{"id":448,"date":"2015-06-02T11:03:38","date_gmt":"2015-06-02T11:03:38","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=448"},"modified":"2015-06-02T11:03:38","modified_gmt":"2015-06-02T11:03:38","slug":"yves-michaud-con-frecuencia-el-lujo-viene-a-llenar-una-vida-vacia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2015\/06\/02\/yves-michaud-con-frecuencia-el-lujo-viene-a-llenar-una-vida-vacia\/","title":{"rendered":"Yves Michaud: \u00abCon frecuencia, el lujo viene a llenar una vida vac\u00eda\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Est\u00e1 especializado en est\u00e9tica y filosof\u00eda del arte. Dirigi\u00f3 durante siete a\u00f1os la Escuela de Bellas Artes de Par\u00eds y cre\u00f3 la Universidad de todos los saberes, un singular proyecto de difusi\u00f3n del conocimiento en todas sus ramas a trav\u00e9s de conferencias diarias. Es un gran conocedor de la cultura isl\u00e1mica y estudioso y te\u00f3rico de la violencia. Vamos, que Yves Michaud (Lyon, 1944) no es un fil\u00f3sofo de los que est\u00e1n en la luna, sino hijo de su tiempo y de las cosas concretas de su tiempo; que se estremeci\u00f3 \u2013como todos\u2013 con los atentados en el semanario Charlie Hebdo en la ciudad donde reside cuando solo deb\u00eda ocuparse de la promoci\u00f3n de su \u00faltimo libro, El nuevo lujo. Experiencias, arrogancias, autenticidad, publicado en Espa\u00f1a por Taurus. Quer\u00edamos saber m\u00e1s sobre las implicaciones filos\u00f3ficas, quiz\u00e1 antropol\u00f3gicas del lujo y nos interesaban sus respuestas concretas, precisas, tan \u2018de este mundo\u2019 como el Casio con br\u00fajula que le ayuda a saber la hora y a orientarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<strong><span style=\"color: #000000\">Una de las caracter\u00edsticas del lujo es la necesidad de ser diferente y de ser considerado diferente. \u00bfCree que esta necesidad de diferenciaci\u00f3n es primaria, b\u00e1sica, como la protecci\u00f3n o el alimento?<\/span><\/strong><br \/>\nNo en todas las sociedades, pero s\u00ed en la nuestra. En las sociedades donde el individualismo no existe o es m\u00e1s d\u00e9bil, la demanda de distinci\u00f3n y diferenciaci\u00f3n tambi\u00e9n es m\u00e1s d\u00e9bil, o bien, est\u00e1 estrictamente controlada. Y sin embargo, tambi\u00e9n en ellas se pueden hallar ciertos trazos o estrategias de diferenciaci\u00f3n. Me inclino en este punto a retomar las ideas de Darwin sobre la selecci\u00f3n sexual: los individuos quieren, al menos, sobresalir y diferenciarse para encontrar compa\u00f1eros sexuales. Es la raz\u00f3n por la que el lujo siempre tiene un car\u00e1cter sexual bastante pronunciado. Ah\u00ed est\u00e1 la publicidad y sus anuncios, llenos, en la mayor\u00eda de los casos, de hermosas mujeres felinas y machos arrogantes.<br \/>\n<strong><span style=\"color: #000000\"><br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 el sector del lujo es capaz de sortear tan bien las crisis, mucho mejor que los dem\u00e1s? <\/span><\/strong><br \/>\nPorque cada vez hay m\u00e1s ricos. No solamente en los pa\u00edses desarrollados, sino entre los que acceden al desarrollo, y eso es mucha gente. Existe un mercado creciente del lujo en pa\u00edses como Nigeria o \u00c1frica del Sur. El n\u00famero creciente de ricos es tambi\u00e9n un fen\u00f3meno derivado de los monopolios y la concentraci\u00f3n de la riqueza; existen los superricos, que tienen, en primer lugar, demasiado dinero y en segundo lugar, la necesidad de exhibirlo. Cito el libro de Robert Frank y Philip J. Cook, The winner-take-all society (La sociedad del ganador se lo lleva todo), que luego dio t\u00edtulo a una canci\u00f3n de Abba all\u00e1 por los a\u00f1os 80&#8230;<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000\">Si el lujo es una \u201cconstante antropol\u00f3gica\u201c como afirma en su libro, no tendr\u00eda nada que ver con las clases sociales&#8230; \u00bfC\u00f3mo explicar esta contradicci\u00f3n aparente?<\/span><\/strong><br \/>\nPorque toda sociedad conoce sus divisiones \u2013no solamente en lo que respecta a las clases sociales definidas por la econom\u00eda, sino tambi\u00e9n por costumbres sexuales, afinidades pol\u00edticas o religiosas\u2013. Los modos de diferenciaci\u00f3n son necesarios y el lujo es uno de ellos, pero no el \u00fanico. El secretismo, la distancia tambi\u00e9n marcaban las diferencias, por ejemplo, en la corte de las monarqu\u00edas del pasado. Pero el lujo no es nunca algo lejano. Siempre me impresiona comprobar hasta qu\u00e9 punto las lecciones de antropolog\u00eda y de historia se olvidan en favor de los estereotipos arqueomarxistas que pueden tener su pertinencia, pero tambi\u00e9n su l\u00edmite.<br \/>\n<strong><span style=\"color: #000000\"><br \/>\nEs especialista en filosof\u00eda del arte y arte contempor\u00e1neo. \u00bfEl arte es un lujo o una necesidad?<\/span><\/strong><br \/>\nEl arte es una necesidad para quienes lo hacen y lo practican \u2013y hay muchas maneras de practicar el arte; desde tocando m\u00fasica o bailando hasta escribiendo en un peri\u00f3dico o haciendo pinturas malas el domingo por la ma\u00f1ana\u2013. Ahora bien, el arte es un lujo cuando se convierte en algo caro y excepcional, sea porque demanda un virtuosismo particular para ser producido o porque existe una competici\u00f3n entre compradores que hace que aumente su precio y sus exigencias. Es preciso distinguir bien entre el arte como pr\u00e1ctica y el arte como objeto de consumo. Seg\u00fan las distintas culturas se hace hincapi\u00e9 en uno, en otro o en ambos. Entre las clases populares, la preferencia es la de la pr\u00e1ctica: cantar en un orfe\u00f3n, hacer teatro amateur; entre las clases m\u00e1s pudientes se prefiere consumir. A veces, ambas concepciones se re\u00fanen; pensemos en la difusi\u00f3n y la pr\u00e1ctica de la m\u00fasica entre la burgues\u00eda del siglo XIX en Europa.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000\">El lujo cambia y se transforma seg\u00fan la \u00e9poca. Si antes ten\u00edamos (y seguimos teniendo) el lujo de las \u201ccosas\u201c y los bienes, parece que ahora hemos incorporado el lujo de las experiencias. \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 el futuro del lujo<br \/>\no los lujos futuros?<\/span><\/strong><br \/>\nEl futuro del lujo ir\u00e1 en dos direcciones; el de los objetos y el de las experiencias. El primero, porque habr\u00e1 que diferenciarse. Los compradores chinos, por ejemplo, son poco sensibles hasta ahora a las experiencias porque en una sociedad \u201csin clases\u201d lo importante es distinguirse. De igual manera, tambi\u00e9n los compradores japoneses son poco sensibles al lujo de las experiencias, en este caso porque su refinada cultura es ya una cultura de experiencias sutiles (la ceremonia del t\u00e9, el arte del kimono, la artesan\u00eda&#8230;). Pero el lujo de experiencias se desarrollar\u00e1 considerablemente por tres razones: nuestra demanda insaciable de placer y hedonismo; nuestra capacidad t\u00e9cnica de inventar nuevas experiencias cada vez m\u00e1s sofisticadas y el hecho de que las experiencias son personales y, por ello, pueden ser declinadas de m\u00faltiples maneras y para todos los bolsillos (o casi): cada uno estar\u00e1 contento con las experiencias que le parecen lujosas, incluso aunque no lo sean para el vecino.<br \/>\n<strong><span style=\"color: #000000\"><br \/>\n\u00bfAdmite el lujo una valoraci\u00f3n \u201cmoral\u201d: es bueno, es perverso&#8230;?<\/span><\/strong><br \/>\nLa eterna cuesti\u00f3n. Depende de lo que tomemos en cuenta; la cantidad de empleo y de puestos de trabajo que genera su industria o la vanidad de sus objetos y experiencias o, peor, la maldad que esconde esa necesidad de diferenciaci\u00f3n social. Es dif\u00edcil juzgar. Creo que un criterio podr\u00eda ser el exceso y la violencia de la ostentaci\u00f3n, pero se trata de un criterio sesgado, porque ya el lujo es, en s\u00ed mismo, excesivo&#8230;<br \/>\n<strong><br \/>\n<span style=\"color: #000000\">\u00bfEl conocido \u201cporque yo lo valgo\u201d define un nuevo modelo de lujo democr\u00e1tico, para todos (cada uno en su nivel)?<\/span><\/strong><br \/>\nPor lo que a m\u00ed respecta, yo veo en \u00e9l una expresi\u00f3n de narcisismo y de individualismo contempor\u00e1neo: cada uno tiene la necesidad de reforzar el sentimiento de su propia val\u00eda. Y, efectivamente, eso se puede hacer en todos los niveles. En el libro menciono que la democratizaci\u00f3n del lujo tiene como contrapartida la \u201clujorizaci\u00f3n\u201d del consumo cotidiano: a cada uno, su lujo. Por un lado, el lujo se construye de arriba abajo; y por otro, se aumenta de gama en el consumo ordinario.<br \/>\n<strong><span style=\"color: #000000\"><br \/>\nLa experiencia del lujo crea dependencia. \u00bfCu\u00e1les son sus riesgos?<\/span><\/strong><br \/>\nEl riesgo es una dependencia del placer y un refuerzo narcisista. Vivimos en la sociedad de la adicci\u00f3n; por un lado, es muy pr\u00e1ctico para quienes nos ofrecen productos y quieren volver a vernos; por el otro, tambi\u00e9n es pr\u00e1ctico para nosotros, porque la adicci\u00f3n impide que nos hagamos preguntas y proporciona punto de anclaje. Cuando estoy enganchado a algo no me cuestiono nada. Y hay riesgos de que la adicci\u00f3n vaya en aumento&#8230;<br \/>\n<strong><span style=\"color: #000000\"><br \/>\nEl lujo es un mecanismo de distinci\u00f3n, pero \u00bfqu\u00e9 significa ser \u201cdistinguido\u201d? <\/span><\/strong><br \/>\nHay distinciones y distinciones. En el sentido m\u00e1s elemental, la distinci\u00f3n es el hecho de estar apartado y resultar visible. Existe una noci\u00f3n m\u00e1s antigua que supone que la persona \u2018distinguida\u2019 ha trabajado su distinci\u00f3n buscando las mejores formas y la aprobaci\u00f3n de los otros. Se aproxima a la definici\u00f3n del \u2018hombre de calidad o de m\u00e9rito\u2019 de los moralistas del XVII. Entre este ser humano \u2018elegante\u2019, podr\u00edamos decir, y la persona distinguida por el hecho de ser meramente visible (Paris Hilton, por ejemplo) se encuentra el dandi del XIX&#8230; La distinci\u00f3n demanda tambi\u00e9n un cierto tipo de p\u00fablico y como hoy el p\u00fablico es el de los medios, el mero hecho de ser visible parece bastar. Este fen\u00f3meno me interesa mucho porque se trata de las personas \u2018distinguidas de nuestra \u00e9poca\u2019. Y, ahora, se puede argumentar que es algo un tanto rudimentario&#8230;<br \/>\n<strong><span style=\"color: #000000\"><br \/>\n\u00bfPuede alguien mantenerse \u2018aislado\u2019, o ajeno, al menos, al mundo del lujo?<\/span><\/strong><br \/>\nS\u00ed. Se puede buscar vivir de una forma sencilla, aunque, si no se trata de una pobreza forzada, hay un gran riesgo de que esta ambici\u00f3n de sencillez se convierte en una experiencia refinada y sofisticada y, por consiguiente, un lujo. A menudo, hoy d\u00eda, las cosas sencillas se han vuelto muy caras; aquello que es fabricado y tratado es m\u00e1s barato que lo simple, no hay m\u00e1s que fijarse en la ropa o la comida.<br \/>\n<strong><span style=\"color: #000000\"><br \/>\nAl terminar el libro uno tiene la impresi\u00f3n de que todo el lujo (y sus derivados) no sirven sino para rellenar un individuo que se siente vac\u00edo, que no es aut\u00e9ntico. \u00bfCu\u00e1l podr\u00eda ser el contenido del verdadero ser aut\u00e9ntico? <\/span><\/strong><br \/>\nEfectivamente, creo que el lujo, con frecuencia, viene a llenar (o rellenar) una vida vac\u00eda; si no s\u00e9 qui\u00e9n soy ni lo que quiero, al menos me reconforta encontrar mi identidad en las apariencias del lujo. La b\u00fasqueda de la autenticidad es una forma de la b\u00fasqueda de s\u00ed mismo. Con la dificultad de que, si no se es persona, c\u00f3mo se va a encontrar la autenticidad. Mi libro es una cr\u00edtica tambi\u00e9n a la noci\u00f3n de la autenticidad: basta con que tengamos la impresi\u00f3n de vivir una experiencia para que la creamos aut\u00e9ntica. Detesto la jerga heideggeriana sobre la autenticidad.<br \/>\n<strong><br \/>\n<span style=\"color: #000000\">Para usted, \u00bfcu\u00e1l es el verdadero lujo?<\/span><\/strong><br \/>\nEl verdadero lujo para m\u00ed es el de la sencillez y el de la distinci\u00f3n de las cosas simples, pero no ser\u00eda honesto si no dijera que esto tambi\u00e9n es caro. Vivir en una casa sencilla, sin ser invadido por los vecinos, en un entorno natural y teniendo placeres sencillos y de calidad&#8230; Todo eso necesita esfuerzos, lleva su tiempo y su dinero&#8230; Yo nunca voy a hoteles de lujo ni a tiendas de lujo y procuro vestirme de forma sencilla, pero un abono en la \u00f3pera \u2013por ejemplo\u2013 cuesta bien caro, a menudo, demasiado caro&#8230;<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000\">Acabamos con una broma (muy seria) que usted usa en diversas partes del libro: la frase del publicista Jacques S\u00e9gu\u00e9la: \u201cSi a los 50 no tienes un Rolex, es que has malgastado tu vida\u201c. \u00bfTiene usted un Rolex?<\/span><\/strong><br \/>\nNo, no tengo un Rolex y, francamente, no entiendo a la gente que se encapricha de los relojes de lujo, a menos que se trata de una manera de colocar y conservar el \u201cdinero sucio\u201d (en espa\u00f1ol). Llevo desde hace muchos a\u00f1os el mismo reloj Casio, pero con una br\u00fajula. Y est\u00e1 muy bien para saber la hora y para poder orientarse. Hay muchos sitios donde no hay sol y donde no sabe uno d\u00f3nde dirigirse al salir de un aparcamiento o de una estaci\u00f3n de metro. Eso es lo que le falta a muchos hoy d\u00eda; sentido de la orientaci\u00f3n. Mejor que ansiar tener un Rolex, deber\u00edan sentir la necesidad de una br\u00fajula&#8230;<\/p>\n<blockquote><p>Este art\u00edculo ha sido publicado por Pilar G\u00f3mez en: www.filosofiahoy.es<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Est\u00e1 especializado en est\u00e9tica y filosof\u00eda del arte. Dirigi\u00f3 durante siete a\u00f1os la Escuela de Bellas Artes de Par\u00eds y cre\u00f3 la Universidad de todos los saberes, un singular proyecto de difusi\u00f3n del conocimiento en todas sus ramas a trav\u00e9s de conferencias diarias. 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