{"id":358262,"date":"2024-08-31T09:12:45","date_gmt":"2024-08-31T09:12:45","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=358262"},"modified":"2024-08-31T09:12:45","modified_gmt":"2024-08-31T09:12:45","slug":"lo-absurdo-de-la-muerte-esta-en-la-forma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2024\/08\/31\/lo-absurdo-de-la-muerte-esta-en-la-forma\/","title":{"rendered":"Lo absurdo de la muerte est\u00e1 en la forma"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/1-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"434\" data-id=\"358263\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/1-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-358263\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/1-3.jpg 700w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/1-3-300x186.jpg 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/1-3-624x387.jpg 624w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p>La vida y la muerte siempre como siamesas, aunque esta \u00faltima sea m\u00e1s inquietante que la primera. La vida es amada al mismo tiempo que la muerte es odiada. Muchos, al cometer la reflexi\u00f3n sobre la muerte, se quedan m\u00e1s en la forma (circunstancia) que en el fondo, declarando algunas muertes como absurdas e il\u00f3gicas. Pero \u00bfhabr\u00eda una l\u00f3gica en cuanto a la forma de morir? Una reflexi\u00f3n sobre lo absurdo de la muerte, si es que lo hay.<\/p>\n\n\n\n<p>Por <a href=\"https:\/\/filco.es\/lo-absurdo-de-la-muerte\/\">Sergio Molina<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Algunos ejercen profundamente su calidad racional en cosas que ponen la cabeza m\u00e1s grande de lo normal:<\/strong> la injusticia, la felicidad, la existencia, la vida y la muerte\u2026 Lo denominado absurdo nos remite a lo inexplicable, a lo contrario a lo habitual, a lo que, debiendo ser algo, termina siendo otra cosa salida de la \u00abnormalidad\u00bb. Parece que idealizamos el momento y la forma de morir (morir de vejez, por enfermedad y no por accidente, morir en el lecho), que muera el enfermo que nunca se cuid\u00f3, pero \u00bfque muera aquel que velaba rigurosamente por su salud? \u00a1Absurdo!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Concebimos una l\u00f3gica sobre el modo de morir representada en la tensi\u00f3n de la idealizaci\u00f3n humana <em>versus<\/em> la realidad a veces calificada de absurda.<\/strong> <a href=\"https:\/\/filco.es\/albert-camus-libertad-y-rebelion-en-el-absurdo\/\">Albert Camus<\/a> (1913-1960), padre de la filosof\u00eda del absurdo, dijo: \u00abCualquiera puede experimentar el absurdo\u00bb. Sin duda, todos somos susceptibles, fr\u00e1giles, inminentes de morir sin acertar en el modo, salvo el suicida, que, seg\u00fan Camus, es un confeso de que la vida le super\u00f3 o no la entendi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>No coincidimos plenamente ante las cuestiones del por qu\u00e9 vivir, por qu\u00e9 morir, mucho menos en la pregunta idealizada de c\u00f3mo morir <\/strong>(forma y momento), cuesti\u00f3n que no siempre nos deja una respuesta ajustada y aceptable. La muerte asistida y hasta el mismo suicida constituyen el momento m\u00e1s existencialista de los de a pie y sus comentarios colectivos en cuanto a por qu\u00e9 lo hizo de esa forma, por qu\u00e9 lo hizo a esa edad, por qu\u00e9 si era rico, por qu\u00e9 si era bello o bella. Por lo tanto, condenar una muerte de absurda no se guarda solamente como calificativo para las muertes accidentales, tambi\u00e9n las \u00abplanificadas\u00bb se sugieren como absurdas.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Lo denominado absurdo nos remite a lo inexplicable, a lo contrario a lo habitual, a lo que, debiendo ser algo, termina siendo otra cosa salida de la \u00abnormalidad\u00bb. Parece que idealizamos el momento y la forma de morir<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"Las_condiciones_ideales_para_morir\"><strong>Las condiciones ideales para morir<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Un ejemplo de muerte absurda es la que vino de arriba, no de una voluntad o designio divino;<\/strong> literalmente, algo que, cayendo en picada, acert\u00f3 en la testa de un transe\u00fante, como lo describe el mito sobre la muerte del griego Esquilo (525\u2013456 a. C.) en cuanto a que una tortuga liberada por un ave en pleno vuelo, para que al caer le dispusiera sus entra\u00f1as, atinara por destino o casualidad justo en la cabeza del fil\u00f3sofo. Absurdo, para empezar, por lo poco probable de que algo de afuera, no siendo un autob\u00fas, se sobrevenga y mucho m\u00e1s cayendo desde arriba, dado que los advenimientos se esperan a menudo desde el horizonte. Una precipitaci\u00f3n menos letal que viniendo de arriba provoc\u00f3 inspiraci\u00f3n y ciencia fue la manzana que, seg\u00fan otro mito, recibi\u00f3 Isaac Newton (1643 -1727) en su cabeza. As\u00ed las cosas, parece que no se hace fortuito morir por algo que venga del cielo y no sea un trueno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un ejemplo m\u00e1s reciente da cuenta de un sumergible que colaps\u00f3 en junio de 2023<\/strong> llevando en su interior a hombres acaudalados que murieron luego de pagar por el tiquet de inmersi\u00f3n tur\u00edstica m\u00e1s costoso para bajar privilegiadamente al fondo del mar y ver los restos del Titanic. El coste del \u00abviaje a la muerte\u00bb y su calidad de ser millonarios rese\u00f1\u00f3 tal acontecimiento como parad\u00f3jico y absurdo, porque, pese a su poder econ\u00f3mico, quedaron supeditados al confinamiento y a la oscuridad sin rescate pagadero. Los exclusivos millonarios siniestrados, testigos del absurdo en otros, quer\u00edan ser observadores del siniestro de otros tambi\u00e9n acaudalados, los, en su momento, pasajeros del exclusivo Titanic (abril de 1912).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En las reflexiones de calle, los mortales divagamos sobre escenarios probables y aceptables a la hora de dejar este mundo. <\/strong>Aunque la estad\u00edstica descarte la calidad de misterio en los hechos de los hombres, nos vamos acomodando a que la poca ocurrencia de ciertos eventos determine que, cuando acaezcan, tengan un car\u00e1cter bizarro, excepcional y conmovedor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La muerte inesperada y casi nunca bien esperada puede percibirse m\u00e1s dram\u00e1tica<\/strong> y acongojante seg\u00fan el contexto en que ocurra, tambi\u00e9n m\u00e1s parad\u00f3jica y, por ende, susceptible de comentarios en corrillos. El contexto de modo, tiempo y lugar en el que se deja de existir fundamenta la denominaci\u00f3n de \u00abdeceso absurdo\u00bb y ello se exclama deliberadamente a los deudos por llenar espacio en las condolencias. \u00a1Ay de quien no manifieste su estupor ante la muerte!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Parece que, por momentos, tuvi\u00e9ramos certidumbre o control sobre las condiciones ideales para morir,<\/strong> hasta se habla de \u00abla muerte del justo\u00bb, esa que fuera consecuencia de haber tenido una vida virtuosa y bondadosa, la que, adem\u00e1s, ser\u00eda bienvenida en la noche, sin sobresalto y pareciendo una eterna prolongaci\u00f3n del sue\u00f1o. Tambi\u00e9n se comenta de aquel o aquella que \u00abmuri\u00f3 en su ley\u00bb, a modo de explicar que vivi\u00f3 y muri\u00f3 manteniendo sus modos, convicciones y caracter\u00edsticas.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Camus, padre de la filosof\u00eda del absurdo, dijo: \u00abCualquiera puede experimentar el absurdo\u00bb. Todos somos susceptibles, fr\u00e1giles, inminentes de morir sin acertar en el modo, salvo el suicida, que, seg\u00fan Camus, es un confeso de que la vida le super\u00f3 o no la entendi\u00f3<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"Lo_parad\u00f3jico_de_la_muerte\"><strong>Lo parad\u00f3jico de la muerte<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Citemos otro parad\u00f3jico caso de visita del espectro y su guada\u00f1a.<\/strong> Alguien pudiera morir de melancol\u00eda, pero no es tan factible que lo hiciera de alegr\u00eda y gozo, a carcajadas, como se sugiere que le ocurri\u00f3 a Crisipo de Solos (281-208 a. C.) en Atenas en medio de su embriaguez y al mismo tiempo en el que este viera a un burro comiendo higos, ante lo que balbuce\u00f3: \u00abAhora dale al burro una copa de vino para acompa\u00f1ar los higos\u00bb. Le sucedieron incesantes carcajadas, un consiguiente ahogo, un sin aliento y el consecuente deceso, por lo que se suma a la lista de muertes absurdas dado que el jolgorio y divertimento normalmente no terminan tr\u00e1gicamente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Otra muerte parad\u00f3jica, a mi modo de ver, fue la de Antonio Gaud\u00ed. <\/strong>El arquitecto y m\u00e1ximo exponente del modernismo catal\u00e1n fue atropellado el 7 de junio de 1926 por un tranv\u00eda cuando se dirig\u00eda a la iglesia. Parad\u00f3jico y absurdo si consideramos que Gaud\u00ed fue un urbanista e intervencionista del espacio p\u00fablico, el mismo espacio catal\u00e1n que intervino, lo vio morir. Parad\u00f3jico y absurdo, adem\u00e1s, que su estilo arquitect\u00f3nico fundamentado en la curva no le permitiera advertir lo que se le ven\u00eda encima.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hace menos tiempo, en julio de 2022, se nos hizo absurdo el asesinato del ex primer ministro japon\u00e9s Shinzo Abe <\/strong>en el pa\u00eds con m\u00e1s bajos \u00edndices de homicidios en el mundo. El homicidio de un l\u00edder pol\u00edtico que ten\u00eda seguridad, aunque escasa, en un lugar donde se cometen pocos, y con un arma no convencional es una cadena de hechos absurdos (el pa\u00eds, la baja estad\u00edstica, un hombre que deber\u00eda estar bajo custodia, un arma hechiza susceptible de fallar, un pa\u00eds en el que las armas no son asequibles por civiles). Absurdo sobre absurdo.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00a1Ay de quien no manifieste su estupor ante la muerte! El contexto de modo, tiempo y lugar en el que se deja de existir fundamenta la denominaci\u00f3n de \u00abdeceso absurdo\u00bb y ello se exclama deliberadamente a los deudos por llenar espacio en las condolencias<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"La_costumbre_de_vivir\"><strong>La costumbre de vivir<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Terminando los eventos en los cuales la parca absurda, risible y parad\u00f3jica, es la protagonista, hablemos de las muertes en los j\u00f3venes;<\/strong> en los que no exhib\u00edan s\u00edntomas f\u00edsicos o en los que gozaban de buena salud; en quienes hac\u00edan apolog\u00eda o defend\u00edan la vida; en quienes, practicando la medicina, no se curaron a s\u00ed mismos; en el cocinero que se atraganta con su plato estrella; la paradoja de que \u00aben casa de herrero azad\u00f3n de madera\u00bb, es decir, donde debiera haber abundancia de algo, justamente se halle escasez en un momento coyuntural, la muerte del que tropieza en su propia trampa o la del domador de leones que, temi\u00e9ndole a los ratones, muriera de fobia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La excepcionalidad del acontecimiento, chocante y conmovedor, com\u00fanmente termina en risa o burla:<\/strong> \u00bfc\u00f3mo pas\u00f3 eso que nunca debi\u00f3 haber pasado? La an\u00e9cdota compartida a manteles termina en carcajada, haciendo memorable el suceso en los comensales que intentan explicar los hechos parad\u00f3jicos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esquilo, los submarinistas que murieron en el Tit\u00e1n y cualquier fulano sometido letalmente por la ley cumplieron la primera y \u00fanica condici\u00f3n de los mortales: estar vivos<\/strong>; lo dem\u00e1s son detalles que motivan simp\u00e1ticas conversaciones en las que se habla a la ligera de lo absurdo de esa manera de morir, expresando casi al un\u00edsono: \u00a1qu\u00e9 muerte tan rara!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Persiste el hecho de olvidar que lo raro y absurdo sigue siendo posible. <\/strong>Debi\u00e9ramos incluso admitir la \u00ababsurdez\u00bb como sentimiento posible y frecuente que refiere al estado de sinraz\u00f3n sobre un hecho dif\u00edcil o parad\u00f3jico de ocurrir. El absurdismo de Camus ten\u00eda m\u00e1s que ver con la vida que con la muerte. Sin embargo, \u00bfqui\u00e9n puede referirse a una sin la inminencia de otra?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En clave de Camus y el sinsentido de la vida, se plantea en ello mismo la b\u00fasqueda de la felicidad. <\/strong>Mas all\u00e1 del sinsentido o fundamento de vivir y de la trascendencia del morir, nos perturba la forma, de la que se habla m\u00e1s tiempo que de las calidades del finado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Volviendo al teatro del morir, no queda duda de que hacemos un presupuesto sobre la muerte: c\u00f3moda, r\u00e1pida e indolora, <\/strong>hasta justa si se quiere. No obstante, nos resistimos a la l\u00f3gica de tenernos que morir, incluso vivimos sin pensar en la propia muerte; cualquier momento y forma se nos har\u00eda absurda si de nosotros dependiera morir. La muerte, como otros estados y sentimientos abstractos del hombre, debiera pensarse al menos una vez y nada m\u00e1s. Porque considerarla a diario deste\u00f1ir\u00eda el placer de vivir, amargando a los optimistas. Aunque sondable, no queremos pensar en la muerte, porque, como dijo tambi\u00e9n Camus (<em>El mito de S\u00edsifo,<\/em> 1942), \u00abadquirimos la costumbre de vivir antes que la de pensar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/filco.es\/uploads\/2024\/07\/Foto-columna-Sergio-M-1-scaled.jpg\" alt=\"FILOSOF\u00cdA&amp;CO - Foto columna Sergio M 1 scaled\" title=\"Foto-columna-Sergio-M-1\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Sobre el autor<\/p>\n\n\n\n<p><strong><mark>Sergio Molina<\/mark><\/strong> (Medell\u00edn, Colombia) es doctor en Filosof\u00eda de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), investigador posdoctoral en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid y en la UPB. Miembro del grupo de investigaci\u00f3n Epimeleia, es autor de dos libros:\u00a0<em>Razonam\u00f3rate. La importancia de pensar el amor\u00a0<\/em>y\u00a0<em>Me voy<\/em>, y columnista habitual en diarios de Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/filco.es\/lo-absurdo-de-la-muerte\/\">https:\/\/filco.es\/lo-absurdo-de-la-muerte\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida y la muerte siempre como siamesas, aunque esta \u00faltima sea m\u00e1s inquietante que la primera. La vida es amada al mismo tiempo que la muerte es odiada. Muchos, al cometer la reflexi\u00f3n sobre la muerte, se quedan m\u00e1s en la forma (circunstancia) que en el fondo, declarando algunas muertes como absurdas e il\u00f3gicas. 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