{"id":5057,"date":"2019-09-14T10:24:54","date_gmt":"2019-09-14T10:24:54","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=5057"},"modified":"2019-09-14T10:24:54","modified_gmt":"2019-09-14T10:24:54","slug":"alain-deneault","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2019\/09\/14\/alain-deneault\/","title":{"rendered":"Alain Deneault"},"content":{"rendered":"<div class=\"articulo__apertura\">\n<header id=\"articulo-encabezado\" class=\"articulo-encabezado \">\n<div class=\"articulo-encabezado-texto\">\n<div id=\"articulo-titulares\" class=\"articulo-titulares\">\n<h1 id=\"articulo-titulo\" class=\"articulo-titulo \" style=\"text-align: center\">Cuando los mediocres toman el poder<\/h1>\n<div class=\"articulo-subtitulos\">\n<h2 class=\"articulo-subtitulo\" style=\"text-align: center\">La divisi\u00f3n y la industrializaci\u00f3n del trabajo manual e intelectual han contribuido al advenimiento de una &#8216;mediocracia&#8217;, sostiene el fil\u00f3sofo Alain Deneault en su \u00faltimo libro<\/h2>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/header>\n<\/div>\n<div id=\"articulo_contenedor\" class=\"articulo__contenedor\">\n<figure class=\"foto  izquierda  foto_w360\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/ep01.epimg.net\/elpais\/imagenes\/2019\/08\/30\/ideas\/1567166223_815812_1567414628_noticia_normal.jpg\" alt=\"triunfo de los mediocres\" width=\"360\" height=\"450\" \/><figcaption class=\"foto-pie\"><span class=\"foto-firma\"><span class=\"foto-agencia\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/span><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<div id=\"cuerpo_noticia\" class=\"articulo-cuerpo\">\n<p>Deje a un lado esos complicados vol\u00famenes: le ser\u00e1n m\u00e1s \u00fatiles los manuales de contabilidad. No est\u00e9 orgulloso, no sea ingenioso ni d\u00e9 muestras de soltura: puede parecer arrogante. No se apasione tanto: a la gente le da miedo. Y, lo m\u00e1s importante, evite las \u201cbuenas ideas\u201d: muchas de ellas acaban en la trituradora. Esa mirada penetrante suya da miedo: abra m\u00e1s los ojos y relaje los labios. Sus reflexiones no solo han de ser endebles, adem\u00e1s deben parecerlo. Cuando hable de s\u00ed mismo, aseg\u00farese de que entendamos que no es usted gran cosa. Eso nos facilitar\u00e1 meterlo en el caj\u00f3n apropiado. Los tiempos han cambiado. Nadie ha tomado la Bastilla, ni ha prendido fuego al Reichstag, <a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2017\/04\/05\/actualidad\/1491405749_351489.html\">el Aurora no ha disparado una sola descarga<\/a>. Y, sin embargo, se ha lanzado el ataque y ha tenido \u00e9xito: los mediocres han tomado el poder.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que mejor se le da a una persona mediocre? Reconocer a otra persona mediocre. Juntas se organizar\u00e1n para rascarse la espalda, se asegurar\u00e1n de devolverse los favores e ir\u00e1n cimentando el poder de un clan que seguir\u00e1 creciendo, ya que enseguida dar\u00e1n con la manera de atraer a sus semejantes. Lo que de verdad importa no es evitar la estupidez, sino adornarla con la apariencia del poder. \u201cSi la estupidez [\u2026] no se asemejase perfectamente al progreso, el ingenio, la esperanza y la mejor\u00eda, nadie querr\u00eda ser est\u00fapido\u201d, <a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/robert_musil\/a\">se\u00f1al\u00f3 Robert Musil<\/a>.<\/p>\n<p>Si\u00e9ntase c\u00f3modo al ocultar sus defectos tras una actitud de normalidad; afirme siempre ser pragm\u00e1tico y est\u00e9 siempre dispuesto a mejorar, pues la mediocridad no acusa ni la incapacidad ni la incompetencia. Deber\u00e1 usted saber c\u00f3mo utilizar los programas, c\u00f3mo rellenar el formulario sin protestar, c\u00f3mo proferir espont\u00e1neamente y como un loro expresiones del tipo \u201caltos est\u00e1ndares de gobernanza corporativa y valores de excelencia\u201d y c\u00f3mo saludar a quien sea necesario en el momento oportuno. Sin embargo \u2013y esto es lo fundamental\u2013, no debe ir m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino <em>mediocridad<\/em> designa lo que est\u00e1 en la media, igual que <em>superioridad<\/em> e <em>inferioridad<\/em> designan lo que est\u00e1 por encima y por debajo. No existe la <em>medidad<\/em>. Pero la<em>mediocridad<\/em> no hace referencia a la media como abstracci\u00f3n, sino que es el estado medio real, y la mediocracia, por lo tanto, es el estado medio cuando se ha garantizado la autoridad. La mediocracia establece un orden en el que la media deja de ser una s\u00edntesis abstracta que nos permite entender el estado de las cosas y pasa a ser el est\u00e1ndar impuesto que estamos obligados a acatar. Y si reivindicamos nuestra libertad no servir\u00e1 m\u00e1s que para demostrar lo eficiente que es el sistema.<\/p>\n<p>La divisi\u00f3n y la industrializaci\u00f3n del trabajo \u2013tanto manual como intelectual\u2013 han contribuido en gran medida al advenimiento del poder mediocre. El perfeccionamiento de cada tarea para que resulte \u00fatil a un conjunto inasible ha convertido en \u201cexpertos\u201d a charlatanes que enuncian frases oportunas con m\u00ednimas porciones de verdad, mientras que a los trabajadores se les rebaja al nivel de herramientas para quienes \u201cla actividad vital [\u2026] no es sino un medio de asegurar su propia existencia\u201d.<\/p>\n<p>[\u2026]\u00a0Laurence J. Peter y Raymond Hull fueron de los primeros en atestiguar la proliferaci\u00f3n de la mediocridad a lo largo y ancho de todo un sistema. Su tesis, <em>El principio de Peter,<\/em> que desarrollaron en los a\u00f1os posteriores a la Segunda Guerra Mundial, resulta implacable en su claridad: los procesos sist\u00e9micos favorecen que<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2007\/06\/24\/negocio\/1182692854_850215.html\">\u00a0aquellos con niveles medios de competencia asciendan a posiciones de poder<\/a>, apartando en su camino tanto a los supercompetentes como a los totalmente incompetentes. Se dan ejemplos impresionantes de este fen\u00f3meno en los colegios, donde se despedir\u00e1 a un profesor que no sea capaz de seguir un horario ni sepa nada sobre su asignatura, pero tambi\u00e9n se rechazar\u00e1 a un rebelde que aplique cambios importantes a los protocolos de ense\u00f1anza para lograr que una clase de alumnos con dificultades obtenga mejores calificaciones \u2013tanto en comprensi\u00f3n lectora como en aritm\u00e9tica\u2013 que los alumnos de las clases normales. Asimismo, se deshar\u00e1n de un profesor poco convencional cuyos alumnos completen el trabajo de dos o tres a\u00f1os en solamente uno. Seg\u00fan los autores de <em>El principio de Peter<\/em>, en este \u00faltimo caso al profesor se le castig\u00f3 por haber alterado el sistema oficial de calificaciones, pero sobre todo por haber causado \u201cun estado de ansiedad extrema al profesor que habr\u00eda de encargarse al a\u00f1o siguiente del grupo que ya hab\u00eda realizado todo ese trabajo\u201d. As\u00ed es el proceso que <a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/1986\/02\/08\/opinion\/508201208_850215.html\">va dando lugar a los \u201canalfabetos secundarios\u201d<\/a>, por emplear la expresi\u00f3n <a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2015\/05\/14\/babelia\/1431615825_235212.html\">acu\u00f1ada por Hans Magnus Enzensberger.<\/a> Este nuevo sujeto, producido en masa por instituciones educativas y centros de investigaci\u00f3n, se precia de poseer todo un acervo de conocimiento \u00fatil que, sin embargo, no lo lleva a cuestionarse sus fundamentos intelectuales\u00a0[\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><span style=\"line-height: 1.71429;font-style: italic;font-size: 1rem\">El \u201canalfabeto secundario\u201d se precia de poseer todo un acervo de conocimiento \u00fatil que, sin embargo, no lo lleva a cuestionarse sus fundamentos intelectuales\u00a0<\/span><\/p>\n<p>La norma de la mediocridad lleva a desarrollar una imitaci\u00f3n del trabajo que propicia la simulaci\u00f3n de un resultado. El hecho de fingir se convierte en un valor en s\u00ed mismo. La mediocracia lleva a todo el mundo a subordinar cualquier tipo de deliberaci\u00f3n a modelos arbitrarios promovidos por instancias de autoridad. Hoy figuran entre sus ejemplos el pol\u00edtico que explica a los votantes que se tienen que someter a los designios de los accionistas de Wall Street; o el profesor universitario que considera que el trabajo de un alumno es \u201cdemasiado te\u00f3rico y demasiado cient\u00edfico\u201d cuando sobrepasa las premisas que se hab\u00edan expuesto previamente en un PowerPoint; o el productor cinematogr\u00e1fico que insiste en adjudicarle a un famoso un papel protagonista en un documental sobre un tema con el que este no tiene ninguna relaci\u00f3n; o el experto que demuestra su \u201cracionalidad\u201d argumentando largamente a favor de un crecimiento econ\u00f3mico (irracional). <a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2006\/05\/13\/agenda\/1147471204_850215.html\">Zinoviev<\/a> ya era consciente de las posibilidades del trabajo simulado como fuerza psicol\u00f3gica para alterar las mentes:<\/p>\n<p>\u00abLa imitaci\u00f3n del trabajo al parecer solo precisa de un resultado, o m\u00e1s bien de la mera posibilidad de justificar el tiempo que se ha invertido: la comprobaci\u00f3n y la evaluaci\u00f3n de los resultados las llevan a cabo personas que han participado de la simulaci\u00f3n, que guardan relaci\u00f3n con ella y tienen inter\u00e9s en perpetuarla\u00bb.<\/p>\n<p>Cabr\u00eda pensar que un rasgo com\u00fan entre quienes comparten este poder ser\u00eda el de una sonrisa c\u00f3mplice. Al creerse m\u00e1s listos que todos los dem\u00e1s, se complacen con frases cargadas de sabidur\u00eda tales como: \u201cHay que seguir el juego\u201d. El juego \u2013una expresi\u00f3n cuya absoluta vaguedad encaja perfectamente con el pensamiento del mediocre\u2013 requiere que, seg\u00fan el momento, uno acate obsequiosamente las reglas establecidas con el solo prop\u00f3sito de ocupar una posici\u00f3n relevante en el tablero social, o bien que eluda con ufan\u00eda tales reglas \u2013sin dejar nunca de guardar las apariencias\u2013, gracias a m\u00faltiples actos de colusi\u00f3n que pervierten la integridad del proceso.<\/p>\n<p class=\"nota_pie\"><strong>Alain Deneault<\/strong> es fil\u00f3sofo y escritor, profesor de Sociolog\u00eda en la Universidad de Qu\u00e9bec y autor de <em>Para\u00edsos fiscales. Una estafa legalizada<\/em> (2017). Este texto es un extracto de su libro <a href=\"http:\/\/www.turnerlibros.com\/book\/mediocracia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Mediocracia. Cuando los mediocres toman el poder<\/em><\/a>, que publica Turner el 4 de septiembre.<\/p>\n<\/div>\n<p>Fuente:<\/p>\n<\/div>\n<p>https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/08\/30\/ideas\/1567166223_815812.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando los mediocres toman el poder La divisi\u00f3n y la industrializaci\u00f3n del trabajo manual e intelectual han contribuido al advenimiento de una &#8216;mediocracia&#8217;, sostiene el fil\u00f3sofo Alain Deneault en su \u00faltimo libro \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"gallery","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"categories":[1,4,6],"tags":[],"class_list":["post-5057","post","type-post","status-publish","format-gallery","hentry","category-members","category-opinion","category-recensiones-criticas-y-analisis-de-publicaciones","post_format-post-format-gallery"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p5OYFZ-1jz","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5057","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5057"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5057\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5105,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5057\/revisions\/5105"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5057"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5057"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5057"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}