{"id":358481,"date":"2025-07-12T10:05:22","date_gmt":"2025-07-12T10:05:22","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=358481"},"modified":"2025-07-12T10:05:47","modified_gmt":"2025-07-12T10:05:47","slug":"pitagoras-y-la-ciencia-sagrada-noticias-de-la-luz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2025\/07\/12\/pitagoras-y-la-ciencia-sagrada-noticias-de-la-luz\/","title":{"rendered":"&#8216;Pit\u00e1goras y la ciencia sagrada&#8217;: noticias de la luz"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/07\/1-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"394\" data-id=\"358482\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/07\/1-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-358482\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/07\/1-1.jpg 700w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/07\/1-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/07\/1-1-624x351.jpg 624w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p>Lorenzo Luengo<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Pongamos que es as\u00ed: en una oscuridad que no era ni siquiera oscuridad, y ni siquiera era nada, un extra\u00f1o incidente en sus propias texturas provoc\u00f3 la aparici\u00f3n de un fogonazo, que supuso el origen de la vida. Desde ese momento \u2013no olvidemos de que todo forma parte de lo mismo\u2013, soles, estrellas, \u00e1rboles, monta\u00f1as e individuos, de lo m\u00e1s grande a lo m\u00e1s peque\u00f1o, de lo que sabemos que fue a lo que alguna vez tendr\u00eda que ser, misteriosamente comenzamos a rimar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pit\u00e1goras<\/strong> no fue el primero en percibir esas rimas (posiblemente incluso \u00e9l sea el fruto de un poema que mut\u00f3), pero la atenci\u00f3n que puso en ellas llama con su pu\u00f1o todav\u00eda a nuestro tiempo. En aquel enigm\u00e1tico fil\u00f3sofo de Samos, que aprendi\u00f3 a mirar la \u00abrealidad\u00bb en <strong>Egipto, Creta y Babilonia<\/strong> \u2013y tal vez en la India, donde pudo recibir el apelativo de Pitta Guru\u2013, y que influy\u00f3 en gn\u00f3sticos, alquimistas y poetas, cristalizaron varias corrientes mist\u00e9ricas que estaban destinadas a fluir por los r\u00edos perif\u00e9ricos de la historia, por sus arroyos subterr\u00e1neos, recogidas en tratados, en c\u00f3dices ocultistas, en manuales escritos en un c\u00f3digo cabal\u00edstico que alguna vez se encontrar\u00edan en los laboratorios secretos de Praga o entre los alambiques de alg\u00fan abandonado altillo de Par\u00eds (siglo XVI), insolentemente oscuros e indescifrables.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta cierto punto, <strong>Pit\u00e1goras<\/strong> sufri\u00f3 un destino similar. Su influencia ha sido decisiva en la m\u00fasica general de nuestra civilizaci\u00f3n mecanicista, que, muy a su pesar, tanto ha dependido de \u00e9l, pero muchas de sus notas (aquellas justamente que conforman la melod\u00eda m\u00e1s extra\u00f1a) se han perdido bajo los tonos de un mero calentamiento de cuerdas, entre los sonidos deformados por los preparativos en el foso de la orquesta. Shelley lo entendi\u00f3 muy bien cuando, dirigi\u00e9ndose a ese inmenso reino de las rimas del que \u00e9l se sab\u00eda s\u00edlaba, escribi\u00f3: \u00abHaz de m\u00ed tu lira\u00bb. Haz de m\u00ed tu lira.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Pit\u00e1goras y la ciencia sagrada<\/strong><\/em> es un libro de nueve cuerdas, y cada una de ellas vibra en alguna de las frecuencias en las que Pit\u00e1goras reconoci\u00f3 un patr\u00f3n del universo, una forma refleja del \u00abmundo mental de las relaciones\u00bb. Es preciso, para entender este concepto, pensar en la totalidad de las cosas \u2013el yo que se extiende hasta eso que llamamos as\u00ed: universo\u2013 como una de esas flores que se cierran para recibir a la noche, y se abren lentamente cuando sienten las primeras noticias de la luz.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Viaje al coraz\u00f3n de las revelaciones<\/h3>\n\n\n\n<p>En este libro, Keith Critchlow y Arthur Zajonc dicen cosas absolutamente reveladoras sobre la forma geom\u00e9trica, el n\u00famero y la luz \u2013as\u00ed como Anne Macaulay levanta un retrato inesperado de Apolo, y Kathleen Raine, un espejo diab\u00f3lico en el que se reflejan m\u00e1gicamente dos rostros que parecen uno: <strong>William Blake y William Yeats<\/strong>\u2013, pero quien me parece que convierte esta obra en un viaje al coraz\u00f3n de las revelaciones m\u00e1s profundas es el hombre que tradujo a Ren\u00e9 Adolphe&nbsp;Schwaller de Lubicz, y que, por tanto, no puede ser otra cosa que un prodigio: Robert Lawlor, simb\u00f3logo, mit\u00f3grafo y arqu\u00e9ologo de la luz.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Dif\u00edcil hallar en nuestros d\u00edas otro libro como este, verdadera brujer\u00eda para iniciarse en la realidad que nos rodea bajo una mirada nueva<\/h3>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Hay una frase suya de la que a\u00fan no he podido salir: \u00abSi entendemos este modelo a escala c\u00f3smica, el efecto de la angulaci\u00f3n sobre patrones de resonancia podr\u00eda ser clave para entender c\u00f3mo los \u00e1ngulos de una configuraci\u00f3n planetaria modifican la atm\u00f3sfera electromagn\u00e9tica del sistema solar&#8230; La <em>Tierra<\/em> es una ecuaci\u00f3n geom\u00e9trica y r\u00edtmica tremendamente precisa cuyo resultado es la vida consciente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No sin aprensi\u00f3n, aqu\u00ed veo como de perfil una respuesta al principio antr\u00f3pico fuerte de <strong>John Wheeler<\/strong>, seg\u00fan el cual el universo entero es la creaci\u00f3n de los miles de millones de individuos que lo observan desde el pasado, el presente y el futuro, todos sin cerrar los ojos y mirando al mismo tiempo. Pero Lawlor no parece precisar de una inteligencia que organiza el universo al completo a partir de una mirada: le basta con crear una fabulosa telara\u00f1a de luces y de esferas que asoman a un templo abandonado en esa <em>Tierra<\/em> para crear un v\u00e9rtigo que viaja desde nosotros hasta ese lugar \u2013\u00bflugar?\u2014 en el que el tiempo est\u00e1 naciendo una y otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Dif\u00edcil hallar en nuestros d\u00edas otro libro como este, verdadera brujer\u00eda no ya para iniciados, sino tambi\u00e9n para iniciarse en la realidad que nos rodea bajo una mirada nueva, y comenzar a despejar la sospecha \u2013\u00a1y si fuera solo una!\u2013 de que tras todo este contubernio de formas hay algo que se nos escapa. \u00bfEl qu\u00e9? No lo sabemos con seguridad. Pero aqu\u00ed se nos ofrece un inesperado punto de partida mediante el gesto m\u00e1s atrevido imaginable: abriendo en canal la luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.elperiodico.com\/es\/ocio-y-cultura\/libros\/20250529\/pitagoras-ciencia-sagrada-libro-critica-117957615\">https:\/\/www.elperiodico.com\/es\/ocio-y-cultura\/libros\/20250529\/pitagoras-ciencia-sagrada-libro-critica-117957615<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lorenzo Luengo Pongamos que es as\u00ed: en una oscuridad que no era ni siquiera oscuridad, y ni siquiera era nada, un extra\u00f1o incidente en sus propias texturas provoc\u00f3 la aparici\u00f3n de un fogonazo, que supuso el origen de la vida. 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