o que estaban haciendo los pesticidas al medio ambiente. Los cincuenta constituyeron una d\u00e9cada de expansi\u00f3n econ\u00f3mica en la que a muchos de los avances cient\u00edficos de la guerra se les dio un uso civil. Tambi\u00e9n fue un per\u00edodo en el que la guerra fr\u00eda creci\u00f3 en intensidad, situaci\u00f3n que culmin\u00f3 al mismo tiempo en que sali\u00f3 a la luz <em>La primavera silenciosa<\/em>. Tras su redacci\u00f3n se hallaba una tragedia personal de la escritora. A \u00e9sta la hab\u00edan operado de un c\u00e1ncer de mama casi coincidiendo con la publicaci\u00f3n de <em>El mar que nos rodea<\/em>. Mientras investigaba y escrib\u00eda <em>La primavera silenciosa <\/em>padeci\u00f3 una \u00falcera duodenal y una artritis reum\u00e1tica (en 1960 ten\u00eda cincuenta y tres a\u00f1os), al tiempo que reaparec\u00eda su c\u00e1ncer, lo que la oblig\u00f3 a someterse a otra operaci\u00f3n y a radioterapia. Muchas partes del libro fueron escritas en la cama.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\" id=\"attachment_22162\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/media.dialektika.org\/dialektika\/2022\/08\/Rachel_Carson_Conducts_Marine_Biology_Research_with_Bob_Hines.jpeg?resize=640%2C510&amp;ssl=1\" alt=\"Rachel Carson y Bob Hines\" class=\"wp-image-22162\" \/><figcaption>Rachel Carson y Bob Hines conducen una investigaci\u00f3n sobre biolog\u00eda marina. Wikimedia Commons<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>A finales de la d\u00e9cada de los cincuenta, era evidente \u2014para todos los que quisiesen darse cuenta\u2014 que hab\u00eda un buen n\u00famero de contaminantes que hab\u00edan pasado a formar parte de la vida cotidiana y ten\u00edan efectos secundarios nocivos. El m\u00e1s preocupante, ya que afectaba de forma directa al ser humano, era el tabaco (\u2026) Las pruebas que estaba recogiendo Carson la convencieron de que hab\u00eda pesticidas mucho m\u00e1s t\u00f3xicos que el tabaco. El m\u00e1s conocido era el DDT<a href=\"https:\/\/dialektika.org\/2022\/08\/27\/sesenta-anos-de-primavera-silenciosa-de-rachel-carson\/#_ftn3\">[3]<\/a>, que se hab\u00eda introducido con \u00e9xito en 1945, pero que, tras m\u00e1s de una d\u00e9cada, se hab\u00eda descubierto que provocaba no s\u00f3lo la muerte de aves, insectos y plantas, sino tambi\u00e9n la de personas a ra\u00edz del c\u00e1ncer. Un ejemplo muy elocuente estudiado por Carson fue el de <em>Clear Lake<\/em>, en California. All\u00ed se hab\u00eda introducido en 1949 el DDD, una variante del DDT, con la intenci\u00f3n de liberar el lago de ciertas especies de mosquito que acosaban a los pescadores y los turistas. Se administr\u00f3 con gran cuidado, o al menos eso se pensaba, en una proporci\u00f3n de una parte por setenta millones. Sin embargo, cinco d\u00edas m\u00e1s tarde, los mosquitos hab\u00edan vuelto, y la concentraci\u00f3n se elev\u00f3 a una parte por cincuenta millones. Las aves empezaron a morir, aunque en un principio no se asoci\u00f3 este hecho con el aumento de la proporci\u00f3n de insecticida y en 1957 volvi\u00f3 a usarse DDD en el lago. Cuando se increment\u00f3 el n\u00famero de muertes entre las aves y comenzaron a morir peces, se puso en marcha una investigaci\u00f3n que demostr\u00f3 que algunas especies de somormujo presentaban concentraciones de 1600 partes por mill\u00f3n, mientras que las de los peces llegaban a 2500 por mill\u00f3n. S\u00f3lo entonces se observ\u00f3 que los productos qu\u00edmicos se acumulaban en ciertos animales hasta causarles la muerte. Sin embargo, no fue esta acumulaci\u00f3n inesperada lo que m\u00e1s alarm\u00f3 a Carson: cada caso era diferente, y en muchas ocasiones estaba involucrada la mano del hombre. As\u00ed, el aminotriazol, un herbicida, hab\u00eda recibido aprobaci\u00f3n oficial para su uso en campos de ar\u00e1ndanos inundados, aunque siempre despu\u00e9s de que se hubiese recogido la baya. La importancia de seguir este orden radicaba en que los estudios de laboratorio hab\u00edan demostrado que el aminotriazol provocaba c\u00e1ncer de tiroides en ratas. En consecuencia, cuando sali\u00f3 a la luz el hecho de que algunos agricultores fumigaban los ar\u00e1ndanos antes de la recogida, es evidente que el herbicida tuvo s\u00f3lo parte de la culpa. \u00c9sta es la raz\u00f3n por la que, cuando apareci\u00f3 en 1962 <em>La primavera silenciosa <\/em>y sali\u00f3 por entregas en <em>The New Yorker<\/em>, el libro provoc\u00f3 tal esc\u00e1ndalo: Carson no se limitaba a explorar el aspecto cient\u00edfico de los pesticidas para demostrar que eran mucho m\u00e1s t\u00f3xicos de lo que se pensaba, sino que pon\u00eda de relieve que las directrices industriales, muchas veces insuficientes de entrada, se incumpl\u00edan a menudo de forma indiscriminada. Especificaba fechas y lugares en los que hab\u00edan muerto individuos concretos y nombres de las compa\u00f1\u00edas que empleaban pesticidas causantes de diversos desastres, a las que en ocasiones acusaba de codiciosas, pues antepon\u00edan los beneficios al bienestar de la fauna e incluso los seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que <em>El mar que nos rodea<\/em>, <em>La primavera silenciosa<\/em> lleg\u00f3 a lo m\u00e1s alto de la lista de libros m\u00e1s vendidos, a lo que sin duda contribuy\u00f3 el esc\u00e1ndalo surgido en torno a la talidomida casi al mismo tiempo, a ra\u00edz del descubrimiento de que ciertas sustancias qu\u00edmicas que tomaban como sedante o contra el insomnio algunas madres en los primeros estadios del embarazo pod\u00edan desembocar en deformaciones de su descendencia. Carson goz\u00f3 de la satisfacci\u00f3n de ver c\u00f3mo el presidente Kennedy convocaba una reuni\u00f3n extraordinaria de su comit\u00e9 de asesoramiento cient\u00edfico para discutir las consecuencias de su libro antes de su muerte, ocurrida en abril de 1964. Sin embargo, su verdadero legado lleg\u00f3 cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando, en 1969, el Congreso de los Estados Unidos aprob\u00f3 la Ley Nacional de Pol\u00edtica Medioambiental, que requer\u00eda que cada decisi\u00f3n gubernamental estuviese acompa\u00f1ada por un documento en el que se declarase el impacto que supondr\u00eda para el medio ambiente. El mismo a\u00f1o se prohibi\u00f3 de forma efectiva el uso del DDT como pesticida, y en 1970 se fund\u00f3 la Agencia de Protecci\u00f3n Medioambiental de los Estados Unidos y se aprob\u00f3 la Ley de Contaminaci\u00f3n Atmosf\u00e9rica. En 1972 se aprob\u00f3 la Ley de Contaminaci\u00f3n de Aguas, la de Administraci\u00f3n de las Zonas Costeras y la de Control de la Contaminaci\u00f3n Ac\u00fastica; un a\u00f1o m\u00e1s tarde le toc\u00f3 el turno a la Ley de Especies en Peligro de Extinci\u00f3n.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Final feliz, sin duda, pero no hay que olvidar que la industria qu\u00edmica y farmac\u00e9utica y el negocio agr\u00edcola y ganadero de entonces estuvieron acus\u00e1ndola durante a\u00f1os de las muertes por malaria o dengue en el Tercer Mundo, puesto que todav\u00eda hoy las paredes de las chabolas de muchos barrios africanos se pulverizan con DDT de forma regular para combatir estas plagas. No se hace en los pa\u00edses ricos, porque enferma o mata, pero s\u00ed en los pobres.<\/p>\n\n\n\n<p>Rachel Carson fue calumniada por consiguiente como terrorista y traidora en potencia, que no es m\u00e1s que el mismo truco que se emple\u00f3 con Edward Snowden hace diez a\u00f1os cuando puso de manifiesto<a href=\"https:\/\/dialektika.org\/2022\/08\/27\/sesenta-anos-de-primavera-silenciosa-de-rachel-carson\/#_ftn4\">[4]<\/a> que el gobierno norteamericano espiaba ilegalmente a medio mundo, o como se hace en Espa\u00f1a cada vez que la oposici\u00f3n resucita y enarbola el espantajo de ETA. \u00bfEscriben as\u00ed los terroristas? \u00bfEs este el estilo de pensar y de exponer de una insidiosa traidora a su patria?:<\/p>\n\n\n\n<p>La rapidez del cambio y la velocidad con la que se crean nuevas situaciones siguen al impetuoso y descuidado paso del hombre m\u00e1s que al paso pausado de la naturaleza. La radiaci\u00f3n ya no es simplemente la radiaci\u00f3n de fondo de las rocas, el bombardeo de los rayos c\u00f3smicos o la radiaci\u00f3n ultravioleta del sol, que exist\u00edan ya antes de que hubiera ning\u00fan tipo de vida en la Tierra; la radiaci\u00f3n es ahora la creaci\u00f3n antinatural del hombre, consecuencia de su manipulaci\u00f3n descuidada del \u00e1tomo. Las sustancias qu\u00edmicas a las que la vida tiene que adaptarse, ya no se reducen sencillamente al calcio, el silicio, el cobre y los dem\u00e1s minerales lavados de las rocas por las aguas y arrastrados al mar por los r\u00edos; son las creaciones sint\u00e9ticas de la inventiva de la mente humana, fabricadas en los laboratorios y que carecen de equivalentes en la naturaleza. Ajustarse a estas sustancias qu\u00edmicas requerir\u00eda tiempo a la escala de la naturaleza; har\u00edan falta no s\u00f3lo los a\u00f1os de la vida de un hombre, sino los de generaciones. E incluso si, por alg\u00fan milagro, eso fuera posible, resultar\u00eda in\u00fatil, porque las nuevas sustancias qu\u00edmicas salen de nuestros laboratorios como un r\u00edo sin fin: casi quinientas anuales se ponen en uso pr\u00e1ctico s\u00f3lo en los Estados Unidos. La cifra deja perplejo, y sus implicaciones son dif\u00edcilmente comprensibles\u2026, quinientos nuevos productos qu\u00edmicos a los cuales es preciso que el cuerpo del hombre y de los animales se adapte de alg\u00fan modo cada a\u00f1o; sustancias qu\u00edmicas que se hallan totalmente fuera de los l\u00edmites de la experiencia biol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\" id=\"attachment_22164\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/media.dialektika.org\/dialektika\/2022\/08\/Rachel_Carson_8511179932.jpeg?resize=640%2C812&amp;ssl=1\" alt=\"Rachel Carson\" class=\"wp-image-22164\" \/><figcaption>Rachel Carson, autora de Primavera silenciosa (1962), el libro que oblig\u00f3 a EEUU a enfrentarse a los efectos de los pesticidas en el medio ambiente. Carson comenz\u00f3 su carrera en el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos. Un refugio en la costa sur de Maine lleva ahora su nombre. Wikimedia Commons<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En condiciones primitivas de agricultura, el granjero ten\u00eda pocos problemas de insectos. \u00c9stos surgieron con la intensificaci\u00f3n de la agricultura: la dedicaci\u00f3n de inmensas extensiones de terreno a un solo tipo de cultivo. Este sistema prepar\u00f3 el escenario para los aumentos explosivos de poblaciones de insectos espec\u00edficos. La agricultura de los monocultivos no saca partido de los principios por medio de los cuales opera la naturaleza; se trata de una agricultura como podr\u00eda concebirla un ingeniero. La naturaleza ha introducido gran variedad en el paisaje, pero el hombre ha exhibido una verdadera pasi\u00f3n por simplificarlo. De este modo, deshace los frenos y equilibrios inherentes mediante los cuales la naturaleza mantiene a raya a las especies. Un freno natural importante es un l\u00edmite a la cantidad de h\u00e1bitat adecuado para cada especie. Es obvio, por consiguiente, que un insecto que vive a base de trigo pueda aumentar su poblaci\u00f3n a niveles muy superiores en una explotaci\u00f3n agraria dedicada a trigales que en una en la que el trigo se cultiva junto con otros cultivos a los que el insecto no est\u00e1 adaptado. Lo mismo sucede en otras situaciones. Hace una generaci\u00f3n o m\u00e1s, las ciudades de extensas \u00e1reas de los Estados Unidos alineaban en sus calles nobles olmos. Ahora, la belleza que fue creada con esperanza se ve amenazada por la m\u00e1s completa destrucci\u00f3n, pues la enfermedad se abate sobre los olmos, extendida por un escarabajo que s\u00f3lo hubiera tenido una oportunidad limitada de constituir poblaciones numerosas y de pasar de un \u00e1rbol a otro si los olmos hubieran sido s\u00f3lo \u00e1rboles ocasionales de una plantaci\u00f3n ricamente diversificada.<\/p>\n\n\n\n<p>El s\u00edmil de la <em>Primavera silenciosa<\/em>, a la que corresponde este pasaje, hace alusi\u00f3n a la posibilidad de que un d\u00eda nos levantemos y ya no se oiga el canto de los p\u00e1jaros. Lo que acontece hoy, sesenta a\u00f1os m\u00e1s tarde, es mucho m\u00e1s grotesco, pues consiste en que ciudades enteramente artificiales y construidas con petrod\u00f3lares y mano de obra esclava como Doha o Dub\u00e1i, como no cuentan con s\u00fabditos a\u00e9reos a causa del excesivo calor (ese en el que vamos a empaparnos en adelante en la hasta ahora afortunada Europa), lo que han hecho es colocar en los postes de las calles megafon\u00eda ornitol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay p\u00e1jaros, pero nos quedamos con lo mejor de ellos, para no ser menos que los dem\u00e1s\u2026 Pronto se har\u00e1 lo mismo con la gente, y una calle vac\u00eda en mitad de un desierto car\u00edsimo sonar\u00e1 a pasos, carcajadas, increpaciones, bocinas de coches y voces de mercado, como si estuvi\u00e9ramos en la medina de El Cairo, con la diferencia de la medina de El Cairo ser\u00e1 ya una sart\u00e9n crepitando al aire libre. En el \u00faltimo cap\u00edtulo de <em>Primavera silenciosa<\/em>, titulado <em>Otro camino<\/em>, Carson no pudo evitar incurrir en el perroflaustismo t\u00edpico de ecologistas (hoy los llaman \u201cradicales) y otros conspiranoicos de sensibilidad exacerbada, cuando escribe:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Ahora estamos en ese punto en que los caminos se dividen en dos. Pero\u2026 ambos no son iguales. El camino que llevamos largo tiempo recorriendo es m\u00e1s f\u00e1cil, es una suave autopista, vamos a gran velocidad pero al final est\u00e1 el abismo. El otro -el que menos se utiliza-, nos ofrece la \u00faltima oportunidad de llegada a la meta que permite conservar nuestra Tierra, la \u00fanica oportunidad\u2026<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Notas<\/h3>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/dialektika.org\/2022\/08\/27\/sesenta-anos-de-primavera-silenciosa-de-rachel-carson\/#_ftnref1\">[1]<\/a> \u201cBuena parte de los problemas de nuestra sociedad tienen que ver con unas <a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/economia\/2020-06-08\/nuevos-mediocres-espanoles-gregarios-excelentes_2627920\/\">\u00e9lites cuadriculadas<\/a>, incapaces de salirse de los esquemas aprendidos, de los lugares comunes, que generalmente son aquellos que les han abierto las puertas. Es mucho m\u00e1s f\u00e1cil ascender si haces lo que te dicen, sigues los \u2018habitus\u2019 del espacio en el que te desenvuelves, aprendes las normas impl\u00edcitas y recitas el pensamiento que circula por ellas. En esas circunstancias, hemos criado a nuestras \u00e9lites, y la decadencia espa\u00f1ola tiene mucho que ver con sectores de la econom\u00eda, de la pol\u00edtica y de la intelectualidad que son incapaces de pensar por s\u00ed mismos y que analizan las situaciones en funci\u00f3n \u00fanicamente de sus intereses. Y, cuando van m\u00e1s all\u00e1 de su situaci\u00f3n personal, se limitan a repetir las ideas dominantes entre las \u00e9lites internacionales, a las que aspiran a pertenecer; en esencia, repiten la ortodoxia, que eso no les perjudica nunca, y a menudo les beneficia. Ocurre en todos los \u00e1mbitos: en el pol\u00edtico es evidente, en el intelectual resulta muy preocupante y en el econ\u00f3mico muy da\u00f1ino. El resultado es un <a href=\"https:\/\/blogs.elconfidencial.com\/alma-corazon-vida\/tribuna\/2019-06-13\/espana-aplanada-intelectuales-periodismo-legasov_2069245\/\">mundo aplanado, gris, pobre<\/a>, del cual la sociedad se aleja cada vez m\u00e1s, y que no es capaz de ofrecer soluciones a los problemas sist\u00e9micos. Y ah\u00ed radican buena parte de las tensiones pol\u00edticas, econ\u00f3micas y culturales de los \u00faltimos tiempos\u201d, Esteban Hern\u00e1ndez en <em><a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/cultura\/2022-01-23\/educacion-clases-particulares-nuevas-generaciones_3362324\/?fbclid=IwAR23hY6DA7rGj7vRtWjS1Bypies2unfnlptZOtDOowHxCrcHzGedxvOKBKk\">Las clases particulares, el oscuro camino al \u00e9xito para las nuevas generaciones<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/dialektika.org\/2022\/08\/27\/sesenta-anos-de-primavera-silenciosa-de-rachel-carson\/#_ftnref2\">[2]<\/a> Es interesante, tambi\u00e9n, la idea formulada por Anne Hathaway de utilizar el tiempo relativista como \u201cun recurso m\u00e1s\u201d, al modo del instrumental o del combustible, algo que sin duda hemos hecho siempre los humanos con el mero paso del tiempo -medirlo, cuantificarlo, asignarle contenido antropol\u00f3gico-, pero que ir\u00e1 a mucho m\u00e1s con la digitalizaci\u00f3n y algoritmizaci\u00f3n de la realidad y el uso de dispositivos de Inteligencia Artificial en ordenadores cu\u00e1nticos. Digamos que el tiempo ya no \u201cpasar\u00e1\u201d m\u00e1s o que no lo \u201cperderemos\u201d tontamente, como dec\u00edamos y practic\u00e1bamos antes, sino que ahora \u201cdesfilar\u00e1\u201d <em>manu militari <\/em>a la orden de los grandes intereses en todos y cada uno de los intersticios de nuestras vidas. Por cierto, que sobre esta posibilidad aterradora tambi\u00e9n existe pel\u00edcula de Hollywood: <em>In time<\/em>, Andrew Niccol, 2011.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/dialektika.org\/2022\/08\/27\/sesenta-anos-de-primavera-silenciosa-de-rachel-carson\/#_ftnref3\">[3]<\/a> Tambi\u00e9n Miguel Delibes en <em><a href=\"https:\/\/amzn.to\/3ABRzmZ\">Un mundo que agoniza<\/a><\/em> se hac\u00eda eco de esto, mencionando, si no recuerdo mal, que la leche materna del pecho de las mujeres de la segunda mitad del siglo conten\u00eda ya una gran y preocupante porcentaje de DDT.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/dialektika.org\/2022\/08\/27\/sesenta-anos-de-primavera-silenciosa-de-rachel-carson\/#_ftnref4\">[4]<\/a> \u201cDe manifiesto\u201d porque en realidad nadie pod\u00eda dudarlo, como hemos corroborado despu\u00e9s en los casos de Cambridge Analytica o el reciente del Pegasus; todo lo que tecnol\u00f3gicamente es posible hacer se har\u00e1 indefectiblemente.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/dialektika.org\/2022\/08\/27\/sesenta-anos-de-primavera-silenciosa-de-rachel-carson\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00d3scar S\u00e1nchez Vadillo Durante la d\u00e9cada de los cincuenta, Carson hab\u00eda reunido de forma gradual pruebas cient\u00edficas acerca del da\u00f1o que estaban haciendo los pesticidas al medio ambiente. Tambi\u00e9n fue un per\u00edodo en el que la guerra fr\u00eda creci\u00f3 en intensidad, situaci\u00f3n que culmin\u00f3 al mismo tiempo con la publicaci\u00f3n de esta obra. Imag\u00ednese el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-357793","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-members","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-1v4R","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/357793","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=357793"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/357793\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":357796,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/357793\/revisions\/357796"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=357793"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=357793"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=357793"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}