{"id":357833,"date":"2022-10-28T23:42:33","date_gmt":"2022-10-28T23:42:33","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=357833"},"modified":"2022-10-28T23:42:33","modified_gmt":"2022-10-28T23:42:33","slug":"andrea-soto-calderon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2022\/10\/28\/andrea-soto-calderon\/","title":{"rendered":"Andrea Soto Calder\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/10\/imagen-3.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"394\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/10\/imagen-3.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-357834\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/10\/imagen-3.png 700w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/10\/imagen-3-300x169.png 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2022\/10\/imagen-3-624x351.png 624w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Andrea Soto Calder\u00f3n: \u00abMe parece un error valorar la cultura de la imagen desde una cr\u00edtica a su narcisismo\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00abEs m\u00e1s f\u00e1cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo\u00bb, escribi\u00f3 Fredric Jameson. Su frase, ya c\u00e9lebre, parece ser la que mejor resume las imposibilidades de nuestra \u00e9poca. El capitalismo no solo ha colonizado toda nuestra vida material, sino tambi\u00e9n toda nuestra vida mental: ya no podemos siquiera pensar en otros mundos posibles. \u00bfC\u00f3mo activar nuestra pr\u00e1ctica imaginativa? \u00bfC\u00f3mo disparar el potencial creativo del pensamiento para so\u00f1ar con otros mundos posibles? La fil\u00f3sofa Andrea Soto Calder\u00f3n plantea en su nuevo libro, <em>Imaginaci\u00f3n material<\/em>, respuestas originales a estas preguntas. En esta entrevista nos explica algunas de las l\u00edneas que abre<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por Javier Correa Rom\u00e1n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En la teor\u00eda marxista, cl\u00e1sicamente se ha dividido la realidad en dos elementos: la infraestructura y la superestructura.<\/strong> La infraestructura de una sociedad vendr\u00edan a ser, de forma sucinta y harto simplificada, las relaciones econ\u00f3micas, es decir, el desarrollo de los medios de producci\u00f3n y la relaci\u00f3n de la sociedad con estos medios (con la propiedad como la relaci\u00f3n fundamental). La superestructura ser\u00eda, seg\u00fan la ortodoxia del marxismo, el resto de elementos de una sociedad: las ideas, la religi\u00f3n, el arte, la filosof\u00eda\u2026 La tesis de algunos marxistas es que es la infraestructura la que levanta, influye y modela la superestructura, o en otras palabras, son las relaciones econ\u00f3micas las que producen la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por eso, desde la tradici\u00f3n cr\u00edtica, abordar ciertos elementos \u00absupraestructurales\u00bb como el arte o la imaginaci\u00f3n se consideraban una p\u00e9rdida de tiempo,<\/strong> un planteamiento err\u00f3neo. De lo que se trataba, pensaban, era de cambiar las relaciones econ\u00f3micas de la sociedad. Sin embargo, la forma actual del capitalismo dista enormemente de ser el capitalismo de la revoluci\u00f3n industrial. Ahora, casi todos los \u00e1mbitos de nuestra vida han sido mercantilizados. Como consecuencia, la cultura de nuestra sociedad ya no est\u00e1 producida por polos dispersos y m\u00faltiples, sino por un \u00fanico centro de gravedad: la industria cultural.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Como consecuencia, nuestro panorama cultural est\u00e1 producido desde unos intereses (de clase) concretos y nuestra isla de utop\u00eda se ha secado completamente.<\/strong> Bombardeados por miles de im\u00e1genes \u2014im\u00e1genes sin ninguna potencia simb\u00f3lica, sin ninguna utop\u00eda que construir\u2014, nuestra imaginaci\u00f3n se ha secado o, al menos, tiene serias dificultades para plantear nuevas salidas. \u00bfC\u00f3mo vamos a cambiar las formas de producci\u00f3n si ni siquiera podemos imaginar otros mundos?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Este es el punto de partida del nuevo libro de la profesora Andrea Soto Calder\u00f3n, <em>Imaginaci\u00f3n material<\/em>.<\/strong> Soto Calder\u00f3n es doctora en Filosof\u00eda y ha desarrollado sus investigaciones en Chile (en Valpara\u00edso), Espa\u00f1a (Barcelona), Portugal (Lisboa) y Francia (Par\u00eds). Sus l\u00edneas de investigaci\u00f3n se centran en las transformaciones de la experiencia est\u00e9tica en la cultura contempor\u00e1nea, la cr\u00edtica, la investigaci\u00f3n art\u00edstica, el estudio de la imagen y los medios, as\u00ed como en la relaci\u00f3n entre la est\u00e9tica y la pol\u00edtica. Sus libros m\u00e1s recientes son <em>Le travail des images<\/em>, junto a Jacques Ranci\u00e8re, <em>Les presses du r\u00e9el<\/em> y <em>La performatividad de las im\u00e1genes<\/em>, este \u00faltimo de 2020.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La tesis de <em>Imaginaci\u00f3n material<\/em> (y soluci\u00f3n a la encrucijada en la que nos encontramos) es la siguiente: <\/strong>para (re)activar la imaginaci\u00f3n es necesario pensar y encontrar las pr\u00e1cticas que disparan la capacidad imaginativa. No todas las pr\u00e1cticas tienen el mismo potencial imaginativo (comp\u00e1rese trabajar ocho horas frente a un ordenador con una fiesta), as\u00ed que una posible soluci\u00f3n a este encallamiento de la imaginaci\u00f3n es centrarnos en su componente <em>material<\/em>, en las pr\u00e1cticas que la disparan, en sus condiciones materiales de posibilidad. Sobre esta teor\u00eda novedosa, y sobre otros asuntos derivados, charlamos con ella en esta entrevista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El t\u00edtulo de su libro, <em>Imaginaci\u00f3n material<\/em>, recoge un concepto hom\u00f3nimo de Bachelard, pero con nuevos matices. En su concepci\u00f3n, el t\u00e9rmino refiere a las pr\u00e1cticas materiales que disparan la imaginaci\u00f3n (entendida siempre en un sentido cr\u00edtico, como imaginaci\u00f3n cr\u00edtica de nuevas formas de vida). \u00bfC\u00f3mo influye los procesos materiales, lo que hacemos y c\u00f3mo lo hacemos, en las pr\u00e1cticas imaginativas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, Gaston Bachelard no es una referencia demasiado decisiva para el desarrollo de este ensayo, aunque suene parad\u00f3jico dado que tomo una de sus formulaciones conceptuales para dar t\u00edtulo al libro. Su investigaci\u00f3n est\u00e1 orientada hacia la imaginaci\u00f3n literaria y a m\u00ed lo que me interesa es c\u00f3mo se forma una situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece que Bachelard articula un nudo problem\u00e1tico que, por una parte, se\u00f1ala un desv\u00edo de la imaginaci\u00f3n entendida como un lugar donde proyectar un significado previo; y, por otra parte, altera una comprensi\u00f3n \u2014que es bastante habitual en lo que se entiende por \u00abmaterial\u00bb\u2014, lo que me permit\u00eda pensar desde un campo diferente del plano desarrollado por los nuevos materialismos. Por lo tanto, dir\u00eda que lo que motiva esta escritura, precisamente, tiene que ver con esto que se\u00f1alas, con atender a los <em>modos de hacer<\/em>, a las pr\u00e1cticas que pueden abrir un acontecimiento. Lo que comporta una suerte de <em>contraintuici\u00f3n<\/em>, porque se supone que un acontecimiento no se puede trabajar, adviene. En efecto; pero que no se pueda anticipar no quiere decir que no se pueda preparar el terreno para los cambios.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, me interesa someter a consideraci\u00f3n cr\u00edtica la comprensi\u00f3n seg\u00fan la cual la imaginaci\u00f3n sucede en un plano ideal y argumentar que la apertura de una imaginaci\u00f3n cr\u00edtica requiere un movimiento infraestructural, no solamente discursivo. De ah\u00ed la cuidada atenci\u00f3n a los procesos, porque son los procesos los que hacen posibles los acontecimientos. No porque ellos nos permitan caminar en una direcci\u00f3n espec\u00edfica, en un orden de causas y efectos; al contrario, porque exigen estar atentos a lo que se est\u00e1 haciendo. Lo primero, pensar en un orden de causas y efectos supone un tipo de racionalidad que concibe un tiempo despu\u00e9s de otro. Una racionalidad que est\u00e1 muy arraigada en nosotros, en nuestros gestos cotidianos, como, por ejemplo, recibir la paga despu\u00e9s del trabajo o la jubilaci\u00f3n despu\u00e9s de a\u00f1os de vida laboral.<\/p>\n\n\n\n<p>Como sostiene J. Ranci\u00e8re, \u00abel discurso cr\u00edtico parece haberse adaptado bien a ese tiempo y plegarse a sus exigencias, ya sea interiorizando pasivamente sus valores de libertad de consumo y personalidad flexible u oponi\u00e9ndole valores libertarios que limiten el libre mercado\u00bb<strong>[1]. <\/strong>Es en este sentido que considero que existe un v\u00ednculo \u00edntimo entre imaginaci\u00f3n y maneras de hacer, entre gesta y gesto. Si el movimiento cr\u00edtico no se conforma con denunciar, entonces ha de generar las consistencias imaginarias e infraestructurales para sus procesos de transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abA m\u00ed lo que me interesa es c\u00f3mo se forma una situaci\u00f3n [\u2026], atender a los <em>modos de hacer<\/em>, a las pr\u00e1cticas que pueden abrir un acontecimiento. Lo que comporta una suerte de <em>contraintuici\u00f3n<\/em>, porque se supone que un acontecimiento no se puede trabajar, adviene\u00bb<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Como bien dice en su libro, parece que se hubiera proclamado el fin de la imaginaci\u00f3n, el fin de sus posibilidades; pareciera que es m\u00e1s f\u00e1cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. En esta l\u00ednea, muchos de los movimientos sociales caracterizan sus pr\u00e1cticas desde la pura negatividad: como movimientos anticapitalistas, movimientos antirrepresivos etc. \u00bfC\u00f3mo limita esta negatividad la potencialidad de los movimientos sociales?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br>Entiendo que el antagonismo es un lugar necesario de desidentificaci\u00f3n, de disputa y, en muchos casos, una forma eficaz para abrir espacios de interrupci\u00f3n de un engranaje opresivo. Sin embargo, considero que muestra sus l\u00edmites y puede tornarse paralizante si solo se queda en un movimiento reactivo.<\/p>\n\n\n\n<p>No sabr\u00eda decir si es el caso de los movimientos anticapitalistas o antirrepresivos. Dir\u00eda que el problema surge, principalmente,&nbsp;cuando el \u00abanti\u00bb se transforma en un lugar de identidad estable y no se encuentra manera de salir de ah\u00ed, no permite transitar o explorar otras formas, cuando falta inventiva a la hora de considerar lo \u00abotro\u00bb. Incluso me parece insuficiente pensar el capitalismo como un campo dado. \u00abLo otro\u00bb necesita ser construido y la narrativa dada impugnada, y en ese espacio de indeterminaci\u00f3n es donde se pueden abrir los posibles. No tanto en reafirmar una posici\u00f3n, sino en poder alterar el orden que se impone como \u00fanico.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, considero que un imaginario pol\u00edtico no tiene como desaf\u00edo principal trazar un programa aglutinante. Los litigios que somos capaces de configurar est\u00e1n atravesados por batallas afectivas y sensibles, por relaciones econ\u00f3micas, no solo en t\u00e9rminos monetarios, sino de una negociaci\u00f3n ininterrumpida de miradas, ruidos, palabras, cuerpos y de disposiciones que ellas organizan. De ah\u00ed que considere necesario explorar una creaci\u00f3n social, art\u00edstica y conceptual que trabaje desde una imaginaci\u00f3n material, que es siempre un trabajo desde los bordes, los restos, los fragmentos, lo accidental que se produce en las nuevas formas de contacto.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<p><strong>La imaginaci\u00f3n, como capacidad humana que trasciende la realidad y crea mundos posibles, es fundamental en cualquier devenir revolucionario. Sin embargo, personalmente me inquieta que el <em>turbocapitalismo <\/em>actual tambi\u00e9n apele a ella y pugne por dominarla mediante exhaustas l\u00f3gicas culturales: con sus llamadas a reinventarnos, a buscar novedades, a emprender\u2026 \u00bfC\u00f3mo podemos potenciar la imaginaci\u00f3n sin caer en las l\u00f3gicas mercantiles que todo lo devoran?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br>Precisamente por esto indicaba la importancia de la transformaci\u00f3n infraestructural y no solamente discursiva. De hecho, si nos fijamos, las infraestructuras del capitalismo no disponen de metodolog\u00edas donde la imaginaci\u00f3n germine. Al contrario, si bien sus discursos son los de la innovaci\u00f3n, los modos en que se articula su producci\u00f3n \u2014y no solo el pensamiento\u2014 son los de una cultura enlatada, en donde todo nos viene hecho o prehecho, reduciendo nuestro margen de acci\u00f3n y de indeterminaci\u00f3n al m\u00ednimo, intentando reducir al m\u00e1ximo la capacidad de lo accidental.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que sea tan importante crear mecanismos de predictibilidad no solo de nuestras conductas, tambi\u00e9n de nuestros deseos, de nuestros afectos, modos de organizaci\u00f3n y goce, tanto individual como colectivo. Esto ha sido analizado de modo muy fecundo por el pensamiento cr\u00edtico del capitalismo de plataformas. Afortunadamente, los cuerpos siempre exceden a su normatividad, no se ajustan a su mandato, de ah\u00ed las sofisticadas tecnolog\u00edas de control. Si fuera tan f\u00e1cil fagocitar todo espacio de creaci\u00f3n, no ser\u00edan tan complejas sus infraestructuras y mecanismos de control.<\/p>\n\n\n\n<p>Considero que en esto es fundamental alterar esa creencia de que existe un \u00fanico mundo y que el capitalismo todo lo devora, lo que Mark Fisher nombraba como el <em>realismo capitalista<\/em> [la creencia de que no existe alternativa al capitalismo]. Hay much\u00edsimas pr\u00e1cticas que el capitalismo no puede capturar. La mayor\u00eda de ellas tienen que ver con lo incontable, lo inconmensurable, lo que no se deja predecir. Por eso, la importancia crucial de generar otras formas de conocimiento, de reuni\u00f3n y de pr\u00e1cticas que no se reduzcan a una unidad de sentido. As\u00ed como <a href=\"https:\/\/www.filco.es\/platon-ideas-mitos\/\">la caverna de Plat\u00f3n<\/a> es una construcci\u00f3n pol\u00edtica que instituye una jerarqu\u00eda entre los que piensan y los que ignoran, la creencia de que el capitalismo todo lo puede y todo lo asimila es una creaci\u00f3n pol\u00edtica de una fuerza impresionante.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si atendemos a la vida, esta nos muestra lo contrario. Aprendemos que peque\u00f1os desv\u00edos pueden abrir un mundo y que nuestra fuerza puede horadar ese flujo, pero debemos&nbsp;poder imaginarlo. Por eso, no basta con crear buenas pol\u00edticas, es necesario crear las condiciones para que acontezcan nuevos procesos de subjetivaci\u00f3n donde la gente se reconozca. Crear un imaginario es crear las condiciones para que se articule otro tipo de deseo en donde una comunidad vea esas pol\u00edticas como deseable.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abEl antagonismo es un lugar necesario de desidentificaci\u00f3n, de disputa y, en muchos casos, una forma eficaz para abrir espacios de interrupci\u00f3n de un engranaje opresivo. el problema surge, principalmente,&nbsp;cuando el \u2018anti\u2019 se transforma en un lugar de identidad estable y no se encuentra manera de salir de ah\u00ed\u00bb<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>En su ontolog\u00eda de la imagen, si la he le\u00eddo correctamente, el deseo juega un papel central y se coloca como un componente activo de las im\u00e1genes, el motor que nos impulsa a ellas. Casi podr\u00edamos decir que es la frontera entre la imagen y lo real. Me gustar\u00eda que desarrollase, si pudiese, un poco m\u00e1s todo esto: \u00bfqu\u00e9 papel tiene el deseo en el poder de la imaginaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br>Uno de los intentos principales de mi investigaci\u00f3n ha sido el de generar un desplazamiento de la ontolog\u00eda de la imagen a una atenci\u00f3n por su performatividad, que es lo que desarroll\u00e9 en un ensayo anterior que titulaba <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/es.bookshop.org\/a\/7996\/9789566048299\" target=\"_blank\">La performatividad de las im\u00e1genes<\/a><\/em>. Ah\u00ed me preguntaba no tanto por lo que las im\u00e1genes son, sino por lo que hacen, los mundos que configuran y los procesos formativos a los que contribuyen.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa configuraci\u00f3n de las im\u00e1genes, tal como dices, el deseo juega un lugar preponderante, de ah\u00ed que en este libro dedique un cap\u00edtulo a lo que denomino una er\u00f3tica de las im\u00e1genes. Desde la Antig\u00fcedad, antes que <em>Eros<\/em> se estabilizara en el amor <em>\u00e1gape<\/em> [el amor fraternal], <em>Eros<\/em> era concebido como lo que empuja a darse forma, como una fuerza que desborda y que insiste.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en el <em>Malestar en la cultura<\/em>, Freud se preguntaba por qu\u00e9 la cultura se comporta de manera tan hostil con nuestro deseo, con las exigencias enmara\u00f1adas que tanto malestar nos generan. Al mismo tiempo se preguntaba c\u00f3mo es que los extraordinarios progresos en las ciencias y su aplicaci\u00f3n t\u00e9cnica no han contribuido de modo significativo en nuestra econom\u00eda de la felicidad. De hecho, al contrario: han formado un tejido m\u00e1s complejo al margen del cual no podemos regular nuestros v\u00ednculos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, para adecuarnos a las nuevas exigencias de la cultura, hemos de desplazar las condiciones de satisfacci\u00f3n de nuestro deseo, dirigirlo por otros caminos de los que ya ah\u00ed (fundamentalmente, como dir\u00e1 m\u00e1s adelante <a href=\"https:\/\/encyclopaedia.herdereditorial.com\/wiki\/Autor:Adorno,_Theodor_Wiesengrund\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Theodor Adorno,<\/a> por <em>aparatos de consuelo<\/em> que derivan en formas de consumo). De hecho, Freud llegar\u00e1 a decir que \u00abla cultura se edifica sobre su renuncia a lo pulsional\u00bb<strong>[2]<\/strong>. De esta forma, se supone que somos compensados econ\u00f3micamente por esta renuncia. La gran fuerza que preserva la vida, ya formulada por Nietzsche, y que vincula libidinalmente a los individuos, desv\u00eda su objeto de satisfacci\u00f3n para dirigirse a fines socialmente \u00fatiles. As\u00ed todo, considero que cualquier esfuerzo de <em>poiesis<\/em> no se articula sin deseo. De ah\u00ed provienen nuestras formas de resistencia y la potencia de nuestros afectos, para configurar otro campo de la experiencia a partir de lo que <em>hay<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hablemos de la mirada. Me interesa especialmente profundizar en las distintas modalidades de inervaci\u00f3n que unos determinados medios imponen a nuestra mirada. Pienso, por ejemplo, en el modelo perceptivo que Benjamin otorga a la arquitectura como un modelo perceptivo que configura siempre una mirada distra\u00edda, perdida, sin capacidad para focalizar en un punto determinado. Le quer\u00eda preguntar si cree que las tecnolog\u00edas visuales de hoy en d\u00eda tienen este mismo modelo perceptivo o en qu\u00e9 se diferencia nuestra mirada distra\u00edda de la que pudo ver Benjamin en la arquitectura.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br>Gracias a una invitaci\u00f3n de Amador Fern\u00e1ndez-Savater y Oier Etxeberria, que vienen desde hace tiempo pensando en torno a la problem\u00e1tica de la atenci\u00f3n, pude pensar un poco en torno a esto que me preguntas, desarrollando una reflexi\u00f3n en torno a la necesidad de generar una <em>atenci\u00f3n dispersa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de los diversos diagn\u00f3sticos cr\u00edticos de las im\u00e1genes, existe un amplio an\u00e1lisis sobre la complicidad de las im\u00e1genes con las crisis de la atenci\u00f3n de las sociedades contempor\u00e1neas, ya sea en sus formas de <em>multitasking<\/em>, el <em>zapping<\/em>, la intolerancia al aburrimiento o lo que se ha denominado distracci\u00f3n cr\u00f3nica. En estos an\u00e1lisis, se se\u00f1ala la responsabilidad que las im\u00e1genes tienen en este empobrecimiento sensible.<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto de un an\u00e1lisis de diversos procesos de transformaci\u00f3n, tanto de las distintas relaciones de la mirada como de cambio profundo de las formas de percepci\u00f3n y de los modos en que se configura la experiencia, Walter Benjamin, en su conocido ensayo<a href=\"https:\/\/es.bookshop.org\/a\/7996\/9788413624433\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"> <em>La obra de arte en la era de su reproductibilidad t\u00e9cnica<\/em><\/a>(1936), no solo realiza un agudo an\u00e1lisis sobre la atrofia de las capacidades perceptivas y de las formaciones dominantes del espacio colectivo, sino que, adem\u00e1s, lo hace por medio de ellos, introduciendo h\u00e1bitos, ideas y costumbres, de ah\u00ed su profunda ambivalencia. Sus an\u00e1lisis operan en la captura y empobrecimiento de la experiencia, pero, al mismo tiempo, lo hacen sobre su capacidad de inventiva.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Para adecuarnos a las nuevas exigencias de la cultura hemos de desplazar las condiciones de satisfacci\u00f3n de nuestro deseo, dirigirlo por otros caminos de los que ya ah\u00ed (fundamentalmente, como dir\u00e1 m\u00e1s adelante Theodor Adorno, por <em>aparatos de consuelo<\/em> que derivan en formas de consumo)<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esa misma inestabilidad est\u00e1 presente en el an\u00e1lisis que hace Benjamin en torno a las masas, de ah\u00ed sus esfuerzos en desfigurar la idea de masa burguesa como una masa compacta. Pero, al mismo tiempo, sostiene Benjamin que \u00abel p\u00fablico es un examinador, es un examinador que se dispersa\u00bb<strong>[3]<\/strong>. Desde luego que hay otros textos en donde Benjamin adopta otras posiciones. En algunos incluso vincula la distracci\u00f3n [perceptiva] a los procesos de <em>autoalienaci\u00f3n <\/em>destructivos del capitalismo, introduciendo la posibilidad de pensar en otras formas de experiencia descentrada, de acoger rigurosamente al movimiento que introducen los nuevos medios en las formas de organizaci\u00f3n e infraestructuras de lo cotidiano, modificando el modo y la manera en que operan.<\/p>\n\n\n\n<p>Jonathan Crary, en <em>Suspensiones de la percepci\u00f3n. Atenci\u00f3n, espect\u00e1culo y cultura moderna<\/em> (1999), sostiene que la atenci\u00f3n tiene una naturaleza parad\u00f3jica. Por una parte, las diversas crisis de atenci\u00f3n de la sociedad contempor\u00e1nea afectan a la creatividad y la experiencia; pero, por otra parte, \u00abnuestra manera de contemplar y escuchar es el resultado de un cambio crucial que se produjo en la naturaleza de la percepci\u00f3n en la segunda mitad del siglo diecinueve\u00bb<strong>[4]<\/strong>. Esta transformaci\u00f3n est\u00e1 \u00edntimamente vinculada a la formaci\u00f3n subjetiva necesaria para poder focalizarse en los requerimientos y exigencias de las nuevas formas de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es m\u00e1s, la capacidad de prestar atenci\u00f3n, tal y como se formula en el imaginario colectivo, esto es, poder concentrarnos en algo, es \u00abla capacidad para poder desconectarse de un amplio campo de atracci\u00f3n, con el fin de centrarse en un n\u00famero reducido de est\u00edmulos\u00bb<strong>[5]<\/strong>. Formar la habilidad de poder desarrollar <em>retazos y estados inconexos<\/em> implica una profunda y compleja rearticulaci\u00f3n subjetiva que se hace necesaria en un momento hist\u00f3rico en que la percepci\u00f3n debe adaptarse a la fragmentaci\u00f3n y la parcializaci\u00f3n de la experiencia. Quiz\u00e1s la cuesti\u00f3n sea c\u00f3mo nuestras pr\u00e1cticas <em>imag\u00e9ticas <\/em>puedan desarrollar diversos tipos de atenci\u00f3n, de escucha al contexto, en la dispersi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Siguiendo con la mirada, en otra parte del libro escribe: \u00abSe trata de c\u00f3mo desvincular la mirada de una determinada tecnolog\u00eda de dominio\u00bb. Est\u00e1 claro que cualquier petici\u00f3n de recetas es una mala lectura del libro, pues las recetas tienen que <em>imaginarse <\/em>desde unas coordenadas y geograf\u00edas particulares. Sin embargo, y perdone el pesimismo, me preocupan los efectos devastadores de este nuevo r\u00e9gimen de mirada (ahora con aplicaciones como TikTok, BeReal), porque generan, adem\u00e1s de un dominio y un recorte de la mirada, una anestesia general sobre las im\u00e1genes. \u00bfC\u00f3mo recuperar la capacidad de ser afectados por las im\u00e1genes, para poder imbuirnos as\u00ed de nuevos imaginarios, sin caer en la saturaci\u00f3n de las im\u00e1genes del capitalismo y sus tecnolog\u00edas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br>S\u00ed, comparto contigo la preocupaci\u00f3n por la reducci\u00f3n imaginaria que generan este tipo de plataformas y su escaso margen de indeterminaci\u00f3n, pero creo que el problema tiene una densidad tal que no tenemos categor\u00edas cr\u00edticas para comprender. Me parece un error valorar esta cultura de la imagen desde una cr\u00edtica a su narcisismo, pues no logramos entender la profundidad estructural de las im\u00e1genes. Se ha insistido mucho en afirmar que <em>no hay cuerpo sin inscripci\u00f3n que lo narre<\/em>, pero no se ha prestado tanta atenci\u00f3n a la funci\u00f3n que han ocupado las im\u00e1genes en esa configuraci\u00f3n. En esto me parece que es crucial la afirmaci\u00f3n de Marie-Jos\u00e9 Mondzain, seg\u00fan la cual \u00abno hay sujeto sin imagen\u00bb<strong>[6].<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed la necesidad de explorar el potencial que tienen las apariencias en la construcci\u00f3n de nuevos imaginarios y en la creaci\u00f3n de otras formas de sentido de lo com\u00fan. En particular, es necesario levantar im\u00e1genes que puedan componer un v\u00ednculo con aquellos que solo tienen una imagen de s\u00ed mismos a trav\u00e9s de los objetos, es decir, \u00abque no tiene forma de hacerse reconocer en un campo social que consumiendo objetos que le dan una identidad. En donde el consumo de marcas se convierte en un marcador de &nbsp;identidad\u00bb<strong>[7].<\/strong> Nos hacemos objeto, como forma de obtener la mirada de los dem\u00e1s y un proceso de reconocimiento. Esta es una de las tantas formas de violencia del capitalismo. Por ello la urgencia de crear una cr\u00edtica que no sea contra las im\u00e1genes, sino que pueda generar im\u00e1genes que tengan una funci\u00f3n curativa, que articulen miradas que no pasen por el consumo de objetos o por nuestra empat\u00eda con las mercanc\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Pasemos ahora al diagn\u00f3stico de nuestra capacidad imaginativa actual: la miseria simb\u00f3lica. Pienso mucho en la contradicci\u00f3n que habitamos: padecemos de una miseria simb\u00f3lica, a pesar de vivir en el momento hist\u00f3rico en el que m\u00e1s im\u00e1genes producimos (aunque un porcentaje relativamente bajo comparado con las que consumimos). A ra\u00edz de esta contradicci\u00f3n, me pregunto si es viable crear nuevos imaginarios con los medios existentes o la exploraci\u00f3n requiere tambi\u00e9n de una b\u00fasqueda material nueva, de nuevos medios, de otras tecnolog\u00edas. \u00bfQu\u00e9 cree usted?<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><br><strong>Me siento muy pr\u00f3xima a aquellos pensadores y pensadoras que se han interesado por c\u00f3mo pensar en la clausura, esto es, a partir de lo que existe y no en la espera de una utop\u00eda por venir. Desde luego es simplificar mucho los t\u00e9rminos, pero creo mucho en la potencia de los peque\u00f1os gestos.<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Michel Foucault afirmaba que la disciplina se implementa no por abstracciones generales, sino desde una <em>anatom\u00eda del detalle<\/em>, y tiendo a pensar que es precisamente desde intervenciones menores pero persistentes y m\u00faltiples desde donde se puede fisurar no solo un imaginario, sino los modos de organizaci\u00f3n de lo com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, creo que establecer una relaci\u00f3n nueva con algo conocido es quiz\u00e1s lo m\u00e1s dif\u00edcil, pero tambi\u00e9n en esos pliegues se anida la posibilidad de encuentro con la memoria, los afectos y se articulan los v\u00ednculos por construir. Desde luego, la historia de las creaciones nos muestra que toda revuelta sensible siempre ha transformado sus medios y sus tecnolog\u00edas, los materiales y los conceptos. Con todo, pienso que en una b\u00fasqueda por un hacer <em>desestereotipado<\/em>, muchas veces in\u00fatil, en un estar intenso y tenso, puede formarse lo imprevisto, lo que nunca fue visto.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abNos hacemos objeto, como forma de obtener la mirada de los dem\u00e1s y un proceso de reconocimiento. Esta es una de las tantas formas de violencia del capitalismo. Por ello la urgencia de crear una cr\u00edtica que no sea contra las im\u00e1genes, sino que pueda generar im\u00e1genes que tengan una funci\u00f3n curativa\u00bb<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Volvamos a la performatividad de las im\u00e1genes y a su propia historia. Hist\u00f3ricamente, en la tradici\u00f3n occidental, el poder de la imaginaci\u00f3n ha sido minusvalorado, vi\u00e9ndose reducida a mera yuxtaposici\u00f3n de im\u00e1genes y percepciones (pienso en Hume, por ejemplo). El ejemplo cl\u00e1sico es el del unicornio que se forma, imaginaci\u00f3n mediante, al sumar un cuerno al caballo. Sin embargo, la imaginaci\u00f3n tiene un potencial mucho mayor, un potencial verdaderamente creativo, que encuentra nuevas conexiones y genera nuevas im\u00e1genes, antes incluso de que estas tengan sentido. Me gustar\u00eda preguntarle por algunas de las manifestaciones de este chorro imaginativo, algunas de las cuales han sido hist\u00f3ricamente denostadas, como por ejemplo: el delirio, la mentira o incluso la ficci\u00f3n. \u00bfEn qu\u00e9 fen\u00f3menos cotidianos encontramos, en su fondo, el potencial creativo de la imaginaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br>Precisamente por esto que se\u00f1alas es que me parec\u00eda tan importante volver sobre los desarrollos conceptuales que realiza Cornelius Castoriadis, por esta dimensi\u00f3n de <em>hacer-ser<\/em> que instituye la imaginaci\u00f3n, no solo como un a\u00f1adido de percepciones anteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, yo creo que tenemos un potencial creativo escasamente explorado. En parte, porque la mayor\u00eda de nuestras epistemolog\u00edas castigan el error y anticipan los efectos. Por otra, porque tenemos muy pocos espacios para la experimentaci\u00f3n. Como dec\u00eda Godard, solo acierta en ocasiones quien se arriesga. Pienso que, sin lugar a dudas, la necesidad y el deseo activan la imaginaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n poner el cuerpo all\u00ed donde no se nos espera, ni donde nosotras mismas lo esperamos: en el trabajo por mantener un v\u00ednculo afectivo con nuestra memoria (que cada vez delegamos m\u00e1s a nuestros aparatos desde los que se articula tambi\u00e9n la imaginaci\u00f3n \u2014o <em>tecnoimaginaci\u00f3n<\/em> como gustaba llamarlo Vil\u00e9m Flusser\u2014), en la capacidad de visualizar nuestros recuerdos, de poner juntas cosas que nunca se habr\u00edan encontrado y de probar movimientos entre las cosas. Pero, sobre todas estas cosas, en el contacto intenso con nuestros materiales.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo que en un di\u00e1logo que tuvimos con Pedro G. Romero nos pregunt\u00f3 cu\u00e1l era nuestra manera-de-hacer b\u00e1sica, aquello que est\u00e1bamos haciendo siempre, pero que no tiene que ver necesariamente con nuestro oficio o pr\u00e1ctica art\u00edstica o de pensamiento, aquello que desencadena el trabajo de una manera profunda. Era una invitaci\u00f3n a atender c\u00f3mo operamos con nuestros saberes, pero all\u00ed donde se suspende la intencionalidad, para lo que a veces hay que someter al cuerpo a ejercicios, una suerte de saber paralelo que nos va llevando, que es tambi\u00e9n lo que nos permite retomar caminos desde otros lugares y articular desde ah\u00ed <em>econom\u00edas subalternas<\/em> de las im\u00e1genes. Pero, sobre todo, creo que hay un inmenso potencial creativo en poder jugar, dir\u00eda que no sabemos lo que es jugar hoy.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abLa mayor\u00eda de nuestras epistemolog\u00edas castigan el error y anticipan los efectos\u00bb<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Para acabar, me gustar\u00eda preguntarle por el componente colectivo de la imaginaci\u00f3n. En esta situaci\u00f3n, el t\u00e9rmino \u00abcolectivo\u00bb no puede significar \u00fanicamente yuxtaposici\u00f3n de gentes, pues hay procesos colectivos que nos individualizan y que impiden que aparezca una comunidad imaginativa (pienso, por ejemplo en algunas din\u00e1micas de las redes sociales). \u00bfC\u00f3mo diferenciar <em>lo colectivo <\/em>de la mera suma de gentes? \u00bfPor qu\u00e9 elementos se caracteriza esa colectividad emancipadora?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br>Pienso que la imaginaci\u00f3n siempre es colectiva, son los v\u00ednculos colectivos los que nos liberan. Considero que lo que define las posibilidades de una comunidad es su capacidad de tejer lazos que los articulen, no sin conflicto. Lazos que articulen percepciones, afectos, ideas, pero que no sea una unidad consensual, como sosten\u00eda Plat\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como afirma Christian Ruby, \u00ab[\u2026] lo com\u00fan se hace en el movimiento mismo donde es puesto en cuesti\u00f3n el seno del conflicto\u00bb<strong>[8].<\/strong> Por eso no hay algo propio de una comunidad. No existe lo propio, sino po\u00e9ticas de comprensi\u00f3n y anudamiento. Por lo tanto, no s\u00e9 si se puede hablar de comunidad en el caso de colectivos que se re\u00fanen en las redes sociales, pero tampoco creo que sea posible afirmar que ah\u00ed no se pueda producir un encuentro que genere una comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Dir\u00eda que una comunidad es m\u00e1s que estar juntos o compartir un lugar donde vivimos y nos movemos. Al mismo tiempo, lo que es una comunidad no puede ser definido con anterioridad a su configuraci\u00f3n, porque se forja en su aparecer. Como ha desarrollado de maneras diversas Ranci\u00e8re, el <em>sensorium com\u00fan<\/em> no es solo lo que une a una comunidad, es tambi\u00e9n su poder de la separaci\u00f3n, de <em>desindentificaci\u00f3n <\/em>para crear otra comunidad de sentido. De ah\u00ed que la adherencia a una red social por s\u00ed misma no constituye para m\u00ed una comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que abre una comunidad germina en los pliegues de lo existente. Siguiendo a Jean-Louis D\u00e9otte, podemos decir que \u00ablos sin-parte no acceden a una escena p\u00fablica ya existente: el sitio sobre el cual van a aparecer deben ellos mismos hacerlo surgir\u00bb<strong>[9].<\/strong> El conflicto se expone creando la escena de esa exposici\u00f3n. Por ello, es tambi\u00e9n una alteraci\u00f3n, una interrupci\u00f3n en el orden de la cultura entendida como formaci\u00f3n por medio de la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<p><strong>Notas bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>[1]\u00a0\u00a0<\/strong>\u00a0\u00a0Jacques Ranci\u00e8re, <em>En quel temps vivons-nous? Conversation avec Eric Hazan<\/em>, Paris, La Fabrique, 2017, p. 31.<br><strong>[2]\u00a0\u00a0<\/strong>\u00a0\u00a0Sigmund Freud, <em>El malestar en la cultura<\/em>, Amorrortu, Buenos Aires, 1992, p. 96.<br><strong>[3]\u00a0\u00a0<\/strong>\u00a0 Walter Benjamin, <em>La obra de arte en la era de su reproductibilidad t\u00e9cnica<\/em>, Discursos interrumpidos I, Taurus, Buenos Aires, 1989, p. 55.<br><strong>[4]<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0 Jonathan Crary, <em>Suspensiones de la percepci\u00f3n. Atenci\u00f3n, espect\u00e1culo y cultura moderna<\/em>, Akal, Madrid, 2008, p. 11.<br><strong>[5]<\/strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0 Ibidem.<\/em><br><strong>[6]\u00a0<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0Michaela Fiserova, Marie-Jos\u00e9 Mondzain,\u00a0<em> Image, sujet, pouvoir.<\/em> Entretien <em>avec <\/em>Marie-Jos\u00e9 Mondzain. 2008. <em>Sens public<\/em>. Disponible <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/sens-public.org\/articles\/500\/\" target=\"_blank\">aqu\u00ed<\/a>.<br><strong>[7]<\/strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0 Ibidem<\/em>.<br><strong>[8]<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Christian Ruby, <em>L\u00b4interruption. Jacques Ranci\u00e8re et la politique<\/em>, La Fabrique, Par\u00eds, 2009, p. 38.<br><strong>[9]\u00a0\u00a0<\/strong>\u00a0\u00a0 Jean-Louis D\u00e9otte, <em>Qu\u2019est-ce qu\u2019un appareil? Walter Benjamin, Jean-Fran\u00e7ois Lyotard, Ranci\u00e8re<\/em>, L\u2019Harmattan, Par\u00eds, 2007, p. 105.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.filco.es\/andrea-soto-calderon-imaginario\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andrea Soto Calder\u00f3n: \u00abMe parece un error valorar la cultura de la imagen desde una cr\u00edtica a su narcisismo\u00bb \u00abEs m\u00e1s f\u00e1cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo\u00bb, escribi\u00f3 Fredric Jameson. Su frase, ya c\u00e9lebre, parece ser la que mejor resume las imposibilidades de nuestra \u00e9poca. 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