{"id":357915,"date":"2023-03-26T18:06:20","date_gmt":"2023-03-26T18:06:20","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=357915"},"modified":"2023-03-26T18:06:20","modified_gmt":"2023-03-26T18:06:20","slug":"resena-de-no-al-totalitarismo-de-boris-cyrulnik","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2023\/03\/26\/resena-de-no-al-totalitarismo-de-boris-cyrulnik\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a de \u00a1No al totalitarismo! de Boris Cyrulnik"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><\/figure>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2023\/03\/imagen-4.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"492\" height=\"700\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2023\/03\/imagen-4.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-357916\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2023\/03\/imagen-4.png 492w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2023\/03\/imagen-4-211x300.png 211w\" sizes=\"auto, (max-width: 492px) 100vw, 492px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00a1No al totalitarismo! de Boris Cyrulnik<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay obras que para la taxonom\u00eda bibliogr\u00e1fica resultan muy f\u00e1ciles de clasificar por su g\u00e9nero y tem\u00e1tica, o cuyo espacio en los anaqueles parece prefijado por lo espec\u00edfico de su contenido, las m\u00e1s de las veces ya expresado en un t\u00edtulo que no siempre hace justicia a las interioridades de la obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay otros que, parad\u00f3jicamente, pueden inscribirse dentro de una tradici\u00f3n de libros inclasificables, pero f\u00e1cilmente reconocibles: son aquellos que, poseyendo un aire propio, agitan el esp\u00edritu c\u00e1lida, pero recia e incesantemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda complicado colocar este maravilloso librito de Cyrulnik \u2013 y el diminutivo refiere \u00fanicamente a su extensi\u00f3n, de poco m\u00e1s de doscientas p\u00e1ginas, puesto que la grandeza se aprecia en la calidad de sus profundas aportaciones\u2013 en los anaqueles de la secci\u00f3n de psiquiatr\u00eda o de pol\u00edtica; toda vez que su tem\u00e1tica toca sin duda ambas disciplinas, no es el tipo de ensayo que pretenda teorizar sobre sus fundamentos o interioridades, ni est\u00e1 dirigido a los especialistas de tales materias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero sin duda, y sobre todo, ser\u00eda un desatino y un ejercicio de crueldad incluirlo en los de autoayuda, ese caj\u00f3n de sastre en el que proliferan, como hongos, las banalidades, reduccionismos y soluciones alqu\u00edmicas. Y digo esto porque Cyrulnik es conocido por ser el inventor de un concepto, el de resiliencia, que se ha vulgarizado hasta lo rid\u00edculo en la peor literatura pseudocient\u00edfica y en los c\u00edrculos de los gur\u00fas de la nueva psicolog\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No, el neur\u00f3logo franc\u00e9s no defiende la posibilidad de sobreponerse a cualquier dificultad personal, familiar o social desde el cultivo de un puro e inmanente voluntarismo; precisamente la voluntad se halla da\u00f1ada en la persona no resiliente, en la medida en que tal disposici\u00f3n es consecuencia, y no causa de aquella. Y la construcci\u00f3n de la autoconfianza, propiciada por el apego, el entorno seguro y la cultura en la que la personalidad se desarrolle, son elementos que condicionan poderosamente el ejercicio de una voluntad equilibrada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El vulgarizado concepto de resiliencia ha acabado por significar exactamente lo contrario de lo que Cyrulnik proclamaba: un ejercicio ciego de autoafirmaci\u00f3n frente a cualquier problem\u00e1tica, sin que la persona <em>supuestamente<\/em> resiliente reflexione hacia d\u00f3nde le lleva esa actitud.\u00a0<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2023\/03\/imagen-5.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"450\" height=\"646\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2023\/03\/imagen-5.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-357917\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2023\/03\/imagen-5.png 450w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2023\/03\/imagen-5-209x300.png 209w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>No ser\u00e1 dif\u00edcil, para el lector perspicaz, comprender que de tal equ\u00edvoco pretende salir al paso este libro: si la autoafirmaci\u00f3n acr\u00edtica, si el <em>contra viento y marea<\/em> de los irreflexivos se impone, m\u00e1s bien nos hallar\u00edamos ante cualquiera de las situaciones potencialmente catastr\u00f3ficas que critica esta obra.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entendido esto, estamos en condiciones de asumir que la literatura de nuestro autor se halla muy lejos de todo aquello que suene a conformismo, autosuperaci\u00f3n o aventura motivacional. M\u00e1s bien se demora en la fase anal\u00edtica de lo que podr\u00eda establecerse como condici\u00f3n de posibilidad para la superaci\u00f3n de una condici\u00f3n traum\u00e1tica. Correlativamente, Cyrulnik se ocupa de una defectuosa o problem\u00e1tica construcci\u00f3n de la personalidad que lleve a lo contrario \u2013 a la incapacidad para sobreponerse a tal condici\u00f3n\u2013 pero tambi\u00e9n, y sobre todo, a la sumisi\u00f3n de la voluntad y los afectos a narrativas o liderazgos totalizantes, despersonalizadores, que pretendan dar salida a situaciones de desamparo mediante la autoafirmaci\u00f3n grupal, acr\u00edtica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, <em>\u00a1No al totalitarismo! <\/em>hallar\u00eda su mejor caracterizaci\u00f3n incluy\u00e9ndose dentro de esa tradici\u00f3n de libros que pretenden arrojar luz sobre las sombras humanas de la crueldad tribal y masiva, alimentadas por la pereza mental, el desarraigo y el desapego, que conducen las m\u00e1s de las veces a un peligroso gregarismo: de lo que se tratar\u00eda aqu\u00ed es de mostrar c\u00f3mo una voluntad pura, pero torcida desde los inicios por las condiciones en las que se desarroll\u00f3, pueden conducirnos a la cat\u00e1strofe.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No es ya la falta o carencia de voluntad que imposibilita la resiliencia, sino la desviaci\u00f3n de la misma merced a la falta primaria de seguridad y apego, ausencia de libertad interior o tendencia a la sumisi\u00f3n confortable. Una enmienda a la totalidad del divulgado \u2013y vulgarizado\u2013 concepto de resiliencia de los libros de autoayuda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este ensayo de Cyrulnik deber\u00eda por tanto inscribirse en la senda abierta por <em>El hombre en busca de sentido<\/em> de Frankl, <em>El miedo a la libertad<\/em> de Fromm, <em>Nosotros, los hijos de Eichmann<\/em> de Anders, <em>La personalidad autoritaria<\/em> de Adorno et alt., o casi cualquiera de las obras magnas de Arendt.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que esta peque\u00f1a joya del orfebre de la resiliencia aporta, aparte de sus vivencias personales, es su experiencia de m\u00e1s de 50 a\u00f1os como psiquiatra. La diferencia con los libros antes mencionados es, por tanto, que Cyrulnik cuenta con un bagaje cient\u00edfico de primer orden, corregido y aumentado por las d\u00e9cadas de investigaci\u00f3n y experiencia viva, y con los que consigue pulir los excesos psicoanal\u00edticos \u2013sin renunciar a los hallazgos de la fecunda escuela surgida de la mente de Freud\u2013 de los primeros frankfurtianos y tambi\u00e9n una excesiva confianza en el reduccionismo neurol\u00f3gico que da el haber vivido \u2013y sobrevivido a \u2013 la \u00e9poca antipsiqui\u00e1trica.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque Cyrulnik no solo disecciona los impulsos tribales \u2013y podr\u00edamos decir \u201cirracionales\u201d\u2013 del que se deja conducir por la protectora tentaci\u00f3n totalitaria y la consecuente \u201cglaciaci\u00f3n afectiva\u201d, sino que se atreve a se\u00f1alar tambi\u00e9n, ejemplific\u00e1ndola con los casos de Mengele, pero tambi\u00e9n con los de sus compa\u00f1eros de estudios y los suyos propios, la cegadora atracci\u00f3n que una ciencia bien definida en un marco cerrado \u2013o arbitrariamente limitado\u2013 puede ejercer incluso sobre mentes muy bien formadas.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, sus aportes sobre el <em>delirio l\u00f3gico<\/em> \u2013entendido este como un tipo de discurso cient\u00edfico, casi logoc\u00e9ntrico, que sustituye el principio de realidad por una arquitectura firme y por ello consoladora\u2013 son particularmente esclarecedores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cyrulnik viene a sugerir que no solo de lo pasional\/emocional vive la tentaci\u00f3n totalitaria, sino tambi\u00e9n de la cerraz\u00f3n categorial. Una advertencia casi en la l\u00ednea de la dicotom\u00eda nietzscheana sobre lo apol\u00edneo y lo dionis\u00edaco, un refrendo a la idea de que vivir exclusivamente en cualquiera de ambos extremos conduce a la cat\u00e1strofe, pero sobre todo \u2013y esto es lo verdaderamente interesante\u2013 un reincidir en la ya cl\u00e1sica idea orteguiana sobre la alteridad y el ensimismamiento: no del comercio con la ingente profusi\u00f3n de ideas \u2013a cada cual m\u00e1s diversa, original, disparatada o arrebatadora\u2013, sino de la capacidad para que estas germinen o no en el m\u00e1s o menos rico sustrato interior, surge el peligro: la formaci\u00f3n acad\u00e9mica y cient\u00edfica no act\u00faa siempre como salvaguarda frente a la barbarie, sino que a veces esta puede servir de peligroso acicate, en la medida en que su poderosa arquitectura impida, parad\u00f3jicamente, ver los \u00e1rboles mientras se contempla el bosque.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La dicotom\u00eda, en el mencionado aspecto sobre el delirio l\u00f3gico, parece reducirse al hecho de si hay una ciencia con rostro humano o m\u00e1s bien seres humanos que, cultiv\u00e1ndose \u2013y el verbo es utilizado por Cyrulnik\u2013, hacen buena ciencia.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, es cl\u00e1sica la respuesta que objetan los cr\u00edticos de la siempre ingenua doctrina de la domesticaci\u00f3n civilizatoria, de que los m\u00e1s cultivados europeos del siglo XX, los bien educados burgueses herederos de Kant, Goethe, Beethoven, H\u00f6lderlin o Caspar D. Friedrich, fueron los iniciadores de la m\u00e1s cruentas guerras de la historia, y ya no tanto por su desempe\u00f1o b\u00e9lico cuanto por su capacidad para dotar de una furiosa motivaci\u00f3n espiritual, higi\u00e9nica, civilizatoria, a masas de las m\u00e1s diversas extracciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta cr\u00edtica es leg\u00edtima, pero sin los oportunos matices, puede conducir a un antiintelectualismo grosero, a una trampa rousseauniana. Arendt fue de las primeras en advertirlo, y para ello sugiri\u00f3 que fue de la incapacidad para detenerse a pensar sobre las consecuencias de nuestros actos basados en ideas claras y distintas, de donde surgi\u00f3 el mal. Ortega ya apunt\u00f3 en esa direcci\u00f3n casi veinticinco a\u00f1os antes, con <em>Ensimismamiento y alteridad<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en las posturas de ambos pensadores no solo no se niega el pensamiento, sino que se reafirma como acto \u00edntima y espec\u00edficamente <em>humano<\/em>\u2026siempre que no se produzca un desarraigo de ese mismo <em>humus<\/em>, esa tierra que nos sujeta a lo real.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cyrulnik no recurre a Ortega, pero s\u00ed a Arendt, para se\u00f1alar que este sustrato interior es el que da lugar a un buen o mal desempe\u00f1o sociovital; en este sentido, su personal visi\u00f3n sobre la teor\u00eda del apego viene a mostrar que es en los primeros a\u00f1os del desarrollo humano donde tales ra\u00edces fortifican: las seguridades propiciadas por la familia \u2013especialmente la madre\u2013, el entorno social y cultural, y la propia constituci\u00f3n biops\u00edquica, propiciar\u00e1n una libertad interior que act\u00fae como dique de contenci\u00f3n contra el conformismo o el seguidismo acr\u00edtico; estos no ser\u00edan m\u00e1s que tard\u00edos y adulterados sustitutivos de aquellas deseables seguridades interiores fomentadas en la crianza.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El libro est\u00e1 estructurado en una serie de cap\u00edtulos que pueden leerse \u2013y sobre todo releerse\u2013 de forma independiente. Sin embargo, el todo de su propuesta es algo que se adivina como algo m\u00e1s que la suma de las partes. Cyrulnik nos va conduciendo, a modo de autobiograf\u00eda dram\u00e1tica, desde la historia de su desamparo infantil hasta su paso juvenil por las organizaciones comunistas que dotaron de sentido a su relato vital, para llegar un encuentro con la neuropsiquiatr\u00eda como inicial delirio l\u00f3gico que puso sin embargo las condiciones de posibilidad para convertirse en m\u00e9todo liberador de su pensamiento. Quiz\u00e1 nada de ello hubiera conducido por s\u00ed solo, aislado de sus circunstancias, al famoso neuropsiquiatra que conocemos hoy d\u00eda. Las partes y el todo han sido necesarias para poder entregar este relato muy agradable de leer, pero extraordinariamente complejo por la riqueza referencial de sus cap\u00edtulos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda una obra que, le\u00edda con atenci\u00f3n y cuidado \u2013ingredientes b\u00e1sicos de todo esfuerzo hermen\u00e9utico que se precie\u2013, puede contribuir no solo a facilitar nuestra comprensi\u00f3n sobre los mecanismos de la alienaci\u00f3n totalitaria de los individuos y las masas, sino tambi\u00e9n a completar una visi\u00f3n seria y cabal de los conceptos de resiliencia y apego, tan alejados de las fatuidades divulgativas \u2013y acaso tambi\u00e9n por ello mismo totalitarias\u2013 de la literatura de masas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1No al totalitarismo! de Boris Cyrulnik Hay obras que para la taxonom\u00eda bibliogr\u00e1fica resultan muy f\u00e1ciles de clasificar por su g\u00e9nero y tem\u00e1tica, o cuyo espacio en los anaqueles parece prefijado por lo espec\u00edfico de su contenido, las m\u00e1s de las veces ya expresado en un t\u00edtulo que no siempre hace justicia a las interioridades [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-357915","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-members","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-1v6P","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/357915","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=357915"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/357915\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":357919,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/357915\/revisions\/357919"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=357915"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=357915"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=357915"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}