{"id":358295,"date":"2024-10-26T19:11:38","date_gmt":"2024-10-26T19:11:38","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=358295"},"modified":"2024-10-26T19:11:38","modified_gmt":"2024-10-26T19:11:38","slug":"laclau-el-teorico-del-populismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2024\/10\/26\/laclau-el-teorico-del-populismo\/","title":{"rendered":"Laclau, el te\u00f3rico del populismo"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/10\/1-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"434\" data-id=\"358296\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/10\/1-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-358296\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/10\/1-2.jpg 700w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/10\/1-2-300x186.jpg 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/10\/1-2-624x387.jpg 624w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p>La palabra \u00abpopulismo\u00bb fue la palabra del a\u00f1o para la Funde\u00fa en 2016. Dos a\u00f1os antes, en Espa\u00f1a, se fund\u00f3 el partido pol\u00edtico Podemos bajo la \u00abhip\u00f3tesis populista\u00bb, siguiendo el ciclo de oleadas populistas de la d\u00e9cada anterior en Am\u00e9rica Latina (con Ch\u00e1vez, Correa y dem\u00e1s dirigentes). Pero, a pesar de estar en la boca de todos, \u00bfsabemos qu\u00e9 es el populismo? Veamos diez claves para entender el pensamiento de Ernesto Laclau, el fundador del populismo y el posmarxismo.<\/p>\n\n\n\n<p> <a href=\"https:\/\/filco.es\/laclau-diez-claves-populismo\/\">La Trivial<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ernesto Laclau (Buenos Aires, 1935-Sevilla, 2014) fue un te\u00f3rico pol\u00edtico argentino. <\/strong>Desarroll\u00f3 el grueso de su actividad en la <a href=\"https:\/\/www.essex.ac.uk\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Universidad de Essex<\/a> (Reino Unido), donde fund\u00f3 la Escuela de Essex de an\u00e1lisis del discurso junto a Chantal Mouffe, con quien colabor\u00f3 estrechamente. Dialog\u00f3 con figuras capitales del pensamiento contempor\u00e1neo como <a href=\"https:\/\/filco.es\/judith-butler-estudios-de-genero\/\">Judith Butler<\/a>, <a href=\"https:\/\/filco.es\/10-claves-del-pensamiento-de-zizek\/\">Slavoj \u017di\u017eek<\/a>, <a href=\"https:\/\/filco.es\/toni-negri-10-claves\/\">Toni Negri<\/a>, <a href=\"https:\/\/filco.es\/agamben-10-claves\/\">Giorgio Agamben<\/a>, Alain Badiou o Richard Rorty, pero tambi\u00e9n con cl\u00e1sicos como <a href=\"https:\/\/filco.es\/diccionario-pensamiento-de-marx\/\">Karl Marx<\/a> o Antonio Gramsci.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Laclau fund\u00f3, junto con Mouffe, la corriente posmarxista,<\/strong> basada en una relectura de la teor\u00eda de la hegemon\u00eda de Antonio Gramsci a la luz de las aportaciones del pensamiento posestructuralista, especialmente las aportaciones elaboradas por Jacques Derrida y <a href=\"https:\/\/filco.es\/lacan-detras-conciencia-palabras\/\">Jacques Lacan<\/a>. La trayectoria de Laclau se inscribe en la tradici\u00f3n marxista, pero a la vez aspira a superarla. Hoy es conocido principalmente como el te\u00f3rico del populismo por haber sido sus reflexiones al respecto muy influyentes para la izquierda en Europa y Am\u00e9rica Latina. Aqu\u00ed te damos diez claves para entender sus principales aportaciones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_Posmarxismo\">1 Posmarxismo<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>La postura de Laclau y Mouffe es descrita como posmarxista<\/strong> debido a que supone un cuestionamiento profundo de algunas premisas del marxismo. Su cr\u00edtica a Marx se concentra en el economicismo que le atribuyen, fruto de lo que Laclau y Mouffe consideran una insuficiente ruptura con el idealismo hegeliano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El materialismo hist\u00f3rico de Marx hab\u00eda negado el pensamiento de Hegel mediante el desplazamiento de la Raz\u00f3n<\/strong> (en may\u00fasculas) como motor de la historia en favor de la lucha de clases. Para Marx, ya no son las ideas las que mueven la historia, sino que es el conflicto real y concreto entre las dos clases sociales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero esta ruptura no hab\u00eda sido tan radical como Marx pretend\u00eda,<\/strong> pues dejaba inalterada la idea de que existe un sustrato racional para el proceso hist\u00f3rico. En vez de la Raz\u00f3n, ahora tenemos en el motor de la historia al desarrollo de los modos de producci\u00f3n econ\u00f3mica, que pasaban a determinar la realidad social. Con este giro, Marx se hab\u00eda limitado a cambiar un determinismo por otro. Sin embargo, superar verdaderamente el idealismo de Hegel requer\u00eda superar la idea misma de que la historia estuviera determinada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para que la determinaci\u00f3n sea posible, el elemento determinado debe poder ser completamente subsumido<\/strong> dentro de la estructura en la que se inscribe. Una cosa solo puede venir determinada por otra si la primera est\u00e1, de una forma u otra, ya dentro de la segunda. Laclau y Mouffe parten del an\u00e1lisis de Louis Althusser del capitalismo como una estructura, pero, como resultado de la influencia del pensamiento deconstruccionista derridiano y del psicoan\u00e1lisis lacaniano, son muy esc\u00e9pticos sobre la posibilidad de que existan estructuras perfectamente cerradas sobre s\u00ed mismas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para Laclau y Mouffe, como para Lacan, toda estructura se halla siempre habitada por fallas e inconsistencias<\/strong> que le imposibilitan determinar por completo la identidad de los elementos que la componen. Por tanto, el capitalismo no puede determinar del todo a los sujetos porque para hacerlo necesitar\u00eda ser una estructura perfecta, y ninguna estructura puede serlo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pasar a concebir el capitalismo como una estructura internamente fallida les permiti\u00f3 ampliar sustancialmente el margen de acci\u00f3n de las pr\u00e1cticas pol\u00edticas,<\/strong> pues estas ya no se conceb\u00edan como subordinadas a la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Marx pensaba que hab\u00eda dado la vuelta al pensamiento de Hegel al sustituir la Raz\u00f3n por la lucha de clases como motor de la historia. Sin embargo, la idea misma de que la historia est\u00e1 determinada es una idea hegeliana de la que Marx no pudo desprenderse<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_Hegemon\u00eda\"><strong>2 Hegemon\u00eda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Laclau y Mouffe extraen su concepto de hegemon\u00eda de Gramsci. <\/strong>Aparte de un inestimable te\u00f3rico marxista, Gramsci fue un importante dirigente de la III Internacional que urg\u00eda a la clase trabajadora a que abandonase la mera defensa de sus intereses corporativistas y buscase encarnar la posibilidad de la emancipaci\u00f3n universal como centro dirigente de una alianza de clases.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para ello, estimaba que los comunistas deb\u00edan acometer una reforma intelectual y moral rearticulando (y apropi\u00e1ndose de) los elementos ideol\u00f3gicos m\u00e1s avanzados<\/strong> en una sociedad concreta en torno al programa revolucionario, adquiriendo estos su car\u00e1cter de clase de este modo. Esta idea se observa claramente en su art\u00edculo \u00abEl ocaso de un mito\u00bb, de 1917, en el que afirma la necesidad de no rechazar directamente el catolicismo, dados los \u00abn\u00facleos de buen sentido\u00bb emancipadores dentro de su doctrina que podr\u00edan ser aprovechables para los revolucionarios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>M\u00e1s all\u00e1 de la militancia en los centros de trabajo y las luchas por la apropiaci\u00f3n obrera<\/strong> <strong>de la infraestructura econ\u00f3mica,<\/strong> para Gramsci los comunistas deb\u00edan articular una nueva cosmovisi\u00f3n a partir de las ideas, pr\u00e1cticas y nociones de sentido com\u00fan ya presentes en la sociedad. Su objetivo era la creaci\u00f3n de una \u00abvoluntad colectiva\u00bb revolucionaria de la que el proletariado ten\u00eda que ser el centro dirigente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Laclau y Mouffe se reconocen herederos de Gramsci en este aspecto, <\/strong>aunque difieren de \u00e9l en un punto que resulta decisivo: Gramsci defin\u00eda el n\u00facleo de los procesos hegem\u00f3nicos como el \u00abprincipio hegem\u00f3nico\u00bb, entendido como el sistema de valores adscritos a una de las dos \u00fanicas clases con capacidad hegem\u00f3nica, esto es, las dos \u00fanicas clases con un privilegio epistemol\u00f3gico y\/o pr\u00e1ctico por su posici\u00f3n en la infraestructura econ\u00f3mica: la burgues\u00eda y el proletariado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para Laclau y Mouffe, sin embargo, que estas fueran las dos \u00fanicas clases con capacidad hegem\u00f3nica<\/strong> lo consideraron como un reducto economicista en la teor\u00eda de Gramsci. Un reducto que las fuerzas transformadoras ya no pod\u00edan permitirse. En un contexto de multiplicaci\u00f3n de las escisiones o divisiones (<em>cleavage<\/em>) en el seno de las sociedades modernas \u2014feminismo, ecologismo, poscolonialismo, etc.\u2014, Laclau y Mouffe afirman que la capacidad hegem\u00f3nica es de car\u00e1cter contingente y su \u00e9xito depende antes de las condiciones sociohist\u00f3ricas y de la transversalidad de las estrategias discursivas que de la posici\u00f3n en el modo de producci\u00f3n de los agentes pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para Laclau y Mouffe, lo espec\u00edfico de lo pol\u00edtico es, pues, la lucha pol\u00edtica por la hegemon\u00eda.<\/strong> Y esta no ocurre \u00fanicamente entre dos clases econ\u00f3micas, sino que son muchos m\u00e1s los ejes que pueden determinarla, como el feminismo o la lucha antirracista, por ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La hegemenon\u00eda es la capacidad de un grupo social para articular los elementos de una sociedad y generar un sentido com\u00fan. Para Gramsci, esto solo pueden realizarlo la burgues\u00eda o el proletariado. Para Laclau y Mouffe esto es un reduccionismo econ\u00f3mico y hay m\u00e1s ejes que pueden organizar la hegemon\u00eda (feminismo, ecologismo\u2026)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_Discurso\"><strong>3 Discurso<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Como dec\u00edamos, Laclau concibe toda estructura como algo fallido, <\/strong>como incapaz de establecerse del todo, de solidificarse permanentemente. Este intento constante de distintos \u00f3rdenes por establecerse a costa del resto es lo que podemos entender por conflicto. El discurso es lo que dota de sentido a dicho conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El discurso o, mejor dicho, los discursos son esas explicaciones que compiten por volverse aceptadas,<\/strong> incuestionables, evidentes. As\u00ed, fue un discurso exitoso \u2014y es en algunos lugares todav\u00eda\u2014 el que daba cuenta de la mujer como un ser exclusivamente dom\u00e9stico, el de las personas negras como seres intelectualmente inferiores al hombre blanco, etc.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El discurso da cuenta as\u00ed de la parcialidad de todas las posiciones<\/strong> en la medida en que ninguna consigue totalizarse y zanjar definitivamente el conflicto en la sociedad. Siempre hubo cierta oposici\u00f3n a la opresi\u00f3n femenina y de raza. Igualmente, siempre existe la posibilidad de subvertir otras opresiones. Por eso, el discurso no deja lugar a posiciones de \u00abneutralidad\u00bb u \u00abobjetividad\u00bb, ya que todas las afirmaciones, sean pol\u00edticas o cient\u00edficas, se hacen desde un marco previo de sentido sobre lo que es uno, el mundo y las cosas. Un marco que es parcial, hist\u00f3rico y que siempre est\u00e1 en pugna.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/amzn.to\/4dwhgqM\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/filco.es\/uploads\/2024\/05\/image.png\" alt=\"FILOSOF\u00cdA&amp;CO - image\" class=\"wp-image-100554\" title=\"Laclau, el te\u00f3rico del populismo\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Hegemon\u00eda y estrategia socialista. Hacia una radicalizaci\u00f3n de la democracia<\/em>, de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe (Siglo XXI editores).<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>Dada la centralidad de la categor\u00eda de discurso en la obra de Laclau,<\/strong> a menudo se acusa a su proyecto de un mentalismo o idealismo naif. Como si el discurso se refiriera a la opini\u00f3n p\u00fablica y ello agotase la pol\u00edtica, ignorando aquello a lo que el marxismo ortodoxo se ha referido tradicionalmente como \u00ablo material\u00bb. O, de forma m\u00e1s exagerada si cabe, como si lo material estuviera subordinado a las ideas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sin embargo, la conceptualizaci\u00f3n de discurso que hacen Laclau y Mouffe<\/strong> en <em>Hegemon\u00eda y estrategia socialista<\/em> impugna esta relaci\u00f3n entre lo cultural, lo ling\u00fc\u00edstico o lo pol\u00edtico y lo material. El discurso no niega o ignora la materialidad, sino que se\u00f1ala que esta no tiene un sentido y una existencia social inmediata, universal y ahist\u00f3rica. Es decir, el discurso es aquello que da sentido y que estructura lo social. Los propios autores atienden esta habitual lectura errada de la siguiente forma:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>Un terremoto o la ca\u00edda de un ladrillo son hechos de cuya existencia no dudamos porque ocurren aqu\u00ed y ahora, independientemente de mi voluntad. Pero, que su especificidad como objetos se construya en t\u00e9rminos de \u2018fen\u00f3menos naturales\u2019 o de \u2018expresi\u00f3n de la ira de Dios\u2019 depende de la estructuraci\u00f3n de un campo discursivo<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esto estar\u00eda en realidad en l\u00ednea con la c\u00e9lebre cita de Marx<\/strong> en <em>Trabajo asalariado y capital<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>Un negro es un negro. Solo en determinadas condiciones se convierte en esclavo. Una m\u00e1quina de hilar algod\u00f3n es una m\u00e1quina para hilar algod\u00f3n. Solo en determinadas condiciones se convierte en capital. Arrancada a estas condiciones, no tiene nada de capital, del mismo modo que el oro no es de por s\u00ed dinero, ni el az\u00facar el precio del az\u00facar<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>As\u00ed, el discurso es la forma de dar cuenta de la especificidad hist\u00f3rica de cada lugar<\/strong> y coyuntura a trav\u00e9s de las nociones ampliamente aceptadas y las que est\u00e1n en pugna.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_Antagonismo\"><strong>4 Antagonismo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Si la pol\u00edtica es hegemon\u00eda y los discursos siempre son incompletos, esto nos aboca a un antagonismo irreconciliable entre diversos agentes pol\u00edticos<\/strong> que, a su vez, ponen todos sus recursos para asentar, desde su parcialidad, un fundamento para la sociedad. Por ejemplo, aun asumiendo que se estableciera la \u00absociedad regulada comunista\u00bb, a\u00fan estar\u00edamos excluyendo de ella a todas las ideolog\u00edas totalitarias o desp\u00f3ticas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esta necesidad del antagonismo que recorre lo social, Laclau y Mouffe lo consideran inherente<\/strong> a la propia l\u00f3gica de instituci\u00f3n de lo social, aut\u00f3noma (por supuesto) de posibles determinaciones de otras esferas sociales, como los valores \u00e9ticos objetivamente buenos o la infraestructura econ\u00f3mica. As\u00ed, Laclau y Mouffe afirman la necesidad de exclusi\u00f3n en pol\u00edtica, la necesidad del antagonismo, si somos consecuentes con su noci\u00f3n de discurso y de la hegemon\u00eda (entendida esta como la postulaci\u00f3n universal de una cosmovisi\u00f3n que en realidad es particular). Para estos autores, es imposible llegar a un r\u00e9gimen que incluya a todos los agentes pol\u00edticos porque, por definici\u00f3n, toda hegemon\u00eda es en el fondo la postulaci\u00f3n universal de algo \u00fanicamente parcial. Lo universal, lo que aglutina a todos y en paz, no existe, siempre es construido y elevado a partir de lo particular de los agentes. Y, de hecho, las distintas cosmovisiones que pugnan por la hegemon\u00eda no pueden medirse entre s\u00ed porque son inconmensurables entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Es aqu\u00ed donde hallamos un desencuentro entre Gramsci y Laclau y Mouffe:<\/strong> mientras que Gramsci confi\u00f3 en que el reino de la deliberaci\u00f3n vendr\u00eda tras la revoluci\u00f3n y establecer\u00eda una sociedad autorreconciliada consigo misma, Laclau y Mouffe afirman que el conflicto pol\u00edtico es infinito. Todo orden social o toda fundaci\u00f3n est\u00e1 necesariamente abierta a ser superada, puesto que siempre est\u00e1 basada en la exclusi\u00f3n de ciertos elementos. De esta forma, la necesidad de la contingencia la previene de un cierre total, lo cual posibilita el surgimiento de alternativas pol\u00edticas que disputen la hegemon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>5 Lo pol\u00edtico<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>Para Laclau, \u00ablo pol\u00edtico\u00bb no es una esfera social m\u00e1s que agrupar junto a otras esferas<\/strong> como ser\u00edan lo econ\u00f3mico, lo cultural o lo social. Sin embargo, \u00abla pol\u00edtica\u00bb s\u00ed que lo ser\u00eda. As\u00ed, Laclau apuesta por distinguir entre la pol\u00edtica y lo pol\u00edtico. No es una innovaci\u00f3n propia: Claude Lefort, Paul Ric\u0153ur, Jean-Luc Nancy, Pierre Bourdieu o Cornelius Castoriadis tambi\u00e9n hicieron esta distinci\u00f3n. Y autores como Jacques Ranci\u00e8re o Miguel Abensour hicieron una distinci\u00f3n con un contenido similar utilizando la oposici\u00f3n polic\u00eda\/pol\u00edtica y Estado\/democracia, respectivamente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La pol\u00edtica puede ser considerada una esfera social m\u00e1s porque est\u00e1 plenamente constituida.<\/strong> Es un \u00e1rea delimitada y con una l\u00f3gica conocida: con sus instituciones, sus sujetos y sus normas consolidadas (es decir, lo instituido).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo pol\u00edtico, por el contrario, alude a algo mucho menos tangible y delimitable.<\/strong> Lo pol\u00edtico son las posibilidades de ruptura de todo orden, aquello que queda fuera de lo instituido y que, por tanto, no es delimitable. Lo pol\u00edtico es el antagonismo, la pura negatividad que vuelve todo orden inestable.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Es un exceso (o una falta, seg\u00fan se quiera ver) que las instituciones (la pol\u00edtica) nunca pueden llegar a captar del todo,<\/strong> por lo que nunca se va a lograr una estabilizaci\u00f3n definitiva. Lo pol\u00edtico es, por un lado, lo que permite la instituci\u00f3n, sin quedar reducido a aquello que se instituye; y, por otro, aquello que acecha lo instituido y que amenaza con desestabilizarlo. Lo pol\u00edtico no es una esfera social m\u00e1s, sino el l\u00edmite de todas las esferas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La importancia de la distinci\u00f3n radica en que, si confundi\u00e9ramos la pol\u00edtica (lo que hay) con lo pol\u00edtico (lo que podr\u00eda haber), <\/strong>estar\u00edamos estrechando el horizonte de lo posible. Adem\u00e1s, estar\u00edamos dejando fuera del foco las condiciones que permiten la constituci\u00f3n del marco de la acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El ser humano siempre vive en sociedad y ese componente de siempre-en-sociedad es lo que Laclau y Mouffe llaman \u00ablo pol\u00edtico\u00bb. En cambio, la sociedad concreta en la que vivimos (hist\u00f3ricamente determinada) es lo que llaman \u00abla pol\u00edtica\u00bb. Seg\u00fan su teor\u00eda, la pol\u00edtica nunca agota lo pol\u00edtico y, por eso, siempre est\u00e1 abierto el cambio (a mejor, pero tambi\u00e9n a peor, claro)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_Populismo\"><strong>6 Populismo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong><em>La raz\u00f3n populista <\/em>(2004) surgi\u00f3 en un contexto de ascenso de l\u00edderes de izquierda por v\u00eda democr\u00e1tica en Am\u00e9rica Latina<\/strong> en torno al cambio de milenio: Hugo Ch\u00e1vez, N\u00e9stor Kirchner, Evo Morales, Rafael Correa\u2026&nbsp;En este libro, que posteriormente influy\u00f3 en la hip\u00f3tesis pol\u00edtica del primer Podemos, Laclau establec\u00eda que hay dos l\u00f3gicas diferentes de construir lo pol\u00edtico: el populismo y el institucionalismo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/amzn.to\/3UQxlQM\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/filco.es\/uploads\/2024\/05\/image-1.png\" alt=\"FILOSOF\u00cdA&amp;CO - image 1\" class=\"wp-image-100667\" title=\"Laclau, el te\u00f3rico del populismo\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>La raz\u00f3n populista<\/em>, de Ernesto Laclau (Fondo de Cultura Econ\u00f3mica).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Mientras que Laclau identificaba el institucionalismo con la l\u00f3gica gramsciana del gatopardismo<\/strong> <strong>(\u00abcambiar todo para que nada cambie\u00bb), el populismo hace referencia a la l\u00f3gica discursiva <\/strong>a trav\u00e9s de la cual se dicotomiza el campo pol\u00edtico en dos, mediante la postulaci\u00f3n de \u00absignificantes vac\u00edos\u00bb o \u00abflotantes\u00bb que articulan de forma equivalente las demandas insatisfechas de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los rasgos principales del populismo son:<\/strong> la explicitaci\u00f3n del antagonismo en el interior de la comunidad y la impugnaci\u00f3n del orden en su conjunto. Esta impugnaci\u00f3n debe hacerse en t\u00e9rminos del pueblo contra la \u00e9lite, si bien estos t\u00e9rminos puedan tomar contenidos \u00ab\u00f3nticos\u00bb diversos (como proletariado frente a la burgues\u00eda, la naci\u00f3n frente a los tiranos\u2026).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 es un significante vac\u00edo? Pensemos, por ejemplo, en la palabra \u00abdemocracia\u00bb.<\/strong> Los significantes vac\u00edos (como \u00abdemocracia\u00bb) son elementos discursivos que aparecen en situaciones de dislocaci\u00f3n del campo pol\u00edtico, en situaciones de disputa pol\u00edtica (\u00ab\u00a1Esto no es una democracia!\u00bb, \u00ab\u00a1La verdadera democracia es\u2026!\u00bb). Es decir, son elementos cuyo significado siempre est\u00e1 en disputa (como ocurre con \u00ablibertad\u00bb) y que tratan de articular diferentes demandas insatisfechas y dispersas (como las de los migrantes y los desahuciados, por ejemplo) y dotarlas de una superficie de inscripci\u00f3n com\u00fan que las presente como equivalentes en tanto que opuestas al mismo orden (como cuando decimos que esto es el gobierno de las \u00e9lites y que la <em>verdadera democracia<\/em> no deja a nadie sin recursos m\u00ednimos).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero \u00bfc\u00f3mo puede un significante vac\u00edo (es decir, cuyo significado siempre est\u00e1 en disputa) articular demandas que, en principio, no tienen nada que ver (como las del movimiento de vivienda y las antirracista)? <\/strong>Pues lo hace mediante la construcci\u00f3n de una frontera pol\u00edtica entre dicho conjunto de demandas y un orden, que, supuestamente, les impide realizarse. En otras palabras, las demandas del movimiento de vivienda y del movimiento antirracista se pueden unir si pensamos que ambas est\u00e1n insatisfecha por culpa de un mismo r\u00e9gimen pol\u00edtico (el gobierno de las \u00e9lites, pongamos). En este caso, el significante vac\u00edo dota de sentido y de una identidad com\u00fan a las demandas dispersas que desean realizarse, funcionando, as\u00ed, mediante la l\u00f3gica del <em>objet petit a <\/em>de Lacan, en la medida en la que se trata de la investidura de un objeto parcial que se vuelve en s\u00ed mismo nombre de la totalidad (como cuando en el amor toda nuestra felicidad recae en una persona particular).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De lo que se trata es de construir discursivamente esta articulaci\u00f3n <\/strong>y ser capaces de nombrar a este orden pol\u00edtico que impide a las demandas diferentes realizarse y que sirve como \u00abexterior constitutivo\u00bb&nbsp;del campo popular, es decir, que sirve como enemigo com\u00fan al conjunto de las demandas dispersas del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De este modo, dicho significante (sigamos pensando en \u00abdemocracia\u00bb, pero valdr\u00eda otros como \u00ablibertad\u00bb) se asocia con el nombre de un l\u00edder<\/strong>&nbsp;en el interior del campo popular, que lo dota de capacidades de direcci\u00f3n y lo hace, por definici\u00f3n, hegem\u00f3nico. \u00bfPor qu\u00e9 le hace por definici\u00f3n hegem\u00f3nico? Porque es el ejemplo vivo de lo com\u00fan de las demandas, el l\u00edder encarna la uni\u00f3n dispersa de las demandas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A diferencia de la l\u00f3gica populista, que pretende construir una articulaci\u00f3n entre todas las demandas parciales <\/strong>para impugnar la totalidad del r\u00e9gimen pol\u00edtico, la l\u00f3gica institucionalista, la l\u00f3gica de la democracia liberal en la que cada movimiento y visi\u00f3n tiene su propio partido, tratar\u00eda de evitar, por el contrario, la construcci\u00f3n de dichas \u00abcadenas de equivalencias\u00bb entre demandas a trav\u00e9s de su satisfacci\u00f3n diferencial y su integraci\u00f3n en el orden (por ejemplo, una subida de salarios tras una huelga en una f\u00e1brica puede permitir una desmovilizaci\u00f3n que impida una alianza de los obreros con otros elementos <em>antiestablishment<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por tanto, la noci\u00f3n de populismo de Laclau no trata de identificar a un pueblo ya presente en la historia<\/strong> y elevarlo en tanto que sujeto revolucionario, sino de constituirlo como tal a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica de la hegemon\u00eda. Finalmente, dado que \u00ablo pol\u00edtico\u00bb hac\u00eda referencia a la l\u00f3gica antag\u00f3nica que siempre irrumpe y reconstituye lo social, Laclau identifica al populismo como la l\u00f3gica espec\u00edfica de lo pol\u00edtico (de ah\u00ed la equivalencia entre populismo, hegemon\u00eda y pol\u00edtica).<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Los significantes vac\u00edos (como \u00abdemocracia\u00bb o \u00ablibertad\u00bb) son palabras en disputa cuyo significado no est\u00e1 cerrado y sobre los que siempre hay una pugna (\u00bfqu\u00e9 es verdaderamente la libertad?). Estos significantes vac\u00edos pueden articular un conjunto de demandas dispersas y armar as\u00ed una impugnaci\u00f3n al orden en nombre del pueblo frente a sus \u00e9lites<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_Emancipaci\u00f3n\"><strong>7 Emancipaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>El horizonte pol\u00edtico de Laclau es la emancipaci\u00f3n. <\/strong>Escogi\u00f3 la palabra \u00abemancipaci\u00f3n\u00bb en lugar del t\u00e9rmino t\u00edpico del marxismo, revoluci\u00f3n, para huir del imaginario asociado a ella. Quiere desprenderse de todas aquellas prescripciones&nbsp; teleol\u00f3gicas sobre c\u00f3mo debe darse y a d\u00f3nde conduce el hecho revolucionario.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Laclau considera que, si conoci\u00e9ramos al detalle aquello a lo que conduce una transformaci\u00f3n pol\u00edtica,<\/strong> esta no ser\u00eda verdaderamente transformadora, pues ser\u00eda un mero desarrollo l\u00f3gico de la realidad que pretende superar. Ser\u00eda anticipable desde el orden que le preexiste y, por tanto, quedar\u00eda subsumida en \u00e9l (de la misma forma en que el \u00e1rbol es anticipable desde la semilla y puede entenderse desde su propia l\u00f3gica). Una transformaci\u00f3n pol\u00edtica implica una ruptura genuina cuyo resultado es necesariamente imprevisible.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero esto implica a la vez un vaciamiento del contenido de la transformaci\u00f3n que podr\u00eda llevar a un relativismo nihilista del \u00abtodo vale\u00bb:<\/strong> podr\u00eda parecer que cualquier transformaci\u00f3n es buena por el mero hecho de que transforma, sin importar las caracter\u00edsticas del nuevo orden que construye. Por eso, la apertura a \u00ablo otro\u00bb, necesaria, debe quedar limitada por la afirmaci\u00f3n de ciertos principios pol\u00edticos \u00e9tico-pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estos principios, sean cuales sean, no ser\u00e1n universales, sino absolutamente particulares y contingentes:<\/strong> no ser\u00e1n m\u00e1s que unos de entre los posibles. Esto significa que imponer su vigencia implica siempre la exclusi\u00f3n de sus alternativas, como ya vimos anteriormente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Afirmar un principio implica negar su otro.<\/strong> Afirmar un orden nuevo implica no solo negar el existente, sino el resto de \u00f3rdenes alternativos al que se apuesta construir. Por ello, una transformaci\u00f3n pol\u00edtica emancipatoria nunca es plena: siempre se ve obligada a limitar las posibilidades de transformaci\u00f3n inscritas en el orden que se pretende superar y que resultan contradictorias con aquel por el que se ha apostado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>As\u00ed, la emancipaci\u00f3n es \u00abuna promesa\u00bb que nunca se acaba de cumplir del todo. <\/strong>Nunca puede ser del todo consumada porque no existe un \u00abfin de la historia\u00bb donde el poder&nbsp; y la otredad queden definitivamente abolidos. Por insatisfactorio que pueda parecer este panorama, es en realidad la garant\u00eda de la libertad: la garant\u00eda de que siempre ser\u00e1 posible postular un orden distinto al existente.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La emancipaci\u00f3n nunca es plena, siempre hay un orden de posibles que hemos rechazado cuando tomamos un camino. La emancipaci\u00f3n es una promesa, pero nunca ser\u00e1 un hecho consumado. Por insatisfactorio que pueda parecer este panorama, es en realidad la garant\u00eda de la libertad: la garant\u00eda de que siempre ser\u00e1 posible postular un orden distinto al existente<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_Teor\u00eda_y_pol\u00edtica:_la_consecuencia_pol\u00edtica_de_la_teor\u00eda\"><strong>8 Teor\u00eda y pol\u00edtica: la consecuencia pol\u00edtica de la teor\u00eda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Laclau y Mouffe fueron siempre pensadores militantes: su teor\u00eda de la pol\u00edtica est\u00e1 intr\u00ednsecamente ligada a la acci\u00f3n.<\/strong> Esto se vuelve evidente al observar tanto su compromiso partisano como la prol\u00edfica influencia que han tenido en movimientos en distintos lugares del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cabe destacar la temprana militancia socialista y peronista de Laclau,<\/strong> la fundaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n en distintas revistas de Inglaterra (<em>New left review<\/em>, editorial Verso) y la inspiraci\u00f3n te\u00f3rica y el apoyo p\u00fablico a las experiencias populistas de izquierda latinoamericanos y del sur de Europa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esta voluntad de Laclau y Mouffe de hacer una teor\u00eda pol\u00edtica para la pr\u00e1ctica del siglo XXI<\/strong> ha sido, no obstante, causante de grandes cr\u00edticas por parte de la izquierda m\u00e1s ortodoxa. La izquierda que antagoniza con este posmarxismo critica una supuesta falta de radicalidad de Laclau y Mouffe por no mantener el ideal de una ruptura total con el sistema, acus\u00e1ndolos de \u00abreformistas\u00bb o incluso \u00abantirrevolucionarios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Laclau tuvo la oportunidad de defender su postura p\u00fablicamente contra \u017di\u017eek en muchas ocasiones,<\/strong> pero la m\u00e1s famosa fue en el intercambio de ensayos que tuvo lugar en la revista <em>Critical Inquiry<\/em> y que llev\u00f3 a la ruptura definitiva de la antes intensa amistad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En estos textos, Laclau expuso que la dominaci\u00f3n capitalista es una construcci\u00f3n hegem\u00f3nica <\/strong>y que, por tanto, en la sociedad existe una relaci\u00f3n de fuerzas que permite una \u00abguerra de posiciones\u00bb. Renuncia, as\u00ed, a una visi\u00f3n dicot\u00f3mica capitalismo\/no capitalismo, lo cual nos permite entender que en todas las sociedades conviven n\u00facleos de sentido anticapitalista, como la sanidad p\u00fablica, con estructuras de dominaci\u00f3n econ\u00f3mica neoliberal, como los desahucios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Es decir, en las sociedades conviven distintas l\u00f3gicas y ninguna incluye del todo a la otra<\/strong>. Por eso, hay sociedades m\u00e1s igualitarias que otras. Esto no implica una falta de horizonte, una renuncia a la l\u00f3gica anticapitalista, sino a la aspiraci\u00f3n ingenua de enterrar el capitalismo mediante una insurrecci\u00f3n s\u00fabita y r\u00e1pida.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>9 Democracia radical<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>La diferencia que separa a Laclau de posiciones m\u00e1s ortodoxas tambi\u00e9n es, a menudo, el propio proyecto pol\u00edtico al que aspiraba. <\/strong>La consecuencia pol\u00edtica m\u00e1s clara de reconocer el antagonismo social como inagotable es, como se ha se\u00f1alado, la renuncia al socialismo como \u00abfin de la historia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dado que el conflicto no se agota nunca, la pol\u00edtica tampoco lo har\u00e1 <\/strong>y la historia continuar\u00e1 con sus avances y retrocesos. Al reconocer esto, Laclau y Mouffe terminan su libro <em>Hegemon\u00eda y estrategia socialista<\/em> llamando a una radicalizaci\u00f3n de la democracia. La democracia radical como horizonte vuelve a enlazar el socialismo en la tradici\u00f3n republicana, relaci\u00f3n que ha sido estudiada m\u00e1s hondamente por Antoni Dom\u00e8nech y la escuela que se organiza en torno a la revista <em>Sin permiso<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero la democracia radical tambi\u00e9n supone descartar la idea de \u00abgestionar lo existente\u00bb, <\/strong>alejarse de la \u00abizquierda\u00bb de \u00abla tercera v\u00eda\u00bb y asumir hondamente la responsabilidad inagotable de construir bloques hegem\u00f3nicos que empujen siempre m\u00e1s all\u00e1 los derechos y la justicia de la mayor\u00eda; de no desistir ante el retroceso y luchar, vencer, caerse, levantarse y volver a luchar, como dijo \u00c1lvaro Garc\u00eda Linera; de liderar siempre el horizonte y empujar constantemente m\u00e1s lejos, rejuveneciendo siempre de forma prometeica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esta tarea no se hace desde un \u00fanico lugar: <\/strong>aunque hay quienes privilegian las instituciones, estas por s\u00ed solas no bastan. Hacen falta revistas, sindicatos, asociaciones, artistas y todo tipo de organizaciones que, pese a su diversidad, compartan un objetivo com\u00fan: el reino de la libertad, que \u2014como Marx advert\u00eda\u2014 empieza all\u00ed donde cesa el trabajo determinado por la necesidad.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Laclau expuso que la dominaci\u00f3n capitalista es una construcci\u00f3n hegem\u00f3nica y que, por tanto, en la sociedad existe una relaci\u00f3n de fuerzas que permite una \u00abguerra de posiciones\u00bb. Esto nos permite entender que en todas las sociedades conviven n\u00facleos de sentido anticapitalista, como la sanidad p\u00fablica, con estructuras de dominaci\u00f3n econ\u00f3mica neoliberal, como los desahucios<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"_Su_legado\"><strong>10 El legado de Laclau<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>La obra de Ernesto Laclau (y su proyecto compartido con Chantal Mouffe) tiene muchas continuaciones en la actualidad.<\/strong> Cabe destacar la honda importancia que tuvo su obra en Espa\u00f1a en la construcci\u00f3n de la hip\u00f3tesis que defini\u00f3 la estrategia de Podemos en sus inicios. Esto ocurri\u00f3 de la mano de personas como \u00cd\u00f1igo Errej\u00f3n, Jorge Lago, <a href=\"https:\/\/filco.es\/clara-serra-el-sentido-de-consentir\/\">Clara Serra,<\/a> <a href=\"https:\/\/filco.es\/german-cano-resentimiento\/\">Germ\u00e1n Cano,<\/a> Jorge Moruno y Jorge Alem\u00e1n. Tambi\u00e9n influy\u00f3 en otros l\u00edderes izquierdistas como N\u00e9stor Kirchner o Jean-Luc M\u00e9lenchon.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/amzn.to\/4dsL0Vp\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/filco.es\/uploads\/2024\/05\/image-2.png\" alt=\"FILOSOF\u00cdA&amp;CO - image 2\" class=\"wp-image-100682\" title=\"Laclau, el te\u00f3rico del populismo\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Siete ensayos sobre el populismo<\/em>, de Paula Biglieri y Luciana Cadahia (Herder Editorial).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>En el campo de la teor\u00eda, un ejemplo de los \u00faltimos desarrollos de sus tesis son los trabajos sobre el populismo de <a href=\"https:\/\/filco.es\/luciana-cadahia-hay-mucho-por-hacer-democracia-igualdad\/\">Luciana Cadahia<\/a> y Paula Biglieri.<\/strong> En <em><a href=\"https:\/\/filco.es\/populismo-cadahia-biglieri\/\">Siete ensayos sobre el populismo<\/a> <\/em>(2021), realizan una brillante y fresca reivindicaci\u00f3n de la teor\u00eda populista y la desarrollan osadamente, interviniendo en debates sobre su relaci\u00f3n con el neoliberalismo, la extrema derecha, el feminismo o el republicanismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sin embargo, es importante citar otras l\u00edneas interpretativas que se han abierto recientemente a partir de su pensamiento.<\/strong> Por ejemplo, \u00bfes leg\u00edtimo postular la equivalencia entre populismo, hegemon\u00eda y pol\u00edtica? En su art\u00edculo \u00abOn this side of the frontier: Populism, Antagonism and Pluralism\u00bb, de 2023, es la pregunta que se hacen Javier Franz\u00e9 y Julian Melo. Por su parte, Yannis Stravrakakis, en <em>Lacan y lo pol\u00edtico<\/em>, se pregunt\u00e1 qu\u00e9 juega el sujeto en su relaci\u00f3n fantasm\u00e1tica con el discurso populista. Otros autores, como Oliver Marchart en <em>Thinking Antagonism, <\/em>se preguntan a ra\u00edz de Laclau si la dislocaci\u00f3n del campo pol\u00edtico es un fen\u00f3meno aut\u00f3nomo o si est\u00e1 producido por el antagonismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El legado de Laclau constituye, pues, una rica plataforma para el impulso del pensamiento y la acci\u00f3n pol\u00edtica. <\/strong>Pudi\u00e9ndose estar m\u00e1s o menos de acuerdo, hay una verdad innegable en su trabajo: el suyo es un corpus filos\u00f3fico radicalmente orientado a la praxis y a la experimentaci\u00f3n, lo que le ha permitido tener una influencia real sobre la pol\u00edtica de los \u00faltimos a\u00f1os. Ha logrado demostrar, pues, que la filosof\u00eda no es solo un saber enclaustrado en las aulas,&nbsp;bibliotecas y otras torres de marfil, sino una herramienta que, a la vez que nos habilita la comprensi\u00f3n del mundo, nos abre tambi\u00e9n de transformarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/filco.es\/laclau-diez-claves-populismo\/\">https:\/\/filco.es\/laclau-diez-claves-populismo\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La palabra \u00abpopulismo\u00bb fue la palabra del a\u00f1o para la Funde\u00fa en 2016. Dos a\u00f1os antes, en Espa\u00f1a, se fund\u00f3 el partido pol\u00edtico Podemos bajo la \u00abhip\u00f3tesis populista\u00bb, siguiendo el ciclo de oleadas populistas de la d\u00e9cada anterior en Am\u00e9rica Latina (con Ch\u00e1vez, Correa y dem\u00e1s dirigentes). 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