{"id":358605,"date":"2026-05-01T16:48:08","date_gmt":"2026-05-01T16:48:08","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=358605"},"modified":"2026-05-01T16:48:08","modified_gmt":"2026-05-01T16:48:08","slug":"christopher-e-forth","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2026\/05\/01\/christopher-e-forth\/","title":{"rendered":"Christopher E. Forth"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2026\/05\/1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"434\" data-id=\"358606\" src=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2026\/05\/1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-358606\" srcset=\"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2026\/05\/1.jpg 700w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2026\/05\/1-300x186.jpg 300w, https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2026\/05\/1-624x387.jpg 624w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Christopher E. Forth: \u00abLos occidentales han mantenido una gran desconfianza hacia la corporalidad\u00bb<\/h1>\n\n\n\n<p>Christopher E. Forth, profesor de la Universidad de Kansas, ha escrito una historia cultural de la grasa que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de la obesidad como fen\u00f3meno moderno. En \u00abGrasa. Una historia cultural de la materia de la vida\u00bb, rastrea los prejuicios contra la corpulencia desde la Antig\u00fcedad cl\u00e1sica hasta el transhumanismo contempor\u00e1neo, pasando por el cristianismo medieval y los debates sobre raza y g\u00e9nero. Una arqueolog\u00eda inc\u00f3moda que desmonta mitos \u2014entre ellos el de Rubens\u2014 y advierte de que Occidente lleva siglos en guerra con su propio cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por <a href=\"https:\/\/filco.es\/christopher-e-forth-grasa-corporalidad\/\">Andr\u00e9s Lome\u00f1a<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La grasa como sustancia ha tenido una importancia fundamental<\/strong>&nbsp;en los conceptos y prejuicios alrededor de la noci\u00f3n de gordura, corpulencia y obesidad. La grasa es una mol\u00e9cula vital, una sustancia que hace posible la vida, un nutriente entre lo s\u00f3lido y lo l\u00edquido que simboliza tanto sensualidad como repugnancia. En el pasado, por ejemplo, hubo un v\u00ednculo t\u00e1cito entre aceite y sudor: una de las funciones de untarse el cuerpo con aceite despu\u00e9s del ba\u00f1o era alimentar a trav\u00e9s de los poros la sustancia de la vida que parec\u00eda salirse en forma de sudor. La grasa est\u00e1 detr\u00e1s del ciclo de generaci\u00f3n y corrupci\u00f3n de la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Grasa. Una historia cultural de la materia de la vida<\/em>&nbsp;(Plasson e Bartleboom), de Christopher E. Forth,&nbsp;lleva a cabo una minuciosa arqueolog\u00eda de la lipofobia y el oleogusto<\/strong>&nbsp;[llamado, a veces, el sexto sabor b\u00e1sico]. La ciencia de la lipid\u00f3mica no hace distinciones qu\u00edmicas entre las grasas y los aceites, y este ensayo tan \u00abgrueso\u00bb muestra el&nbsp;<em>continuum<\/em>&nbsp;de lo grasiento, lo aceitoso, lo pringoso o lo untuoso a lo largo de la historia, el poder y los cuerpos. Forth, profesor de la universidad de Kansas, en Estados Unidos, ha publicado un libro anterior sobre la masculinidad en Occidente y prepara otros dos sobre el auge de la extrema derecha.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Kate Manne cit\u00f3 hace poco un libro de Sabrina String para afirmar que los or\u00edgenes de la gordofobia hunden sus ra\u00edces en el racismo, por lo que la gordofobia se podr\u00eda entender como un fen\u00f3meno m\u00e1s moderno que la misoginia. Usted ha abordado la cuesti\u00f3n explicando c\u00f3mo la ambig\u00fcedad de lo graso (la grasa, lo grasiento) se transform\u00f3 en asco o repugnancia hacia la grasa. Desde una perspectiva axiol\u00f3gica, estar gordo parece peor que ser feo o que tener muchos otros defectos. Esos rasgos no se eligen, mientras que el prejuicio hacia la gente con sobrepeso es que la ingesta de comida y el estilo de vida son m\u00e1s determinantes que el metabolismo de la persona. \u00bfSiempre se ha dado esta cruzada contra la grasa?<\/strong>&nbsp;<br>En primer lugar, me gustar\u00eda comentar el problema de la periodizaci\u00f3n, ya que parece generar cierta confusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como muchos an\u00e1lisis sobre la grasa y la gordura hechos desde el activismo se suelen centrar en el presente o en un pasado muy reciente, entiendo que quiz\u00e1s no consideren la historia como algo especialmente \u00fatil para sus objetivos. Desde luego, la idea de raza en sentido estricto se considera un concepto moderno, de manera que es l\u00f3gico pensar que el racismo (en sentido estricto otra vez) es igualmente moderno en contraposici\u00f3n a lo antiguo (como parecen ser muchos prejuicios contra lo femenino). Al dar por sentado la modernidad del prejuicio contra la gordura, sin embargo, obviamos las ra\u00edces profundas del racismo y el sexismo y as\u00ed dejamos estos procesos sin teorizar y extra\u00f1amente desvinculados de su contexto.<\/p>\n\n\n\n<p>La racializaci\u00f3n de la obesidad de la Edad Moderna, que String identifica acertadamente, representa no tanto un origen como una extensi\u00f3n y reelaboraci\u00f3n de conceptos antiguos que vinculaban el tama\u00f1o y la forma del cuerpo con la posici\u00f3n en las jerarqu\u00edas sociales, las percepciones de la masculinidad y la proximidad a la cultura propia, entre otras cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, en la Antig\u00fcedad cl\u00e1sica, la gordura pod\u00eda denotar lo socialmente inferior, as\u00ed como lo femenino, lo animal y lo extranjero, y rara vez se refer\u00eda a supuestos defectos de las mujeres (a quienes ya se consideraban naturalmente m\u00e1s gordas y h\u00famedas que los hombres). A\u00fan m\u00e1s importante es el hecho, a menudo pasado por alto, de que gran parte del prejuicio contra la gordura surge de la experiencia vivida con sustancias materiales ambiguas (por ejemplo, cosas grasientas, aceitosas,&nbsp;etc\u00e9tera) que promueven, en lugar de simplemente reflejar, prejuicios culturales.<\/p>\n\n\n\n<p>Evidentemente, nada de esto resulta de mucha utilidad para la investigaci\u00f3n hecha desde el activismo, aunque me pregunto cu\u00e1nta eficacia puede tener realmente dicho activismo cuando se basa en una comprensi\u00f3n parcial de lo que es la obesidad y de por qu\u00e9 se ha convertido en un problema tan grave.&nbsp;\u00bfSon, por lo tanto, los prejuicios contra la obesidad universales e intemporales? En absoluto. No podemos afirmar que sean universales, especialmente fuera de Occidente, donde la grasa y la obesidad pueden tener significados que a menudo desaf\u00edan nuestras suposiciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, desde la Antig\u00fcedad, el mundo fuera de Europa se ha invocado con frecuencia como contrapunto a los ideales morales y corporales occidentales, as\u00ed que no es sorprendente que, con el tiempo, esto haya derivado en racismo manifiesto. Si bien el estudio del cambio a lo largo del tiempo es una labor propia de los historiadores, no podemos ignorar los intentos conscientes, durante siglos, de reproducir y llevar aspectos de nuestra herencia dual, grecorromana y judeocristiana (que no es del todo compatible, incluidos los susodichos ideales morales y corporales), al presente. Esta tendencia refleja menos lo atemporal que un esfuerzo deliberado e hist\u00f3ricamente verificable de reimaginar e imponer modelos idealizados del pasado al presente y al futuro.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00abEl prejuicio contra la gordura tiene ra\u00edces antiguas que el activismo actual deja sin teorizar\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>A\u00a0<a href=\"https:\/\/filco.es\/socrates-maestro-de-maestros\/\">S\u00f3crates<\/a>\u00a0lo compararon con Sileno y ambos violar\u00edan el concepto griego de\u00a0<\/strong><em><strong>kalokagathia<\/strong><\/em><strong>: la armon\u00eda entre la belleza, la salud y la moralidad. Por tanto, cabe preguntarse si S\u00f3crates, adem\u00e1s de ser el padre del intelectualismo moral, no es tambi\u00e9n un raro caso de idealismo, puesto que de alguna forma encarna a alguien cuyas ideas no est\u00e1n condicionadas ni determinadas por su belleza, como si el\u00a0<\/strong><em><strong>mens sana incorpore sano<\/strong><\/em><strong>\u00a0no fuera del todo v\u00e1lido para \u00e9l: la mente puede volar y producir grandes ideas al margen de lo que dictaminen nuestros cuerpos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br>Estoy de acuerdo. Plat\u00f3n algunas veces propone un dualismo cuerpo-mente, al menos epistemol\u00f3gicamente (una idea que los neoplat\u00f3nicos desarrollaron a\u00fan m\u00e1s), mientras que en otras ocasiones promov\u00eda las virtudes morales de la\u00a0<em>diaita<\/em>, la\u00a0<em>askesis<\/em>\u00a0y otras t\u00e9cnicas del yo para alcanzar la buena vida. Si tenemos en cuenta que los griegos sol\u00edan asociar la gordura con la necedad, \u00bfquiz\u00e1s S\u00f3crates fue la excepci\u00f3n que confirmaba la regla? En cualquier caso, sabemos que generaciones de fil\u00f3sofos desde la Antig\u00fcedad han manifestado su consternaci\u00f3n por el aspecto f\u00edsico de S\u00f3crates.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El\u00a0<\/strong><em><strong>Inferno<\/strong><\/em><strong>\u00a0de Giovanni da Modena es impresionante. El cristianismo transform\u00f3 la grasa y los cuerpos fl\u00e1cidos en algo completamente asqueroso. Usted sugiere que la cirug\u00eda est\u00e9tica es como una especie de intento a la desesperada de llegar al cielo porque los cristianos cre\u00edan en una segunda vida sin gordura, fealdad o decrepitud. Es m\u00e1s, no recuerdo haber visto representado a Dios como alguien gordo, de manera que la perfecci\u00f3n divina excluir\u00eda la grasa de sus atributos. \u00bfSe puede decir que el cristianismo, que es una religi\u00f3n compasiva, fue cruel con la gordura?<\/strong><br>La preocupaci\u00f3n de los primeros cristianos medievales por la gordura y la obesidad puso de relieve lo escatol\u00f3gico y lo repugnante de una forma que los paganos rara vez hac\u00edan.<\/h3>\n\n\n\n<p>Si en el libro coment\u00e9 que los cirujanos est\u00e9ticos actuales est\u00e1n, en cierto modo, haciendo la \u00abobra de Dios\u00bb, es porque los cristianos de entonces (y muchos de hoy d\u00eda) sosten\u00edan que los cuerpos resucitados al final de los tiempos ser\u00edan j\u00f3venes y de proporciones perfectas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s lo m\u00e1s importante es que quedar\u00edan liberados de aspectos decepcionantes y a menudo repugnantes de la existencia org\u00e1nica. Nunca he visto representaciones de Yahv\u00e9 como gordo, y al margen de las provocadoras pinturas de Fernando Botero, tampoco he visto representaciones de un Jes\u00fas gordo. En todo el espectro del cristianismo, las cr\u00edticas m\u00e1s duras provienen de los protestantes, algunos de los cuales insisten en que en el cielo no hay cabida para los gordos. Veo poca \u00abvida\u00bb \u2014tal como la conocemos\u2014 en la \u00abvida eterna\u00bb a la que aspiran muchos cristianos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00abSabemos que generaciones de fil\u00f3sofos desde la Antig\u00fcedad han manifestado su consternaci\u00f3n por el aspecto f\u00edsico de S\u00f3crates\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>A m\u00ed me ense\u00f1aron que las mujeres de Rubens eran el ideal de belleza de su \u00e9poca y no s\u00e9 hasta qu\u00e9 punto eso es un mito. Por otra parte, me ha sorprendido el modo en que conecta la gordura de personajes como Judas Iscariote, Lutero o Enrique VIII. La corpulencia que se anuncia como grandeza y como s\u00edmbolo del poder se pueden ver transformadas de forma involuntaria en cr\u00edtica y sarcasmo. \u00bfHa funcionado la gordofobia como una fuerza subversiva contra las aristocracias y las monarqu\u00edas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br>A m\u00ed tambi\u00e9n me ense\u00f1aron eso sobre Rubens. Desafortunadamente, la manida alusi\u00f3n al artista como reflejo de una \u00e9poca en la que se celebraba la gordura femenina parece algo m\u00e1s imaginativo que hist\u00f3rico, no muy distinto de la afirmaci\u00f3n arqueol\u00f3gica, descartada hace mucho tiempo, de que un matriarcado prehist\u00f3rico centrado en el culto a una diosa madre precedi\u00f3 a las estructuras de poder patriarcales.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, los c\u00e1nones de belleza de \u00e9pocas anteriores siempre representaban figuras m\u00e1s voluptuosas que nuestros ideales de delgadez actuales, pero no he encontrado fuentes que demuestren que las figuras femeninas de Rubens reflejen fielmente los ideales corporales de su \u00e9poca. Insistir en esto sin pruebas distorsiona el registro hist\u00f3rico y perpet\u00faa la idea err\u00f3nea de que la mayor\u00eda de nuestros problemas con el cuerpo (no solo la obesidad) son construcciones modernas, en lugar de reflejar recelos m\u00e1s profundos sobre la propia corporalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, ignora importantes pruebas que demuestran que Rubens arremet\u00eda contra la obesidad como prueba de la decadencia de los valores de su tiempo e incluso defend\u00eda m\u00e9todos \u00abespartanos\u00bb severos como correctivo. Por \u00faltimo, centrarse exclusivamente en Rubens revela la persistente suposici\u00f3n de que la aversi\u00f3n a la grasa es&nbsp;en gran medida una cuesti\u00f3n est\u00e9tica y que afecta principalmente a las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Un estudio hist\u00f3rico m\u00e1s profundo muestra que, durante gran parte de la historia occidental, la carga social del exceso de peso ha reca\u00eddo con mayor fuerza sobre los hombros de los hombres obesos. Aunque no carece de fundamento, la afirmaci\u00f3n, aparentemente recurrente (lo que la fallecida Elspeth Probyn denomin\u00f3 un \u00abmantra\u00bb), de que la obesidad es un problema feminista (con evidentes connotaciones raciales) oculta la manera en que la obesidad siempre ha estado vinculada a multitud de preocupaciones relacionadas, aunque no id\u00e9nticas, que requieren un an\u00e1lisis filos\u00f3fico m\u00e1s riguroso del que se ha ofrecido hasta ahora. Seguir fingiendo que estos problemas no existen, o que ya no son relevantes, me parece problem\u00e1tico y enga\u00f1oso.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, se imaginaba a Judas Iscariote como alguien cuya supuesta gordura (seg\u00fan una leyenda) simbolizaba la arrogancia que lo hab\u00eda envanecido, por lo que su corpulencia ten\u00eda menos que ver con la dieta que con el orgullo y la corrupci\u00f3n. Al igual que con Jes\u00fas, desconocemos el aspecto real de Judas. Sin embargo, Mart\u00edn Lutero y Enrique VIII son buenos ejemplos de c\u00f3mo en la Edad Moderna la ambig\u00fcedad de la gordura pod\u00eda generar impresiones tanto positivas como negativas.<\/p>\n\n\n\n<p>Depend\u00eda mucho, como en la Antig\u00fcedad, de las acciones de esa persona. Entre los l\u00edderes obesos que triunfaron en campa\u00f1as gubernamentales o militares, el tama\u00f1o pudo ser sin\u00f3nimo de fuerza, competencia y notoriedad. Aquellos que demostraron debilidad o ineficacia vieron su obesidad resaltada como un s\u00edntoma, si es que no se identificaba con la causa, de sus fracasos. Un caso fascinante es el del emperador carolingio Carlos III (839-888), conocido como \u00abCarlos el Gordo\u00bb, un gobernante desafortunado que se gan\u00f3 su sobrenombre siglos despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta que Carlos solo engord\u00f3 tras ser depuesto vergonzosamente por incompetencia y cobard\u00eda, as\u00ed que fue como si la posteridad lo viera como un hombre gordo atrapado en el cuerpo de un hombre delgado. Al igual que en el caso de S\u00f3crates, debemos tomarnos en serio la idea de Arlie Hochschild sobre c\u00f3mo, antes y ahora, el estatus a veces puede proteger a alguien de cr\u00edticas que podr\u00edan haber sido m\u00e1s da\u00f1inas para aquellos considerados de menor prestigio.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00abLa idea de que Rubens celebraba la gordura femenina es m\u00e1s imaginativa que hist\u00f3rica\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Como adolescente, recuerdo haber o\u00eddo a gente de mi entorno decir: \u00abPreferir\u00eda morirme a ser un gordo\u00bb. \u00bfPodemos aliviar ese infinito desprecio hacia la grasa?<\/strong><br>Por mucho que quiera terminar con un comentario positivo, veo pocos motivos para el optimismo. Si mi investigaci\u00f3n sobre la historia de la gordura me ha ense\u00f1ado algo es que los occidentales han mantenido una gran desconfianza hacia la corporalidad y eso es algo que se puede ver en sus persistentes recelos sobre la gordura y la obesidad\u2026 Y esa desconfianza se ha intensificado exponencialmente desde principios del siglo XX. En aquel entonces, la gordura se present\u00f3&nbsp;de forma expl\u00edcita como lo que&nbsp;siempre hab\u00eda sido: una cuesti\u00f3n existencial enfrentada a un conjunto de&nbsp;paradojas ineludibles sobre la corporalidad que se ven influidas por discursos m\u00e1s amplios relacionados con la edad, la capacidad, la animalidad, el estatus y la pureza, as\u00ed como el g\u00e9nero, la raza, la clase y la naci\u00f3n\/cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora que la tecnolog\u00eda nos hace so\u00f1ar con la posibilidad de materializar nuestros sue\u00f1os perennes de eterna juventud, belleza perfecta, rendimiento mejorado y longevidad indefinida, el transhumanismo est\u00e1 a punto de ofrecer lo que&nbsp;<a href=\"https:\/\/filco.es\/dosier-foucault\/\">Foucault<\/a>&nbsp;llam\u00f3 una vez \u00abla primera utop\u00eda, la m\u00e1s profundamente arraigada en el coraz\u00f3n de los hombres\u2026 la utop\u00eda de un cuerpo incorp\u00f3reo\u00bb. Aunque esto est\u00e9 fuera de nuestro alcance o encuentre bastante resistencia, parece ser la direcci\u00f3n que estamos tomando. Espero equivocarme.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"El_Homo_oeconomicus,_el_paradigma_antropol\u00f3gico_en_el_capitalismo\"><strong>Sobre el autor<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s Lome\u00f1a (M\u00e1laga, 1982) es licenciado en Periodismo y en Teor\u00eda de la Literatura y Literatura comparada (Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona), doctor en Sociolog\u00eda (por la Universidad Complutense de Madrid) y profesor de Filosof\u00eda en un instituto p\u00fablico. Coordina proyectos en la fundaci\u00f3n internacional Common Action Forum, colaborando con universidades latinoamericanas como la UNAM (la Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico), la UBA (la de Buenos Aires) y la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Chile. Es autor de&nbsp;<em>Narratofilia<\/em>&nbsp;(Irrecuperables, 2025),&nbsp;<em>Podio<\/em>&nbsp;(Alianza, 2022),&nbsp;<em>Filosof\u00eda en rebanadas&nbsp;<\/em>(Arcopress, 2022),&nbsp;<em>Python para fil\u00f3sofos<\/em>&nbsp;(Marcombo, 2022) y&nbsp;<em>Filosof\u00eda a sorbos<\/em>&nbsp;(Arcopress, 2020), donde cruza pensamiento cr\u00edtico, narrativa y divulgaci\u00f3n filos\u00f3fica.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/filco.es\/christopher-e-forth-grasa-corporalidad\/\">https:\/\/filco.es\/christopher-e-forth-grasa-corporalidad\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Christopher E. Forth: \u00abLos occidentales han mantenido una gran desconfianza hacia la corporalidad\u00bb Christopher E. Forth, profesor de la Universidad de Kansas, ha escrito una historia cultural de la grasa que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de la obesidad como fen\u00f3meno moderno. En \u00abGrasa. 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