{"id":358447,"date":"2025-04-25T20:41:42","date_gmt":"2025-04-25T20:41:42","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=358447"},"modified":"2025-04-25T20:41:42","modified_gmt":"2025-04-25T20:41:42","slug":"filosofos-antiguos-contra-modernos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2025\/04\/25\/filosofos-antiguos-contra-modernos\/","title":{"rendered":"Fil\u00f3sofos antiguos contra modernos"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/04\/1-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"394\" data-id=\"358448\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/04\/1-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-358448\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/04\/1-2.jpg 700w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/04\/1-2-300x169.jpg 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/04\/1-2-624x351.jpg 624w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">S\u00f3crates, Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles en el mundo moderno<\/h2>\n\n\n\n<p><em>Por <strong>David Hern\u00e1ndez de la Fuente<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A la pregunta de por qu\u00e9 la filosof\u00eda resulta hoy como ayer tan relevante para entender nuestro mundo se puede responder de muchas maneras. Pero es importante configurar una especie de genealog\u00eda o jerarqu\u00eda, la que imponen los siglos y las escuelas y considerar de d\u00f3nde procede esa cascada de maestros y disc\u00edpulos y hacia d\u00f3nde nos inclinamos a mirar ahora, en tiempos dif\u00edciles, buscando las voces m\u00e1s autorizadas. Cuestiones como la justicia y la injusticia, la guerra y paz, la reforma de nuestras maltrechas democracias en momentos de peligro, las turbulencias de conflictos o pandemias, la relevancia de la ciencia en los momentos en los que la inteligencia artificial y la obsesi\u00f3n por la tecnolog\u00eda parecen dejar de lado los valores humanistas y, en suma, un sinf\u00edn de temas candentes m\u00e1s, los anticip\u00f3 una tr\u00edada de pensadores griegos que a\u00fan son imprescindibles para comprender nuestro presente.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las modas \u2013del budismo de los sesenta al estoicismo de los dos mil\u2013, hay una suerte de \u00absanta trinidad\u00bb de la filosof\u00eda antigua para tiempos modernos que sigue siendo la de siempre y no es otra que la sucesi\u00f3n de maestros y disc\u00edpulos que encarnan S\u00f3crates, Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles, a la saz\u00f3n, las tres grandes cabezas que simbolizan la g\u00e9nesis del pensamiento occidental y a los que ahora se dedica precisamente un interesante ensayo del psiquiatra y fil\u00f3sofo Neel Burton titulado con gracia \u00abLa banda de los tres\u00bb (Rosamer\u00f3n). Antes de ellos todo era fragmentario y titubeante, presocr\u00e1tico \u2013o, como quer\u00eda Nietzsche, preplat\u00f3nico\u2013, y apuntaba temas que luego alcanzar\u00edan plenitud y desarrollo en ellos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Punto de inflexi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>El punto de inflexi\u00f3n de esa tr\u00edada es esencial, porque todo lo de despu\u00e9s son relecturas y adaptaciones, sobre todo, del legado del gran S\u00f3crates: todas las dem\u00e1s filosof\u00edas, notablemente las de \u00e9poca helen\u00edstica y romana, como estoicos, epic\u00fareos y c\u00ednicos, am\u00e9n de esc\u00e9pticos, cirenaicos y, por supuesto, el posterior cristianismo en sus muchas variantes, procede en \u00faltimo t\u00e9rmino del maestro S\u00f3crates y de su giro copernicano en cuanto a situar un profundo humanismo en el centro de la escena, en la \u00e9tica cotidiana, en la defensa de la b\u00fasqueda de la verdad y de la belleza, en la misi\u00f3n del d\u00eda a d\u00eda. La b\u00fasqueda de la belleza y del bien a trav\u00e9s del amor a la sabidur\u00eda; no otra cosa era, es y ha de ser, pese a muchos desvar\u00edos modernos, la filosof\u00eda en su papel central y human\u00edstico. Esta es una bella lecci\u00f3n de la fil\u00f3sofa Diotima de Mantinea a su enamorado disc\u00edpulo S\u00f3crates, que a su vez la repetir\u00e1 para su amante Alcib\u00edades y para todos nosotros hoy, a\u00fan enamorados de la filosof\u00eda, con palabras memorables como estas: \u00abQuien haya sido instruido hasta este punto en las cuestiones del amor, contemplando paso y correctamente las cosas bellas, pr\u00f3ximo ya a su completa iniciaci\u00f3n en los misterios del amor, asistir\u00e1 de improviso a la revelaci\u00f3n de algo sorprendentemente bello por naturaleza. Este, S\u00f3crates, constituye el objeto de todos los esfuerzos anteriores [&#8230;] culminar con aquel conocimiento que no es otra cosa que el conocimiento de la belleza absoluta, y as\u00ed comprender finalmente lo que es la belleza en s\u00ed\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El epicentro de esta tr\u00edada, S\u00f3crates, supo poner la filosof\u00eda en el debate, de donde nunca deber\u00eda salir. Cabe lamentar que hoy d\u00eda la filosof\u00eda est\u00e9 relegada a una simple asignatura, y que la psicolog\u00eda o la autoayuda le hayan arrebatado gran parte de su presencia p\u00fablica. Pero era y deber\u00eda ser no una simple disciplina sino una forma de vida, una medicina para el alma y la b\u00fasqueda de la serenidad y la raz\u00f3n en el centro del individuo y del colectivo, desde la introspecci\u00f3n a la escena p\u00fablica. En la \u00e9poca heroica en la que los fil\u00f3sofos griegos inauguraron la manera de afrontar los problemas sin el recurso a los dioses, a la superstici\u00f3n, al enga\u00f1o o al autoenga\u00f1o del miedo o de la esperanza, se pens\u00f3 simplemente en c\u00f3mo el ser humano pod\u00eda ser un buen ser humano, en combinaci\u00f3n entre lo uno y lo m\u00faltiple, en lo personal y en la comunidad. La manera de salir de uno mismo y tambi\u00e9n de estructurar el conocimiento en la era axial en occidente remonta en \u00faltimo t\u00e9rmino al maestro \u00e1grafo S\u00f3crates, con su daim\u00f3n, su iron\u00eda y su logos vivo en conversaci\u00f3n con los amigos, y su proceso entre inductivo y deductivo del que salen todas las maravillosas obras de Plat\u00f3n. Este gran ateniense, el primer fil\u00f3sofo que escribe su obra para ser le\u00edda en la \u00e9poca de transici\u00f3n desde la oralidad a la escritura, quiso cuadrar el c\u00edrculo al transcribir en di\u00e1logos, acu\u00f1ando un g\u00e9nero literario filos\u00f3fico, ese mundo oral y aural de la filosof\u00eda de los or\u00edgenes. Sus temas son siempre relevantes para hoy, \u00e9tica, pol\u00edtica o metaf\u00edsica, y todo lo dem\u00e1s, como quiso Whitehead, son notas al pie de sus p\u00e1ginas y de sus mitos. Y, por supuesto, acabamos con la mente global, Arist\u00f3teles, que supo tratar todas las ciencias y organizar el \u00e1rbol de lo que luego ser\u00eda el conocimiento cient\u00edfico del que somos herederos hoy y sin el que no habr\u00eda ni ilustraci\u00f3n ni tecnolog\u00eda. Pero todo comenz\u00f3 con el magisterio de la palabra alada y con la filosof\u00eda como una manera de vivir total, una suerte de ejercicio espiritual y human\u00edstico, desde lo individual a lo social, que buscaba el norte hacia el que orientarnos. Esto es especialmente relevante en momentos de crisis como el actual, cuando estamos regresando a la m\u00e1s vigente gu\u00eda y compa\u00f1\u00eda para tiempos modernos, la de los pensadores cl\u00e1sicos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Compa\u00f1eros de viaje que cuidan el alma frente al mercado<\/h2>\n\n\n\n<p><em>Por <strong>Carmen Gonz\u00e1lez Mar\u00edn<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En ocasiones exigimos a la filosof\u00eda que sea \u00fatil para nuestras vidas. Pero si pudi\u00e9ramos adjudicar a la filosof\u00eda un valor pr\u00e1ctico, quiz\u00e1 cierto poder consolador, se deber\u00eda a su modo peculiar de enfrentarse al mundo que, en realidad, consiste en \u00absalir de \u00e9l\u00bb. Renunciar a la vida es el mensaje del sabio para vivir la vida del esp\u00edritu, para \u00abpensar\u00bb, que, como nos ense\u00f1\u00f3 Hanna Arendt, consiste en \u00abno estar en ninguna parte\u00bb. Sin embargo, los mensajes del sabio parecen perder su significado cuando la filosof\u00eda deja de ser un \u00abcuidado del alma\u00bb y trata de convertirse en una potencial estrategia para lograr objetivos pr\u00e1cticos. Con ayuda de tres nombres \u2013Rousseau, Thoreau y Arendt\u2013 me gustar\u00eda recuperar algunas de las propiedades consustanciales a la filosof\u00eda que, a mi juicio, corremos el riesgo de olvidar en nuestra ansiedad por reinterpretarla como \u00abel tipo de actividad que requerimos\u00bb en nuestro mundo \u00abpara vivir mejor\u00bb, y, as\u00ed, restaurar su naturaleza real como una \u00abpr\u00e1ctica\u00bb no utilitaria. <\/p>\n\n\n\n<p>En ese magn\u00edfico ejemplo de meditaci\u00f3n que son las \u00abEnso\u00f1aciones del paseante solitario\u00bb (1776-1778), contrapone Rousseau la filosof\u00eda \u2013de los \u00abphilosophes\u00bb\u2013 a la \u00absabidur\u00eda\u00bb, para advertirnos de dos cosas de sumo inter\u00e9s: la primera, que la experiencia, caso de ense\u00f1ar algo, ense\u00f1a el desenga\u00f1o; la segunda, que contra la incertidumbre no hay argumento posible. En realidad, la segunda advertencia es la contrapartida a la primera. Contra la sospecha de hoy, que deriva de mi conocimiento, prefiero el consuelo de ayer, hijo de la inexperiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La sabidur\u00eda nos proporciona una ense\u00f1anza altamente instructiva en lo que respecta al valor pr\u00e1ctico de la experiencia, de la que es posible extraer consecuencias relativas a la filosof\u00eda tambi\u00e9n. Ni siquiera la experiencia propia \u2013y as\u00ed destruimos uno de los mitos de la idea popular de la filosof\u00eda\u2013 me sirve para nada: \u00abAprendo a conducir el carro cuando ya he llegado al final de la carrera\u00bb, se lamentar\u00e1 Rousseau. Pero no solo es la experiencia vivida lo que supone un fracaso como maestra, la propia filosof\u00eda puede fracasar tambi\u00e9n precisamente por su propia vanagloria.<a href=\"https:\/\/www.outbrain.com\/what-is\/default\/es\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En su conferencia de 1854, \u00abUna vida sin principios\u00bb, H. D. Thoreau aporta una fresca mirada a las deficiencias de la modernidad. La vida productiva, la del trabajo que es el cimiento del \u00abhombre de principios\u00bb, se opone necesariamente a todo aquello que es elevado, la poes\u00eda, la filosof\u00eda. La vida buena es una vida alejada de los afanes mundanos, de hecho, una vida ociosa, como condici\u00f3n para resguardar la mente como un santuario. Ese santuario interior es el lugar privilegiado donde liberarse de una pretenciosa interpretaci\u00f3n de la verdad. La defensa de la naturaleza y de la interioridad, como si esta fuera un trasunto de la primera, son los objetivos que sustituyen a la capacidad de acci\u00f3n y al car\u00e1cter industrioso. \u00abTener principios\u00bb es uno de los equ\u00edvocos objetivos pedag\u00f3gicos de los \u00abhombres de bien\u00bb; promover una vida sin principios es alejarse de la norma, desenfocar las metas de un \u00abbuen ciudadano\u00bb, pero curiosamente \u00e9se es el prop\u00f3sito de quien se deja ir por el camino del pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El compromiso<\/h2>\n\n\n\n<p>No muy distante en su esp\u00edritu, de la lectura del texto \u00abEl pensar y las reflexiones morales\u00bb, de Hanna Arendt (1971), se deriva un aprendizaje bastante simple, que se enra\u00edza en una de las preguntas m\u00e1s interesantes a las que ha de responder la filosof\u00eda, a saber, \u00bfpuede hacernos mejores? Por una parte, la diferencia entre \u00abpensamiento y conocimiento\u00bb se convierte en sustancial a la hora de entender lo que es verdaderamente la filosof\u00eda, y, muy especialmente, el entronque moral de la \u00abvida del esp\u00edritu\u00bb. El pensar, frente al conocimiento, se convierte en relevante como experiencia, y como forma de vida, como una garant\u00eda de ese entronque moral del ser humano. Eso no significa que Arendt sostenga una posici\u00f3n ingenuamente cognitivista en moral, esto es, no somos mejores porque pensar nos lleve necesariamente a elegir el bien. Pero no pensar puede en cambio conducirnos a la cat\u00e1strofe moral. Nos ayuda a recordar que siempre habr\u00e1 lugar para la duda y la insatisfacci\u00f3n, pero que, al mismo tiempo, eso es lo moral. Dado que este texto es una reflexi\u00f3n a partir de su libro \u00abEichmann en Jerusal\u00e9n. Un estudio sobre la banalidad del mal\u00bb (1963), nos ense\u00f1a que si hay algo relevante en pensar es precisamente que nos impide simplemente seguir reglas, sean \u00e9stas las que sean. Al mismo tiempo, evita que el pensamiento mismo sea considerado, como ser\u00eda tan tentador, un procedimiento de decisi\u00f3n, cuyo objetivo \u00faltimo sea alcanzar alg\u00fan tipo de \u00e9xito (aunque se trate de un \u00e9xito consistente en un acierto moral). Si el fil\u00f3sofo es quien paradigm\u00e1ticamente ha de tener la capacidad de pensar en m\u00e1s alto grado, el corolario de todo esto es que el fil\u00f3sofo es un individuo \u00abin\u00fatil y peligroso\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta este punto, se dir\u00eda, solo estamos retratando a un fil\u00f3sofo como S\u00f3crates, cuyo valor supremo radica en su compromiso con un inacabable regodeo en el pensamiento. Pero sabemos que Arendt va un poco m\u00e1s all\u00e1. Si bien la inutilidad y la peligrosidad social de la filosof\u00eda queda fuera de duda, precisamente las razones de ello son las mismas por las cuales la filosof\u00eda se muestra tan necesaria; tanto que prescindir totalmente de ella condena al fracaso en aquellos aspectos de la vida pr\u00e1ctica menos filos\u00f3ficos tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.larazon.es\/cultura\/historia\/filosofos-antiguos-modernos_20250422680772e56108570001bf568d.html\">https:\/\/www.larazon.es\/cultura\/historia\/filosofos-antiguos-modernos_20250422680772e56108570001bf568d.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00f3crates, Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles en el mundo moderno Por David Hern\u00e1ndez de la Fuente A la pregunta de por qu\u00e9 la filosof\u00eda resulta hoy como ayer tan relevante para entender nuestro mundo se puede responder de muchas maneras. 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