{"id":517,"date":"2015-07-23T09:50:05","date_gmt":"2015-07-23T09:50:05","guid":{"rendered":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/?p=517"},"modified":"2015-07-23T09:50:05","modified_gmt":"2015-07-23T09:50:05","slug":"francesc-torralba-la-tarea-del-filosofo-es-transmitir-la-exigencia-de-pensar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redfilosofia.es\/atheneblog\/2015\/07\/23\/francesc-torralba-la-tarea-del-filosofo-es-transmitir-la-exigencia-de-pensar\/","title":{"rendered":"Francesc Torralba: \u00abLa tarea del fil\u00f3sofo es transmitir la exigencia de pensar\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Varios son los pensadores y fil\u00f3sofos que han tratado de analizar a la luz de la raz\u00f3n los \u00faltimos tiempos. La crisis econ\u00f3mica, m\u00e1s all\u00e1 de los sucesos particulares de cada estado, ha sido una muestra de la situaci\u00f3n e impacto que nuestras ideas como colectivo pueden tener en el mundo, de ah\u00ed que no sean pocos los que han querido hablar de una crisis \u201cde valores\u201d, m\u00e1s all\u00e1 de lo meramente material. Entre estos pensadores est\u00e1 Francesc Torralba (Barcelona, 1967), profesor y director de la C\u00e1tedra Ethos de la Universidad Ramon Llull, adem\u00e1s de autor de m\u00e1s de 70 obras en las cuales ha tratado de analizar los elementos centrales de la existencia humana: Dios, el sufrimiento, el dolor, la vida virtuosa o el sentido de la misma. Hablamos con \u00e9l largo y tendido.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000\">Para el ciudadano de a pie la filosof\u00eda es un campo arduo, complejo y en muchos casos destinado a una minor\u00eda intelectual. Las ventas de libros de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica o psicolog\u00eda demuestran, por el contrario, que el ciudadano de a pie est\u00e1 hambriento de conocimiento, de herramientas que le permitan vivir mejor su vida. \u00bfPor qu\u00e9 la filosof\u00eda est\u00e1 desligada? \u00bfPor qu\u00e9 no hay m\u00e1s autores que, como usted, ofrecen una visi\u00f3n accesible a la misma?<\/span><\/strong><br \/>\nEntiendo que la filosof\u00eda nace en el \u00e1gora, en el seno de la plaza p\u00fablica, y que emerge como un di\u00e1logo a fondo sobre las grandes cuestiones que asedian a la condici\u00f3n humana. Sin embargo, a lo largo de su historia se convierte en un mon\u00f3logo acad\u00e9mico para uso y consumo de acad\u00e9micos, articulado a trav\u00e9s de un lenguaje cr\u00edptico y excluyente, elitista y ajeno a los latidos del tiempo, para emplear una bella expresi\u00f3n de Jos\u00e9 Ortega y Gasset. Esta cerraz\u00f3n o hermetismo acad\u00e9mico tiene como consecuencia la marginaci\u00f3n del verbo filos\u00f3fico de la vida p\u00fablica y el ostracismo de la raz\u00f3n \u00e9tica, pol\u00edtica y metaf\u00edsica.<br \/>\nSin embargo, a lo largo de la historia de la filosof\u00eda existe este doble tipo de movimiento: el esot\u00e9rico, para uso y consumo de la tribu, y el exot\u00e9rico, cuyo fin es suscitar un di\u00e1logo sobre las grandes cuestiones de fondo. Yo creo que ambos movimientos no son contradictorios, ni uno tiene que optar por uno de los dos polos de la disyuntiva. Cabe la posibilidad de articular una obra esot\u00e9rica, pero tambi\u00e9n, simult\u00e1neamente, exot\u00e9rica. Cuando el fil\u00f3sofo desaparece de la escena p\u00fablica, otros agentes ocupan su lugar y pronto se convierte en una figura anacr\u00f3nica, algo as\u00ed como en un espectro cuya funci\u00f3n es sacar brillo a las grandes figuras de la historia de las ideas. Creo que la tarea del fil\u00f3sofo es, por un lado, conservar la memoria del logos, pero, por otro lado, de innovaci\u00f3n, la presencia activa en la sociedad para introducir algo que est\u00e1 muy ausente: la exigencia del pensar, el gozo de pensar, tambi\u00e9n la angustia de pensar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><span style=\"color: #000000\">En la actualidad, lo mismo que existen psic\u00f3logos, o coaches, se est\u00e1 desarrollando la figura del consejero filos\u00f3fico (como nuestras compa\u00f1eras de Equ\u00e1nima) que ofrecen un uso pr\u00e1ctico de las ense\u00f1anzas filos\u00f3ficas para resolver problemas de la vida diaria. \u00bfQu\u00e9 opini\u00f3n le merecen estas pr\u00e1cticas? \u00bfC\u00f3mo aplicar estos conceptos que nos ofrece la filosof\u00eda sin caer en la \u2018autoayuda\u2019? \u00bfQu\u00e9 opini\u00f3n le merece esta \u00faltima?<\/span><\/strong><br \/>\nAlgo que se aprende a la hora de filosofar es el principio de no sucumbir a la generalizaci\u00f3n. De hecho, generalizar significa pensar mal, olvidar el matiz, los m\u00e1rgenes, la excepci\u00f3n, los subconjuntos que siempre existen dentro de un conjunto m\u00e1s amplio. La realidad siempre trasciende a la idea, al esquema, a la representaci\u00f3n, con lo cual no se puede descartar de un plumazo a los que ejercen el asesoramiento filos\u00f3fico, tampoco a quienes articulan una filosof\u00eda inteligible para uso y consumo del pueblo, con el fin de emitir un mensaje que sea significativo. Con frecuencia, la ca\u00edda en la ininteligibilidad es una excusa para aparentar profundidad, es decir, un pretexto para aparentar algo que no se posee. La profundidad no tiene por qu\u00e9 estar re\u00f1ida con la sencillez discursiva, con la simplicidad formal. Cuando uno lee textos de Epicteto, de Marco Aurelio, de S\u00e9neca, de Montaigne, de Pascal, de Arthur Schopenhauer o de E. M. Cioran, se encuentra con textos de gran calado que llegan al lector convencional y que activan en \u00e9l el ejercicio de pensar, m\u00e1s todav\u00eda, el valor de examinarse a s\u00ed mismo. Solo se puede juzgar a posteriori, y con frecuencia se descarta esta literatura filos\u00f3fica abierta al gran p\u00fablico desde la ignorancia de la misma o, simplemente, por resentimiento acad\u00e9mico.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000\">Existe en nuestra \u00e9poca una sensaci\u00f3n de desesperanza, de pesimismo en el devenir de la humanidad. No obstante, con datos objetivos en la mano, el mundo no ha vivido nunca un momento mejor que el actual: hay m\u00e1s respeto por los derechos humanos, menos hambre, m\u00e1s libertad y mayor acceso a la cultura. En un c\u00f3mputo global, vivimos mejor que nunca antes. \u00bfEs este, pese a lo que nos queda por recorrer, el mejor de los mundos posibles? <\/span><\/strong><br \/>\nDec\u00eda S\u00f8ren Kierkegaard que la esperanza se fundamenta en la posibilidad, mientras que la desesperaci\u00f3n consiste en no ver posibilidad alguna. Uno se hunde en la nada cuando no vislumbra ning\u00fan intersticio, ninguna rendija por donde salir, por donde escapar del atolladero. La esperanza, que es virtud y motor b\u00e1sicas para la vida humana, bellamente descrita por Ernst Bloch y por Gabriel Marcel, es imprescindible para enfrentarse al presente y al futuro. Existen razones para la esperanza, pero tambi\u00e9n para la desesperaci\u00f3n.<br \/>\nA juzgar por los dramas que acechan a la humanidad, el apocal\u00edptico tiene argumentos de peso para desarrollar un discurso oscuro, un caldo de cultivo de la desesperaci\u00f3n; sin embargo, desde la perspectiva hist\u00f3rica, existen razones objetivas para la esperanza. En el mundo global, tenemos una informaci\u00f3n en tiempo real de lo que ocurre en las ant\u00edpodas del mundo. Ello suscita en nosotros la moral de derrota, la sensaci\u00f3n de impotencia; sin embargo, la historia revela que, a lo largo de los dos \u00faltimos siglos, se ha logrado garantizar algunos derechos fundamentales que, en Europa, eran ciencia ficci\u00f3n o un lujo para minor\u00edas elitistas: el derecho a la educaci\u00f3n, el derecho al sufragio universal, el derecho al trabajo, el derecho a la atenci\u00f3n social y sanitaria, el derecho a la libertad de pensamiento, de expresi\u00f3n, de credo, de asociaci\u00f3n, de movimientos. Naturalmente, esta evoluci\u00f3n no puede, todav\u00eda, proyectarse a todo el planeta, pero la historia dibuja un rumbo que permite labrar la virtud de la esperanza.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000\">Usted defiende la \u00e9tica como una idea colectiva, una moral que ha de ir m\u00e1s all\u00e1 del individuo. Sin embargo, el siglo XX, con toda probabilidad el m\u00e1s sangriento de la historia de Occidente, coincidi\u00f3 en buena parte con el auge de los modelos que antepusieron al colectivo por encima del individuo y sus derechos. Hoy esto persiste, equiparando individualismo con ego\u00edsmo, hablando del cuidado de las minor\u00edas pero negando al individuo, la minor\u00eda m\u00e1s pura que hay. \u00bfHemos ca\u00eddo en el vicio del utilitarismo al asumir, indirectamente, que es moral que la mayor\u00eda arrolle al individuo en beneficio del conjunto? \u00bfEs en realidad la crisis del individualismo el elemento b\u00e1sico de la crisis de valores que vivimos?<\/span><\/strong><br \/>\nConcibo la \u00e9tica como un examen interior, como una cr\u00edtica de la moral vigente, como la capacidad de deconstruir lo que est\u00e1 establecido como bueno o como malo en un sistema normativo colectivo. Entiendo que la \u00e9tica es un discurso dial\u00f3gico, cr\u00edtico, racional y valorativo, que reflexiona sobre los h\u00e1bitos y las costumbres colectivas de una \u00e9poca y las somete a un duro examen. De ah\u00ed, la incomodidad que supone siempre el ejercicio de la \u00e9tica, porque es una labor de cr\u00edtica y autocr\u00edtica, lo cual requiere tomar distancia y tener la audacia de someterse a uno mismo a examen. Uno de los males end\u00e9micos de la cultura l\u00edquida postmoderna es el individualismo. Cuando uno reflexiona \u00e9ticamente, somete a cr\u00edtica esta tendencia colectiva, tanto por las consecuencias que genera como por la frustraci\u00f3n de suscitar este modelo de existencia.<br \/>\n<strong><span style=\"color: #000000\"><br \/>\nUsted habla acerca de una \u2018Revoluci\u00f3n del coraz\u00f3n\u2019, abogando en ella porque el fin no justifica los medios, por lo que los actuales episodios de violencia, insultos y agravios est\u00e1n lejos de la manera adecuada de realizar el cambio: \u201cEsta manera de proceder es b\u00e1rbara y primitiva, situada en un momento hist\u00f3rico anterior a la ilustraci\u00f3n\u201d. \u00bfNo caemos en una visi\u00f3n demasiado id\u00edlica de la ilustraci\u00f3n? \u00bfAcaso no fueron sus valores los que pusieron en marcha revoluciones, como la francesa, para las que la violencia no fue en absoluto ajena? \u00bfHubiera sido posible un cambio as\u00ed de un modo pac\u00edfico?<\/span><\/strong><br \/>\nLa violencia engendra violencia. La v\u00eda para alcanzar la paz no puede ser la violencia. Existe una violencia estructural que activa una violencia desesperada, pero esa primera violencia es fruto de la injusticia y de la desigualdad. Solo es posible la paz si hay justicia. Mientras en el mundo global las condiciones de vida de millones de seres humanos sean indignas, no puede haber paz. La desigualdad engendra el odio, el resentimiento, el rencor y, finalmente, estalla en violencia. Vivimos en un mundo global y, por tanto, todo es interdependiente. La injusticia que sufre una gran parte de la humanidad nos afecta y nos afectar\u00e1 a pesar de preservarnos dentro de una peque\u00f1a burbuja residencial con servicio de vigilancia permanente. Los flujos migratorios son imparables. Frente a ello, es esencial tomar consciencia de la situaci\u00f3n, ponerse en la piel del otro y luchar vehementemente contra la globalizaci\u00f3n de la indiferencia.<br \/>\n<strong><span style=\"color: #000000\"><br \/>\n\u00bfUna igualdad impuesta tendr\u00eda menos violencia? En la historia vemos sistemas basados en la igualdad que no han sido ni justos ni pac\u00edficos&#8230; <\/span><\/strong><br \/>\nLa equidad b\u00e1sica es decisiva para lograr la paz. Mientras existan diferencias tan abismales como existen en el presente, es imposible imaginar un mundo pac\u00edfico, porque estas enormes diferencias generan rencor, resentimiento y rabia que no pueden ser contenidas de manera indefinida.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000\">Esto nos lleva la siguiente pregunta, relacionada con lo que usted desarrolla en la Revoluci\u00f3n \u00e9tica: la revoluci\u00f3n comienza por contar con el otro, verlo como un fin en s\u00ed mismo, no como un cliente, un enemigo, un instrumento. Este ideal altruista (vivir de cara a terceros, cuidar a los dem\u00e1s para que estos cuiden de ti, etc.) ha sido permanente a lo largo de la historia, especialmente en la cultura occidental. Si no ha funcionado, \u00bfes posible que se trate de un pensamiento err\u00f3neo? \u00bfPuede que la realidad sea que el ser humano es naturalmente ego\u00edsta y la negaci\u00f3n de esa realidad sea el problema? \u00bfDeber\u00eda la revoluci\u00f3n enfocarse en la responsabilidad propia, que cada uno cuide de s\u00ed mismo (en lugar de exigir que los dem\u00e1s cuiden de \u00e9l) antes de plantearse vivir para el otro? <\/span><\/strong><br \/>\nEn el ser humano coexisten dos pulsiones: la pulsi\u00f3n de vida (eros) y la pulsi\u00f3n destructiva (thanatos), o dicho de otro modo, el impulso emp\u00e1tico y social y, a la vez, el impulso eg\u00f3latra e individualista. La evoluci\u00f3n es el fruto de la lucha por la supervivencia, pero tambi\u00e9n de la cooperaci\u00f3n en el seno de la especie. Soy cuidado, luego existo. Si no hubiere sido cuidado durante mi gestaci\u00f3n y despu\u00e9s de ella, no existir\u00eda. El cuidar es constitutivo y fundamental para el porvenir de la especia humana, porque no somos seres autosuficientes, sino animales fr\u00e1giles, vulnerables, dependientes y heter\u00f3nomos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong><span style=\"color: #000000\"><br \/>\nVivimos bajo el dogma de que es una obligaci\u00f3n moral ayudar al pr\u00f3jimo. Ahora bien, cuando entra en juego la obligatoriedad, cuando el acto de caridad no es voluntario, \u00bfno pierde este su esencia?<\/span><\/strong><br \/>\nEn efecto, el amor es libre o no es amor, pero el amor que emerge de las profundidades del ser humano trasciende la mera inclinaci\u00f3n sensual, el deseo ef\u00edmero, la atracci\u00f3n f\u00edsica, y es percibido como una llamada interior que exige entregarse al otro, darlo todo a fondo perdido, actuar sin calcular, o dicho de otro modo, impele a darlo todo sin pensar en lo que se recibe. Este amor gratuito y sin c\u00e1lculo, que no espera reciprocidad alguna, es el amor en estado puro.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000\">Revoluci\u00f3n, como tal, es un cambio brusco en la estructura sociopol\u00edtica de una naci\u00f3n, por tanto extremo y radical. \u00bfC\u00f3mo casa esta idea con la virtud de la moderaci\u00f3n? \u00bfD\u00f3nde queda el justo medio aristot\u00e9lico en el concepto de revoluci\u00f3n?<\/span><\/strong><br \/>\nLa moderaci\u00f3n no puede ser un pretexto para justificar la atroz injusticia estructural que corroe el mundo. No puede ser una tapadera para ocultar la devastadora corrupci\u00f3n que est\u00e1 destruyendo la legitimidad de las instituciones p\u00fablicas, ni una palabra para justificar el silencio, la indiferencia, o simplemente la cultura de la pereza.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000\">Usted hace hincapi\u00e9 en algunas de sus obras acerca de la necesidad de so\u00f1ar, de lograr un ideal. Frente a \u00e9l, contrapone el pragmatismo, aunque reconoce la necesidad de este para el desarrollo humano. \u00bfDel mismo modo que pecamos en ocasiones de un exceso de pragmatismo, hemos pecado de un exceso de idealismo al desvincularnos de la realidad emp\u00edrica?<\/span><\/strong><br \/>\nDice Ernst Bloch que toda realidad viene precedida por un sue\u00f1o. Se trata de so\u00f1ar despiertos, pero de so\u00f1ar, es decir, de imaginar mundos futuros m\u00e1s bellos, m\u00e1s arm\u00f3nicos, m\u00e1s justos, m\u00e1s participativos, m\u00e1s verdaderos, m\u00e1s equilibrados, pues solo si tenemos capacidad de visi\u00f3n, es posible activar el m\u00fasculo social para hacer realidad tal horizonte.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000\">En la actualidad, \u00e9poca de grandes logros cient\u00edficos y avance imparable de la ciencia, la idea de espiritualidad parece que va contando cada vez con menos adeptos a pesar de que muchos de sus valores son los que identificamos como ideales morales. \u00bfC\u00f3mo nos afecta esta negaci\u00f3n del \u2018misterio\u2019? Siendo la misma considerada por muchos fil\u00f3sofos como una idea fundamental para enfrentar la existencia (como consuelo, como esperanza, como aceptaci\u00f3n del \u2018destino\u2019), \u00bfcual es el coste de negar la fe? \u00bfEs posible que la crisis de valores que vivimos hoy est\u00e9 relacionada con la ca\u00edda de la influencia de la religi\u00f3n y la fe en el mundo actual?<\/span><\/strong><br \/>\nLa raz\u00f3n es un instrumento poderoso, pero fr\u00e1gil a la misma vez. No es omnipotente, ni puede conocer la totalidad de la realidad. Algo escapa a nuestra comprensi\u00f3n. Immanuel Kant vislumbr\u00f3 sus fronteras y, despu\u00e9s de \u00e9l, Kierkegaard. La raz\u00f3n humana no tiene capacidad para contener la complejidad de lo real. El verdadero cient\u00edfico es consciente de sus l\u00edmites, como lo es tambi\u00e9n el verdadero fil\u00f3sofo cuando tiene la audacia de discurrir sobre el misterio del ser.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000\">\u00bfEstamos condenados a la fe (no necesariamente religiosa) entonces?<\/span><\/strong><br \/>\nLa fe es el ant\u00eddoto a la desesperaci\u00f3n, pero la fe se expresa de m\u00faltiples modos y tiene distintos grados de intensidad. Creer en uno mismo es un modo de fe, como tambi\u00e9n lo es creer en el poder la comunidad humana para transformar la historia. La fe es la fuerza motriz que activa al ser humano a conquistar sus horizontes. Sin fe, sin esperanza, sin confianza en el propio potencial humano es imposible trazar un camino de liberaci\u00f3n.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta entrevista ha sido realizada por Jaime Fdez-Blanco Incl\u00e1n y publicada en: www.filosofiahoy.es<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Varios son los pensadores y fil\u00f3sofos que han tratado de analizar a la luz de la raz\u00f3n los \u00faltimos tiempos. 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