{"id":358252,"date":"2024-08-09T16:46:00","date_gmt":"2024-08-09T16:46:00","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=358252"},"modified":"2024-08-09T16:46:00","modified_gmt":"2024-08-09T16:46:00","slug":"la-belleza-esta-en-el-ojo-de-quien-la-mira-que-responde-kant","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2024\/08\/09\/la-belleza-esta-en-el-ojo-de-quien-la-mira-que-responde-kant\/","title":{"rendered":"\u00bfLa belleza est\u00e1 en el ojo de quien la mira? \u00bfQu\u00e9 responde Kant?"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"434\" data-id=\"358253\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-358253\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/1.jpg 700w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/1-300x186.jpg 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/1-624x387.jpg 624w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p><strong>La belleza no es enteramente subjetiva, y tampoco es algo que pueda captarse a trav\u00e9s de la mirada.<\/strong> Para sostener los presupuestos anteriores es preciso mirar con mayor detenimiento lo que est\u00e1 contenido en ellos y, para eso, puede ayudar la consideraci\u00f3n de dos ejemplos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"Admirando_una_obra_de_arte\"><strong>(Ad)mirando una obra<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>A menudo es posible encontrar en los museos a grupos de adolescentes que est\u00e1n ah\u00ed como parte de un viaje escolar,<\/strong> pero no por un inter\u00e9s propio. En muchas de estas ocasiones, se les puede apreciar mirando con mayor atenci\u00f3n a sus celulares que a la obra de arte que tienen ante s\u00ed. En esos casos, los adultos que est\u00e1n a cargo pueden echarle la culpa f\u00e1cilmente a la tecnolog\u00eda. Es esta eterna adicci\u00f3n a las pantallas lo que impide que la juventud aprecie lo verdaderamente importante.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sin embargo, podr\u00eda preguntarse: \u00bfpor qu\u00e9 tendr\u00eda que ser evidente que es m\u00e1s importante lo que est\u00e1 en un museo que alg\u00fan contenido seleccionado espec\u00edficamente por alg\u00fan algoritmo?<\/strong> Es decir, parecer\u00eda que estos adultos asumen que basta con colocar al estudiantado frente a la obra para que, a trav\u00e9s de su mirada, puedan comprender su valor. Pero \u00bflos juicios est\u00e9ticos realmente funcionan as\u00ed? \u00bfBasta con estar en la presencia de, por ejemplo, un Van Gogh original para experimentar su belleza?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En el cuadro de <em>La primera salida, <\/em>Auguste Renoir nos presenta un escenario similar.<\/strong> Su protagonista es una chica joven que, como el nombre indica, est\u00e1 asistiendo a una obra de teatro por primera vez en su vida. La vemos inclinada hacia delante, concentrada, sin percatarse de otros elementos a su alrededor. Es casi imposible no preguntarse por aquello que ha captado su atenci\u00f3n de esa manera. \u00bfPodr\u00eda ser que ella s\u00ed logre tener una experiencia est\u00e9tica simplemente por estar en el lugar correcto? \u00bfBasta con evitar las distracciones para percibir la belleza frente a nosotros?<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00bfLos juicios est\u00e9ticos funcionan simplemente situ\u00e1ndonos frente a los objetos? \u00bfPodemos apreciar as\u00ed su valor? \u00bfBasta con estar en la presencia de, por ejemplo, un cuadro de Van Gogh original para experimentar su belleza?<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"Kant_y_la_belleza\"><strong>Kant y la belleza<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/amzn.to\/461BchP\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/filco.es\/uploads\/2024\/07\/Critica-del-juicio-679x1024.jpg\" alt=\"Kant y la belleza\" class=\"wp-image-104681\" title=\"\u00bfLa belleza est\u00e1 en el ojo de quien la mira? \u00bfQu\u00e9 responde Kant?\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Cr\u00edtica del juicio,<\/em> de Kant (Austral).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>En la <em>Cr\u00edtica de la facultad de juzgar <\/em>(o <em>Cr\u00edtica del juicio), <\/em><a href=\"https:\/\/filco.es\/kant-espiritu-filosofico-ilustracion\/\">Kant<\/a> responder\u00e1 negativamente a todas estas preguntas<\/strong> y, en su lugar, propondr\u00e1 que la belleza es un sentimiento al que podemos acceder a trav\u00e9s de la reflexi\u00f3n. No se trata de algo que podamos percibir de forma pasiva tan solo por estar en el teatro, en el museo o frente a un atardecer.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Kant explica esto \u00faltimo por medio del contraste de lo agradable con lo bello.<\/strong> Cuando hablamos de agrado, nos referimos espec\u00edficamente al efecto que un objeto produce en nosotros y que resulta placentero. La sensaci\u00f3n que alguien experimenta por las ma\u00f1anas al probar su caf\u00e9 favorito es un ejemplo claro de lo agradable.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para poder disfrutarlo, esa persona necesariamente debe estar en la presencia del objeto.<\/strong> Es decir, incluso si cuenta con recuerdos m\u00e1s o menos v\u00edvidos sobre c\u00f3mo es su sabor, lo cierto es que para <em>sentir <\/em>ese placer es necesario que pueda tomarlo en ese momento. Kant llama \u00abinter\u00e9s\u00bb a esta dependencia de lo agradable al objeto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La complacencia de lo agradable es <em>interesada<\/em> por ser una sensaci\u00f3n patol\u00f3gica,<\/strong> en el sentido de que solo <em>padecemos<\/em> (sentimos de forma pasiva) el placer causado por un objeto. En cambio, la belleza no es el resultado de una relaci\u00f3n causal con el objeto, pues no basta con estar en presencia de una obra de arte para apreciarla.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por el contrario, se trata de un sentimiento <em>desinteresado<\/em>, <\/strong>ya que surge de una reflexi\u00f3n que no est\u00e1 condicionada por la existencia del objeto. En los juicios de gusto sobre la belleza, lo verdaderamente importante es \u00ablo que yo haga de esta representaci\u00f3n en m\u00ed mismo, y no aquello en que yo dependa de la existencia del objeto\u00bb (<em>Cr\u00edtica de la facultad de juzgar<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Otra diferencia importante entre lo bello y lo agradable tiene que ver con el tipo de validez que pueden tener nuestros juicios. <\/strong>Kant dice que solo tiene sentido decir \u00abeste vino tiene un sabor muy agradable\u00bb en la medida en que entendemos que ese tipo de juicios siempre va acompa\u00f1ado de un <em>para m\u00ed, <\/em>ya sea de forma impl\u00edcita o expl\u00edcita. No tiene sentido pelearse o argumentar sobre si un vino es mejor que otro, ya que, en este terreno, la \u00fanica regla es la de \u00abcada cual con su gusto\u00bb (<em>Cr\u00edtica de la facultad de juzgar<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En cambio, cuando juzgamos si algo es bello, Kant cree que nuestras pretensiones son siempre m\u00e1s ambiciosas.<\/strong> No nos es suficiente con decir \u00abeste atardecer es bello para m\u00ed\u00bb, sino que, de alguna forma, presuponemos e incluso exigimos que la otra persona coincida con nosotros: \u00abMuchas cosas pueden tener para \u00e9l atractivo y agrado, de eso nadie se cuida; pero cuando \u00e9l declara bello a algo, le atribuye a otros precisamente la misma complacencia; no juzga solo para s\u00ed, sino para todos\u00bb (<em>Cr\u00edtica de la facultad de juzgar<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Para Kant, la complacencia ante algo agradable es <em>interesada<\/em>, pues solo sentimos de forma pasiva el placer causado por un objeto. En cambio, la belleza no es el resultado de una relaci\u00f3n causal con el objeto, pues no basta con estar en presencia de una obra de arte para apreciarla. Se trata de un sentimiento <em>desinteresado<\/em>, ya que surge de una reflexi\u00f3n no condicionada por la existencia del objeto<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"Dos_tipos_de_juicios\"><strong>Dos tipos de juicios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Esta \u00faltima diferencia le permite a Kant identificar dos tipos de validez subjetiva:<\/strong> por un lado, <a href=\"https:\/\/encyclopaedia.herdereditorial.com\/wiki\/Est%C3%A9tica_trascendental\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">los juicios<\/a> que hacemos sobre lo agradable son subjetivos en la medida en que son v\u00e1lidos solo para un sujeto en un momento espec\u00edfico. Por ejemplo, yo puedo decir que mi helado favorito de chocolate es solo el de cierta marca, sin pretender que eso sea as\u00ed para cualquier otra persona.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero incluso yo podr\u00eda llegar a cambiar de opini\u00f3n de un momento a otro,<\/strong> de tal forma que el que fuera mi helado favorito de chocolate ya no lo es, pues comerlo ya no genera el mismo placer que antes. Su validez es subjetiva-privada, porque se limita a un sujeto y a un momento espec\u00edficos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por su parte, un juicio sobre lo bello es subjetivo en la medida en que la belleza no es una propiedad de los objetos, sino algo generado por la actividad del sujeto.<\/strong> Y precisamente porque todas las personas somos capaces de llevar a cabo la reflexi\u00f3n que da pie al sentimiento de belleza, Kant sostiene que su validez no es privada, sino p\u00fablica. En la medida en que podemos comunicar nuestros pensamientos, y que solo de estos depende la posibilidad de experimentar el sentimiento de belleza, la validez de estos juicios se caracterizar\u00e1 por tener cierta pretensi\u00f3n de universalidad (<em>Cr\u00edtica de la facultad de juzgar<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Con todos estos elementos, regresemos a los ejemplos iniciales y a la primera pregunta que ha dado pie a este texto: <\/strong>\u00bfest\u00e1 realmente la belleza en el ojo de quien la mira? Desde la propuesta kantiana tendr\u00edamos que afirmar que la belleza no est\u00e1 en el ojo de quien la mira, pues no es algo (meramente) subjetivo ni algo susceptible de ser percibido a simple la vista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A diferencia de lo agradable, la belleza es un sentimiento que solo surge si somos capaces de reflexionar<\/strong> en todo aquello que la contemplaci\u00f3n, ya sea de la naturaleza o de una obra de arte, ha despertado en nosotros. Adem\u00e1s, siempre podemos esperar y exigir que otras personas tambi\u00e9n reflexionen, y que, al hacerlo, compartan ese sentimiento con nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>As\u00ed que, \u00bfbasta con prohibir los celulares en el interior de los museos para poder disfrutar de la belleza de sus obras?<\/strong> En la medida en que nuestra estrategia sea solo la de eliminar las pantallas, sin promover el di\u00e1logo y la reflexi\u00f3n, la belleza seguir\u00e1 siendo un sentimiento ajeno a las expediciones escolares. De igual forma, solo podremos creer que la protagonista de Renoir est\u00e1 experimentando la belleza por primera vez si la imaginamos inmersa en un placentero juego de pensamientos que compartir\u00e1 con su amiga cuando la obra termine.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/filco.es\/kant-y-la-belleza\/\">https:\/\/filco.es\/kant-y-la-belleza\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La belleza no es enteramente subjetiva, y tampoco es algo que pueda captarse a trav\u00e9s de la mirada. Para sostener los presupuestos anteriores es preciso mirar con mayor detenimiento lo que est\u00e1 contenido en ellos y, para eso, puede ayudar la consideraci\u00f3n de dos ejemplos. 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