{"id":410,"date":"2015-05-17T17:05:57","date_gmt":"2015-05-17T17:05:57","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=410"},"modified":"2015-05-17T17:05:57","modified_gmt":"2015-05-17T17:05:57","slug":"ojo-con-el","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2015\/05\/17\/ojo-con-el\/","title":{"rendered":"Ojo con \u00e9l"},"content":{"rendered":"<div class=\"hgroup\">\n<div id=\"subtitulo_noticia\">\n<h1>Rese\u00f1a de \u00abCampo de retamas\u00bb escrita por Jos\u00e9 Luis Pardo<\/h1>\n<h2>Los pecios de Rafael S\u00e1nchez Ferlosio, reunidos en su libro &#8216;Campo de retamas&#8217;, no son los residuos superficiales de su prosa, sino que brillan por s\u00ed solos<\/h2>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"enlaces\">\n<ul>\n<li><a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2015\/04\/09\/babelia\/1428589949_744383.html\"><strong>Rafael S\u00e1nchez Ferlosio: \u201cLa profundidad es un invento\u201d<\/strong> <\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p>Dec\u00eda Nietzsche que los aforismos deben ser cumbres, de tal manera que la lectura de un libro de sentencias habr\u00eda de causar en el esp\u00edritu la impresi\u00f3n de ir saltando de pico en pico, prescindiendo del trabajo afanoso y arriesgado de la subida y del interminable y tedioso proceso de descenso, de tal modo que quien lee se vea siempre sorprendido por la f\u00f3rmula, no sabiendo nunca \u201cc\u00f3mo ha llegado all\u00ed\u201d ni tampoco c\u00f3mo podr\u00e1 coronar la cumbre siguiente sin despeinarse, con el mismo gesto elegante y despreocupado con el que David Niven y Cantinflas, en la versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica de <em>La vuelta al mundo en ochenta d\u00edas,<\/em> utilizan al pasar junto a ellas la providencial nieve de las monta\u00f1as para enfriar una botella de champ\u00e1n que, c\u00f3mo no, llevaba preparada en la despensa del globo. En este sentido, puede que los aforismos de Nietzsche pertenezcan a la misma estirpe que los de La Rochefoucauld e incluso que los de Lichtenberg, pero est\u00e1 claro que su linaje no es el mismo que el de <a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2015\/04\/09\/babelia\/1428589949_744383.html\">los <em>pecios<\/em> de Rafael S\u00e1nchez Ferlosio, espl\u00e9ndidamente reunidos en su \u00faltimo libro, <em>Campo de retamas.<\/em><\/a><\/p>\n<p>El hecho de que un pecio sea, t\u00e9cnicamente, el resto de un naufragio, nos indica solamente que no es una \u201csentencia\u201d, t\u00e9rmino que \u2014para empezar, en su acepci\u00f3n judicial\u2014 sugiere la confecci\u00f3n de un veredicto resolutorio e inapelable, aunque nos hurte toda la larga y compleja instrucci\u00f3n del sumario que ha llevado a esa conclusi\u00f3n. Una sentencia es siempre un \u00e9xito, la salida terminante y acabada de un proceso (pues un proceso judicial interminable, sin declaraci\u00f3n de culpabilidad o de inocencia y sin reparto de responsabilidades, como los que a menudo parecen tener lugar en nuestros tribunales, va siempre acompa\u00f1ado, para nosotros, de una resonancia angustiosa y kaf\u00adkiana de fracaso, de expectativas insatisfechas). <a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2015\/04\/09\/babelia\/1428589949_744383.html#sumario_1\">Los pecios de S\u00e1nchez Ferlosio tienen m\u00e1s bien el aire de un comienzo, de un<\/a> <em><a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2015\/04\/09\/babelia\/1428589949_744383.html#sumario_1\">incipit<\/a>,<\/em> de una incoaci\u00f3n de final incierto que, ciertamente, arroja una luz sobre el asunto que trata, pero no es la del rel\u00e1mpago o el fogonazo de una iluminaci\u00f3n deslumbrante y definitiva que localiza en la oscuridad el blanco posible de un disparo, sino m\u00e1s bien la de \u201cuna bombilla temblorosa e imp\u00e1vida, desafiando la ominosa noche, en la ciudad bajo los bombarderos\u201d, como dice uno de ellos. Y, si alg\u00fan parentesco se les hubiera de buscar, ser\u00eda m\u00e1s bien con escritos del tipo de las <em>Voces<\/em> de Antonio Porchia (\u201cLa verdad tiene muy pocos amigos, y los muy pocos amigos que tiene son suicidas\u201d) o de los <em>Pensamientos despeinados<\/em> de Stanislaw Jerzy Lec\u00a0(\u201cEs dif\u00edcil andar con la cabeza alta sin darse aires\u201d).<\/p>\n<p>Se ha dicho a veces que los pecios de S\u00e1nchez Ferlosio son como \u201cla otra cara\u201d de su escritura, la vertiente parat\u00e1ctica, breve, directa e inmediata de una prosa habitualmente cargada de subordinaciones, intrincados vericuetos y prolijos ap\u00e9ndices que dibujan un mapa de pensamiento lleno de laberintos. Pero es posible que esta contraposici\u00f3n sea en s\u00ed misma artificial, como la que su autor denuncia a menudo en el presuntuoso contraste entre lo profundo y lo superficial. <a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2015\/02\/16\/actualidad\/1424111409_300133.html\">Quiero decir que estos pecios no son los residuos \u201csuperficiales\u201d<\/a> de una prosa que, en otras manifestaciones, enunciar\u00eda un pensamiento m\u00e1s \u201cprofundo\u201d, no son maneras comprimidas de expresar lo que en otros textos se dice con mayor escrupulosidad. Es m\u00e1s, ni siquiera creo que pueda decirse que son construcciones sint\u00e1cticas \u201cdirectas\u201d. Si en alg\u00fan sentido son \u201crestos\u201d de algo, podr\u00eda sostenerse que son m\u00e1s bien frases subordinadas sueltas y perdidas de su contexto, al que han dejado de necesitar para brillar por s\u00ed solas como esa bombilla temblorosa reci\u00e9n citada, frases accesorias emancipadas de su conexi\u00f3n con la principal como retamas que, en lugar de ofrecerse como simple combustible para hornos que cocinan discursos de relleno o masticables para lectores iracundos, se convierten en extra\u00f1as flores de racimo, formaciones de malas hierbas que adquieren una inesperada belleza, \u201cflores del mal\u201d de un conocimiento impensado. Y en ese punto muestran un elemento fundamental del \u201cm\u00e9todo\u201d de esta escritura, a saber, que en ella lo subordinado se insubordina contra lo presuntamente principal y adquiere un protagonismo inhabitual, que los desv\u00edos aparentemente secundarios son en ella lo m\u00e1s importante, y el \u201cargumento\u201d general solamente un pretexto, <a href=\"http:\/\/elpais.com\/tag\/rafael_sanchez_ferlosio\/a\/\">como cuando su autor \u201ccomenta\u201d textos period\u00edsticos, coplas populares o f\u00f3rmulas ideol\u00f3gico-propagand\u00edsticas<\/a>. Y si lo de \u201cm\u00e9todo\u201d hay que ponerlo entre comillas es porque esta transformaci\u00f3n no ocurre nunca de modo deliberado, sino que acontece justamente como un naufragio que arruina el equilibrio argumental o al menos lo torpedea, como el resultado imprevisible pero irremediable que impide al jardinero podar del todo las excrecencias improductivas que invaden los cultivos, porque a menudo encuentra algo m\u00e1s y algo diferente de lo que cre\u00eda estar buscando. La escritura de S\u00e1nchez Ferlosio nunca es \u201cprofunda\u201d en el sentido de \u201coscura\u201d o de \u201csolemne\u201d; puede ser dif\u00edcil, pero nunca abandona la claridad.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n por ello es corriente, tanto a prop\u00f3sito de los pecios como de los ensayos, subrayar la \u201coriginalidad\u201d de S\u00e1nchez Ferlosio, extremo este que con raz\u00f3n suele indignarle. Porque su obra est\u00e1 tan vinculada a la trama viva de nuestra tradici\u00f3n cultural que exhibe siempre la inconfundible condici\u00f3n de lo impersonalmente originario, sin tener que depender para nada de la \u201coriginalidad\u201d literaria caracter\u00edstica del estilo personal, invariablemente obsesionada por la novedad y la distinci\u00f3n. Pero es completamente injusto hacer de Ferlosio un escritor \u201craro\u201d, \u201cheterodoxo\u201d o (a\u00fan peor) \u201cmaldito\u201d. Alguien dijo una vez que todas las grandes obras est\u00e1n escritas en una suerte de \u201clengua extranjera\u201d, y no hay mayor elogio para un escritor que decir de \u00e9l que ha sido capaz de mostrarnos nuestra lengua como si fuera otra, de hacernos sentir extra\u00f1os a lo que decimos de tan inadvertido como nos pasa; pero en este caso no hay dudas de que esa lengua extranjera es el castellano llano, cuyo cuidado no consiste en salvaguardas acad\u00e9micas, sino en el ejercicio sistem\u00e1tico y continuado de la lengua para decir a alguien algo acerca de algo. Y, en este punto, S\u00e1nchez Ferlosio sigue siendo un ejemplo cabal de lo que significa ser un escritor. Que eso se haya convertido en una \u201crareza\u201d deber\u00eda, como dec\u00eda cierto usuario de las tarjetas <em>black<\/em> pillado <em>in fraganti,<\/em> hacernos reflexionar.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Luis Pardo<\/p>\n<p>Este art\u00edculo <a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/2015\/05\/13\/babelia\/1431532254_320513.html\" target=\"_blank\">fue originalmente publicado <\/a>el 15 de mayo de 2015 en el suplemento <a href=\"http:\/\/cultura.elpais.com\/cultura\/babelia.html\" target=\"_blank\"><em>Babelia<\/em><\/a> de <a href=\"http:\/\/elpais.com\/\" target=\"_blank\">El Pa\u00eds<\/a><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de \u00abCampo de retamas\u00bb escrita por Jos\u00e9 Luis Pardo Los pecios de Rafael S\u00e1nchez Ferlosio, reunidos en su libro &#8216;Campo de retamas&#8217;, no son los residuos superficiales de su prosa, sino que brillan por s\u00ed solos Rafael S\u00e1nchez Ferlosio: \u201cLa profundidad es un invento\u201d Dec\u00eda Nietzsche que los aforismos deben ser cumbres, de tal [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":411,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-410","post","type-post","status-publish","format-gallery","has-post-thumbnail","hentry","category-recensiones-criticas-y-analisis-de-publicaciones","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/05\/1428589949_744383_1428590568_noticia_normal.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-6C","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/410","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=410"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/410\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":412,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/410\/revisions\/412"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/411"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=410"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=410"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=410"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}