{"id":458,"date":"2015-06-09T09:50:32","date_gmt":"2015-06-09T09:50:32","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=458"},"modified":"2015-06-09T09:50:32","modified_gmt":"2015-06-09T09:50:32","slug":"gracian-el-saber-vivir-es-hoy-el-verdadero-saber","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2015\/06\/09\/gracian-el-saber-vivir-es-hoy-el-verdadero-saber\/","title":{"rendered":"Graci\u00e1n: \u00abEl saber vivir es hoy el verdadero saber\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"color: #000000\">Es uno de los escritores m\u00e1s importantes de nuestra literatura, <\/span><\/strong>especialmente por <em>El critic\u00f3n,<\/em>que algunos cr\u00edticos consideran, junto con el Quijote, la mejor novela espa\u00f1ola de todos los tiempos. Lo que ya no est\u00e1 tan claro es si tambi\u00e9n deber\u00edamos considerarlo un fil\u00f3sofo. Todo depende de lo que entendamos por \u201cfil\u00f3sofo\u201d. Si \u00fanicamente consideramos como tales a los grandes creadores de sistemas filos\u00f3ficos como Arist\u00f3teles, Descartes, Kant o Hegel, es obvio que no podr\u00edamos incluir a Graci\u00e1n, pero entonces tampoco lo ser\u00edan S\u00f3crates, Montaigne, Pascal, Kierkegaard o Unamuno (y, si me apuran, ni siquiera<br \/>\nPlat\u00f3n). El propio Kant nos recuerda en su <em>Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pura<\/em> que \u201clos antiguos siempre entendieron por fil\u00f3sofo, de modo especial el moralista, e incluso en la actualidad se sigue llamando fil\u00f3sofo, por cierta analog\u00eda, a quien muestra exteriormente autodominio mediante la raz\u00f3n, a pesar de su limitado saber\u201d. Seg\u00fan esta concepci\u00f3n m\u00e1s amplia del fil\u00f3sofo, Graci\u00e1n s\u00ed formar\u00eda parte de ese elenco de moralistas que han compendiado la sabidur\u00eda pr\u00e1ctica en m\u00e1ximas, sentencias y aforismos. Una tradici\u00f3n que se remonta a los Siete Sabios de Grecia (Alianza, 2007), y que perfeccionaron autores como S\u00e9neca en sus M\u00e1ximas, sentencias y aforismos (Eneida, 2009), Marco Aurelio con sus Pensamientos (C\u00e1tedra, 2005) o Plutarco con sus M\u00e1ximas de reyes y generales (Gredos, 2011). Un g\u00e9nero que en Oriente tambi\u00e9n ha tenido grandes cultivadores, como Lao-Tse y su Tao te Ching (Tecnos, 2012) o Sunzi y El arte de la guerra (Trotta, 2012), como demuestra el hecho de que hoy d\u00eda se sigan reeditando estos libros.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000\">La pr\u00e1ctica del aforismo<\/span><\/strong><br \/>\nY es que no podemos olvidar que, seg\u00fan expone Michel Foucault en La hermen\u00e9utica del sujeto (Akal, 2005), la filosof\u00eda desde siempre ha sido otra cosa muy diferente de la erudici\u00f3n. Su objetivo no es tanto conocer muchas cosas como profundizar en algunas pocas. Ya lo dijo Her\u00e1clito hace m\u00e1s de 2.500 a\u00f1os: \u201cEl conocimiento de muchas cosas no ense\u00f1a a tener inteligencia\u201d. No se trata, pues, de leer muchos libros, sino de leer en profundidad unos pocos autores, de memorizar una serie de aforismos, de meditarlos continuamente y de ejercitarse en el pensamiento con estas m\u00e1ximas que uno debe aplicar en su vida en todo momento, y especialmente en las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles. Frente a la erudici\u00f3n literaria y el comentario filol\u00f3gico se opone la comprensi\u00f3n filos\u00f3fica. Foucault lo explica con su maestr\u00eda habitual en este curso del Coll\u00e8ge de France que imparti\u00f3 en 1981: \u201cHay dos tipos de comentarios: el comentario filol\u00f3gico y gram\u00e1tico que S\u00e9neca deshecha, consistente en encontrar citas an\u00e1logas, ver asociaciones de palabras, etc\u00e9tera; y por otro, la escucha filos\u00f3fica, la escucha que es paren\u00e9tica: se trata de partir de una proposici\u00f3n, una afirmaci\u00f3n, una aserci\u00f3n (\u00abel tiempo huye\u00bb), para llegar poco a poco, tras meditarla y transformarla de elemento en elemento, a un precepto de acci\u00f3n, a una regla no solo para conducirse, sino para vivir de una manera general y hacer de esa afirmaci\u00f3n algo que se graba en nuestra alma como puede hacerlo un or\u00e1culo\u201d.<br \/>\nDe ah\u00ed que durante el helenismo sea muy frecuente entre los fil\u00f3sofos la pr\u00e1ctica de los res\u00famenes de obras \u2013que en griego se llaman hypomnemata\u2013, los diarios de lecturas, las antolog\u00edas de citas \u2013como, por ejemplo, las Noches \u00e1ticas (Alianza, 2007) de Aulio Gelio\u2013 o las meditaciones personales de Marco Aurelio. \u201cEl objeto, el fin de la lectura filos\u00f3fica \u2013contin\u00faa Foucault\u2013 no es llegar a conocer la doctrina de un autor, su funci\u00f3n ni siquiera es profundizar en su doctrina. Mediante la lectura se trata esencialmente (en todo caso, ese es su objetivo principal) de suscitar una meditaci\u00f3n\u201d.<br \/>\nA la luz de estas revelaciones, el Arte de la prudencia de Graci\u00e1n adquiere una nueva dimensi\u00f3n y se ubica entonces dentro de esta tradici\u00f3n del g\u00e9nero afor\u00edstico que ha caracterizado a la filosof\u00eda desde sus inicios oraculares. No debemos olvidar tampoco que, seg\u00fan cuenta Jos\u00e9 Mar\u00eda Andreu en Graci\u00e1n y el arte de vivir (Instituci\u00f3n Fernando el Cat\u00f3lico, 1998), el pensador de moda en el siglo XVII era S\u00e9neca y fue este pensador precisamente el que mayor influjo ejerci\u00f3 en la formaci\u00f3n filos\u00f3fica de Graci\u00e1n, sobre todo a trav\u00e9s de las recopilaciones de m\u00e1ximas sacadas de sus obras que desde el Renacimiento se hab\u00edan hecho muy populares.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000\">Botiqu\u00edn espiritual<\/span><\/strong><br \/>\nSiguiendo el ejemplo de Erasmo o Tom\u00e1s Moro, Graci\u00e1n decide agrupar una serie de aforismos de su propia cosecha que pudieran servir como prontuario espiritual para el hombre de su \u00e9poca, como una especie de breviario de filosof\u00eda mundana. Su intenci\u00f3n no era otra que proporcionar una br\u00fajula existencial al desorientado hombre del barroco \u2013o como \u00e9l dice, \u201ceste ep\u00edtome de aciertos del vivir\u201d\u2013, y para ello se aprovision\u00f3 de las ense\u00f1anzas de los fil\u00f3sofos grecorromanos. Graci\u00e1n aspira a que su peque\u00f1o libro sirva como ese malet\u00edn que los m\u00e9dicos llevan a todas partes \u2013la met\u00e1fora es de Marco Aurelio\u2013 para auxiliar a los pacientes. Por eso lo llam\u00f3 \u201cor\u00e1culo manual\u201d, para que fuese una especie de \u201cbotiqu\u00edn de primeros auxilios espirituales\u201d.<br \/>\nY esa es la raz\u00f3n de que muchos de sus aforismos nos recuerden tanto a las m\u00e1ximas de los fil\u00f3sofos cl\u00e1sicos. Como cuando dice que \u201cel sabio se basta a s\u00ed mismo. \u00c9l era todas sus cosas, y llev\u00e1ndose a s\u00ed mismo lo llevaba todo. Si un amigo universal vale lo que toda Roma y el resto del universo, sea uno ese amigo de s\u00ed mismo y podr\u00e1 vivir a solas\u201d, o que \u201chay diferencia entre entender las cosas y conocer a las personas; y es gran filosof\u00eda entender los caracteres y distinguir los humores de los hombres. Tan necesario es tener estudiados los libros como las personas\u201d, o que \u201cla capacidad y grandeza se ha de medir por la virtud, no por la fortuna\u201d. Dentro de esa concepci\u00f3n estoica de la vida que preside la obra (y que formar\u00e1 parte de la mentalidad de la \u00e9poca), el papel de la raz\u00f3n es fundamental para el gobierno de los asuntos cotidianos, como ponen de manifiesto estas dos m\u00e1ximas: \u201cLa reflexi\u00f3n en el proceder es gran ventaja en el obrar\u201d y \u201cPensar anticipado: hoy para ma\u00f1ana y a\u00fan para muchos d\u00edas. [\u2026] Algunos obran y despu\u00e9s piensan: aquello m\u00e1s es buscar excusas que consecuencias. Otros, ni antes ni despu\u00e9s. Toda la vida ha de ser pensar para acertar el rumbo\u201d. El hombre prudente debe ser capaz de dominarse a s\u00ed mismo y poner freno a sus pasiones, y por eso Graci\u00e1n incidir\u00e1 una y otra vez sobre este punto: \u201cNo hay mayor se\u00f1or\u00edo que el de s\u00ed mismo, el de las propias pasiones\u201d, \u201cse\u00f1or\u00e9ase \u00e9l de los objetos, no los objetos de \u00e9l\u201d o \u201cnunca perderse el respeto a s\u00ed mismo\u201d. Y es que este camino de perfeccionamiento espiritual debe durar toda la vida: \u201cNo se nace hecho, se va cada d\u00eda perfeccionando\u201d, escribe Graci\u00e1n, pues \u201cla infelicidad es de ordinario crimen de necedad\u201d y \u201cno hay m\u00e1s dicha ni m\u00e1s desdicha que la prudencia o la imprudencia\u201d.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000\">Herederos y continuadores<\/span><\/strong><br \/>\nPodemos decir, pues, que el Arte de la prudencia ha sido la obra que ha creado el g\u00e9nero del aforismo moderno y que ha producido toda esa tradici\u00f3n de moralistas, a medio camino entre la literatura y la filosof\u00eda, que continuar\u00e1n los pasos iniciados por Graci\u00e1n. Nos referimos a autores como La Rochefoucauld, La Bruy\u00e8re, Joubert, Chamfort, Lichtenberg, Schopenhauer, Nietzsche, Kraus o Cior\u00e1n, por citar algunos de los m\u00e1s destacados. Y es que parece que en todos estos autores late una misma inquietud: intentar vivir de manera veraz y destapar las falsedades de la vida cotidiana.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000\">Maestro de maestros<\/span><\/strong><br \/>\nEn las M\u00e1ximas (Akal, 2012) de La Rochefoucauld podemos leer que \u201cconocer las cosas que lo hacen a uno desgraciado, ya es una especie de felicidad\u201d o que \u201cnunca somos tan felices, ni tan infelices como pensamos\u201d. Y Chamfort escribe en sus M\u00e1ximas, caracteres, pensamientos y an\u00e9cdotas (Pen\u00ednsula, 1999) que \u201cla felicidad no es cosa f\u00e1cil: es dif\u00edcil de encontrarla en nosotros, e imposible de encontrarla fuera\u201d y que \u201cel d\u00eda m\u00e1s perdido de todos es aquel en el que uno no se ha re\u00eddo\u201d. Por su parte, Lichtenberg considera que debemos \u201chacer que cada momento de la vida sea el mejor posible, independientemente de la mano del destino de la que provenga, tanto de la favorable que de la desfavorable; en esto consiste el arte de vivir y el verdadero privilegio de ser un ser racional\u201d, por citar solo uno de sus m\u00e1s c\u00e9lebres Aforismos (C\u00e1tedra, 2009).<br \/>\nPero, sin duda, los dos fil\u00f3sofos a los que m\u00e1s ha influido Graci\u00e1n han sido Schopenhauer y Nietzsche. El primero llegar\u00e1 a decir que \u201csu escritor preferido es este fil\u00f3sofo Graci\u00e1n. He le\u00eddo todas sus obras. Su Critic\u00f3n es para m\u00ed uno de los mejores libros del mundo\u201d y el segundo afirmar\u00e1 con rotundidad que \u201cEuropa no ha producido nada m\u00e1s fino ni m\u00e1s complicado en materia de sutileza moral\u201d que el Or\u00e1culo manual. Schopenhauer convirti\u00f3 al jesuita espa\u00f1ol en su maestro de prudencia e inspir\u00f3 la escritura de sus op\u00fasculos de filosof\u00eda mundana, como El arte de ser feliz explicado en 50 reglas para la vida (Herder, 2009), Senilia: reflexiones de un anciano (Herder, 2010), El arte de hacerse respetar expuesto en 14 m\u00e1ximas (Alianza, 2011) o El arte de conocerse a s\u00ed mismo (Alianza, 2012). El objetivo de Schopenhauer es ense\u00f1ar \u201ca valorar la filosof\u00eda no como un edificio te\u00f3rico ajeno a lo que hacemos, sino justamente como una forma de vida, como una sabidur\u00eda pr\u00e1ctica capaz de modificar la manera de ser de uno mismo y de proporcionarle una forma mejor\u201d, explica Franco Volpi, que ha rescatado estos in\u00e9ditos del olvido. Para Volpi, la obra de Schopenhauer alcanza su culminaci\u00f3n en Aforismos sobre el arte de saber vivir (Valdemar, 2012), que ser\u00e1 su obra m\u00e1s vendida y que formar\u00e1 parte de esa miscel\u00e1nea de textos heter\u00f3clitos que ser\u00e1n sus Parerga y paralipomena (Valdemar, 2009). Veamos algunos de los aforismos de este genial mis\u00e1ntropo: \u201cEl medio m\u00e1s seguro de no llegar a ser muy infeliz es no pretender ser muy feliz\u201d, \u201cquien no ama la soledad, tampoco ama la libertad\u201d y \u201ccada d\u00eda supone una peque\u00f1a vida. Cada despertar y levantarse es un peque\u00f1o nacimiento, cada fresca ma\u00f1ana una peque\u00f1a juventud y cada irse a la cama y dormir una peque\u00f1a muerte\u201d.<br \/>\nY c\u00f3mo no hablar de Nietzsche, uno de los disc\u00edpulos m\u00e1s fieles de Schopenhauer, que contin\u00faa esa \u201ctradici\u00f3n de autores preocupados verdaderamente por obtener una lecci\u00f3n de la existencia \u00fatil para el propio perfeccionamiento \u00e9tico y, as\u00ed mismo, por ense\u00f1ar a vivir mejor a los seres humanos advirti\u00e9ndoles acerca de sus errores y vicios\u201d, seg\u00fan escribe Luis Moreno en la introducci\u00f3n a la antolog\u00eda de sus mejores Reflexiones, m\u00e1ximas y aforismos (Valdemar, 2006). Adem\u00e1s de los consabidos \u201clo que no me mata me hace m\u00e1s fuerte\u201d, \u201cllega a ser el que eres\u201d y \u201csi miras demasiado al abismo, el abismo te mirar\u00e1 a ti\u201d, voy a seleccionar tambi\u00e9n este otro: \u201cQuien no dispone de dos tercios del d\u00eda para s\u00ed mismo es un esclavo\u201d.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000\">Aforismos terap\u00e9uticos<\/span><\/strong><br \/>\nEsta funci\u00f3n del fil\u00f3sofo como un \u201cconsejero de la existencia, en palabras del propio Foucault, y del uso del aforismo como uno de sus instrumentos m\u00e1s efectivos es la que hace que ahora los psic\u00f3logos \u201cdescubran\u201d su potencial terap\u00e9utico. Giorgio Nardone, por ejemplo, nos ofrece en La mirada del coraz\u00f3n (Paid\u00f3s, 2008) m\u00e1s de 200 aforismos que ha probadon con \u00e9xito miles de pacientes. Para este psic\u00f3logo italiano, \u201cun aforismo es como la hoja afilada de un bistur\u00ed que penetra y corta de manera tan sutil que, si se emplea con precisi\u00f3n quir\u00fargica, puede producir resultados extraordinarios\u201d. Por su parte, Alejandro Jodorowsky acaba de publicar El ojo de oro (Siruela, 2012), un libro que re\u00fane m\u00e1s de 3.000 \u201cmicroaforismos\u201d que ha escrito \u00faltimamente en su cuenta de twitter, todos ellos con menos de 140 caracteres. El objetivo de estos \u201cdisparos ps\u00edquicos\u201d es, como \u00e9l mismo cuenta, \u201cprovocar un cortocircuito mental que extraiga al consultante de los h\u00e1bitos que lo aprisionan, haci\u00e9ndolo abrirse a lo inesperado, ah\u00ed donde un aire nuevo aporta semillas de felicidad\u201d. Como muestra, citaremos algunos de los que tienen un sabor m\u00e1s cl\u00e1sico: \u201cLos dolores del pasado te han permitido llegar a ti\u201d; \u201cAunque no tengas nada, si te tienes lo tienes todo\u201d; \u201cLa meta de la vida es morir contento\u201d. En resumen, el aforismo es el modo en que la filosof\u00eda hace que se grabe en el alma, como si de un or\u00e1culo se tratase, la informaci\u00f3n que se necesita para vivir filos\u00f3ficamente, y el Arte de la prudencia de Graci\u00e1n es uno de los hitos imprescindibles de esta milenaria tradici\u00f3n.<\/p>\n<blockquote><p>Este art\u00edculo ha sido escrito por Gabriel Arnaiz y publicado por: www.filosofiahoy.es<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es uno de los escritores m\u00e1s importantes de nuestra literatura, especialmente por El critic\u00f3n,que algunos cr\u00edticos consideran, junto con el Quijote, la mejor novela espa\u00f1ola de todos los tiempos. 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