{"id":357817,"date":"2022-09-30T17:31:04","date_gmt":"2022-09-30T17:31:04","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=357817"},"modified":"2022-09-30T17:31:04","modified_gmt":"2022-09-30T17:31:04","slug":"jean-luc-nancy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2022\/09\/30\/jean-luc-nancy\/","title":{"rendered":"Jean-Luc Nancy"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/09\/imagen-5.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/09\/imagen-5.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-357818\" width=\"627\" height=\"354\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/09\/imagen-5.png 460w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/09\/imagen-5-300x170.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Jean-Luc Nancy: el ser como aparici\u00f3n entre y ante los otros en la fragilidad del mundo<\/h1>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/author\/providencia\/\">Carlos Javier Gonz\u00e1lez Serrano<\/a> <\/p>\n\n\n\n<p>Acercarse por vez primera a los textos de <strong>Jean-Luc Nancy<\/strong> (1940-2021) y su terminolog\u00eda no es tarea nada sencilla. Arthur Schopenhauer explic\u00f3 en uno de los pr\u00f3logos a <em>El mundo como voluntad y representaci\u00f3n <\/em>la impresi\u00f3n que ejerce la lectura de los escritos de Kant: \u00abEl efecto que producen [\u2026] a quien le hablan realmente s\u00f3lo lo encuentro comparable [\u2026] con la operaci\u00f3n de cataratas en un ciego\u2026\u00bb; Nancy obra en sus lectores de manera similar, a pesar de las dificultades de sus formas, de su doctrina y de su hondura filos\u00f3fica y literaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras los pasos de otros gigantes como Derrida, Heidegger, Bataille o Blanchot, Nancy siempre intent\u00f3 presentar (y ejercer) la actividad filos\u00f3fica como un imperativo por pensar nuestro presente. Pensar para trans-formar. Como leemos en <em><strong>La fr\u00e1gil piel del mundo<\/strong><\/em>, Nancy presenta una filosof\u00eda que, en medio de una situaci\u00f3n muy preocupante en t\u00e9rminos comunitarios y medioambientales, ofrece como salida evitar el catastrofismo y repensar lo com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las cuestiones centrales y m\u00e1s actuales que Nancy (fallecido en agosto de 2021) tom\u00f3 como suyas adquiere la siguiente forma: <strong>\u00bf<em>qu\u00e9<\/em> se escribe cuando se escribe uno mismo?<\/strong> O mejor: \u00bfno es escribir-se lo mismo que <em>ex-cribir<\/em>, que pasar a formar parte del afuera desde un adentro? \u00bfC\u00f3mo sucede esta operaci\u00f3n? Y en \u00faltimo t\u00e9rmino, \u00bfsupone escribir un <em>excribirse<\/em> sin retorno, en tanto que salida fuera de s\u00ed? Cuestiones de amplio calado en tiempos de <strong>redes sociales<\/strong>, de continua exposici\u00f3n, de ser para los otros.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em><strong>Corpus<\/strong> <\/em>(1992), una de las obras fundamentales de Nancy (tan enigm\u00e1tica como compleja y relevante), se nos dice que <strong>todo cuerpo, toda apariencia (o exposici\u00f3n), <em>entra<\/em> <em>en<\/em> la realidad \u2013en tanto que pasa a formar parte <em>del<\/em> tiempo<\/strong>: su hacer es su ser, y ese ser se constituye como un <strong>aparecer<\/strong>\u2013. El ser alcanza su sentido en la aparici\u00f3n de los entes particulares: <strong>ser es devenir-aparecer en sus m\u00faltiples <em>diferencias<\/em><\/strong>. Adem\u00e1s, explica Nancy, todo cuanto se da, <em>se da<\/em> sin el respaldo de un trasfondo que remita a una totalidad o completitud. Es decir, no se trata de la comparecencia de un ser inalterable, <em>definitivo<\/em> \u2013por cuanto de <em>en s\u00ed<\/em> pudiera ocultar, al modo hegeliano\u2013. Ser es ser-en-el-mundo, <strong>carencia de un sentido \u00faltimo de respaldo<\/strong>, de seguridad \u00faltima que aluda a un sentido m\u00e1s all\u00e1 del propio devenir. Es en el propio devenir donde se pone de relieve la enjundia del mismo discurso sobre el ser: no hay idea sino en su realizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>No hay \u2018el\u2019 cuerpo, no hay \u2018el\u2019 tacto, no hay \u2018la\u2019 <em>res extensa<\/em>. Hay lo que hay: creaci\u00f3n del mundo, <em>t\u00e9chne<\/em> de los cuerpos, pesaje sin l\u00edmites del sentido, corpus topogr\u00e1fico [\u2026]. Las im\u00e1genes no son apariencias, a\u00fan menos ilusiones o fantasmas. Son el modo en que los cuerpos se ofrecen entre s\u00ed\u2026<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Ese devenir \u2013al que Nancy llam\u00f3 <em><strong>destino<\/strong><\/em>\u2013 se da en el tiempo y acontece en gerundio, o lo que es lo mismo, <strong>sin verse nunca concluido<\/strong>, <em>d\u00e1ndose<\/em> en el mundo como algo que no se encuentra completo (la inquietud de lo negativo a la que se refiri\u00f3 la filosof\u00eda del XIX), y se encuentra inmerso en un dinamismo continuo. Leemos en <em>Corpus<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Expuesto<\/em>, por tanto: pero no es la puesta ante la vista de lo que primero estuvo oculto, encerrado. Aqu\u00ed, la exposici\u00f3n es el ser mismo (l\u00e9ase: el existir). [\u2026] El cuerpo es el ser-expuesto del ser.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Como nota caracter\u00edstica del ser encontramos, pues, la <em>incompletitud<\/em>. Desde esta perspectiva, <strong>el pensamiento surge de esa misma incompletitud, de la conciencia de la <em>partici\u00f3n<\/em> del sentido<\/strong>, que no es dado unitaria y absolutamente, al modo de las ideas plat\u00f3nicas. La nota fundamental que acompa\u00f1a a la incompletitud, por tanto, es la que se refiere a la <em>ruptura<\/em> del sentido, a lo no-acabado: <strong>ser es ser en el tiempo, y la finitud es el car\u00e1cter esencial del devenir<\/strong>. En una palabra: la finitud es inherente al mismo darse del ser.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.files.wordpress.com\/2022\/09\/corpus-nancy.jpg?w=696\" alt=\"\" class=\"wp-image-25618\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Si todo cuanto <em>es<\/em> trae consigo una pura donaci\u00f3n \u2013o darse\u2013 de singularidades, de diferencias, no hay entonces un ser en-s\u00ed, sino m\u00e1s bien un ser-hacia (en terminolog\u00eda de Nancy, <em>\u00eatre-\u00e0<\/em>): el ser se da en <strong>direccionalidad<\/strong>. El sentido que pudiera albergar el mundo es su misma direccionalidad: <em>remitencia<\/em>, direcci\u00f3n, donaci\u00f3n o presentaci\u00f3n <em>a <\/em>o <em>hacia<\/em>. Para el autor franc\u00e9s, la expresi\u00f3n \u00absentido del mundo\u00bb encierra una tautolog\u00eda, en la medida en que no hay <em>un<\/em> ser y <em>sus<\/em> diferencias, sino que <strong>el sentido es el mismo devenir o hacerse diferencia<\/strong>, y esta misma diferencia es lo que se ofrece precisamente a ser pensado. Es la diferencia, el continuo darse de la realidad, el elemento propio del pensamiento: de la filosof\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La existencia queda as\u00ed traducida en t\u00e9rminos de <strong>un estar <em>fuera<\/em><\/strong>, y el darse del ser se traduce en la noci\u00f3n de <em><strong>partici\u00f3n<\/strong><\/em> (<em>partage<\/em>), central en Nancy. Esta partici\u00f3n se expande: es el explanarse de las diferencias. La partici\u00f3n es \u00edntima al ser. <strong>El ser es <em>ya<\/em> pluralidad, y venir a ser constituye un entrar a formar parte de una trama de relaciones<\/strong>: \u00abel discurso del cuerpo no puede producir un <em>sentido<\/em> del cuerpo, no puede dar sentido al cuerpo. Debe m\u00e1s bien tocar lo que, del cuerpo, interrumpe el sentido del discurso. \u00c9se es el gran asunto\u00bb, escribi\u00f3 Nancy. Y prosegu\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Sentimos, m\u00e1s o menos oscuramente, que el cuerpo del cuerpo \u2013el asunto del cuerpo, el asunto de lo que llamamos cuerpo\u2013 tiene que ver con cierta suspensi\u00f3n o interrupci\u00f3n del sentido, en la cual estamos y que es nuestra condici\u00f3n actual, moderna, contempor\u00e1nea, o como se quiera.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Un an\u00e1lisis sin duda revelador de nuestras actuales circunstancias, en las que constituir una comunidad (de sentido, de acci\u00f3n social o pol\u00edtica) se hace casi imposible a causa de <strong>la continua fragmentaci\u00f3n del ser que somos<\/strong>: es, en terminolog\u00eda de Nancy, la <strong>\u00abcomunidad inoperante\u00bb<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto es f\u00e1cil recordar algunas tesis de <strong>Heidegger<\/strong>. \u00c9ste nos abre igualmente a la observancia del ser como relaci\u00f3n: el propio acontecer abre una realidad, que es un acontecer en relaci\u00f3n, ser en el tiempo, <strong>ser como ser-en-el-mundo<\/strong>. La interpretaci\u00f3n no es captaci\u00f3n sin supuestos de algo dado (pre-comprensi\u00f3n). Lo dado es la existencia del ser-ah\u00ed (<em><strong>Dasein<\/strong><\/em>), verdadera fuente de toda comprensi\u00f3n y posterior interpretaci\u00f3n. Lo que se comprende est\u00e1 en funci\u00f3n de la existencia, del <em>tiempo<\/em> propio de la existencia. Lo fundamental es, de este modo, introducirse en la anal\u00edtica del <em>Dasein<\/em>, explorada en <em>Ser y tiempo<\/em> (1927). De ello extrajo Heidegger la idea de que el ser del <em>Dasein<\/em> (del ser que somos) alberga una preeminencia a la hora de acercarse al ser y cuestionarse o interrogarse acerca de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Retomando el pensamiento de Nancy de que <strong>no hay cosas en sentido substancial, sino que \u00e9stas son tramas de relaciones (<em>entramados<\/em>)<\/strong>, puede decirse que el juego que tales tramas constituyen son ya las cosas: este devenir en relaci\u00f3n es su ser. La aludida direccionalidad (<em>\u00eatre-a<\/em>) significa que no hay un sujeto que se personifique de una vez para siempre, sino que su ser es su permanente estar en el mundo. No hay un m\u00e1s-all\u00e1 del ser: todo se da en un constante m\u00e1s-ac\u00e1 del cuerpo que se <em>excribe<\/em> (expone) a s\u00ed mismo a trav\u00e9s de su acontecer y aparecer en el mundo. Por eso, <strong>el sentido de las cosas, del ser que es sus diferencias, no es completo, pues se da en el tiempo, en lo escurridizo por definici\u00f3n<\/strong>. Que el sentido no sea completo o definitivo se debe a que no posee un car\u00e1cter unitario; no hay una significaci\u00f3n un\u00edvoca. No hay <em>el<\/em> sentido. Somos fragmento, fracci\u00f3n: \u00ab<em>Pero corpus no es nunca propiamente yo mismo<\/em>. [\u2026] Desde que <em>yo<\/em> es extendido, queda tambi\u00e9n entregado a los otros\u00bb. El sentido es fracci\u00f3n y finitud, por lo que decir \u00absentido\u00bb es tambi\u00e9n decir \u00absinsentido\u00bb, algo falto de sentido \u2013y que por ello no queda cerrado, no es saturable\u2013. Lo que la tradici\u00f3n filos\u00f3fica occidental ha llamado \u00abel sentido\u00bb esconde en su despliegue una permanente interrupci\u00f3n de s\u00ed mismo que remite a <strong>la <em>infinitud<\/em> en tanto que indefinici\u00f3n, en tanto que continuo exponerse del ser<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La gran lecci\u00f3n de Nancy es que <strong>el sentido no es completo<\/strong>, no s\u00f3lo porque todo se da en el tiempo y pierde, en su perpetuo acontecer, su univocidad, sino porque en una cosa siempre hay otras cosas, la huella de \u00ablo otro\u00bb. Esta huella remite al factor tiempo como propiciatorio de la disoluci\u00f3n de la metaf\u00edsica de la presencia o de la representaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.files.wordpress.com\/2022\/09\/nancy.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-25623\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El ejemplo del tacto es para Nancy paradigm\u00e1tico: el tacto se halla unido a la noci\u00f3n de l\u00edmite, pues el tocar remite a lo que est\u00e1 a los dos lados del l\u00edmite (al tocar el teclado del ordenador, tambi\u00e9n yo soy tocado por \u00e9l y, es m\u00e1s, me <em>siento<\/em> tocado): no hay tacto, por tanto, sin atenci\u00f3n a la <em>alteridad<\/em>, sin experimentar lo \u00abal-otro-lado\u00bb. <strong>\u00abAlgo me toca\u00bb quiere decir que eso algo me afecta: se da un juego de l\u00edmites<\/strong>. Tocar supone el quedar afectada la propia identidad, que por eso no puede ser unitaria, definitiva: dada de una vez por todas. En un fragmento de <em>Las musas<\/em> en que Nancy cita a Derrida, aqu\u00e9l explica que \u00abLo que produce el tacto es \u2018esa interrupci\u00f3n que constituye el tocar del <em>tocarse<\/em>, el tocar como <em>tocarse<\/em>\u2019. El tacto <em>es<\/em> el intervalo y la heterogeneidad del tocar. Es la distancia pr\u00f3xima\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La producci\u00f3n del (imposible) sentido definitivo queda as\u00ed constituida como una <em><strong>tensi\u00f3n<\/strong><\/em>; en palabras de Nancy:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u2026 <em>la<\/em> producci\u00f3n, en singular y en t\u00e9rminos absolutos no es otra cosa que la producci\u00f3n del <em>sentido<\/em>. Pero se revela con ello como pro-ducci\u00f3n, tensi\u00f3n literalmente insostenible hacia un adelante (o un atr\u00e1s) del sentido, toda vez que aquello que lo \u00abproduce\u00bb como tal es, ante todo, el hecho de ser recibido, experimentado y, en resumen, <em>sentido<\/em> como sentido.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Nancy muestra que la finitud \u2013al contrario de lo que se pens\u00f3 durante largos siglos\u2013 no es una privaci\u00f3n, sino <strong>una <em>apertura<\/em> a la infinitud relacional y fragmentaria de cuanto acontece<\/strong>: lo infinito es experimentado continuamente en nuestra finitud. Pero\u2026 siempre hay algo que <em>resta<\/em>, que queda, una \u00abrestancia\u00bb, algo que en definitiva arrebata al sentido la posibilidad de una \u00abexplicaci\u00f3n total\u00bb. Siempre se da <strong>una disociaci\u00f3n o extra\u00f1amiento<\/strong> <strong>que, adem\u00e1s, es inevitable, que no cesa<\/strong>. Leemos en <em>Las musas<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El sentido que es el mundo directamente en s\u00ed mismo, ese sentido inmanente de ser <em>ah\u00ed<\/em> y nada m\u00e1s, viene a mostrar su trascendencia: que consiste en no tener sentido, en no inducir ni permitir su propia asunci\u00f3n en ninguna suerte de Idea ni de Fin, sino en presentarse siempre como su propio extra\u00f1amiento.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Nancy afirm\u00f3 en esta misma obra que la Idea de <strong>Hegel<\/strong> \u2013totalizadora, en la que termina toda diferencia, todo extra\u00f1amiento\u2013 no supone m\u00e1s que un deseo infinito de sentido, y que nos remite a una \u00abfinalizaci\u00f3n infinita\u00bb, si bien \u00abese modo parad\u00f3jico de la per-fecci\u00f3n es sin duda lo que toda nuestra tradici\u00f3n exige y evita <em>a la vez<\/em> pensar. [\u2026] Propongo ver de qu\u00e9 tipo de \u2018per-fecci\u00f3n\u2019 o de \u2018finalizaci\u00f3n finita\/infinita\u2019 es capaz lo que <em>queda<\/em> cuando una consumaci\u00f3n se exhibe e insiste en exhibirse. Mi propuesta es, entonces, esta: de una <em>per-fecci\u00f3n finita o vestigial<\/em>\u00ab.<\/p>\n\n\n\n<p>Este \u00abvestigio\u00bb nos conduce a la huella m\u00e1s arriba mencionada, a <strong>la acci\u00f3n de los otros y del tiempo<\/strong>. Que las cosas \u00abresten\u00bb y dejen vestigios o huellas apunta a la consideraci\u00f3n de que <strong>no es posible una totalizaci\u00f3n de la experiencia<\/strong>, porque tal totalizaci\u00f3n conllevar\u00eda la negaci\u00f3n de la propia experiencia, siempre en movimiento, siempre fragmentaria y en v\u00edas de concluirse (sin jam\u00e1s llegar a hacerlo). Sin distancia no puede darse el tocar \u2013y el ser tocado\u2013: todo se juega en ese espacio, en ese <em>entre<\/em>. En la fractura del sentido. En <em>Corpus<\/em> leemos:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Desde los cuerpos, nosotros tenemos los cuerpos como nuestros extra\u00f1os. Nada que ver con dualismos, monismo o fenomenolog\u00edas del cuerpo. El cuerpo no es ni substancia, ni fen\u00f3meno, ni carne, ni significaci\u00f3n. S\u00f3lo el ser-excrito. [\u2026] Hace falta, pues, escribir desde ese cuerpo que nosotros no tenemos y que tampoco somos: pero donde el ser es excrito. \u2013Cuando escribo, esta mano ajena ya se ha deslizado en mi mano que escribe.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En una cosa siempre hay \u2013la presencia de\u2013 otras cosas, una huella imborrable, insorteable. Por eso <strong>no hay, ni puede haber, cosas substanciales<\/strong>, porque toda cosa siempre incorpora e involucra una vacancia de s\u00ed misma (<em>restan<\/em>, dec\u00edamos), de tal modo que su sentido no es saturable. Con Nancy, nuestro yo, nuestro mundo y nuestra mismidad quedan rotos, inconclusos, siempre pendientes de hacerse, de venir a constituirse. Vac\u00edos de sentido pero anhelantes de \u00e9l. Ninguna cosa es id\u00e9ntica a s\u00ed misma y se da siempre como partici\u00f3n y, al mismo tiempo, como un <em>repartir<\/em>: <strong>en cada cosa hay un fraccionamiento, una relaci\u00f3n con (lo) otro, por lo que lo que se da es siempre un <em>haber con otro<\/em><\/strong>. El darse en el mundo es un juego de exposici\u00f3n(es) y, as\u00ed, la noci\u00f3n misma de sentido queda rota, fracturada. Interrupci\u00f3n <em>\u00edntima<\/em> de lo que hay que nos remite a lo infinito comprendido en lo finito:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>El cuerpo expone la fractura de sentido que la existencia constituye, sencillamente y absolutamente<\/em>. [\u2026] El cuerpo es expositor\/expuesto: <em>ausgedehnt<\/em>, extensi\u00f3n de la fractura que es la existencia.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>La alteridad y la fragmentaci\u00f3n, dej\u00f3 escrito Nancy, viven en el <em>coraz\u00f3n<\/em> de todas las cosas.<\/strong> En ello se juega el futuro de la filosof\u00eda. Y de la humanidad. En ir en busca de un inagotable sentido que se da, precisa y permanentemente, en su in\u00fatil pero tan f\u00e9rtil b\u00fasqueda. En el hueco. En la quiebra. Porque \u00abUno se siente siempre como un afuera\u00bb, como \u00abuna tensi\u00f3n\u00bb, como \u00abla continua conmoci\u00f3n del ser\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus \u00faltimos a\u00f1os, Nancy hizo mucho hincapi\u00e9 en <strong>la necesidad de reconfigurar los senderos por los que a su juicio la humanidad camina hacia una \u00abcat\u00e1strofe generalizada\u00bb<\/strong>. A su juicio, hemos perdido el sentido del mundo y hemos dejado de experimentarlo, de hacerlo presente en t\u00e9rminos de pensamiento y de acci\u00f3n. Como explican los traductores de <em>La fragilidad del mundo<\/em>, Jordi Mass\u00f3 Castilla y Cristina Rodr\u00edguez Marciel, el sentido es sin duda \u00abun concepto clave del pensamiento de Nancy. Para aprehenderlo en toda su complejidad hay que remitir a su opuesto, el \u2018significado\u2019, que es lo que suele presentarse como algo ya dado y acabado, completo\u00bb. Hemosllenado nuestro imaginario de significados (petulantes, pretenciosos y cerrados) y<strong> hemos abandonado nuestra capacidad para buscar un sentido (abierto, pluriforme).<\/strong> \u00abSe ha perdido el sentido que es el mundo para, en su lugar, rodearse de incesantes significaciones insatisfatorias, de fines que obligan a dirigir la mirada permanentemente hacia el futuro [\u2026]. De ah\u00ed que el olvido del mundo sea tambi\u00e9n un olvido del sentido del presente, del sentido <em>que es<\/em> el presente\u00bb, glosan Mass\u00f3 y Rodr\u00edguez en el prefacio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elvuelodelalechuza.files.wordpress.com\/2022\/09\/la-fracc81gil-piel-del-mundo-nancy.jpg?w=683\" alt=\"\" class=\"wp-image-25620\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Nancy nos invita a<strong> permanecer atentos a cuanto est\u00e1 sucediendo en el presente, es decir, a la creaci\u00f3n incesante de sentido<\/strong>, y no tanto a las significaciones (fijas, definidas, definitivas) que queramos dar al mundo<strong>.<\/strong> Porque <strong>el mundo es lo-que-pasa<\/strong>: en t\u00e9rminos cronol\u00f3gicos, s\u00ed, pero tambi\u00e9n en t\u00e9rminos factuales. Los hechos pasan porque pasan <em>en<\/em> el tiempo; y de ese tiempo que pasa debemos hacernos cargo: <em>actuando<\/em>, en permanente gerundio. Resulta curioso, argumenta Nancy, que en una \u00e9poca repleta de urgencias de todo tipo no tengamos el tiempo necesario para hacernos cargo de ellas. Ir muy deprisa implica perder los detalles m\u00e1s importantes del trayecto.Por si fuera poco, el <strong>progreso<\/strong> nos ha adelantado y somos v\u00edctimas de nuestra obsesi\u00f3n por antecedernos a lo-que-pasa. As\u00ed lo denunciaba el autor franc\u00e9s:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El capitalismo constituye la exposici\u00f3n en t\u00e9rminos de valor de la proliferante infinitud de fines y de sentido en la que la t\u00e9cnica nos ha introducido.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Los grandes problemas de nuestro presente se cifran en lo que Nancy denomin\u00f3 la \u00abcat\u00e1strofe del sentido\u00bb,<\/strong> es decir, la incapacidad para generar nuevas posibilidades de acci\u00f3n que se hagan cargo del mundo en su acontecer presente. <strong>S\u00f3lo hay pasado inamovible o futuro ut\u00f3pico<\/strong>: el presente se ha desdibujado hasta convertirnos en sujetos inoperantes. En una palabra: nos hemos olvidado del mundo. <strong>El tiempo del presente es el \u00fanico en el que es posible que se abra el (y nos abramos al) sentido. <\/strong>As\u00ed lo expresa Nancy, de manera tan bella como contundente:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Habr\u00eda que vivir, que pensar el presente, en la inquietud ante lo que viene, pero prestando atenci\u00f3n al sentido de lo que sigue pasando en el presente, esos momentos de verdad, de belleza, de amor, aun cuando hayamos dejado de confiar en el porvenir.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Olvido del mundo que, por otro lado, puede equipararse el <strong>olvido de la filosof\u00eda<\/strong>: sin pensamiento activo que se haga cargo del presente no ser\u00e1 posible modificar las din\u00e1micas que nos conducen hacia el inminente desastre social, ecol\u00f3gico y econ\u00f3mico. Por eso, Nancy expone la necesidad de centrarnos en el <strong>cuidado<\/strong>: del planeta, del mundo, de la humanidad, pero tambi\u00e9n de nuestro propio cuerpo y del encuentro de este propio cuerpo con el resto de cuerpos, de los seres vivos que pueblan una naturaleza cada vez m\u00e1s desmejorada y envilecida en nombre de la t\u00e9cnica y el progreso. Resulta curioso, argumenta Nancy, que en una \u00e9poca repleta de urgencias de todo tipo no tengamos el tiempo necesario para hacernos cargo de ellas. Y ello pasa por cultivar la propia sensibilidad:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Lo decisivo ser\u00eda pensar en el presente y pensar el presente. No el fin o los fines que est\u00e1n por venir, no tampoco una dispersi\u00f3n an\u00e1rquica de los fines, sino el presente en cuanto elemento de lo pr\u00f3ximo. [\u2026] El presente es el lugar de la proximidad -proximidad con el mundo, con los otros s\u00ed-mism<em>os-.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Como culminan el pr\u00f3logo los traductores de <em>La fr\u00e1gil piel del mundo<\/em>, se trata de dirigir nuestra estima hacia cuanto nos rodea: \u00abA este mundo en su fragilidad que lo hace, s\u00ed, vulnerable, y que por ello apela a nuestra responsabilidad, a la de todos nosotros, para acoger este presente que se presenta como aquello que a\u00fan tiene sentido porque es, precisamente, lo que hay que sentir ahora, cuando el tiempo a\u00fan no ha venido\u00bb. En la urgencia del ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Queda, pues, l<strong>a urgencia de ocuparnos del ahora desde el cuidado por nuestro entorno:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Solamente entenderemos en qu\u00e9 consiste nuestra ceguera frente al apocalipsis \u2014comenta Nancy\u2014 cuando consigamos concebirla como un elemento de la situaci\u00f3n actual del hombre actual, es decir, como una de las cosas de las que tenemos el derecho, la posibilidad, de hacerlas o de no hacerlas.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/elvuelodelalechuza.com\/2022\/09\/11\/jean-luc-nancy-el-ser-como-aparicion-entre-y-ante-los-otros-en-la-fragilidad-del-mundo\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jean-Luc Nancy: el ser como aparici\u00f3n entre y ante los otros en la fragilidad del mundo Carlos Javier Gonz\u00e1lez Serrano Acercarse por vez primera a los textos de Jean-Luc Nancy (1940-2021) y su terminolog\u00eda no es tarea nada sencilla. 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