{"id":4819,"date":"2019-08-12T09:49:10","date_gmt":"2019-08-12T09:49:10","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=4819"},"modified":"2019-08-12T09:50:05","modified_gmt":"2019-08-12T09:50:05","slug":"antonio-munoz-molina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2019\/08\/12\/antonio-munoz-molina\/","title":{"rendered":"ANTONIO MU\u00d1OZ MOLINA"},"content":{"rendered":"<h1 id=\"articulo-titulo\" class=\"articulo-titulo \" style=\"text-align: center\">La hermandad del sentido com\u00fan<\/h1>\n<div class=\"articulo-subtitulos\">\n<h2 class=\"articulo-subtitulo\" style=\"text-align: center\">Escritores como Raffaele La Capria animan a mirar con ojos propios, no con los anteojos prestados de las ideas de otros<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"articulo__apertura\">\n<div class=\"articulo-apertura \">\n<div class=\"firma \">\n<div class=\"autor\">\n<div class=\"autor-texto\" style=\"text-align: center\"><span class=\"autor-nombre\"><a title=\"Ver todas las noticias de Antonio Mu\u00f1oz Molina\" href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/antonio_munoz_molina\/a\/\">ANTONIO MU\u00d1OZ MOLINA<\/a><\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"articulo-datos\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"articulo_contenedor\" class=\"articulo__contenedor\">\n<figure class=\"foto centro foto_w980\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ep01.epimg.net\/cultura\/imagenes\/2019\/07\/18\/babelia\/1563461523_616294_1563461523_637977_noticia_normal.jpg\" alt=\"El escritor italiano Raffaele La Capria, en 1980.\" width=\"980\" height=\"641\" \/><figcaption class=\"foto-pie\"><span class=\"foto-texto\">El escritor italiano Raffaele La Capria, en 1980.<\/span>\u00a0<span class=\"foto-firma\"><span class=\"foto-autor\">MARCELLO MENCARINI (LEEMAGE)<\/span><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<div id=\"cuerpo_noticia\" class=\"articulo-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Casi hasta ayer mismo no sab\u00eda nada de Raffaele La Capria y hoy lo leo como si escuchara una voz familiar y reconociera en ella la cordialidad de un amigo. La Capria, que cumplir\u00e1 pronto 100 a\u00f1os, ha escrito novelas, autobiograf\u00edas, ensayos, incluso guiones de algunas pel\u00edculas italianas memorables de Francesco Rosi, pero yo solo conozco de \u00e9l un libro breve y luminoso,\u00a0<em><a href=\"https:\/\/edicioneselsalmon.com\/2019\/06\/17\/la-mosca-en-la-botella-raffaele-la-capria\/\">La mosca en la botella. Elogio del sentido com\u00fan<\/a>,<\/em>\u00a0traducido y anotado cuidadosamente por Salvador Cobo. Empec\u00e9 a leerlo hace solo unos d\u00edas, y como tiene poco m\u00e1s de 100 p\u00e1ginas y est\u00e1 escrito como a rachas, en fragmentos, en anotaciones sucesivas de diario, me gusta unas veces abrirlo al azar y otras volver al principio y seguir leyendo en un orden que nunca es r\u00edgido ni lineal, ni mucho menos argumentativo. En alg\u00fan momento La Capria cita el \u00faltimo libro de Rousseau,\u00a0<em>Divagaciones del paseante solitario.<\/em>\u00a0Hay mucho de esa libertad reflexiva en cada una de estas p\u00e1ginas, una elecci\u00f3n de estilo que se corresponde con una actitud moral, la de dejar que las cosas, las ideas, vayan sucediendo a su aire en lugar de imponerles una direcci\u00f3n autoritaria, y tambi\u00e9n la de observar la realidad con una especie de cortes\u00eda, de cautela, procurando apreciarla con la mayor claridad posible, sin imponerle los moldes del prejuicio ni someterla a la niebla de las abstracciones intelectuales, de las temibles generalizaciones de la filosof\u00eda o de la ideolog\u00eda, o de esos saberes o pseudosaberes acad\u00e9micos que consisten sobre todo en el manejo de una jerga impenetrable.<\/p>\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\">\n<div id=\"google_ads_iframe_7811748\/elpais_web\/cultura\/intext_0__container__\"><\/div>\n<\/div>\n<p>Leo a La Capria con la alegr\u00eda y la gratitud del descubrimiento. Cada nueva admiraci\u00f3n ensancha el esp\u00edritu. Lo leo y, aunque \u00e9l no los citara, reconozco muy pronto la huella de otros escritores que pertenecen a la hermandad antigua y dispersa del sentido com\u00fan: Montaigne, Stendhal, Ch\u00e9jov, Orwell. Lo que distingue a cada uno de ellos es la obstinada decisi\u00f3n de no dejarse arrastrar por ning\u00fan delirio; de enfrentarse, en palabras de Orwell, a la tarea tan dif\u00edcil de mirar aquello que est\u00e1 delante de los ojos: \u201cNo las grandes verdades cuyos secretos solo se revelan a unos pocos\u201d, dice La Capria, \u201csino las m\u00faltiples, peque\u00f1as y obvias verdades que tienen lugar ante nuestra mirada, a la vista de todos, y que en cambio se pretenden negar\u201d. El sentido com\u00fan ser\u00eda un \u00e1ngel de la guarda que debe acompa\u00f1arnos siempre y advertirnos de los espejismos cada vez m\u00e1s perfeccionados que nos impiden ver las cosas como son, las coacciones exteriores y muchas veces \u00edntimas que nos empujan a aceptar lo inaceptable y a no saber distinguir entre la palabrer\u00eda y la sabidur\u00eda. La Capria escribe en la Italia de los a\u00f1os noventa, cuando todav\u00eda eran recientes las tremendas borrascas ideol\u00f3gicas y las secuelas del 68, con toda la fantas\u00eda palabrera y sanguinaria de las Brigadas Rojas, con toda la impostura intelectual que ven\u00eda de Par\u00eds, y que envolv\u00eda cualquier experiencia, p\u00fablica o privada, cualquier sensaci\u00f3n, cualquier proyecto pol\u00edtico, cualquier libro o pel\u00edcula o pieza de arte en un guiso verbal de marxismo, estructuralismo, psicoan\u00e1lisis, nihilismo, etc\u00e9tera. Escribe La Capria: \u201cLa conceptualizaci\u00f3n convencional de todo lo cognoscible y hasta de la vida misma en f\u00f3rmulas, preceptos y simplificaciones (a veces atroces) camina de la mano del autoritarismo. Es siempre una \u00e9lite dominante culturalmente la que promulga f\u00f3rmulas, preceptos y simplificaciones donde se compendia todo aquello que se debe pensar y hacer para ser normales, o para ser transgresivos dentro de la normalidad\u201d.<\/p>\n<div id=\"SMIntext-clearfix-1565603184428\" class=\"SMIntext-clearfix SMIntext-clearfix-cc5fe4fb-bedc-43ff-9b5c-b6b1692c83ad desktop\"><\/div>\n<section id=\"sumario_1|html\" class=\"sumario_html derecha\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<p class=\"texto_grande\">El sentido com\u00fan no es la aceptaci\u00f3n aburrida de lo que se da por supuesto, sino la interrogaci\u00f3n atenta y con frecuencia ir\u00f3nica de muchas cosas que parecen evidentes y resultan no ser m\u00e1s que embustes aceptados<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>El \u00e1ngel de la guarda del sentido com\u00fan lo anima a uno a mirar a las personas y las cosas con sus propios ojos, no con los anteojos prestados de las ideas o los conceptos de otros, de los que mandan, de los que gritan m\u00e1s, de los que dictan la moda; y tambi\u00e9n a esforzarse a decir lo que tiene que decir con sus propias palabras, no con los t\u00e9rminos infecciosos que de pronto repite todo el mundo. El ejercicio del sentido com\u00fan es una tarea solitaria y una rebeld\u00eda privada, pero en vez de aislarlo a uno en la extravagancia del malditismo o de la soberbia resulta que lo acerca a la comunidad extensa de los otros, los que no sienten la necesidad de fingir sus gustos ni impostar sus opiniones: \u201cReferirse al sentido com\u00fan significa esforzarse por restablecer el equilibrio entre las cosas y los sentidos que las perciben, con el fin de no sentirse separado de ella, separado de esa sensibilidad que b\u00e1sicamente nos pertenece a todos, y que, si bien est\u00e1 distribuida en dosis distintas, todos compartimos\u201d.<\/p>\n<p>El pseudoexperto que vigila con celo el campo m\u00ednimo de su especialidad nos asegura que solo \u00e9l dispone de los elementos de juicio necesarios para apreciar una obra de arte, un libro, una situaci\u00f3n pol\u00edtica. El ide\u00f3logo quiere imponer no solo los mandamientos de su dogma macizo, sino tambi\u00e9n las palabras con las que han de nombrarse las cosas. El dirigente o el charlista pol\u00edtico busca marearnos y abrumarnos con su palabrer\u00eda, y est\u00e1 dispuesto a afirmar bajo juramento que lo blanco es negro, que la corrupci\u00f3n es honradez, que la opresi\u00f3n es libertad. La Capria habla de Italia en los noventa, pero lo que dice suena como si estuviera escrito para nosotros y ahora mismo: \u201cLa impecable, irreductible, diab\u00f3lica presunci\u00f3n conceptual de tant\u00edsimos intelectuales italianos custodia la mentira pol\u00edtica e ideol\u00f3gica con m\u00e1s solvencia que la caja fuerte de un banco\u201d.<\/p>\n<p>El sentido com\u00fan nos hace esc\u00e9pticos, pero no c\u00ednicos, porque si nos ense\u00f1a los l\u00edmites inevitables de la inteligencia y de las capacidades humanas tambi\u00e9n nos hace conscientes de la diferencia entre la verdad y la mentira y de la valiosa singularidad de cada persona y de cada experiencia concreta. El sentido com\u00fan no es la aceptaci\u00f3n aburrida de lo que se da por supuesto, sino la interrogaci\u00f3n atenta y con frecuencia ir\u00f3nica de muchas cosas que parecen evidentes y resultan no ser m\u00e1s que embustes aceptados. Como nos ense\u00f1a a no saberlo todo de antemano, el sentido com\u00fan nos sume con frecuencia en la incertidumbre, y tambi\u00e9n en el asombro. Nos hace templados y nos radicaliza. Nos puede volver pragm\u00e1ticos y a la vez subversivos. Nos hace sensibles y respetuosos hacia las diferencias y sin embargo nos anima a ponernos de acuerdo en cosas esenciales, en mejoras concretas para la mayor\u00eda. Leyendo a Raffaele La Capria uno comprende con alarma que la falta de sentido com\u00fan que se ha adue\u00f1ado en estos \u00faltimos meses de la vida p\u00fablica espa\u00f1ola es tan desoladora y ya tan amenazante como la que \u00e9l denunciaba en la Italia de 1996.<\/p>\n<p class=\"nota_pie\"><strong>La mosca en la botella. Elogio del sentido com\u00fan.<\/strong>\u00a0Raffaele La Capria. Traducci\u00f3n de Salvador Cobo. Ediciones del Salm\u00f3n, 2019. 147 p\u00e1ginas. 13 euros.<\/p>\n<\/div>\n<aside id=\"compartir_inferior\" class=\"compartir\">\n<div class=\"compartir__interior\">\n<div>Fuente:<\/div>\n<\/div>\n<\/aside>\n<div><\/div>\n<aside id=\"compartir_inferior\" class=\"compartir\">\n<div>https:\/\/elpais.com\/cultura\/2019\/07\/18\/babelia\/1563461523_616294.html<\/div>\n<\/aside>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La hermandad del sentido com\u00fan Escritores como Raffaele La Capria animan a mirar con ojos propios, no con los anteojos prestados de las ideas de otros ANTONIO MU\u00d1OZ MOLINA El escritor italiano Raffaele La Capria, en 1980.\u00a0MARCELLO MENCARINI (LEEMAGE) &nbsp; Casi hasta ayer mismo no sab\u00eda nada de Raffaele La Capria y hoy lo leo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[1,6],"tags":[],"class_list":["post-4819","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-members","category-recensiones-criticas-y-analisis-de-publicaciones","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-1fJ","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4819","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4819"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4819\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4824,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4819\/revisions\/4824"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4819"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4819"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4819"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}