{"id":402,"date":"2015-05-12T10:07:20","date_gmt":"2015-05-12T10:07:20","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=402"},"modified":"2016-05-05T19:00:03","modified_gmt":"2016-05-05T19:00:03","slug":"creo-que-todo-es-conversacion-el-monologo-no-existe-entrevista-a-rafael-argullol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2015\/05\/12\/creo-que-todo-es-conversacion-el-monologo-no-existe-entrevista-a-rafael-argullol\/","title":{"rendered":"\u00abCreo que todo es conversaci\u00f3n. El mon\u00f3logo no existe\u00bb. Entrevista a Rafael Argullol"},"content":{"rendered":"<p>Hoy tengo el placer de poder entrevistar a <a href=\"https:\/\/twitter.com\/RafaelArgullol\" target=\"_blank\">Rafael Argullol<\/a>. Ensayista, narrador y poeta, es catedr\u00e1tico de Est\u00e9tica y Teor\u00eda de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Su obra se desarrolla en treinta libros en distintos \u00e1mbitos literarios. Entre ellos: poes\u00eda (<em>\u201cDisturbios del conocimiento\u201d, \u201cDuelo en el Valle de la Muerte\u201d, \u201cEl afilador de cuchillos\u201d<\/em>), novela (<em>\u201cLampedusa\u201d, \u201cEl asalto del cielo\u201d, \u201cDesciende, r<\/em><em>\u00ed<\/em><em>o invisible\u201d, \u201cLa raz<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n del mal\u201d, \u201cTranseuropa\u201d, \u201cDaval<\/em><em>\u00fa<\/em> <em>o el dolor\u201d<\/em>) y ensayo (<em>La \u201catracci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n del abismo\u201d, \u201cEl H<\/em><em>\u00e9<\/em><em>roe y el <\/em><em>\u00da<\/em><em>nico\u201d, \u201cEl fin del mundo como obra de arte\u201d, \u201cAventura: Una filosof<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a n<\/em><em>\u00f3<\/em><em>mada\u201d, \u201cManifiesto contra la servidumbre\u201d<\/em>). Como escritura transversal, concepci\u00f3n que desborda cualquier g\u00e9nero, ha publicado: (<em>\u201cCazador de instantes\u201d, \u201cEl puente del fuego\u201d, \u201cEnciclopedia del crep<\/em><em>\u00fa<\/em><em>sculo\u201d, \u201cBreviario de la aurora\u201d, \u201cVisi<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n desde el fondo del mar\u201d<\/em>). Y los m\u00e1s recientes: <em>\u201cMois<\/em><em>\u00e8<\/em><em>s Broggi, cirurgi<\/em><em>\u00e0<\/em><em>, l<\/em><em>\u2019<\/em><em>any 104 de la seva vida\u201d (2013), \u201cMaldita perfecci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n. Escritos sobre el sacrificio y la celebraci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n de la belleza\u201d (2013) y \u201cPasi<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n del dios que quiso ser hombre\u201d (2014)<\/em>.<\/p>\n<p>Un autor poli\u00e9drico y n\u00f3mada, y un viajero atento que se refleja en el transcurso de su obra. Para m\u00ed, personalmente, el mejor conversador que tenemos en la cultura filos\u00f3fica espa\u00f1ola (la prueba son sus di\u00e1logos con Eugenio Tr\u00edas, y Vidya Nivas Misra), y uno de <em>los<\/em> <em>grandes ensayistas en espa<\/em><em>\u00f1<\/em><em>ol de los<\/em><em>\u00fa<\/em><em>ltimos treinta a<\/em><em>\u00f1<\/em><em>os.<\/em> Cualquier historia que se haga, deber\u00e1 contar con su escritura.<\/p>\n<p>Desde aquel joven estudiante, esp\u00eda lector en cafeter\u00edas an\u00f3nimas, he disfrutado con su obra inclasificable. Hoy puedo desvelar muchas tardes asombradas en cada pregunta: he tematizado nuestro presente informacional, el nuevo lector y espectador que se est\u00e1 forjando, su idea de una escritura transversal y su relaci\u00f3n con el viaje, el dolor y su fenomenolog\u00eda, esos universales humanos que son el tiempo y la creatividad, el amor siempre, la conversaci\u00f3n y su epifan\u00eda, el arte, la educaci\u00f3n, o su \u00faltimo libro sobre Jes\u00fas de Nazaret, Cristo, esa <em>pasi<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n del dios que quiso ser hombre.<\/em><\/p>\n<p>Es hora de poder compartir su reflexi\u00f3n con los lectores del Magazine INED21. Sin m\u00e1s presentaciones, les dejo con la entrevista: un tiempo para disfrutar siempre. Luego corran a la librer\u00eda m\u00e1s cercana: sus libros les esperan como una tentaci\u00f3n que han de cumplir.<\/p>\n<p><strong>1. Descartes, ese n\u00f3mada que busc\u00f3 la seguridad en el pensamiento, iniciaba la modernidad filos\u00f3fica con su presupuesto subjetivista<em>. <\/em>Hoy estamos lejos de esa experiencia, a\u00fan siendo herederos de ella. \u00bfQu\u00e9 peligros y posibilidades existen simult\u00e1neamente en este cambio hist\u00f3rico que implica la revoluci\u00f3n informacional y comunicativa de nuestro mundo hiperconectado?<\/strong><\/p>\n<p>Descartes intent\u00f3 poner de nuevo el hombre en el centro del mundo a trav\u00e9s del pensamiento. La revoluci\u00f3n cient\u00edfica del Renacimiento hab\u00eda destruido la jerarqu\u00eda c\u00f3smica antigua y medieval. Ni la Tierra era el centro del mundo ni, consecuentemente, el hombre pertenec\u00eda a ese centro. Desde el punto de vista f\u00edsico el hombre era una pura periferia, un grano de arena en una playa deshabitada, como ya afirm\u00f3 Torquato Tasso. Nosotros todav\u00eda somos la consecuencia de ese intento cartesiano de retornar a un centro. Sin embargo, en la medida en que nuestra sociedad avance hacia una disoluci\u00f3n del pensamiento el sentido de exilio y de despojo se acentuar\u00e1. Si se confirma la p\u00e9rdida de la cultura de la palabra el ser humano entrar\u00e1 en un callej\u00f3n sin salida de dif\u00edcil previsi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>2. Hace poco tiempo le\u00eda en una entrevista a R. Calasso una observaci\u00f3n inquietante:<em>\u201cEl peligro es la psique del lector. No significa que un libro fuerte hoy no encuentre sus lectores. Es el tejido ps<\/em><em>\u00ed<\/em><em>quico lo que ha cambiado. Es un tejido que rechaza muchas cosas.\u201d<\/em>M\u00e1s all\u00e1 del catastrofismo o de la apolog\u00eda informacional, \u00bfc\u00f3mo analiza estos cambios que se est\u00e1n produciendo en el lector y el espectador actual?<\/strong><\/p>\n<p>Creo que en nuestra \u00e9poca el problema no es que haya disminuido la venta de libros sino que ha disminuido la capacidad de lectura. Se lee poco y, adem\u00e1s, lo que se lee acostumbra a ser de escasa calidad cultural. En los \u00faltimos veinte a\u00f1os se aprecia una disminuci\u00f3n de potencia para enfrentarse a obras de una cierta complejidad. El lector acostumbra a intentar evitar las encrucijadas de la complejidad, algo que seguramente est\u00e1 vinculado a la p\u00e9rdida de la memoria. La lectura y el aprendizaje a trav\u00e9s de la memoria son dos hechos que act\u00faan \u00edntimamente unidos. El lector, cuando existe, se ha convertido en un lector superficial, epid\u00e9rmico. Y algo paralelo se puede decir con respecto al espectador. Nuestros museos est\u00e1n llenos de turistas que desfilan por sus galer\u00edas pero que no se detienen a mirar. Mirar exige una lentitud y una libertad completamente incompatible con el vertiginoso consumo de im\u00e1genes que se propone en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p><strong>3. Rafael Argullol no\u00a0 es\u00a0 un autor clasificable f\u00e1cilmente, <em>su<\/em>\u00a0<em> obra n<\/em><em>\u00f3<\/em><em>mada <\/em>atraviesa la poes\u00eda, la novela, el ensayo, y es\u00a0 el creador de <em>esa<\/em> <em>escritura transversal <\/em>que ha\u00a0 \u00bfC\u00f3mo se desarrolla en su\u00a0 caso ese bucle fascinante <em>entre escritura\/pensamiento y vida<\/em>? \u00bfSe entrelaza con la experiencia del viaje, tan presente en su\u00a0 biograf\u00eda y su\u00a0 obra?<\/strong><\/p>\n<p>Mi escritura es, creo, una directa consecuencia de mi propia configuraci\u00f3n mental y an\u00edmica. Para m\u00ed el mundo de las ideas y el mundo de las im\u00e1genes son dos mundos que, a menudo, se presentan superpuestos. Me gusta expresarme a trav\u00e9s de sensaciones que contienen conceptos y a trav\u00e9s de conceptos que se desarrollan en relatos. Alguna vez he dicho que si tengo alg\u00fan m\u00e9todo literario este es el de la continua alternancia entre microscopio y telescopio. A trav\u00e9s del microscopio intento ir hacia el interior de la subjetividad; y cuando ese viaje ya se vuelve imposible giro la lente y, a trav\u00e9s del telescopio, busco descubrir el entorno que me rodea. El nomadismo y la transversalidad que se me han atribuido son la consecuencia de esa doble mirada. A partir de este presupuesto he tendido a respetar poco los g\u00e9neros literarios tradicionales.<\/p>\n<p><strong>4. Su propuesta y ejercicio de <em>una escritura transversal <\/em>es un volver a un origen antes de que la separaci\u00f3n (<em>sensaciones\/ideas; mito\/filosof<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a)<\/em> se estableciera en el mundo griego. Una observaci\u00f3n r\u00e1pida: me parece tremendamente actual y llena de sugerencias para la escritura\/lectura de nuestra nueva historicidad. \u00bfQu\u00e9 consecuencias ha tenido esa escisi\u00f3n en la cultura occidental? \u00bfQu\u00e9 precio hemos pagado como sujetos de esta cultura dividida?<\/strong><\/p>\n<p>El fomento del dualismo en nuestra cultura ha llevado a un frecuente divorcio entre la esfera del conocimiento y la esfera de la sensibilidad. Nietzsche lo resumi\u00f3 bien cuando denunci\u00f3 que en Occidente se hab\u00eda hecho una filosof\u00eda sin cuerpo. Nosotros conocemos a trav\u00e9s de los sentidos, a trav\u00e9s del cuerpo. Por tanto parece inaceptable un tipo de conocimiento que est\u00e9 alejado de nuestra experiencia sensorial. Pienso que el conocimiento exige una simbiosis entre contemplaci\u00f3n y acci\u00f3n, entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica. La vida, nuestra vida, es nuestro primer objeto de aventura y de descubrimiento. En consecuencia, nunca me he sentido c\u00f3modo con los escritores refugiados en la artificiosidad ni con los profesores de filosof\u00eda que no viv\u00edan seg\u00fan hablaban.<\/p>\n<p><strong>5. Hay toda una <em>fenomenolog<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a del dolor <\/em>en su obra <em>Daval<\/em><em>\u00fa<\/em><em> y el dolor, RBA, 2001. <\/em>Para compartir con nuestros lectores y que pueda servir de invitaci\u00f3n a su lectura: \u00bfqu\u00e9 conocimiento, si se produce, nos proporciona <em>el fen<\/em><em>\u00f3<\/em><em>meno del dolor, <\/em>tan plural en sus tipos y manifestaciones? \u00bfC\u00f3mo le\u00a0 ha transformado personalmente esa experiencia de la que nos deja \u00a0una narraci\u00f3n tan minuciosa?<\/strong><\/p>\n<p>El mejor dolor es el que no existe. Pero ya que hemos sido concebidos como sujetos en el que el dolor tambi\u00e9n ejerce una funci\u00f3n primordial lo m\u00e1s recomendable es extraer aprendizaje de esta circunstancia. Desde los or\u00edgenes mismos el hombre ha intentado aprender a trav\u00e9s del dolor e incluso reconvertir el sufrimiento en sabidur\u00eda, tal como defendi\u00f3 Esquilo. Ahora bien lo que se narra en <em>Daval<\/em><em>\u00fa<\/em> es mucho m\u00e1s un dolor f\u00edsico que moral. Y en este sentido la filosof\u00eda y la literatura han producido una obra abundante respecto al dolor moral y escasa respecto al dolor f\u00edsico. Ello se debe, de acuerdo con lo que expongo en este relato, a que para describir el dolor se necesita una distancia que el sufrimiento f\u00edsico apenas acepta. Y tras \u00e9l tendemos a la amnesia, a olvidar lo que ha sido el dolor. Seguramente la pintura, en su inmediatez sensorial, tiene mayor aptitud para captar el sufrimiento f\u00edsico. En <em>Daval<\/em><em>\u00fa<\/em> s\u00f3lo la autograbaci\u00f3n de lo que despu\u00e9s fue el relato me permiti\u00f3 asegurar una narraci\u00f3n en la que se desarrollaba una cr\u00f3nica del dolor. Sin esta autograbaci\u00f3n yo tambi\u00e9n hubiera optado por el olvido y, por tanto, por la imposibilidad del relato.<\/p>\n<p><strong>6. Su obra <em>El cazador de instantes. Cuaderno de traves<\/em><em>\u00ed<\/em><em> 1990-1995, Destino 1996; Acantilado 2007, <\/em><em>\u00fa<\/em><em>ltima edici<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n, <\/em>me deslumbr\u00f3 por su belleza hace casi veinte a\u00f1os, siendo un joven estudiante de filosof\u00eda (a\u00fan guardo las anotaciones personales de la misma); tuvieron su continuaci\u00f3n en <em>El puente de fuego 1996-2001, Destino, 2003.<\/em>L\u00e9anlos inmediatamente: una s\u00edntesis de <em>experiencia m<\/em><em>\u00e1<\/em><em>s experimentaci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n <\/em>en tus palabras, que son una muestra extraordinaria de <em>esa escritura transversal. <\/em>Y paradoja de la vida (nunca cre\u00ed que las podr\u00eda utilizar con el autor\u2026), desde ellas le hago varias preguntas sobre dos universales humanos fascinantes: <em>el tiempo, y el amor<\/em>. All\u00ed escrib\u00a0:<em>En su relato oficial el hombre es un perseguidor de seguridades en tanto que en su relato secreto es un cazador de instantes, <\/em>\u00bfno son ellos, <em>esos instantes,<\/em> la g\u00e9nesis de toda vocaci\u00f3n creativa (art\u00edstica, literaria, pl\u00e1stica, cient\u00edfica o filos\u00f3fica) que le\u00a0 sirven de texto invisible?, \u00bfreconoces los suyos\u00a0?; sobre el amor, y sigo record\u00e1ndolo como la primera vez: <em>Uno puede afirmar que ama cuando un cuerpo le hace olvidar todos los cuerpos que ha recorrido. Uno puede afirmar que, a pesar suyo, sigue amando cuando todos los cuerpos que recorre le hacen recordar aquel cuerpo que ya perdi<\/em><em>\u00f3<\/em><em>, <\/em>\u00bfqu\u00e9 nos desvela de nosotros y del otro la experiencia del amor?, \u00bfse puede <em>volver del amor, <\/em>o tan s\u00f3lo<em>regresamos<\/em>?<\/strong><\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n toda la historia de la cultura, al menos en Occidente, es una lucha contra la muerte, es decir, contra nuestra condici\u00f3n mortal. Pero la muerte, en nuestras vidas, se expresa a trav\u00e9s del tiempo, algo que hemos inventado los propios hombres como m\u00e1scara de la muerte. Esto ha hecho que, como una gran paradoja, a la que el arte ha atendido siempre, los hombres confiemos a los instantes nuestras ilusiones de eternidad. Lo que Octavio Paz llamaba \u201cconsagraci\u00f3n del instante\u201d es nuestra \u00fanica posibilidad de entrever lo eterno. De ah\u00ed que nosotros confiemos a determinadas actividades, como el arte o el amor, unas posibilidades de superaci\u00f3n del tiempo y, en consecuencia, de enfrentamiento a la muerte, que, generalmente, en otras actividades no concebimos.<\/p>\n<p>Con respecto a lo que llamamos amor creo que tenemos la sensaci\u00f3n de que hemos sido incrustados en la vida con el conocimiento de la mitad de la frase y nos pasamos la vida buscando la otra mitad para comprender el significado que tal frase pueda tener. Quiz\u00e1 esto lo hacemos a trav\u00e9s de la amistad o del saber o de la aventura o de la obra bien hecha pero, por lo com\u00fan, hemos atribuido al amor una capacidad fulminante por encima de las otras dimensiones. En el amor desarrollamos nuestra ilusi\u00f3n de plenitud o, quiz\u00e1 utilizando una palabra poco utilizada, de entereza. O sea de superaci\u00f3n de la escisi\u00f3n que continuamente nos acompa\u00f1a. De ah\u00ed que hayamos dedicado tantas energ\u00edas y tantas quimeras en esa direcci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>7. Siempre he cre\u00eddo que es el mejor conversador de la cultura filos\u00f3fica espa\u00f1ola -una opini\u00f3n que no es arbitraria, sin fundamento-, ah\u00ed est\u00e1n sus\u00a0 obras con Eugenio Tr\u00edas (<em>El cansancio de Occidente, Destino, 2003<\/em>), o con Vidya Nivas Misra (<em>Del Ganges al Mediterr<\/em><em>\u00e1<\/em><em>neo: un di<\/em><em>\u00e1<\/em><em>logo entre las culturas de la India y Europa, Siruela, 2004)<\/em> para poder comprobar esta afirmaci\u00f3 Hay otra raz\u00f3n de peso: se da en usted\u00a0 esa destilaci\u00f3n, no tan frecuente como pueda parecer, de <em>conocimiento y sabidur<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a <\/em>que se refleja en su\u00a0 obra poli\u00e9drica. \u00bfPodr\u00eda \u00a0compartir algunos de esos instantes\/ideas\/significado con cada uno de ellos y que otorguen luz a esos di\u00e1logos apasionantes?<\/strong><\/p>\n<p>A parte de estos di\u00e1logos expl\u00edcitos que se comentan y que para m\u00ed fueron muy fruct\u00edferos creo que todo es conversaci\u00f3n. El mon\u00f3logo no existe. Ni siquiera existe en lo que podr\u00edamos considerar nuestros pensamientos m\u00e1s \u00edntimos. Incluso en esos act\u00faa una polifon\u00eda en el que lo que somos se contrasta con lo que deber\u00edamos ser o con lo que desear\u00edamos ser o con lo que creemos que ser\u00edamos; es decir, un conjunto de voces confrontadas entre s\u00ed. Partiendo de este presupuesto, no s\u00f3lo han sido di\u00e1logos mis libros expl\u00edcitamente titulados as\u00ed sino tambi\u00e9n todos los dem\u00e1s. Por eso es importante que la experiencia est\u00e9 incorporada a la propia obra. Por eso adquiere luz mi afirmaci\u00f3n de que la literatura es igual a experiencia m\u00e1s experimentaci\u00f3n. La literatura es exteriorizar la polifon\u00eda que hay en nuestro interior.<\/p>\n<p><strong>8. Es una clasificaci\u00f3n generalista y poco matizada: <em>arte cl<\/em><em>\u00e1<\/em><em>sico, arte rom<\/em><em>\u00e1<\/em><em>ntico, arte de las vanguardias en el s. XX. <\/em>Y como ha reflexionado, toda la modernidad est\u00e9tica se puede comprender desde dos l\u00edneas de desarrollo: <em>\u201cLa modernidad este<\/em><em>\u0301<\/em><em>tica se mueve entre dos polos aparentemente muy distantes: la conciencia de la este<\/em><em>\u0301<\/em><em>tica del fragmento, que deriva en la poe<\/em><em>\u0301<\/em><em>tica del silencio, y los proyectos, desarrollos y despliegues en torno a la obra de arte total, integral. En toda la modernidad este<\/em><em>\u0301<\/em><em>tica hay un fuerte elemento uto<\/em>\u00a0<em>-apocali<\/em><em>\u0301<\/em><em>ptico\u201d. <\/em>Desde este incierto y acelerado s. XXI, \u00bfqu\u00e9 sensibilidad art\u00edstica cree\u00a0 que predomina en la situaci\u00f3n actual? \u00bfSe est\u00e1 gestando una <em>nueva est<\/em><em>\u00e9<\/em><em>tica <\/em>en nuestro mundo presente, o s\u00f3lo hay agotamiento y repetici\u00f3n saturada de esas tendencias apuntadas?<\/strong><\/p>\n<p>En el escenario de nuestro presente aparecen pocos indicios para identificar una est\u00e9tica compartida, m\u00e1s all\u00e1 de los engranajes de simulacro y arbitrariedad vinculados al espect\u00e1culo y a la especulaci\u00f3n. Pero esto no me preocupa. Me parece m\u00e1s importante que haya creadores que desde su propia soledad e intempestividad afronten la idea de realizar una obra. Estoy seguro de que estos creadores existen aunque sus voces de momento no sean las m\u00e1s escuchadas. Si nos ponemos en el lugar de ellos sus proyectos siempre estar\u00e1n tensados por el fragmento y la obra totalizadora. Un artista, un escritor tiene que estar preparado para enfrentarse a lo contingente y fragmentario y, tambi\u00e9n, para establecer un duelo con lo trascendente.<\/p>\n<p><strong>9. Haciendo memoria de su experiencia como profesor universitario de Est\u00e9tica: \u00bfqu\u00e9 y c\u00f3mo comprende\u00a0 esta experiencia compleja de la tarea de ense\u00f1anza-aprendizaje? \u00bfCu\u00e1les son las limitaciones y\/o peligros de la educaci\u00f3n actual desde su\u00a0 perspectiva?<\/strong><\/p>\n<p>No hay un problema espec\u00edfico de la est\u00e9tica sino uno general que afecta a las Humanidades. Aunque tambi\u00e9n podr\u00eda decirse que no hay un problema que afecte a las Humanidades sino a la cultura de la palabra. Esta es la cuesti\u00f3n fundamental, como ya comentaba m\u00e1s arriba. La dificultad de los estudiantes para enfrentarse a los procesos profundos y complejos de la lectura, as\u00ed como la dejaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de la memoria, contribuyen a fomentar una mentalidad escasamente cr\u00edtica y con una muy pobre potencia de relaci\u00f3n entre fen\u00f3menos. Si tuviera que indicar un solo problema en la ense\u00f1anza actual indicar\u00eda este. Con el agravante de que la situaci\u00f3n acr\u00edtica del estudiante ha acabado contagiando tambi\u00e9n al profesor.<\/p>\n<p><strong>10. Termino con su \u00faltima obra: <em>Pasi<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n del dios que quiso ser hombre, Acantilado, 2014.\u00a0<\/em>Recordaba un fragmento de Javier Gom\u00e1 en su \u00faltima obra: <em>Necesario pero imposible, Taurus, 2104: \u201cLos fil<\/em><em>\u00f3<\/em><em>sofos hasta el d<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a de hoy vuelven una vez y otra, incansables, a la figura de S<\/em><em>\u00f3<\/em><em>crates, a quien mencionan a cada paso con ocasi<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n o sin ella en sus cogitaciones, pero en cambio se olvidan casi siempre de ese otro <\/em><em>\u00e1<\/em><em>grafo de Galilea, muerto en circunstancias similares, de vida y doctrina al menos tan incitantes para una meditaci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n filos<\/em><em>\u00f3<\/em><em>fica libre de prejuicios como las del ateniense y sin parang<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n posible en la proyecci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n de su influencia sobre la historia de la humanidad.\u201d p<\/em><em>\u00e1<\/em><em>g 30. <\/em>Desde su\u00a0 perspectiva, \u00bfcu\u00e1l es la comprensi\u00f3n que nuestra cultura occidental del s. XXI, hija de la secularizaci\u00f3n, tiene sobre su figura?<\/strong><\/p>\n<p>A m\u00ed la figura de Cristo, a estas alturas, me interesa como met\u00e1fora de la encarnaci\u00f3n de lo espiritual. El gran triunfo hist\u00f3rico del cristianismo fue proponer la resurrecci\u00f3n de la carne. Su gran error mantener una r\u00edgida separaci\u00f3n entre cuerpo y alma, error ampliado por ciertas perspectivas filos\u00f3ficas de nuestra cultura. En mi \u00faltimo libro, lo que relato es el dif\u00edcil aprendizaje de ser hombre y, por tanto, de conseguir una cierta unidad entre pensamientos y sensaciones. En t\u00e9rminos generales creo que las figuras de S\u00f3crates y de Cristo, desligadas de herencias can\u00f3nicas, son complementarias para entender nuestra confrontaci\u00f3n con el significado de la vida. La pasi\u00f3n de Cristo implica el sacrificio tr\u00e1gico del h\u00e9roe mientras que la biograf\u00eda y la muerte de S\u00f3crates representan una propuesta de sabia serenidad.<\/p>\n<blockquote><p>Esta entrevista ha sido publicada en la revista digital: www.ined21.com.<\/p>\n<p>La imagen pertenece a Barcelonogy.com<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy tengo el placer de poder entrevistar a Rafael Argullol. Ensayista, narrador y poeta, es catedr\u00e1tico de Est\u00e9tica y Teor\u00eda de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Su obra se desarrolla en treinta libros en distintos \u00e1mbitos literarios. 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