{"id":358492,"date":"2025-07-27T07:38:00","date_gmt":"2025-07-27T07:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=358492"},"modified":"2025-07-27T07:38:00","modified_gmt":"2025-07-27T07:38:00","slug":"el-desafio-de-pascal-quignard","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2025\/07\/27\/el-desafio-de-pascal-quignard\/","title":{"rendered":"El desaf\u00edo de Pascal Quignard"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/07\/1-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"396\" data-id=\"358493\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/07\/1-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-358493\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/07\/1-2.jpg 700w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/07\/1-2-300x170.jpg 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2025\/07\/1-2-624x353.jpg 624w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p>Melina Balc\u00e1zar Moreno<a href=\"https:\/\/api.whatsapp.com\/send?text=Pascal%20Quignard%20propone%20liberarse%20del%20juicio%20en%20su%20nuevo%20libro%20https%3A%2F%2Fwww.milenio.com%2Fcultura%2Flaberinto%2Fpascal-quignard-propone-liberarse-juicio-libro\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/dialog\/share?app_id=294554707300260&amp;href=https%3A%2F%2Fwww.milenio.com%2Fcultura%2Flaberinto%2Fpascal-quignard-propone-liberarse-juicio-libro\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos impide ser libres? Es la interrogaci\u00f3n que nos lanza, casi como un desaf\u00edo, Pascal Quignard en su ensayo in\u00e9dito en espa\u00f1ol <em>Cr\u00edtica del juicio<\/em> (Canta Mares, 2025), que condensa uno de los temas principales de su obra: <strong>la relaci\u00f3n entre <em>yo<\/em> y <em>nosotros<\/em>, su imposible coincidencia, pues para el escritor franc\u00e9s solo cuenta la vida, es decir, la creaci\u00f3n<\/strong>, el momento en que aflora el desorden, lo inesperado, lo inaudito, el amor \u2014que nunca son sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro comienza con su decisi\u00f3n de abandonar toda posici\u00f3n de poder. Quignard renace en una tarde de 1994 \u2014la fecha elegida coincide con la de su nacimiento, el 23 de abril\u2014. cuando decide romper con quien fue hasta entonces. \u201cEn la primera parte de mi vida, me criaron, me educaron, me civilizaron, fui un buen estudiante, cat\u00f3lico, respetuoso, atemorizado. Bordeaba el muro del liceo y me esforzaba por hundirme en su sombra. Ni un error gramatical. Ni pecado en puntuaci\u00f3n. En la segunda parte de mi vida, durante 25 a\u00f1os, ejerc\u00ed diversas magistraturas: entr\u00e9 a la editorial Gallimard en 1969 como lector, luego a la ORFT, luego a la Universidad de Vincennes, a la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, a France Culture, a FR3, a <em>L\u2019Express<\/em>, a <em>Le Nouvel Observateur<\/em>. Por doquier, siempre que solicitaran mi pericia, juzgu\u00e9 todo a partir de no s\u00e9 cu\u00e1l competencia interna (arrogancia) o seg\u00fan un sentimiento inexplicable de integraci\u00f3n ciega (supery\u00f3), siendo m\u00e1s audaz y determinado que asumido y consciente. <strong>Abandon\u00e9 todo en 1994. Comenc\u00e9 una tercera vida que abandon\u00f3 el juicio.<\/strong> No encontrar\u00e1n aqu\u00ed una cr\u00edtica a la prensa, la televisi\u00f3n, los jurados, los comit\u00e9s de lectura, etc\u00e9tera. Encontrar\u00e1n una cr\u00edtica del juicio\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Elegir la vida es as\u00ed renunciar al juicio que se sit\u00faa del lado de la muerte, del ejercicio de poder que ejecuta, elimina, cancela en nombre de la opini\u00f3n com\u00fan, del consenso. <strong>Implacable y asumiendo hasta sus \u00faltimas consecuencias lo parad\u00f3jico de su t\u00edtulo, Quignard hace la cr\u00edtica del juicio y de la dominaci\u00f3n corporal, ps\u00edquica y ling\u00fc\u00edstica que implica.<\/strong> Si bien el t\u00edtulo hace eco al c\u00e9lebre tratado de Immanuel Kant, Quignard nos recuerda la concomitancia de su publicaci\u00f3n, en 1790, con el Gran Terror durante la Revoluci\u00f3n francesa. El \u201cpoder de evaluaci\u00f3n\u201d \u2014la <em>Beurteilung<\/em>\u2014 hunde sus ra\u00edces en el \u201ctemor de la mirada del otro\u201d que lleva a su aniquilaci\u00f3n. Como suele hacer en sus obras, reconstituye aqu\u00ed la historia de la noci\u00f3n y, pacientemente, encuentra en la etimolog\u00eda de las palabras que han designado el juicio, en griego, en lat\u00edn, en alem\u00e1n, en franc\u00e9s, la falla, el punto de quiebre que nos permitir\u00e1 abrir una brecha. Pero se trata de una labor ardua que comienza por el cuerpo, domesticado a fuerza de miedo \u2014a la desaprobaci\u00f3n, al error, al rid\u00edculo, a la exclusi\u00f3n del grupo\u2014, la lengua compartida que habr\u00e1 que hacer propia y las diversas formas de pertenencia familiar, social, nacional, de las que deber\u00e1 desprenderse.<\/p>\n\n\n\n<p>Juzgar no es inofensivo. En nombre del juicio se destruyen vidas, se queman libros, como en 2007, cuando, en una librer\u00eda en el sur de Francia, los ejemplares de su ensayo <em>La noche sexual<\/em> fueron vandalizados. Junto a sus libros, en ese sacrificio fallido, estaban tambi\u00e9n los de Bataille, San Agust\u00edn, Rousseau: \u201cEl libro en persona era lo que causaba problema a los religiosos integristas que hab\u00edan buscado dar su juicio, alzar una hoguera, proceder a un acto de fe. No eran <em>mis<\/em> libros, sino <em>todos<\/em> los libros y \u00fanicamente eso hab\u00edan atacado. Fue la representaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica del pensamiento en s\u00ed a la que hab\u00edan condenado los fieles cat\u00f3licos y a la que deb\u00edan castigar por sacr\u00edlega\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Cr\u00edtica del juicio<\/em> es as\u00ed un libro antifilos\u00f3fico, antikantiano, que busca apartarse de la autoridad cr\u00edtica, un libro que se retira de la opini\u00f3n e intenta ir hacia el pensamiento que es una forma de crear, una meditaci\u00f3n: \u201c<strong>Lo que pierdo en la facultad de juzgar (comparar) lo gano en capacidad de pensar (meditar).<\/strong> Ya no hay <em>punto de vista<\/em> en mi visi\u00f3n. La idea de matar o de jerarquizar o de elegir se retir\u00f3 de m\u00ed\u201d. Es un pensamiento literario, una forma pensante que se expone y abre hacia un silencio compartido.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta cr\u00edtica suya proviene de muy lejos, de su infancia en una ciudad en ruinas tras la guerra, de la afasia y la anorexia que durante a\u00f1os lo marcaron, de la dolorosa interiorizaci\u00f3n de un discurso que inculca, afirma, aprueba y excluye: \u201cNo juzgar m\u00e1s es ya no ser recluta de lo que genitores, antecesores, reproductores, decanos, muertos, ancestros, pensaban en la lengua que de ellos nos viene y que prolongamos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo juzgar m\u00e1s es ya no ser portavoz de lo que mi parentela o mi grupo o mis accionarios o mi clase o mi comunidad o mi empleador o mis patrocinadores o mis asesores de prensa piensan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSin importar la manera, <strong>crear es primero traicionar lo que precede<\/strong>. Traicionar el grupo de donde procedemos directamente. Es a la vez romper el <em>statu quo<\/em> de la comunidad en el espacio del pa\u00eds limitado por sus fronteras ling\u00fc\u00edsticas y hacer polvo el <em>statu quo<\/em> de la tradici\u00f3n en el tiempo hist\u00f3rico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo juzguen\u201d, nos dice as\u00ed obstinadamente, lib\u00e9rense del yugo colectivo del juicio, de la obsesi\u00f3n de la comparaci\u00f3n, de la distinci\u00f3n entre bueno y malo. <strong>Olviden, por fin, el supery\u00f3, esa forma de autovigilancia, de autorrepresi\u00f3n que interioriza la mirada externa y la obedece.<\/strong> Sep\u00e1rense de las dependencias pueriles que limitan la existencia, de ese s\u00edntoma peque\u00f1oburgu\u00e9s que es el juicio y su ambici\u00f3n de ser una autoridad cr\u00edtica. \u201cLa facultad de juzgar est\u00e1 por completo del lado del resentimiento\u201d y no del sentir, de la sensaci\u00f3n, camino descendente hacia uno mismo: \u201cNo me hables del mar, sum\u00e9rgete. No me hables de la monta\u00f1a, asciende. No me hables del libro, lee, adentra m\u00e1s a\u00fan la cabeza en el abismo donde tu alma se pierde\u201d- Al juicio, Pascal Quignard opone entonces la emoci\u00f3n y nos invita a seguirlo en ese deseo de leer y escribir <em>verdaderamente<\/em>, es decir, en libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLeer de verdad nunca es juzgar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHay algo mucho m\u00e1s profundo que juzgar en el sentido mudo de recibir, en la alteraci\u00f3n del alma y el reajuste total que induce lo que ah\u00ed se abalanza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAntes del me gusta\/ no me gusta, antes del tomo\/ dejo, hay un ser emocionado sin distancia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHay un sentir que es como una herida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAntes del sentir en el sentido sublime del sentimiento, est\u00e1 el sentir en el sentido primario de sensaci\u00f3n. Est\u00e1 una lesi\u00f3n antes del resentimiento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues se trata de volverse autor de su propia vida, trabajar para s\u00ed mismo sin buscar la aprobaci\u00f3n de ninguna instancia: \u201cAutor designa a quien se autoriza a s\u00ed mismo. [\u2026] El autor es quien aumenta el mundo a partir de s\u00ed mismo. El autor define a quien no necesita la autorizaci\u00f3n de nadie para avanzar en lo desconocido donde se pierde solo\u201d. En ese sentido, <em>Cr\u00edtica del juicio<\/em> es quiz\u00e1 su libro m\u00e1s pol\u00edtico por la radicalidad de su exigencia de apartarse del juego social y su elecci\u00f3n de arriesgarse a un espacio propio, como lo es la creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que, como Butes, disidir y desobedecer, seguir el llamado fascinante del canto animal, de esa voz acr\u00edtica que a\u00fan yace en el fondo de nosotros. Estamos demasiado domesticados, nos muestran estas p\u00e1ginas, sometidos por completo al lenguaje com\u00fan. De ah\u00ed que Quignard se arriesgue en este ensayo a lo incorrecto, a lo incomprensible, a la repetici\u00f3n. \u201cUna libertad de puro contenido no es nada si su forma no lo prueba\u201d y, de un libro a otro, lo reafirma al no someterse a los c\u00f3digos de su tiempo, ni a los g\u00e9neros, ni a las reglas. Y al hacer que la lengua materna se vuelva extranjera y que en ella resurja lo indomesticado, lo salvaje. As\u00ed, Quignard la deforma y hace titubear para que pierda toda certidumbre, cada uno de sus principios. En la frase misma, rechaza los preceptos del buen estilo, su elegancia, su decoro, incluso su belleza \u2014esa armon\u00eda que es mesura y autocontrol\u2014. Seamos salvajes, nos invita Pascal Quignard, pero no en el sentido que habitualmente se le concede a la palabra, es decir, de feroz, cruel, b\u00e1rbaro respecto a lo civilizado, sino en sentido memorioso y recordando que en lat\u00edn \u201csalvaje\u201d se dec\u00eda <em>solivagus<\/em>, aquel que erra solo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente:<a href=\"https:\/\/www.milenio.com\/cultura\/laberinto\/pascal-quignard-propone-liberarse-juicio-libro\">https:\/\/www.milenio.com\/cultura\/laberinto\/pascal-quignard-propone-liberarse-juicio-libro<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Melina Balc\u00e1zar Moreno \u00bfQu\u00e9 nos impide ser libres? 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