{"id":358049,"date":"2023-11-04T18:45:16","date_gmt":"2023-11-04T18:45:16","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=358049"},"modified":"2023-11-04T18:45:16","modified_gmt":"2023-11-04T18:45:16","slug":"david-hume","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2023\/11\/04\/david-hume\/","title":{"rendered":"David Hume"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2023\/11\/david-hume.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"394\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2023\/11\/david-hume.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-358050\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2023\/11\/david-hume.jpg 700w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2023\/11\/david-hume-300x169.jpg 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2023\/11\/david-hume-624x351.jpg 624w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>David Hume: la cumbre del empirismo<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nacido en plena Ilustraci\u00f3n, la filosof\u00eda de Hume tuvo en su n\u00facleo la lucha contra el dogmatismo y las supersticiones. Su cr\u00edtica a la noci\u00f3n de causa, a la noci\u00f3n del yo y a los milagros, entre otras muchas, devolvieron a la filosof\u00eda al suelo firme de la experiencia despu\u00e9s de siglos especulativos de alto vuelo dogm\u00e1tico.<\/strong> <strong>Repasamos las diez claves fundamentales para entender el pensamiento de este autor.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por Javier Correa Rom\u00e1n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>David Hume naci\u00f3 el 26 de abril de 1711 en Edimburgo, la capital de Escocia (Reino Unido).<\/strong> Hijo de una familia escocesa de terratenientes, las preguntas filos\u00f3ficas insuflaron a su alma una curiosidad desmedida desde que era apenas un ni\u00f1o. Las lecturas de los cl\u00e1sicos (como Cicer\u00f3n o Virgilio) le mordieron siendo ya joven y le llevaron a abandonar su carrera en el derecho para dedicarse \u00fanicamente al pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Con 23 a\u00f1os, reci\u00e9n tomada la decisi\u00f3n de dedicarse a la filosof\u00eda, Hume abandon\u00f3 su pa\u00eds natal y se traslad\u00f3 a La Fl\u00e9che, <\/strong>Anjou (Francia), donde, con una vida austera y dedicada al estudio, complet\u00f3 su primera gran obra y que hoy en d\u00eda se considera su libro m\u00e1s importante: el <em>Tratado de la naturaleza humana<\/em>. Este tratado, cuyos aciertos filos\u00f3ficos se ven empa\u00f1ados por su tosquedad literaria y su desorden expositivo, no levant\u00f3 siquiera el \u00abmurmuro de los fan\u00e1ticos\u00bb, como escribi\u00f3 Hume en su autobiograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Decepcionado por el poco \u00e9xito de su <em>Tratado<\/em>, y convencido de la val\u00eda de sus descubrimientos, Hume escribi\u00f3 varias obras<\/strong> (<em>Investigaci\u00f3n sobre los principio de la moral <\/em>o <em>Investigaci\u00f3n sobre el conocimiento <\/em>humano, por ejemplo) para divulgar el contenido de su primer libro. Lamentablemente, estos escritos tampoco generaron la resonancia deseada. Su ambici\u00f3n se estrell\u00f3 una vez m\u00e1s cuando, tras publicar los <em>Ensayos sobre moral y pol\u00edtica<\/em> en 1742, solicit\u00f3 una c\u00e1tedra en la Universidad de Edimburgo que no le fue concedida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Con cierta desilusi\u00f3n por la poca acogida de sus trabajos filos\u00f3ficos, <\/strong>en los a\u00f1os siguientes Hume se dedic\u00f3 a la tarea historiogr\u00e1fica, publicando la <em>Historia de Inglaterra<\/em>, de seis vol\u00famenes, entre 1754 y 1762. Con esta obra, Hume alcanz\u00f3 un \u00e9xito relativo que no obtuvo con sus anteriores trabajos y goz\u00f3 medianamente de la fama literaria con la que so\u00f1\u00f3 desde el principio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El sosegado \u00e9xito que alcanz\u00f3 en su pa\u00eds natal contrast\u00f3 con la resonancia y la acogida que su obra tuvo en Francia.<\/strong> All\u00ed, en pleno auge de los <em>philosophes<\/em>, sus textos encajaron a la perfecci\u00f3n con las peculiaridades de la Ilustraci\u00f3n francesa. Despu\u00e9s de vivir unos a\u00f1os en el pa\u00eds galo, Hume vuelve a Edimburgo en 1768 y muere all\u00ed en 1776. En su epitafio, dej\u00f3 escrito lo siguiente: \u00abNacido en 1711, muerto en 1776. Dejo a la posteridad que a\u00f1ada el resto\u00bb. Fue Kant, sin duda, el que aviv\u00f3 el inter\u00e9s por su obra al declarar que leer a Hume le \u00abdespert\u00f3 de su sue\u00f1o dogm\u00e1tico\u00bb. Veamos 10 claves para que nos despierte tambi\u00e9n a nosotros.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_Filosof\u00eda_de_Hume_y_la_Ilustraci\u00f3n\"><strong>1 Filosof\u00eda de Hume y la Ilustraci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Para comprender la filosof\u00eda humeana, es necesario tener en cuenta, en primer lugar, que la vida de Hume corre paralela al movimiento ilustrado.<\/strong> El siglo de Hume es el siglo es el siglo de las luces, el siglo de la lucha contra las supersticiones, el dogmatismo y la apuesta por una ciencia secular y racional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A pesar de que a su muerte Hume fue le\u00eddo como un esc\u00e9ptico radical,<\/strong> como un fil\u00f3sofo que desech\u00f3 todo conocimiento seguro, la duda que Hume presenta en sus escritos no es una duda total, sino la duda propia de la Ilustraci\u00f3n. Hablamos, entonces, de una duda renovadora, necesaria para arrancar siglos de escol\u00e1stica dogm\u00e1tica de una filosof\u00eda que empezaba a perder frescura y ligereza. La duda de Hume es una duda sana, llena de vida y deseo, con el f\u00e9rreo objetivo de desechar todo lo que sean supersticiones infundadas (incluidas las supersticiones filos\u00f3ficas).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por estos motivos, la lucha contra las supersticiones que llev\u00f3 a cabo la Ilustraci\u00f3n bajo la bandera del m\u00e9todo cient\u00edfico y el racionalismo tuvo en Hume su mejor exponente. <\/strong>La cr\u00edtica humeana a los milagros y a las nociones filos\u00f3ficas no fundadas en la experiencia, que veremos en los siguientes puntos, dan buena muestra de ello. A su vez, la aspiraci\u00f3n liberal de los ilustrados, que buscaban acabar con la imposici\u00f3n absolutista, encuentra en los escritos de Hume un liberalismo renovador.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>As\u00ed todo, exclamar que Hume supuso la cumbre de la Ilustraci\u00f3n escocesa est\u00e1 fuera de toda hip\u00e9rbole.<\/strong> De hecho, con sus textos, mostr\u00f3 la profundidad y el alcance del movimiento ilustrado m\u00e1s all\u00e1 de Francia, regi\u00f3n que siempre se considera epicentro de las luces de la raz\u00f3n. En fin, en su filosof\u00eda, Hume supo aunar el esp\u00edritu emancipador de su siglo con la corriente filos\u00f3fica anglosajona de su tiempo: el empirismo.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Hume es, sin \u00e1pice de exgeraci\u00f3n, el m\u00e1ximo exponente de la Ilustraci\u00f3n escocesa. Su lucha contra el dogmatismo y su apuesta por el liberalismo son claros signos de que Hume era un escritor de su tiempo, el siglo de las luces<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_Empirismo\"><strong>2 Empirismo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>El empirismo fue una corriente filos\u00f3fica que se desarroll\u00f3 en la \u00e9poca moderna y que tuvo como primera figura fundamental a John Locke.<\/strong> El empirismo coloc\u00f3 a la experiencia como fuente de todo conocimiento, en creciente oposici\u00f3n con el racionalismo \u2014dogm\u00e1tico seg\u00fan los empiristas\u2014 que triunfaba a comienzos de la Modernidad (y que inclu\u00eda a autores como <a href=\"https:\/\/filco.es\/rene-descartes-piensa-luego-existe\/\">Descartes <\/a>o Leibniz, aunque tambi\u00e9n a otros como <a href=\"https:\/\/filco.es\/spinoza-razon-camino-libertad\/\">Spinoza<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>As\u00ed todo, los empiristas se caracterizaron por defender que las ideas de nuestra mente son, en realidad, copias de las impresiones de los sentidos<\/strong> y que, por tanto, la experiencia es fuente de todo conocimiento. Esta postura choca frontalmente con el esp\u00edritu racionalista que, seg\u00fan los empiristas, buscaba el conocimiento verdadero en las ideas innatas, en razonamientos abigarrados o en demostraciones barrocas llenas de conceptos abstractos. Este giro empirista respecto al racionalismo continental, liderado por los fil\u00f3sofos ingleses, encajaba perfectamente con la naciente revoluci\u00f3n cient\u00edfica y dio solidez filos\u00f3fica al m\u00e9todo cient\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sin embargo, entre el empirismo y el racionalismo moderno no solo hubo diferencias. <\/strong>Por ejemplo, los fil\u00f3sofos empiristas heredan de Descartes la primac\u00eda de la epistemolog\u00eda frente a la ontolog\u00eda, es decir, los empiristas tambi\u00e9n creen que primero tenemos que preguntarnos qu\u00e9 podemos conocer para, una vez contestada esta pregunta, preguntarnos por la realidad y el mundo. Rechazaron de Descartes, en cambio, la b\u00fasqueda de la verdad en los movimientos de la raz\u00f3n y en las ideas innatas. Respecto a estas \u00faltimas, se preguntar\u00e1n los empiristas: \u00bfc\u00f3mo puede una persona ciega tener en su mente la idea de rojo? Todas las ideas, creen los empiristas, derivan de los sentidos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Adem\u00e1s, y esto lo heredar\u00e1 el m\u00e9todo cient\u00edfico hasta nuestros d\u00edas, la filosof\u00eda empirista rechaza la deducci\u00f3n (partir de principios generales para llegar a casos particulares) como m\u00e9todo de conocimiento. <\/strong>El conocimiento del mundo, dicen estos autores, debe realizarse desde la inducci\u00f3n (aunque presente tambi\u00e9n ciertos problemas). Es decir, el conocimiento del mundo debe partir del estudio de la realidad particular y, de ah\u00ed, se pueden extraer ciertas sentencias generales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_Impresiones_e_ideas\"><strong>3 Impresiones e ideas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>\u00abTodas las percepciones de la mente humana se reducen a dos g\u00e9neros distintos que yo llamo impresiones e ideas\u00bb.<\/strong> As\u00ed empieza el libro primero del <em>Tratado de la naturaleza humana<\/em>, la primera obra de Hume. Seg\u00fan el fil\u00f3sofo escoc\u00e9s, las impresiones son las percepciones de los sentidos (como cuando miramos un vestido rojo) y las ideas son copias de las impresiones (como cuando cerramos los ojos y pensamos en ese vestido rojo).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esta distinci\u00f3n entre impresiones e ideas abarca, escribe Hume, la totalidad de los fen\u00f3menos de la mente. <\/strong>De esto se deriva, como buen empirista, que no hay idea alguna en nuestra cabeza que no haya sido previamente una impresi\u00f3n captada por los sentidos internos (por ejemplo: hambre, fr\u00edo o deseo) o externos (por ejemplo: vista, gusto u olfato). Todas las ideas nacen de una impresi\u00f3n previa y, por tanto, sin experiencia, no hay conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 ocurre entonces cuando pensamos en un unicornio?<\/strong> \u00bfNo es acaso una idea que no deriva de una impresi\u00f3n procedente de los sentidos? Para explicar la formaci\u00f3n de las ideas que no son reales, es decir, ideas de objetos o seres que no hemos visto en la realidad, Hume recurre al libre juego de la imaginaci\u00f3n. La facultad humana de la imaginaci\u00f3n mezcla ideas de nuestra mente (cuerno y caballo, en este caso) para crear ficciones, ideas que no derivan totalmente de la experiencia. Pero la imaginaci\u00f3n nunca inventa algo radicalmente nuevo, sino que mezcla impresiones. En otras palabras, la imaginaci\u00f3n se caracteriza por juguetear, mezclar, hacer <em>collages<\/em>, pero no trasciende totalmente el campo de la experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En fin, la distinci\u00f3n entre impresiones e ideas articula toda la filosof\u00eda humeana y es la base de todas sus cr\u00edticas y propuestas. <\/strong>Considerada esta distinci\u00f3n por Hume como un hecho evidente e indudable, recurri\u00f3 a ella cada vez que pretendi\u00f3 articular nuevas concepciones o desmontar concepciones cl\u00e1sicas de la filosof\u00eda. Con la distinci\u00f3n entre impresiones e ideas, Hume se propuso examinar todas las nociones de la filosof\u00eda tradicional para ver si derivan de la experiencia o, en caso negativo, examinar cu\u00e1l es su origen. Una de las nociones que someti\u00f3 a este examen empirista es la idea de causalidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_Causa\"><strong>4 Causa<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Antes de examinar cr\u00edticamente desde el empirismo la noci\u00f3n de causa,<\/strong> Hume necesita esclarecer primero <em>qu\u00e9 es<\/em> la causa, es decir, qu\u00e9 queremos decir cuando hablamos de causalidad. Despu\u00e9s de un riguroso an\u00e1lisis en el <em>Tratado,<\/em> Hume llega a la conclusi\u00f3n de que afirmamos que un elemento es causa de otro cuando observamos dos fen\u00f3menos (causa y efecto) contiguos en el que uno precede a otro temporalmente. Cuando esta observaci\u00f3n se repite en el tiempo, y vemos repetidamente que un fen\u00f3meno sigue al otro, establecemos una conexi\u00f3n <em>necesaria<\/em> entre ellos, de tal forma que \u2014pensamos\u2014 si volvi\u00e9ramos a percibir la causa esperar\u00edamos percibir el efecto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ve\u00e1moslo mejor con un ejemplo.<\/strong> Cuando toco el fuego (percepci\u00f3n 1), despu\u00e9s siento dolor en el dedo (percepci\u00f3n 2). Creemos que una percepci\u00f3n es causa de la otra (es decir, que me duele el dedo <em>porque<\/em> he tocado el fuego) cuando creemos que son dos percepciones que <em>necesariamente<\/em> tienen que ir juntas. Ser\u00eda absurdo pensar que quiz\u00e1 toquemos un d\u00eda el fuego y no nos quememos, \u00bfverdad? Esta es la noci\u00f3n de casualidad: dos fen\u00f3menos contiguos en el que el efecto sigue <em>necesariamente<\/em> a la causa.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El n\u00facleo del empirismo humeano se encuentra resumido en el comienzo de su <em>Tratado<\/em>: \u00abTodas las percepciones de la mente humana se reducen a dos g\u00e9neros distintos que yo llamo impresiones e ideas\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Hume no problematiza ninguno de los dos fen\u00f3menos, pues ambos cumplen la regla empirista: <\/strong>de ambos (tanto del fuego como del dolor) tenemos experiencia, hallamos impresiones. Sin embargo, dice Hume, \u00bfpodemos percibir la necesidad que une a ambos fen\u00f3menos? Captamos las dos percepciones (fuego y dolor) y su contig\u00fcidad (su estrecha relaci\u00f3n temporal), pero \u00bfc\u00f3mo podemos estar seguros de que ma\u00f1ana nos quemaremos? Si todo conocimiento parte de la experiencia, \u00bfno es la noci\u00f3n de necesidad una idea que no deriva de la experiencia? \u00bfEs que acaso se puede percibir la necesidad? Si limitamos el conocimiento a la experiencia debemos, entonces, rechazar esa noci\u00f3n de necesidad, pues nunca hemos tenido impresi\u00f3n de ella. Tan s\u00f3lo percibimos el fuego y el dolor, nada m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para Hume, la causalidad es un fen\u00f3meno psicol\u00f3gico, <\/strong>es decir, a medida que vemos que dos fen\u00f3menos van relacionados uno detr\u00e1s de otro, nuestra mente, y por h\u00e1bito, empieza a establecer que uno es causa del otro. As\u00ed, nuestra mente empieza a pensar que es probable que si pasa uno, entonces pase el otro. Esta probabilidad que augura nuestra mente contin\u00faa en nuestro entendimiento hasta que, despu\u00e9s de varias sucesiones, nuestra mente da el paso a la necesidad: sin uno no hay otro, si toco el fuego, <em>siempre<\/em> me quemar\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero sobre la necesidad en el mundo real no podemos pronunciarnos,<\/strong> dice Hume, porque no podemos percibir la necesidad que adscribimos a los fen\u00f3menos. Es muy probable que nos queme le fuego ma\u00f1ana, pero podr\u00eda no hacerlo, argumenta Hume, porque no tenemos experiencia del lazo que une ambas percepciones. Hay que evitar dar peso a las ideas que no se fundamentan en la experiencia y la necesidad, base de la causalidad, es una de ellas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_El_yo\"><strong>5 El yo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Otra de las nociones que examina Hume bajo la lupa empirista es la noci\u00f3n del <em>yo<\/em>.<\/strong> Cl\u00e1sicamente, el yo, la identidad de cada uno, se ha concebido como la sustancia que permanece tras los cambios. Es decir, est\u00e9 enfadado o est\u00e9 alegre, cl\u00e1sicamente se ha cre\u00eddo que hay una substancia (Javier) que permanece, aunque algunos estados cambien.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La cr\u00edtica que hace Hume a la idea del yo es similar a la que realiza a la noci\u00f3n de causa. <\/strong>\u00bfTiene la noci\u00f3n de yo una impresi\u00f3n correspondiente? Es decir, si todo conocimiento parte de la experiencia \u00bftenemos experiencia de nuestro yo? Cuando buceo en m\u00ed, \u00bfpercibo a Javier? \u00bfPercibo esa sustancia?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La respuesta de Hume es negativa.<\/strong> Podemos tener, dice el fil\u00f3sofo escoc\u00e9s, a lo sumo impresiones particulares: percibo el Javier hambriento o el Javier enfadado, pero no la percepci\u00f3n de la sustancia de mi identidad. Es decir, y en palabras de Hume, tenemos un haz o manojo [<em>bundle<\/em>] de impresiones, pero nunca tenemos una impresi\u00f3n que trasciende esa particularidad. En rom\u00e1n paladino: nunca percibimos nuestra identidad, sino, y a lo sumo, c\u00f3mo nos sentimos en un momento determinado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_El_problema_de_la_inducci\u00f3n\"><strong>6 El problema de la inducci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>En l\u00f3gica cl\u00e1sica hay dos formas principales de razonamiento que nos pueden aportar nuevo conocimiento: la deducci\u00f3n y la inducci\u00f3n. <\/strong>La deducci\u00f3n consiste en extraer una conclusi\u00f3n particular (\u00abS\u00f3crates es mortal\u00bb) a partir de premisas generales (\u00abTodos los hombres son mortales\u00bb). La inducci\u00f3n, en cambio, se caracteriza por el camino inverso: extrae conclusiones generales (\u00abLa madera es inflamable\u00bb) a partir de premisas particulares (\u00abHemos quemado muchas maderas y hemos visto que todas prenden\u00bb). Como es sabido, el razonamiento inductivo es el razonamiento usado por el m\u00e9todo cient\u00edfico, que realiza m\u00faltiples experimentos particulares para extraer conclusiones de alcance general.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Seg\u00fan todo lo dicho hasta aqu\u00ed del empirismo humeano, es f\u00e1cil advertir los problemas de la inducci\u00f3n que Hume va a denunciar. <\/strong>Al igual que ocurre con la noci\u00f3n de causa (que a\u00f1ad\u00eda la necesidad a las percepciones de la mente), la inducci\u00f3n es un paso que va allende la experiencia, un paso que trasciende lo que experimentamos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Con ejemplos lo podemos ver de forma m\u00e1s clara. <\/strong>Aunque todas las maderas que hemos probado hayan prendido, no podemos estar totalmente seguros de que <em>todas<\/em> las maderas del universo sean as\u00ed. O vi\u00e9ndolo de otra forma, el problema de la inducci\u00f3n consiste en observar una serie de p\u00e1jaros verdes (por ejemplo, cien o mil) y extraer de ah\u00ed la conclusi\u00f3n de que todos los p\u00e1jaros del mundo son verdes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Es cierto que un n\u00famero alto de casos, por ejemplo, un mill\u00f3n de p\u00e1jaros, podr\u00eda darnos un suelo epist\u00e9mico relativamente estable<\/strong> para hacer tal afirmaci\u00f3n general, pero \u00bfno es un salto demasiado grande afirmar algo as\u00ed de <em>todos<\/em> los p\u00e1jaros? El l\u00edmite del conocimiento, no se cansar\u00e1 de repetir Hume, es la experiencia. Trascender este l\u00edmite nos lleva a dogmatismos y fanatismos. Lo sumo que podemos decir es que cien p\u00e1jaros (o el n\u00famero que hayamos visto) son verdes y, quiz\u00e1, y tan solo quiz\u00e1, los dem\u00e1s lo sean, aunque no es algo que sepamos con certeza.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Para Hume no tenemos impresi\u00f3n alguna de nuestra identidad, \u00fanicamente percibimos manojos de impresiones particulares<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_Sentimentalismo\"><strong>7 Sentimentalismo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>El empirismo epistemol\u00f3gico de David Hume tiene, como no pod\u00eda ser de otra forma, profundas y marcadas consecuencias en otros \u00e1mbitos filos\u00f3ficos. <\/strong>Dos de ellos de fundamental importancia son la moral y la est\u00e9tica. Ambas disciplinas presentan, despu\u00e9s de la cr\u00edtica empirista, el problema de su fundamentaci\u00f3n: \u00bfc\u00f3mo hablar de la moral si no tenemos impresi\u00f3n alguna del bien? O, en el caso de la est\u00e9tica, de todo lo que vemos en el cuadro, \u00bfcu\u00e1l de esos elementos de la representaci\u00f3n corresponde a la belleza? En fin, \u00bfc\u00f3mo hacer una moral y una est\u00e9tica empiristas que no abracen conceptos vac\u00edos, conceptos no basados en la experiencia?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La soluci\u00f3n de Hume consiste en colocar a los sentimientos (que s\u00ed pueden vivirse y de los cuales tenemos experiencia)<\/strong> como fuente epistemol\u00f3gica en relaci\u00f3n a la moral y a las artes. As\u00ed, el bien para Hume no es otra cosa que el sentimiento de aprobaci\u00f3n que sentimos hacia las acciones de los dem\u00e1s. En otras palabras, decir que algo es bueno equivaldr\u00eda a decir que esa acci\u00f3n nos agrada. \u00bfPodemos hacer ahora una moral empirista? Por supuesto, se tratar\u00e1 de examinar cu\u00e1ndo y en qu\u00e9 situaci\u00f3n emerge este sentimiento (del que s\u00ed tenemos experiencia).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo mismo ocurre respecto a la belleza.<\/strong> Esta no es una cualidad de los objetos, no consiste en aquella l\u00ednea o en aquella combinaci\u00f3n de colores, sino que, para Hume, la belleza es una sensaci\u00f3n de agrado que nos recorre cuando observamos los objetos. Dice Hume a este respecto en el <em>Tratado<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>Euclides ha explicado completamente todas las cualidades del c\u00edrculo; pero no ha dicho, en ninguna proposici\u00f3n, una palabra de su belleza. La raz\u00f3n es evidente. La belleza no es una cualidad del c\u00edrculo. Es solo el efecto que esa figura produce sobre la mente<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Con esta soluci\u00f3n sentimentalista, Hume roza peligrosamente el sendero del relativismo. <\/strong>\u00bfC\u00f3mo debatir con alguien que <em>siente<\/em> que lo que hace est\u00e1 bien o que asegura que un bello cuadro impresionista le desagrada? Hume nunca andar\u00e1 este camino relativista, que, sin embargo, es obvio que se deriva de sus escritos, y tratar\u00e1 de buscar una soluci\u00f3n intermedia en textos como <em>Sobre la norma del gusto<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Es problem\u00e1tico trascender la experiencia con la inducci\u00f3n. Aunque todos los p\u00e1jaros que hayamos visto vuelen, nunca podemos dar el paso epistemol\u00f3gico para afirmar que \u00abtodos los p\u00e1jaros vuelan\u00bb. Siempre puede haber un p\u00e1jaro desconocido por nosotros que no vuele<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_La_raz\u00f3n_debe_ser_esclava_de_las_pasiones\"><strong>8 La raz\u00f3n debe ser esclava de las pasiones<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Muy en relaci\u00f3n con su sentimentalismo est\u00e9tico y moral, hay una sentencia de Hume que ha hecho historia:<\/strong> \u00abla raz\u00f3n es y solo debe ser esclava de las pasiones\u00bb. \u00bfQu\u00e9 quiere decir esta c\u00e9lebre frase tantas veces manida y malinterpretada?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hume es un cr\u00edtico de la raz\u00f3n instrumental <em>avant la lettre<\/em>. <\/strong>El fil\u00f3sofo escoc\u00e9s muestra en el <em>Tratado<\/em> que la raz\u00f3n \u00fanicamente puede dirimir distintos medios para determinados fines, pero que no puede escoger entre diversos fines. Dicho de otra forma: la raz\u00f3n act\u00faa cuando pensamos c\u00f3mo ir al cine, si en bicicleta o andando, si por un camino o por este otro, pero la decisi\u00f3n de ir al cine, en vez de estudiar, no es una decisi\u00f3n racional, sino meramente pasional, de nuestras emociones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En los escritos de Hume, la raz\u00f3n discierne entre los medios y sus c\u00e1lculos, pero no entre los fines de la voluntad.<\/strong> De esto se deriva que los fines (estudiar o ir al cine) tan solo pueden considerarse irracionales como medios respecto a otro fin mayor (sacarme la carrera de medicina), pero que, en s\u00ed mismos, no son ni racionales ni irracionales. De ah\u00ed otro c\u00e9lebre y pol\u00e9mico pasaje humeano:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>No es contrario a la raz\u00f3n preferir la destrucci\u00f3n del mundo entero a rascarme el dedo. No es contrario a la raz\u00f3n que yo elija mi ruina total, para prevenir el menor desasosiego de un indio o persona enteramente desconocida para m\u00ed. Es igualmente poco contrario a la raz\u00f3n preferir incluso mi propio bien menor reconocido a mi mayor, y tener un afecto m\u00e1s ardiente por el primero que por el segundo<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_La_falacia_naturalista\"><strong>9 La falacia naturalista<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Si seguimos explorando la riqueza filos\u00f3fica del <em>Tratado<\/em>,<\/strong> nos encontramos con un peque\u00f1o pasaje que ha desencadenado en la historia de la filosof\u00eda r\u00edos de tinta, especialmente en la filosof\u00eda anal\u00edtica del \u00faltimo siglo, y que creemos que merece un puesto en la lista de diez claves para entender el pensamiento de este autor. El pasaje es el siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>No puedo dejar de a\u00f1adir a estos razonamientos una observaci\u00f3n que, tal vez, pueda tener alguna importancia. En todos los sistemas de moralidad con los que me he encontrado hasta ahora, siempre he observado que el autor procede durante alg\u00fan tiempo de la manera ordinaria de razonar, y establece la existencia de un Dios, o hace observaciones sobre los asuntos humanos; cuando de repente me sorprendo al encontrar que, en lugar de las c\u00f3pulas usuales de las proposiciones, es y no es, no encuentro ninguna proposici\u00f3n que no est\u00e9 conectada con un deber o un no deber. Este cambio es imperceptible; pero es, sin embargo, de \u00faltima consecuencia<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Moore, en su libro <em>Principia Ethica<\/em> de 1903, llam\u00f3 falacia naturalista a esta trampa intelectual denunciada por Hume.<\/strong> La falacia naturalista consiste en pasar del <em>ser<\/em> al <em>deber ser<\/em>. Este paso en los razonamientos, que puede parecer leg\u00edtimo, no est\u00e1 justificado en s\u00ed mismo, como denunci\u00f3 Hume. Es decir, no se puede deducir la moral de la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo vemos en un ejemplo.<\/strong> Del hecho de que los hoteles est\u00e9n llenos (juicio de la realidad, juicio sobre el ser) no se deriva que haya que construir m\u00e1s hoteles (juicio moral, juicio sobre el deber ser). Una vez se\u00f1alado parece evidente la trampa, pero darnos cuenta de esto abre nuevos problemas: \u00bfde d\u00f3nde derivan entonces los juicios morales?<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00abNo es contrario a la raz\u00f3n preferir la destrucci\u00f3n del mundo entero a rascarme el dedo. No es contrario a la raz\u00f3n que yo elija mi ruina total, para prevenir el menor desasosiego de un indio o persona enteramente desconocida para m\u00ed. Es igualmente poco contrario a la raz\u00f3n preferir incluso mi propio bien menor reconocido a mi mayor, y tener un afecto m\u00e1s ardiente por el primero que por el segundo\u00bb. Hume<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_La_cr\u00edtica_a_la_religi\u00f3n\"><strong>10 La cr\u00edtica a la religi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Aunque la vehemencia de la prosa deb\u00eda ser comedida por la censura religiosa,<\/strong> la filosof\u00eda de Hume es claramente anticlerical y atea. El empirismo de Hume no permite afirmar que exista Dios, pues si todo conocimiento deriva de la experiencia, entonces \u00bfc\u00f3mo fundamentar la fe en un ser del cual no tenemos impresi\u00f3n alguna?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Podr\u00eda objetarse que la experiencia de Dios en la Tierra se halla en la experiencia de los milagros, verdadero rastro de la esencia divina.<\/strong> Sin embargo, cree Hume, los milagros son fruto de la mente humana y su facilidad para ver all\u00ed donde no hay nada. Cuando observamos un suceso que creemos incre\u00edble, \u00bfc\u00f3mo podemos estar seguros de que no es un suceso propio de la naturaleza humana que, sin embargo, y por ser poco frecuente, desconocemos sus causas o es simplemente novedoso para nosotros?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pensemos en los eclipses, por ejemplo. <\/strong>Es f\u00e1cil ver su car\u00e1cter \u00fanico y la facilidad que podr\u00eda tener la mente humana que no ha visto ninguno para pensar que se debe a un milagro y a una anomal\u00eda, pero lo que ocurre en realidad no corre fuera del curso de las leyes de la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Y aunque pasar\u00e1 algo realmente extraordinario, algo que realmente no supi\u00e9ramos explicar, <\/strong>\u00bfpor qu\u00e9 le damos a un caso (el milagroso, el extraordinario) mayor peso epistemol\u00f3gico que al resto de miles de observaciones que hemos realizado en nuestra vida cotidiana? \u00bfPor qu\u00e9 dudar de todo lo visto hasta ahora por un simple fen\u00f3meno que no se ha repetido m\u00e1s? Adem\u00e1s, \u00bfno es curioso que los milagros se hayan dado con mayor frecuencia en regiones analfabetas o en \u00e9pocas de menor acceso a la cultura? Esta cita de Hume sigue presente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>Las ventajas de empezar una impostura entre gentes ignorantes son tan grandes que, aunque el enga\u00f1o sea demasiado burdo como para imponerse a la mayor\u00eda de ellos (lo cual ocurre, aunque no con mucha frecuencia), tiene muchas mayores posibilidades de tener \u00e9xito en pa\u00edses remotos que si hubiera comenzado en una ciudad famosa por sus artes<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/filco.es\/filosofia-de-hume-10-claves\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>David Hume: la cumbre del empirismo Nacido en plena Ilustraci\u00f3n, la filosof\u00eda de Hume tuvo en su n\u00facleo la lucha contra el dogmatismo y las supersticiones. 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