{"id":358331,"date":"2024-12-13T20:09:01","date_gmt":"2024-12-13T20:09:01","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=358331"},"modified":"2024-12-13T20:09:01","modified_gmt":"2024-12-13T20:09:01","slug":"el-peligro-del-idealismo-en-el-activismo-contemporaneo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2024\/12\/13\/el-peligro-del-idealismo-en-el-activismo-contemporaneo\/","title":{"rendered":"El Peligro del Idealismo en el Activismo Contempor\u00e1neo"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/12\/1-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"395\" data-id=\"358332\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/12\/1-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-358332\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/12\/1-1.jpg 700w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/12\/1-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/12\/1-1-624x352.jpg 624w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>(<\/u>Francisco Jos\u00e9 Garc\u00eda Carbonell)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para muchos, es de sobra conocido el famoso \u201cExperimento de la c\u00e1rcel de Stanford\u201d. Este ejemplo de sadismo adormecido, que puede despertarse en ciertos contextos, se ha encontrado en numerosos estudios. Esta situaci\u00f3n, que no solo provoca conflicto sino que tambi\u00e9n lo legitima, arde desde lo m\u00e1s profundo de nosotros. Una persona com\u00fan que te encuentras por la calle, sin ning\u00fan trastorno de personalidad extremo aparente, de pronto se encuentra quemando contenedores, rompiendo escaparates y bloqueando aulas. Todo esto, justificado por una ideolog\u00eda apoyada desde las propias instituciones. As\u00ed, en un breve momento, surge una posici\u00f3n que marca un antes y un despu\u00e9s en nuestra conducta.<\/p>\n\n\n\n<p>Gustave Le Bon, considerado por muchos como el padre de la psicolog\u00eda de masas, nos dice que, en ciertas circunstancias, un grupo de personas puede desarrollar caracter\u00edsticas que son diferentes de las de cada individuo por separado. La conciencia individual desaparece, y los sentimientos y pensamientos de todos se alinean en una misma direcci\u00f3n. Surge as\u00ed una entidad colectiva, temporal pero bien definida, que act\u00faa como una masa organizada o masa psicol\u00f3gica. Esta masa se comporta como un solo ser y se rige por la ley de la unidad mental de las masas. Le Bon advierte que una masa no se forma en todas las circunstancias, sino solo bajo \u00abla influencia de determinados excitantes\u00bb. Estos act\u00faan como una droga que dirige nuestros \u201csentimientos y pensamientos\u201d hacia una direcci\u00f3n. Un conjunto de personas, por estas mismas circunstancias, no tiene que formar una masa, sino que incluso se puede formar por una serie de individuos separados entre s\u00ed pero movidos en un \u00abdeterminado momento, bajo la influencia de ciertas emociones violentas (un gran acontecimiento nacional, por ejemplo), adquiriendo las caracter\u00edsticas de una masa psicol\u00f3gica\u00bb. Es, pues, y as\u00ed lo distingue el autor, que la raz\u00f3n de ser de esta se deja guiar por elementos inconscientes: \u201cinstintos, pasiones y sentimientos id\u00e9nticos\u201d que, de alg\u00fan modo, anulan \u201clas actitudes intelectuales de los hombres y, en consecuencia, su individualidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El conocimiento de la psicolog\u00eda de las masas nos lleva a la creaci\u00f3n de valores sociales que puedan servir como soporte para determinadas ideolog\u00edas. Tomemos como ejemplo la investigaci\u00f3n sobre la sincronizaci\u00f3n de la menstruaci\u00f3n en mujeres que viven juntas. Durante el auge del feminismo, en 1971, surgi\u00f3 la publicaci\u00f3n de McClintock, que daba pie a este hecho. Esto sirvi\u00f3 para plantear la cooperaci\u00f3n de las mujeres frente a la dominaci\u00f3n masculina, como medida de defensa. Sin embargo, a medida que avanzaban las investigaciones, surgieron nuevos descubrimientos que, si bien no evidenciaban del todo lo anterior, s\u00ed hallaban errores de fondo. Independientemente de que esto dependa del azar o no, hay un hecho que resalta aqu\u00ed y es, en palabras de Le Bon, \u00abque por neutra que se le suponga, la masa se encuentra generalmente en un estado de atenci\u00f3n expectante favorable a la sugesti\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n a toda esta volubilidad de la masa, se ha dado un fuerte movimiento identitario en nuestros tiempos, que tiene su raz\u00f3n de ser en las luchas contra la discriminaci\u00f3n que sufren ciertos grupos marginales de nuestra sociedad. Hoy en d\u00eda, sin embargo, todo esto ha girado, como nos dice la ensayista Mary Eberstadt, en referencia a las cada vez m\u00e1s continuas agresiones en los campus universitarios por turbas de estudiantes inflamados por lo pol\u00edticamente correcto: \u201cEs una verdad visceral el hecho de que el identitarismo sea el coraz\u00f3n y el alma de la pol\u00edtica para muchas personas, dentro y fuera de Estados Unidos; una verdad visceral como las im\u00e1genes de disturbios en los campus universitarios, que ahora se ven con frecuencia y que hubieran conmocionado a la mayor\u00eda hace un par de d\u00e9cadas. Lo m\u00e1s singular acerca de dicha pol\u00edtica es precisamente su emotivismo profundo e inmediato, su aterradora volatilidad y su ignici\u00f3n instant\u00e1nea en una violencia irracional\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, vivimos en un mundo cada vez m\u00e1s polarizado, que oscila entre extremos, construyendo realidades ficticias o qued\u00e1ndose atrapado en los sentimientos. Esta volatilidad es un reflejo de las cr\u00edticas de Gustavo Bueno al idealismo alem\u00e1n, describi\u00e9ndolo como una especie de novela que se aleja de la estructura operacional real. En este sentido, Judith Butler y otros pensadores contempor\u00e1neos beben de estas corrientes idealistas, perpetuando una narrativa que desconecta de las condiciones tangibles y operacionales de la realidad, tal como sostiene Jes\u00fas Garc\u00eda Maestro.<\/p>\n\n\n\n<p>Referencias:<\/p>\n\n\n\n<p>[1] Como trata la psicolog\u00eda social. [2] Gustave Le Bon, Psicolog\u00eda de las masas (\u00daltimo Reducto, 2012), http:\/\/upcndigital.org.[3] Charlotte McDonald, \u201c\u00bfEs cierto que la menstruaci\u00f3n se sincroniza cuando las mujeres viven juntas?\u201d, New Mundo, 2016, http:\/\/bbc.com.[4] Le Bon, Psicolog\u00eda de las masas. [5] Mary Eberstadt, Gritos primigenios (c\u00f3mo la revoluci\u00f3n sexual cre\u00f3 las pol\u00edticas de identidad) (RIALP, 2020), 36.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Francisco Jos\u00e9 Garc\u00eda Carbonell) Para muchos, es de sobra conocido el famoso \u201cExperimento de la c\u00e1rcel de Stanford\u201d. Este ejemplo de sadismo adormecido, que puede despertarse en ciertos contextos, se ha encontrado en numerosos estudios. Esta situaci\u00f3n, que no solo provoca conflicto sino que tambi\u00e9n lo legitima, arde desde lo m\u00e1s profundo de nosotros. 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